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Gatitos mimosos y el debate agrotóxico

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La mimoseada de Myriam Bregman a Javier Milei habla de los límites de la política a la hora de hablar de las crisis sociales. Para los candidatos, la crisis económica se asemeja a un problema de verdulería. Y la crisis ambiental se reduce a un problema climático y energético, pero no territorial.

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Por Lea Ross

Cuando en el debate presidencial, Myriam Bregman tildó de “gatito mimoso” a Javier Milei se refería a sus andanzas con el poder económico. En particular, por su labor en la empresa Aeropuertos Argentina 2000, del magnate Eduardo Eurnekian, quien hizo grandes pingües con el Estado. Todo un empresario prebendario, como dice el ahora minarquista. El domingo pasado, La Luna con Gatillo había puntualizado esas intrincadas relaciones, teniendo incluso sus ramificaciones en el caso Córdoba, la segunda palabra que más pronunció Juan Schiaretti en aquella jornada televisiva.

Milei trabajó entre 2008 y 2021 para confeccionar informes sobre riesgos de inversión de la compañía que maneja concesión de una treintena de aeropuertos. Algunos de sus gerentes trabajan ahora para La Libertad Avanza. Eso contradice su insistencia en hablar en duros términos contra su ex empleador, como lo hizo recientemente en el programa de Mirtha Legrand, a tal punto que algunos analizan que sería una riña acting para ocultar la animosidad.

Una década y media atrás, en los noventa, Schiaretti había regresado de su exilio a Brasil para trabajar en la empresa Astori Construcciones. Desde allí, se haría amigo de la hija de su fundador: Pía Astori. La empresa Astori ha ganado importantes obras ofrecidas por el Estado, como la remodelación del Estadio Kempes, posible candidata para el partido inaugural del Mundial de Fútbol 2030, como dio entender el superministro y candidato Sergio Massa. Y Pía preside desde hace décadas la Fundación Mediterránea, cuyo encargado de realizar informes, Carlos Melconian, es el elegido de Patricia Bullrich para ocupar el Ministerio de Economía. Mimosos.

Arañar palabras

Según el portal Chequeado, en el debate del primero de octubre, durante la sección titulada “Economía”, las palabras más pronunciadas por parte de los cinco exponentes fueron:

  • “Argentina”, en un cómodo lugar con 26 menciones;
  • “Inflación”: 17 veces, pronunciadas por Javier Milei y Patricia Bullrich. Pero, si sumamos las cinco veces que Schiaretti dijo la palabra “Hiperinflación”, se lo llevaría al segundo escalón del podio con 22 en total;
  • “Fiscal”: 20 veces, dicha exclusivamente por el economista Milei (11 veces) y el contador Schiaretti (9);
  • “Déficit”: 15 veces, por parte nuevamente de Milei (6) y Schiaretti (9);
  • “Tipo de cambio”: 13 veces pronunciadas, enteramente por Schiaretti;
  • “Banco Central”: 12 veces, otra vez por Milei (7) y Schiaretti (5);
  • Sumando “FMI” y “Fondo” da un total de 10 veces. Todas fueron pronunciadas por Bregman.

Como podemos observar, los oligopolios de conceptos giraron entorno al déficit fiscal. Es decir: cuando el Estado gasta más de lo que gana. De ahí, el origen de todos los males. Lo curioso es que eso fue encolumnado por parte de los respectivos maridos de Fátima Flores y Alejandra Vigo, o en otros términos, por los gatitos mimosos de Eurnekian y Astori. Por esa razón, algunos analistas liberales, como Carlos Pagni y Carlos Maslatón, sostuvieron que Schiaretti fue uno de los ganadores de la jornada, a pesar de haber pronunciado la palabra “Córdoba” cada 50 segundos en todo el debate.

La mirada fiscalista acostumbra a comparar la situación financiera de un país con un ejemplo doméstico, por ejemplo ir a una verdulería. Sin embargo, se supone que un sistema capitalista como la que nos rige, altamente financiera, es tema resuelto, tal como lo expone éste breve debate en el canal de streaming Olga, creado por Migue Granados.

