¡Están perdiendo los zurdos de mierda!

Las amenazas a periodistas, autorxs del informe “La reacción conservadora”, rediscute sobre lo reaccionario y lo conservador. De Thelma Fardín a Cristina Fernández de Kirchner, los comunicadores cordobeses de distintas edades y regiones demuestran tanta su eficaz presión virtual, como su inoperancia electoral. Córdoba como un nicho de una rebeldía bolsonarista, encapsulada en la Facultad de Derecho de la UNC. Y Ramona Bustamante, como una involuntaria rock-star.

Por Lea Ross | Ilustración: @nico_mezca

La semana empezó con seis periodistas que tuvieron que levantar un informe periodístico titulado “La reacción conservadora”, donde exponía las conexiones de distintos referentes mediáticos, intelectuales e “influencers” de distintos sectores reaccionarios. El trabajo fue suprimido, por las amenazas y aprietes que recibieron sus autoras. “¡Están perdiendo los zurdos de mierda!”, dijo un reconocido economista ultraliberal, en un programa de televisión, de face crápula y con los dientes apretados.

Al día siguiente, en esa misma emisión, una pediatra dijo que las personas muertas por Covid-19 eran por culpa del personal médico por atenderlos con el barbijo puesto, ya que semejante imagen genera mayor tensión a los pacientes. El día viernes, la conductora de ese programa dijo que los médicos mienten sobre los números de decesos por la pandemia. El rechazo masivo contra esas acotaciones de la conductora brilló por su ausencia.

Lo viejo y lo nuevo

Las “nuevas derechas” son un fenómeno occidental de poca precisión conceptual. Por momentos elitistas, pero con cierta llegada popular, se percata en ellas como emergentes de un descontento social que pasa desde lo económico, lo social y hasta lo espiritual. Si durante el alza de los commodities en América Latina generó un ensanchamiento de la clase media, las nuevas demandas de ese sector llevaron a una exigencia por fuera de las necesidades materiales, como es el caso del acceso al dólar. Tal como lo dijo el analista Pablo Stefanoni a Télam, autor del libro ¿La rebeldía se volvió de derecha?, en países como el nuestro, “la clase media en gran medida dejó de utilizar ciertos servicios públicos. Y si se deja de utilizar la salud y la educación pública, los impuestos se van volviendo cada vez menos legítimos. Y la crítica antiimpuestos suele ser una vía de expansión de las derechas”.

A esto se le suma la aparición de sectores que buscaron su construcción colectiva por situaciones coyunturales, como los “pañuelos celestes” para responder a la ola verde, o los “antivacunas”, que han tenido mayor organización a partir de la pandemia. Sin embargo, la inexperiencia política de todos éstos sectores, llevan a ser más revueltos que unidos, debido al choque de cosmovisiones conservadoras y liberales, tal como ocurrió en aquel recordado registro de C5N entre un “libertario” y “un nacionalista”, amén de la estorbosa voz de Pablo Duggan.

A mediados de los setenta, ambas cosmovisiones habrían llegado a su consenso en 1975 en la reunión que tuvieron el dictador chileno Augusto Pinochet y el economista Milton Friedman, al proponerle recetas de shock y que luego comparó el crecimiento económico de Chile con la recuperación de la Alemania posguerra. Hoy, a cuatro décadas del golpe contra Salvador Allende y de un largo período monetarista, Chile está teniendo su inédito bacatazo electoral, que ha llevado al ascenso de inesperados sectores progresistas y de izquierda. Si se le suma los fracasos improvisados de Bolsonaro en Brasil, Áñez en Bolivia y Trump en Estados Unidos, sumado a las revueltas inesperadas en Colombia, más el ascenso de AMLO en México, todo eso lleva a pensar que el “pinochetismo”, como un modo de gestión de poder estratégica, va quedando sepultado ante la derechosa posmodernidad y que solo pueden recurrir a Viviana Canosa, para que trate de ordenar todo éste cocoliche.

El preámbulo

El frustrado informe de “La reacción conservadora” tuvo su antecedente hace un par de años atrás. En diciembre de 2018, la colectiva de Actrices Argentinas anunció, mediante una conferencia, el acompañamiento de una denuncia penal contra Juan Darthés por violación sexual, presentada por la actriz Thelma Fardín. El caso conmocionó las redes sociales, que incluso impulsó la consigna “Mirá cómo nos ponemos”.

