¿Qué pensaría Frida de…?

¿Qué opinaría una militante del partido comunista de un mate que lleva su rostro y sale cinco mil pesos? ¿Qué opinaría una artista que canalizó su dolor a través de los pinceles, al ver sus obras en la funda de almohadones que se venden en los shopping? ¿Qué opinaría una mujer que inmortalizó la esencia de su país, al leer sus frases descontextualizadas en un vaso de plástico? A 114 años de su natalicio y 67 de su muerte, llenamos de preguntas a la reina del merchandising que, mucho antes de convertirse en un icono pop, fue una revolucionaria. 

Por Flo Straso

En julio se cumple un nuevo aniversario del natalicio y de la muerte de Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, simplemente Frida, en la ciudad de Coyoacán, México. Una persona que devino una de las protagonistas más destacadas del siglo XX, pintora y activista que tuvo una vida difícil y que se convirtió en un ícono por su comportamiento poco esperado para una mujer de su tiempo… Aunque, como todo símbolo que toma contacto con las masas, el mercado y el capitalismo, pierde un poco su esencia y ya ni sabemos qué significa Frida en las remeras, zapatillas, tasas, vasos, cajitas, cajotas y en los cientos y miles de emprendimientos que llevan su nombre. 

Algunas fuentes aseguran que el boom de Frida se dio en la década de los ochenta y de los noventa, cuando figuras famosísimas como Madonna la visibilizaron mediante fotografías y disfraces. También, por la aparición de producciones audiovisuales, musicales y escritas que rescataron su historia. Pero qué tiene que ver eso con la producción de masas de su merchandising no es algo que se responda en una línea, sino que atraviesa importantes teorías. Lo cierto es que no sabemos qué parte o qué Frida representa o subjetiviza cada uno de los objetos que llevan su cara… ¿Será la Frida anarquista o la de la revolución romántica? ¿La que tenía una relación tóxica y libre o la que tuvo tres abortos? ¿La que sufría una discapacidad física o la que dio asilo a revolucionarios extranjeros? ¿La que era una mujer libre o la que se sentía extremadamente sola?

La persona detrás del objeto 

Frida nació en 1907 y a sus seis años le diagnosticaron poliomielitis, el primer acontecimiento que marcó su vida: una niña activa, fan de los deportes, se vio obligada a largos reposos por esa condición que afectó a su pierna derecha. Años más tarde, en 1925, un accidente la cambió para siempre: el colectivo en el que viajaba, en la ciudad de México, colisionó contra un tranvía y sufrió múltiples fracturas y daños que la acompañaron para siempre. Así las cosas, una piba de casi veinte años, ya había sufrido dolores inimaginables. Estos acontecimientos la definieron y en esos largos reposos obligados se despertó la artística y la pintora que conocemos. Para transitar los tiempos extensos de cama y soledad, comenzó a pintar y sus pinturas abrieron una corriente de pintura biográfica, autorretratos y figuración de sus pensamientos más profundos. 

Su militancia. Pero Frida es mucho más que sus accidentes. Desde edades tempranas se mostró afín a la militancia… Cachucas se llamaba el grupo que integró en el colegio secundario, cuando asistía a una de las instituciones más prestigiosas que acababa de hacerse mixta… ella y una compañera eran las únicas mujeres en medio de un grupo del cual emergieron destacadas personalidades intelectuales mexicanas. Más tarde, comenzó una pasantía en un taller de imprenta y grabado donde conoció a una pareja que estaba exiliada y la invitaron a sumarse al partido anarquista obrero. Ella se sumó y ahí conoció a Diego Rivera, con quien tuvo una larga relación. Toda su vida estuvo marcada por la militancia. Fue interrogada muchas veces, estuvo exiliada de su país, le hizo refugio a figuras revolucionarias y hasta poco antes de morir, cuando le habían cortado una pierna producto de su enfermedad, asistió a una marcha en silla de ruedas. 

Una mujer libre. Son muchísimas las características que asocian a Frida con el feminismo. Pensemos que nació y creció en un entorno machista, con falsa supremacía masculina, y que ella siempre -a pesar de sus condiciones- hizo lo que quiso, hizo la suya… Fue una mujer que escapó a los estereotipos femeninos y eso es destacable. De niña era fan de deportes como el fútbol. En su adolescencia integró un grupo intelectual que la acercó a la militancia política de izquierda. Su ropaje y su aspecto, como así también su arte, siempre se mantuvo ligado a las raíces mexicanas e indígenas de su pueblo… Su “uniceja” y su vincha de flores son símbolo de esa identidad. 

Recordar: volver a pasar por el corazón

Lo cierto es que habitamos la era de las contradicciones y nadie se salva, ni siquiera Frida, de la confusión. Ella, luchadora anti-imperialista invencible, es hoy la cara visible del mismo capitalismo, que la despega de sus raíces para estamparla en plásticos eternos o telas elaboradas en talleres clandestinos. 

Esta exposición no pretende ridiculizar ni acusar a nadie… Si tenemos algún objeto de Frida, está bien. La intención es recordarla, y para eso –en términos de Eduardo Galeano– volver a pasar por el corazón. Y así mantener viva la esencia de una de las mujeres más importantes de nuestra historia.