El Diablo sobre ruedas


El máximo referente del establishment cordobés se puso chocho por los resultados de las PASO. De avalar a dictaduras a arrasar con el bosque nativo. Los tres peronismos en Córdoba, la crisis de la gobernabilidad nacional y la incertidumbre del voto bronca.

Por Lea Ross | Ilustración: @nico_mezca

“Un triunfo de Juntos por el Cambio es una bocanada de aire fresco, de esperanza y motivación para el país, para la sociedad y fundamentalmente, para el empresariado. Porque todos estábamos agobiados por una política de intervención del Estado en la economía, una asfixia fiscal, y una falta de competitividad, por una reticencia a realizar reformas estructurales que el país está postergando permanentemente por un gobierno con una visión populista. No obstante, esta es una señal muy alentadora que le da la sociedad a este gobierno para controlar los desequilibrios y desatinos que han generado en la economía. Con resultados muy negativos, donde la pobreza ha aumentado de manera ya intolerable. Lo asombroso, es que pareciera que los sectores más humildes y postergados le han dicho que no están de acuerdo tampoco. Y eso es un hecho alentador e histórico: que los sectores más vulnerables desafíen al peronismo y, en este caso, al kirchnerismo. Serían elecciones que reflejan un paso alentador y positivo para el país, el poder cambiar el rumbo. Es una señal que va a darle una esperanza a la sociedad y al sector empresario”.

Quien realizó éstas declaraciones ante el portal Infonegocios, cuando todavía se contaban los votos, fue Manuel Tagle, presidente de la Bolsa de Comercio de Córdoba y titular del grupo empresarial de nombre homónimo.

De dar palos a los palos de golf

A la familia Tagle se la enlaza con la venta de automóviles desde el año 1938, cuando Manuel Tagle padre se hizo cargo de la concesionaria del Chrysler. Veinte años después, forjaría un acuerdo con Industrias Kaiser Argentina (IKA), la primera automotriz del país. Y a partir de los años sesenta, por el acuerdo entre IKA y Renault, comercializaría los autos de la segunda marca. Todo se logró por influencias de su hermano, José Lucrecio Tagle, que convenció a la multinacional de instalarse en la ciudad de Córdoba y que tuvo como premio de sus socios locales la presidencia de la Bolsa de Comercio de Córdoba en 1957.

Así los Tagle tendrían su primera mancha de aceite en su álbum familiar, cuando desde esa entidad gremial-empresarial, se apoyó el golpe de Estado contra el presidente cordobés Arturo Humberto Illia en 1966. Tal es así que José Tagle le envió un telegrama al dictador Juan Carlos de Onganía donde le dijo taxativamente lo siguiente: “Formulo votos por el éxito de su gobierno, en cuyo acierto están confiadas las esperanzas nacionales”, según averiguó el historiador César Tcach.

De hecho, según un documento de revisión histórica hecha por la cámara empresarial, pero publicada hace pocos años, Onganía, “el Presidente de la Nación” (sic, así figura en el documento), visitó la ciudad de Córdoba para asistir a la inauguración de las instalaciones de la sede de la Bolsa. A la noche, el dictador “presidente” fue recibido por Tagle, el otro “presidente”, en una ceremonia que también contó con otros funcionarios y miembros de las Fuerzas Armadas.

El segundón manchón fue cuando la Bolsa de Comercio de Córdoba, todavía presidida por José Tagle, emitió un comunicado muy beneplácito por la Junta Militar de la última dictadura. Allí, se estableció que “no solamente el dirigismo estatal, la inflación creciente y el desorden social impidieron a los empresarios la normal dirección de los establecimientos”, sino que además, “a partir de 1973 y aún antes, el terrorismo y la guerrilla, infiltrados en los organismos sindicales, convirtieron los centros de trabajo en centros de agitación incontrolables para los elementos del orden público”. También, se repudio las denuncias del plan sistemático de desaparición de personas, “desatada en el exterior contra nuestro país, pretendiendo ignorar las reales motivaciones del proceso que inició la Nación en 1976”.

