Periodismo y gafas violetas

¿Puede el periodismo significar un granito de arena en la lucha contra los femicidios? Sí. ¿Puede entorpecer la concientización sobre el tema y ser funcional al machismo? También. Nos ponemos las gafas violetas para hablar de periodismo.

Por Flo Straso | Ilustración: @nico_mezca

“El periodismo no tiene sino dos formas de cuidar: la de su herramienta -el lenguaje- y la de su ética”. Tomas Eloy Martinez. 

Cada 7 de junio se conmemora en la Argentina el día de los, las, les periodistas y es una fecha pertinente para reivindicar esta profesión y para reflexionar sobre sus limitaciones. En contexto, como dice Mariana Mandakovic, secretaria general del sindicato de prensa de Córdoba (CISPREN), es necesario desprecarizar a quienes trabajan en la prensa y reivindicar a las personas formadas por sobre la marea de productores de contenido que la era digital dispara. 

Ponernos las gafas violetas para hablar del periodismo implica hacerlo en un sentido interno y en otro externo. Empecemos con el interno, es decir, los medios puertas adentro:

Hay un bagaje cultural que se traslada a los medios, caracterizado por una marcada división de roles de género basada en estereotipos, en donde los varones toman la voz de secciones como política, economía y política, y las mujeres de espectáculo y clima. Pero por suerte eso está cambiando, aunque despacio: como lo indica @columnistOS en ecofeminista: en 2018, las mujeres sólo firmaron el 18% de las notas de opinión en los principales medios argentinos.

Pero la desigualdad no se refleja sólo en los roles sino también en las jerarquías. La mayoría de los medios posee en sus castas altas a varones como propietarios, jefes o editores, encarnando las nociones de economía feministas conocidas como “techo de cristal” o “pisos pegajosos” que hacen referencia a las barreras invisibles por las que mujeres y trans no ocupan puestos altos. Esto no es un caso aislado, se llamada patriarcado, y lo ilustro con otro ejemplo: en la Universidad Nacional de Córdoba estudian más mujeres que varones y lo hacen en un período de tiempo menor, sin embargo ellos son mayoría en los puestos de decisión.

Fuente: Lideresas Facebook.

Esa situación existe en la mayoría de los ámbitos, no sólo en la educación, sino también en la política y en los medios de comunicación. Además, se observa que en general son más mujeres que varones las que cubren las noticias de violencia de género, femicidios, crímenes de odio, etc. y que son, también, las que más se capacitan en el tema. 

Muchos medios aún derrapan al asociar el género con “la mujer”, haciendo secciones especializadas en vez de invertir en hacer del género una dimensión transversal. Porque cualquier tema se puede (y se debe) cubrir con esta dimensión: el deporte, la historia, la cultura, la economía, los sucesos. Reiteramos: género no es igual a mujer. Por suerte en Córdoba tenemos un ejemplo a seguir que viene de la figura de editor o editora de género. Gabriella Weller es la editora de género que los SRT tienen desde octubre del 2019. En este contexto de permanente cambio, los medios no deberían tener miedo de contratar a una experta para que transversalice la producción, lo cual elevaría su calidad de contenido capital y humano. Pero ahora no es sólo cuestión de voluntad.  

En la madrugada del viernes 11 de junio, @diputadosar aprobó con 134 votos afirmativos, 9 negativos y 0 abstenciones la equidad en la representación de los géneros en los medios de comunicación. El mismo día se aprobó la media sanción de inclusión laboral trans. Como dice la periodista Flor Gordillo para @latfem -medio transfeminista que le acercó a la diputada Mónica Macha el primer borrador de ley-, la ley recientemente aprobada:

  • Busca reparar la desigualdad histórica en los medios en el acceso al trabajo para mujeres y trans. 
  • No obliga a ningún medio privado, pero premia a aquellos que demuestren avances en equidad de género.
  • Busca crear condiciones para un periodismo con todas las identidades de género.

El periodismo como herramienta de transformación

Ya habiendo conversando sobre las condiciones internas de la mayoría de los medios de comunicación, observemos con lentes de género el trabajo periodístico mismo, sin antes remarcar el poder que esta labor tiene de no sólo informar, sino de formar a sus audiencias. Y no dejar pasar la efeméride para resaltar la oportunidad que tenemos les periodistas de comprometernos en la construcción de un mundo mejor, más seguro, comprometido con la prevención y la erradicación de las múltiples violencias de género y la inclusión y visibilización de las disidencias.

Como periodista formada en género, celebro el aporte de la Defensoría del público en su manual de recomendaciones, donde sugiere que el objetivo de los medios es sensibilizar, es decir, concientizar mediante información. Para ello recomienda:

  • Visibilizar la violencia de género como un problema social, no como casos aislados.
  • Visibilizar que la violencia no es solo física (Art. 5 de la Ley 26.485).
  • Sacar el foco de lo que hizo la víctima.
  • Dar también buenas noticias.
  • Emplear el enfoque de género en todas las temáticas.

Y para seguir profundizando, quiero remontarme a Pero la charla que realizó la Facultad de Ciencias de la Comunicación (UNC) en el marco de la semana de les periodistas: “¿Cómo se cocinan los femicidios?”.  Mediadas por Jimena Massa, Virginia Digón (periodista de La Voz del Interior), Consuelo Cabral (periodista de La Nueva Mañana), Jorgelina Quinteros (periodista de Villanos Radio) y Josefina Frattari (productora de los canales Ciudad U y Canal 10, de los Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba) conversaron en torno a cómo es cubrir femicidios en los medios donde trabajan. Y dispararon las siguientes conclusiones:

  • Ley Micaela para periodistas: aunque existan muchas recomendaciones sobre el tratamiento mediático responsable, son pocas las personas que se capacitan en el tema y tiene que involucrarse urgente todo el equipo de trabajo. 
  • ➔ Recomiendan, siempre, situar el acontecimiento no como un hecho aislado, sino como parte de una violencia estructural, la de género, considerada este año por la ONU como “la violencia más persistente”, siendo la igualdad de género el objetivo número cinco del desarrollo sostenible global.
  • ➔ Las noticias sobre femicidios deben salir de la sección policial y los fiscales y abogados, quienes dan información de primera mano, deben capacitarse porque muchas veces reproducen aquello que se quiere erradicar. 
  • ➔ El tratamiento ha de ser responsable y respetuoso del dolor ajeno, para ello, visibilizar la vida de la víctima y el vacío que deja es una opción. Con respecto al agresor, algunas recomiendan usar su foto y tener especial cuidado con “las dos campanas”, por ejemplo, la voz del abogado defensor del agresor.
  • ➔ Contar con la red: desde hace un tiempo en Córdoba existe una red de colegas que siempre están para la consulta, el intercambio, el desburre, el apoyo y la crítica constructiva. 

El poder de las redes

Hoy en día todas las personas que tenemos un celular en la mano somos, en cierto punto, comunicadores. Megusteamos, compartimos, comentamos y reenviamos información todo el tiempo. Como dijo Consuelo Cabral: “Muchas veces son las personas usuarias las que marcan errores que no nos dimos cuenta y nos sirven mucho”. Por eso, ante un título transodiante, una cobertura morbosa, el maltrato de un medio con una trabajadora, no seamos indiferentes: lo hagamos saber mediante nuestros comentarios. 

El periodismo es poderoso, lo cuidemos. Como dice el libro “Pensar con otros” (de El Gato y La Caja), las personas se respetan, las ideas no. Y como dijo Galeano, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. ¿Contribuimos al cambio?