No solo un país cubre una deuda con otra deuda o con emisión, sino también con lo que recauda en su matriz productiva. Consultado para esta nota, un joven economista profundizó lo siguiente: “Algo que estuvo ausente en el debate, y que me sorprendió, fue explicar qué planes hay para incentivar la inversión. O sea: qué actividad va a motorizar en el futuro el desarrollo de la economía. En lugar de eso, todo estuvo demasiado centralizado en la coyuntura, hablando mucho sobre la inflación”.

Esa ausencia demuestra que lo comentado en Olga fue mucho más completo que todo el reduccionismo fiscalista que bregaron los presidencialistas.

Mención aparte merece resaltar la propuesta-bomba que lanzó Sergio Massa de proponer una moneda virtual oficial, como contrapeso a la dolarización de Milei. Eso es un debate silencioso, que ocurre solo en ámbitos donde se profundiza el manejo de los billetes sin papel. Tarde o temprano, ocurrirá en lugares más amplios de la sociedad.

30.000 y Rincón del Vago

Malena Pichot decía que los derechistas siempre tienen problemas con los números. O dudan que sean 30.000 o lo niegan. No fue ninguna sorpresa lo que dijo Milei. Ya lo había expresado en distintos medios; incluso, le sorprendió a su entrevistador para el diario estadounidense The Economist en un extenso y recordado reportaje. Es difícil hallar a un político que se perciba como de derecha y que haya pronunciado sin ningún titubeo esa cifra.

Su negación a la cifra 30.000 no fue solo comparable con la que ejerció Emilio Massera en su alegato en el juicio a las juntas en 1985.

Sino que, en realidad, se inspiró en una declaración que había hecho el mismísimo Mauricio Macri, en el año 2014 para el diario La Nación. “Conmigo se acaba el curro de los Derechos Humanos”, había dicho en ese entonces. Se refería a los manejos financieros que realizaba Sergio Schoklender para el programa Sueños Compartidos, de la Fundación de Madres de Plaza de Mayo. “Sueños Compartidos” fue también mencionado por Milei en la misma exposición que dudó la cifra. A su vez, Macri se inspiró en el “curro” por el título de un libro que investigó ese caso, que se llamó El negocio de los Derechos Humanos. Su portada fue utilizada por uno de los procesados del megajuicio de La Perla-La Ribera, el más importante que hubo en Córdoba en materia de juicios de lesa humanidad, aprovechando la presencia de cámaras fotográficas para fogonear que detrás de los juicios, está la casta política que lucra con el mismo. Su humilde servidor tuvo un encuentro con alguien que colaboró en otras investigaciones con el autor de ese libro. Lo que me dijo fue que cortó vínculos con él, ya que se comentaba que tenía relaciones turbias con los servicios de inteligencia.

Uno de los procesados del juicio de La Perla, sosteniendo el libro que marcó parte de la batalla cultural de las nuevas derechas. Ph: Daniel Cáceres, en 2012.

Cuando Milei la corrió a Bregman por las muertes “cometidas por el comunismo”, ella le consultó si ese dato se lo pasó Macri o lo sacó de El Rincón del Vago. Más lo primero que lo segundo. Pareciera ser que el ex-presidente lo ayuda más de lo que imagina nuestra ironía.

Y en el medio, el ambiente

Faltan horas para que se inicie el segundo debate. Uno de los temas será “Desarrollo humano, vivienda y protección del ambiente”. La mención al cambio climático será ineludible. El negacionismo de Milei será eminente. Aún cuando el septiembre que pasó fue el más caluroso que se tiene registrado. Está empujando a que el 2023 sea récord en temperaturas cálidas extremas, tal como acaba de publicar el Observatorio Mundial Meteorológico. La gráfica señala que el noveno mes que tuvimos estuvo 0,98 grados por arriba del promedio 1990-2020. Superó el récord del 2020, año de la pandemia.

Pero tampoco se descarta que el dolarizador avale toda inversión ligada a energías renovables, como lo señala su propia plataforma electoral.