Pocas semanas después, a más de 750 kilómetros de distancia, un locutor de radio de la ciudad de La Falda, se contactó con la hermanastra de Thelma, quien dijo descreer de lo que la joven artista denunció. Teniendo a un familiar de por medio, el locutor cordobés, de nombre Mario Thibault, tenía la garantía de que una exclusiva con ella iba a tener un fuerte impacto en Twitter. “Yo estoy segura que él no la violó”, dijo la entrevistada en enero de 2019. Con eso bastó para que el audio se replicara, se convirtiera en tendencia en Twitter y, por ende, llegara en los medios locales y nacionales, acompañado con salidas al aire del propio faldense de radio.

Mario Thibault es un referente de la comunicación radiofónica del centro norte de Punilla. Sus habitantes lo reconocen como alguien dispuesto a descalificar abiertamente a alguien de “puta barata” o “puto y delincuente”. También es un habitual organizador de manifestaciones “importadas” desde Buenos Aires; como por ejemplo, la versión faldense de “la marcha del silencio” en 2015, al cumplirse un mes de la muerte del fiscal Alberto Nisman. En ese entonces, con megáfono, consideró que era la manifestación más importante que hubo en la localidad.

Marcha con pocas ganas por Nisman. Thibault, con el megáfono.

Situación muy distinta a las marchas que se hicieron en febrero de éste año, por la desaparición y asesinato de Ivana Módica, cuya pareja le quitó la vida y se espera un juicio en su contra por femicidio. Durante los últimos años, hubo un notable crecimiento en las regiones serranas sobre las problemáticas de género, que llevó a que distintos municipios tuvieran que abrirse a tratar éstos temas, a partir del impulso del sector más organizado.

El apoyo de Thibault, para lograr repercusión de su entrevista por las redes sociales, llevó a que la periodista de la Revista Noticias, Giselle Leclercq, publicara una nota titulada “Caso Darthés: la ruta del descrédito contra Thelma Fardin”, donde incluyó el siguiente organigrama sobre distintos usuarios que difundieron los audios, que empujaron a que luego tuvieran su exposición televisiva, cuyo foco central fue una cuenta que luego se eliminó, en el momento en que Noticias estaba terminando de realizar la nota.

Allí, se destapó de un contacto entrecho con el politólogo cordobés Agustín Laje, quien además cuenta, desde su teléfono celular, grupos de Whatsapp que le permiten marcar tendencia o “trend topics” en las redes. Laje era uno de los mencionados del informe “La reacción conservadora”. Allí también entraba en el juego el youtubber Eduardo Prestofelippo, alias “El Presto”.

La oportunidad desperdiciada

Era un 10 de septiembre de 2020. Fue lo más comentado en Twitter a nivel nacional y en casi todo el día. #LiberenAlPrestoYA apareció en un total de más de 52.000 publicaciones. Y sin embargo, en Córdoba, en la ciudad donde está viviendo y fue detenido, solo juntó cien personas en las calles reclamando por su liberación; y encima, mucha gente joven que viven cerca del Patio Olmos. “El Presto” fue detenido en su departamento de Nueva Córdoba por publicar amenazantes mensajes contra Cristina Fernández de Kirchner. Permaneció alojado en la Unidad de Contención de Aprehendidos, donde los manifestantes se dirigieron para allá. “No nos vamos nada, hasta que liberen al Presto”, gritaban y cantaban. Pero no aguantaron ni treinta minutos.

Consideraron como positivo el recibimiento de apoyo en las redes sociales por parte de “referentes liberales”, pero reconocieron que necesitaban más activismo de “sectores de distintas clases sociales”. “¡Póngansen el barbijo! -se quejaba un vecino del barrio Güemes mientras andaba en bicicleta-. ¡Vengo del laburo!”. A lo que un joven liberal le respondió: “Nosotros también laburamos. Y estudiamos, por si le interesa saber”.

Con esa actitud, ya perdieron un voto. Sin mencionar que tampoco contaron con el poco apoyo de otros sectores, como los nacionalistas, los simpatizantes del agronegocio en chatas 4×4, los “pañuelos celestes”, los “antivacunas”, etc. El intento por presentar a El Presto como el “primer preso político” de Alberto Fernández había fracasado.

¿Qué hay de nuevo, viejo?

