Sobre vacunas, privilegios y lluvia de inversiones

Mientras, salteando la grieta, medios oficialistas y opositores, brindan moralistas discursos acerca de la vacunación vip denunciada operativamente por cierto periodista servilleta, en el valle las cosas pintan de otra manera.

Por Tomás Astelarra

Ilustración: @nico_mezca

“Los ciudadanos de la modernidad, los consumidores de la violencia como espectáculo, los adeptos de la proximidad que no entraña riesgos, son educados para ser cínicos respecto de la contingencia de la sinceridad. Alguna gente haría cualquier cosa para no ser conmovida”

Susan Sontag, Ante el dolor de los demás

“Son las fortalezas de este gobierno, manejar el miedo colectivo, urbano especialmente, como un mecanismo de contención frente a otro tipo de propuesta. La gente aun sospechando que ciertas informaciones son falaces, acepta eso para su comodidad. Frente al miedo hay una busca instintiva de la comodidad. Entonces se santiguan y dicen: gracias a dios que puedo ir a la tienda de la esquina, y van a misa más tarde”.

Pacho Rojas, asesor del Consejo Regional Indigena del Cauca (Cric)

“Se genera un consumidor de información que quiere confirmarse. Los tipos que no estamos de ninguno de los dos lados estamos en un problema. Hoy todos hablan para los convencidos”

Jorge “Turco” Asis

Mientras cortaba el pasto en el patio de la muni, el Suipacha escuchó de refilón las peripecias de les intendentes locales con respecto a las vacunas y el inicio de clases. El nutrido informe que presentó en el bar del Mario habló de cierta discriminación a las periferias. “Las vacunas van a llegar. A loma de burra. Como piensan que somos salvajes”, dice que se quejó une de elles. Parece que como el partido del diputado quiere levantar la imagen del intendente de la capital se morfaron todas las vacunas en la citi y encima con el inicio de clases resulta que los gobiernos locales tienen que asumir la responsabilidad civil de cualquier quilombo, y en caso de infectades usar una ambulancia que no tienen. Encima las maestras vienen con exigencias imposibles para las migajas de presupuesto que les llega y la opción online, ya sabemos, no es para salvajes a loma de burra. Por suerte la mayoría de les hijes jipis no van a volver a clase. Si hasta ahora la escuela y sus cavernícolas contenidos solo servía para sociabilizar a les pibes, ahora ni siquiera eso. Se aprende más en el monte o charlando con les tíes que en burbujas de barbijos sin abrazos. Para colmo ya las escuelas de todos lares están empezando a cerrar por casos del virus. Y es de esperar. Ya que la mayoría del personal sanitario y docente de estas periferias se pasea por todos los pueblos del valle cual transportistas de rumores, humores y también viruses. El único gran problema, aclara una asesora, es aquelles niñes que no viven una realidad amable en el hogar (ni hablar de la apabullante ola femicida, secuestradora y violadora que se oculta detrás de la pandemia y que las cumpas feministas intentan denunciar a falta de mayores políticas de prevención y cuidado). Después tan les niñes que más allá de cualquier especulación adulta quieren volver a clase a ver sus amigues, amen de estar inmunizades de todos los graves problemas de geopolítica mundial de les mayores.

-¡Que quilombo! Lindo momento pa ser funcionario público de un pueblo perdido del culis mundis – asegura el uruguayo Vicente.

-Y los boludos estos de los porteños indignándose porque un par de diputados y periodistas se dieron la vacuna en una sala vip- se ríe el Jipi.

-Todo opereta de los laboratorios que se están haciendo millonarios – asegura el chico P.

-Si, pero lo más grave- asiente la chica Mayonesa -es que si decís eso sos una antivacuna, terraplanista, adoradora de Patricia Bulrich. Y ahora resulta que les periodistes progresistes se indigna porque el estado juega con la vida o privilegia ciertas vidas. ¿Pero acaso no es así el sistema capitalista del que elles mismes exprimen sus jugosos sueldos de clase media acomodada? ¿Acaso la muerte ya no estaba en la ilegalidad del aborto, los femicidios, el glifosato, los grupos paramilitares, la especulación con el alimento y hasta el agua de Wall Street?