Pero quizás ninguno, salvó la candidata del Frente del Izquierda – Unidad, hagan mención a una polémica desatada desde el Instituto Nacional de Tecnologías Agropecuarias (INTA). Sus directivos ordenaron prohibir la difusión de los resultados de un proyecto de investigación internacional referido al uso extensivo de agroquímicos. Se trata del proyecto SPRINT, cuyas siglas en inglés significa “Transición Sostenible de Protección Vegetal”, que es financiado por la Unión Europea y que parte del personal del INTA trabaja allí.

El informe fue realizado por una docena de investigadores, de distintos países, donde tomaron muestras de sangre, orina y material fecal de habitantes que viven a cierta distancia de campos agrícolas, sea que manejen fertilizantes químicos o no. También, se hicieron análisis en el interior de viviendas y otros ambientes. Las tomas se hicieron en diez países europeos y en la provincia de Buenos Aires, que es uno de los distritos sudamericanos que más exporta granos de soja al “viejo continente”.

Los resultados se expusieron en la Cumbre Científica de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. Duró tres horas, con diapositivas y exposiciones en inglés. También se transmitió de manera virtual. Quienes trabajaron en suelo argentino, no participaron. De hecho, nuestro país iba a exponer sus resultados el 21 de junio. Pero una semana antes, el director del instituto agropecuario, Carlos Parera, envió una nota ordenando la suspensión del mismo.

Desde Argentina, solo dos comunicadores hicieron un paneo de esa jornada neoyorkina: la periodista Anabel Pomar para la página de lavaca (se puede leer haciendo click aquí) y el ingeniero agrónomo Brian Longstaff desde su blog (aquí). Con estos dos trabajos, se detectan algunos puntos fundamentales:

  • la profesora Violette Geissen, de la Universidad de Wageningen (Países Bajos), advirtió que los agrotóxicos son “omnipresentes”, al ser detectados en los polvos que se concentran en las casas;
  • las moléculas de esos químicos no solo ingresan en los cuerpos por la ingesta de alimentos, sino también por otras vías por su dispersión en el aire;
  • Daniel Figueiredo, profesor asistente de la Universidad de Utrecht (Países Bajos), explicó que esas muestras se tomaron mediante una aspiradora en viviendas cercanas a campos con cultivos orgánicos y otros con no orgánicos. A partir de lo que vieron, recomendó sacarse las zapatillas cada vez que ingresamos en nuestras casas;
  • también de Wageningen, el científico Hans Mol advirtió que las frecuencias de detección en agroquímicos fueron mucho más monumentales en las muestras humanas argentinas que el de las europeas. Las dos siguientes gráficas provienen de los análisis en orina y material fecal. Argentina es representada en las barras naranjas, mientras que los diez países de Europa en celestes. En el primero, hubo dos químicos presentes en el 100% de las muestras obtenidas en habitantes bonaereses; uno de ellos, es un residuo del insecticida clorpirifos, actualmente prohibido en nuestro país por su peligrosidad. Pero en la segunda, solo uno estuvo presente en todas las muestras: el glifosato, el herbicida más utilizado en el país;
  • la presencia de esos residuos en el intestino puede generar “dysbiosis”, que se origina por la alteración del balance de su micro-bioma. Eso contribuye a trastornos psiquiátricos, neurodegenerativos, metabólicos, cardíacos, pulmonares y epidérmicos;
  • por último, los residuos se detectaron tanto en ambientes de granjeros que se dedican a la agricultura con agroquímicos, como aquellos que se dedican al rubro orgánico, sin el uso de los mismos. La explicación de esto la dio el investigador Dirk Goossens, al advertir que el trasporte de estos químicos a través del aire puede alcanzar los cuarenta kilómetros de distancia para períodos de suspensión a largo plazo.

Uno de los expositores habría bregado que los países europeos dejen de comprar materia prima a países como Argentina hasta tanto resuelvan una transición agroecológica. Es un comentario que termina siendo la cara de la misma moneda frente a la censura estatal local. Desde una perspectiva internacionalista o de hermandad global -sobretodo en tiempos de lo que está ocurriendo ahora en la Franja de Gaza- se requiere generar pautas que permitan concretar ese paso mediante un desarrollo soberano económico, que Argentina no lo está teniendo. Y todo gracias al ronroneo de los gatitos.