Es en ese mismo barrio Güemes, cuya gentrificación llevó a dividir dos geografías distintas con La Cañada de por medio, es donde se iniciaron a mediados de éste año las concentraciones contra las actuales medidas sanitarias, que restringen la apertura de los comercios. Quienes trataron de capitalizar políticamente esas congregaciones son militantes y dirigentes del sector del ultraliberalismo. Entre ellas: Eugenia Gordillo, presidenta del centro vecinal del mismo barrio, activista del partido Republicanos Unidos, o Uni2, creado por Ricardo López Murphy. Gordillo fue candidata a vicegobernadora en 2019 del partido Vecinalismo Independiente, impulsado por el periodista Alberto “Beto” Beltrán, quien se separó del partido Primero La Gente, luego de que el mismo se unificó al PRO. La fórmula Beltrán-Gordillo sacó 1,14% de los votos en las elecciones a gobernación de 2019.

El único ex-candidato a gobernador que se hace presente en estas intervenciones es Agustín Spaccesi, también de Uni2, y estuvo a cargo del área de franquicias de las heladerías Grido. Su compañero de fórmula, en la lista Unión Ciudadana, para 2019 era el mismísimo Presto, pero al no cumplir con algunos requisitos tuvo que bajarse. Spaccesi cosechó 0,68% de los votos de lxs cordobeses.

Cucuruchos

Un par de meses atrás, Spaccesi tuvo exposición en los medios locales y porteños al aseverar que, según sus cálculos, para que una heladería con cuatro puestos de trabajo pueda tener los avales que le exige el Estado, debe contratar 31 trabajadores matriculados, entre ellos, contadores, escribanos, arquitectos, electricista, etc.

Lo que esos medios no dijeron es que a partir de una investigación de 2012, la AFIP denunció que Grido había evadido 200 millones de pesos y que el fiscal federal Enrique Senestrari ordenó imputar a los hermanos Oscar, Lucas y Sebastián Santiago, dueños de Helacor SA, que administra la marca comercial. La clave se encontraba en el sistema de franquicias, bajo el modelo diseñado por Spaccesi, donde se acordaba con los franquiciados subfacturar los montos para las instalaciones de las sucursales. Además, en los comercios por fuera de Córdoba, se habrían registrado nombres de otras firmas, donde también declaraban cifras inferiores a la venta de los productos lácteos.

Durante los peritajes, se estableció que se utilizaba un software de registros de factura, donde cada número que no se declaraba estaba acompañada de una letra “W”.

En 2016, el juez federal Ricardo Bustos Fierro había sobreseído a los hermanos Santiago, porque se habían acogido a una ley de blanqueo, promulgada en 2013, reconociendo que el dinero sucio se ocultó en el extranjero. Sin embargo, al año siguiente, Casación Federal no se conformó con eso y ordenó la reapertura de la causa. Finalmente, en 2019, Bustos Fierros ordenó la imputación, a partir de la pinchadura de teléfonos, donde los socios se consultaban sobre cómo manejar los números en “negro”.

Al parecer, Grido no solo crecía por sus precios baratos y salarios de miseria para sus empleados.

Un palazo

La poca capacidad política que tienen éstos sectores, pero que logran tener una fuerte repercusión y espacio en los medios, es inherente a la presencia juvenil universitaria del mismo, preferente de aquellos jóvenes que emprenden sus estudios de enorme pesadez de contenido teórico, y con poder adquisitivo que le permitan alcanzar tiempo y esfuerzo para esos estudios, como es el caso de la carrera de la abogacía.

A 408 años de la existencia de la Universidad Nacional de Córdoba, no hay mucho rodeo para decir que la Facultad de Derecho es la cueva de la corrupción en la provincia.

Un gran problema pedagógico que tienen las actuales carreras de derecho es que crean en el estudiantado una perspectiva globalizante sobre las leyes, que los llevan a dimensionar que por el solo hecho de saber manejarlas, les habilita tener capacidades multiples para los fines lucrativos, aunque provengan por fuera de esa línea difusa de lo legal. Por ese motivo, cuando nos enteramos de grandes escándalos empresariales, no nos debería sorprender que sus respectivos CEO’s sean abogados que nunca ejercieron el rubro al cual se desempeña la firma de la discordía.