-Ahora resulta que vivimos en un mundo divino, cívico y responsable, donde las empresarias no tienen el privilegio de abortos de primer nivel, avanzadas cirugías estéticas, implante de riñones y vuelos a Miami para ponerse la vacuna gringa.

-Insisto-dice el chico P- Al gordo Gines lo echaron por algún chanchullo con los laboratorios y la dejaron a la gorda Vizzotti, que es de la Fundación Huésped, que es la que tiene el negociado con los laboratorios, la OMC y las ongs de Bill Gates, que ahora parece que sale más en los diarios que Juliana Awada cuando era primera dama.

-¡Paraaaaaaa!- le pone los puntos el Jipi – Qué te vamo a poner una denuncia por gordofóbico en el INADI de la explotadora de mucamas Vicky Donda. Además la Vizzotti parece que se re copó con la legalización del cannabis.

-¡Dejate de joder! Si solo legalizaron el aceite y encima el gobierno cordobés no la reglamenta y tenemos no se cuantos proyectos esperando para que el intendente Jipi nos transforme en la California de Sudakamérica.

-Igual con esta lluvia que está cayendo, aceite y flores va a haber un montón. Los famosos brotes verdes del gato. Además decime: ¿A alguien de los de esta mesa le interesa la vacuna?

Las caras de estupor cancelan la conversación, hacemos fondo blanco con los vasos, comenzamos a armar los puchos, el Dani pone una de Les Intoxicades en la rocola y el Jipi levanta la voz:

-¡Mario! Traete un par de birras más que tenemos que organizar la huerta comunitaria y la próxima faena en lo del Negro Guevara.

El cachorro de la perra de la hija de Dani juguetea con un par de barbijos mientras la feria comienza a desarmar. Entre la lluvia de agua y turismo, seguro va a haber muchos brotes verdes pal invierno. Que mejor inversión que las semillas. Que cierren las fronteras nomás. Qué acá nos arreglamos sin privilegios urbanos. Acá todes disfrutamos del paisaje, la buena alimentación y los yuyos de Don Bringas. Como si fuera poco las clases comenzaron sin mayores inconvenientes, generando un maravilloso mundo de aprendizajes pachakutiescos. Hay pibes que decidieron dejar la escuela, hay pibes que decidieron ver que onda, hay pibes que esperaron el primer día de clases impacientísimos, sin importarle la posibilidad de enfermarse, contagiar al resto de la población o usar barbijo. Algo que por cierto sucedió siempre si en vez de barbijo usamos la palabra delantal. Las actitudes cambian en cada época, en cada escuela, en cada niñe, en cada padre y madre. Algunes niñes se pasan pícaramente las galletitas debajo de las carpetas, o reclaman el derecho de jugar en el recreo abrazándose, explicando que esos son les mismes niñes con quienes pasaron todo el verano (como siempre). “Les están enseñando desobediencia civil” se entusiasma la Polaca. Como siempre les niñes toman los desafíos de este nuevo mundo de una manera mas relajada y certera. Antes fueron las pasacasateras de videos, ahora el coronavirus y toda su familia de vacunas inventadas pal negocio multinacional. El problema no es si la tierra es plana. El problema es que es madre. Y así no se la trata. El problema es que las mentes son planas. Tan planas como los televisores plasma. Les niñes, como siempre, no tienen ese problema. Y pa mejor de estos tiempos, hay padres y madres, que así lo entienden. Ahí llegaron los maestros, las maestras, dicen. Están entendiendo que la onda es respetar y acompañar sus decisiones en un marco de cuidado, contención y, por qué no, alguna riesgosa aventura también. A fin y a cabo elles van a ser los responsables de solucionar todo este terrible quilombo que le estamos dejando.

Aclaración o Advertencia: Por si no se dieron cuenta pero estas charlas, relatos, columnas, son ficción. Ciencia Ficción Jipi. Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.