Tal es el caso de Juan Carlos de Goycoechea, abogado y docente de la mencionada facultad, y quien fue el primer empresario arrepentido en la causa de los “cuadernos” de 2018, al reconocer que pagaba coimas a funcionarios nacionales. Era dueño de la empresa constructora Isolux Corsán, a pesar de nunca en su vida supo manejar una pala mecánica. También estuvo ejerciendo la docencia Sergio Raponi, dueño de la fábrica química Raponi Industrial Química SRL, cuyo depósito explotó en el barrio Alta Córdoba de capital, en el 2014, y también acarrea una causa penal encima. Raponi sabe tan poco de química que confunde la tabla periódica de los elementos con el juego del ludo.

Los profes De Goycoechea y Raponi, dos pájaros que creían sabérselas todas y recibieron el tiro.

Otro “profes” a mencionar fueron José Luis Palazzo y Jorge Edmundo Barbará, quien casi todo el arco de su facultad le propusieron ser declarado docentes “extraordinarios” para diciembre de 2020. Pero el trámite fue frenado de manera inédita, y por unanimidad, por los votos del Consejo Superior de la UNC, que no aceptaban otorgarle ese beneplácito a dos profesores sindicados de ser colaboradores de la última dictadura militar.

En el año 2013, Palazzo fue mencionado en las audiencias públicas del mega-juicio de la causa La Perla, señalado como colaborador para la persecusión de los trabajadores, en su rol como gerente de Personal de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC). Así lo estableció un manuscrito redactado en puño y letra por su padrastro, el represor Luciano Benjamín Menéndez.

Uno de los eterno cabecillas, que en sus períodos como decano mantuvo a Palazzo ejerciendo la docencia, aún con conocimiento de causa de lo ocurrido en aquel juicio, es el actual vicerrector Pedro Yanzi Ferreyra, sindicado de haber entregado una suerte de “lista negra” de los 27 nombres de estudiantes universitarixs, acusandolxs de haber ejercido la toma del Pabellón Argentina en el 2018, en el marco de una protesta de docentes por mejoras salariales y presupuestarias.

De esta manera, se espera un inédito juicio grupal contra esta cuasi treintena de jóvenes, cuya cuantía se asemeja a los procesos contra las grandes organizaciones mafiosas, o incluso a las mega causas contra represores. Solo que aquí la “purga” va contra estudiantes que salieron a protestar. Mientras Palazzo camina sin chistar por los pasillos y las aulas, mientras atiende a su hijo homónimo para cualquier cosa que necesite, incluyendo la organización anual del Cosquín Rock.

Ramona, la rock star involuntaria

Foto: Gentileza Carolina Rojo.

Nunca tuve la oportunidad de conocerla. Ya sea por ser muy urbano, por vivir en una nube de pedo, por no tener plata, por no tener tiempo, por estar saturado de laburo, por interesarme en conflictos que estaban al otro lado de su paraje, por no tener en claro para qué ir, por lo que sea, nunca se dio. Tampoco lo lamento mucho. Creo que a esta altura, ya todo el mundo alcanzó a conocerla a esa habitante de ese enorme espacio llamado campo, muy lejos de una concepción euclidiana, como lo instalan los amantes del agronegocio.

El siglo 21 fue el siglo que quizás más la hizo inquietarse en la vida. El continente entraba al nuevo milenio con países desguazados por sus respectivas crisis nacionales y que empujaron aún más a la voracidad de los commodities en su afán de obtener divisas. Esas mismas que garantizan el tan mentado crecimiento “milagroso a la chilena”, como lo comentaba el Nobel Friedman. Los desalojos contra Ramona (años 2003 y 2004) fueron uno de los tantos conflictos iniciados en ese boom especulativo. Pero de ese boom, emergió el rock. Ramona fue, involuntariamente, la más rockera de las campesinas. Atraía artistas del rock, del folclore, estudiantes, agrónomas, referentes de derechos humanos, periodistas, cineastas, jugadores de fútbol, de todo. Todxs queriendo charlar con ella, sacarle una foto, filmarla, todo.

A diferencia de varixs rockerxs que mueren antes de los treinta, pienso que a lo mejor Ramona se sentía más joven con tanta compañía y atención. Pero también de mucha frustración, donde cada día no descontaba que un nuevo atropello se podía venir encima. Contradictorias sensaciones. Típicas de la juventud, raras para su edad. Comprensibles en un mundo injusto, donde se agudizan las confrontaciones. Hasta en el último suspiro.