René Salamanca.

Precisamente, antes que Tagle redactara ese comunicado, el general Luciano Benjamín Menéndez, jefe del tercer cuerpo del Ejército y máximo represor que hubo en nuestra provincia, hizo lo suyo ante los empresarios del IKA-Renault, todavía socios de Tagle, para que “en el término de 72 horas” otorgara la lista de su personal obrero por “requerimientos de seguridad”. La patronal no solo acató la orden, sino que incluso hizo un certificado ante un escribano, donde se puntualizó datos no actualizados de los domicilios de algunos trabajadores, o que incluso se especificara quienes “no asistieron” en tal día de trabajo. A partir de las investigaciones llevadas a cabo por agrupación H.I.J.O.S., se estableció que, efectivamente, estaban las actas notariales en el Colegio de Escribanos. Entre ellos, aparecía René Rufino Salamanca, secretario general del gremio combativo del SMATA, que fue secuestrado el mismo día que se perpetró el último golpe de Estado en nuestro país. Con su desaparición, la automotriz tenía asegurado la producción y su respectiva venta de productos, por parte de Tagle.

La única crítica que Tagle le hizo a los dictadores fue que todavía no se desarmaba la “gigantesca estructura del Estado”, que tanto rechazo le generaba a aquellos que bregaban mayor flexibilización y menos intervencionismo estatal. Pero sí le reconocen su rol más represivo, que permitía “el restablecimiento del orden y la disciplina en los centros fabriles, la eliminación de los controles de precios y retenciones a los productos del campo, la reforma del sistema financiero y la independencia del poder Judicial”. Aunque hable de temas actuales, no es una carta de éste año, sino del ’76. Así nos fue.

De tal palo, todo un palo

Dos años después, en 1978, Manuel Tagle hijo lanzó su propio emprendimiento: “M. Tagle (h) y CIA SACIF”, que continúa hasta en la actualidad. Y para eso, se puso en primera marcha como concesionaria de la firma Sevel, la empresa de la familia Macri que manejaba las fábricas Fiat y Peugeot. El acuerdo entre Manuel Tagle y Franco Macri se mantuvo solo por tres años, hasta 1981, para que luego el heredero volviera con su padre para trabajar en la Renault, pero desde su sede actual, ubicada en la avenida Colón y la calle Sagrada Familia de la capital cordobesa. Sin embargo, se forjó un evidente lazo entre ambas familias.

En la actualidad, mientras la alianza Tagle-Renault comercializa desde principios de siglo los vehículos Nissan, el Grupo Tagle invirtió en el rubro inmobiliario, a partir de sus acuerdos con el eterno intendente radical de Mendiolaza, Daniel Salibi, donde apenas asumió su cargo en el año 1999, otorgó el aval para el desarrollo del primer country de su ciudad: Estancia Q2, de la familia Tagle. También, son los que realizaron el cuestionado emprendimiento El Terrón, donde se forjó desmontes sobre zona roja de bosque nativo, para incluir un campo de golf de 18 hoyos. Finalmente, los Tagle tuvieron llegada en otra ciudad de Sierras Chicas, Villa Allende, también de la mano de su intendente, el ex-golfista Eduardo “el Gato” Romero, para su proyecto Scratch House.

De ésta manera, los consesionarios tuvieron su cuota en la segregación habitacional y desequilibrio ambiental en el Gran Córdoba, bajo el aval de los intendentes, que reciben con mucho gusto las visitas del expresidente Mauricio Macri a nuestra provincia.

A la izquierda, Daniel Salibi. Bien a la derecha, Manuel Tagle. En el medio, los dos gatos.

Amarrete

En algunas oportunidades, Manuel Tagle se ha manifestado en contra del Aporte Solidario de las Grandes Fortunas, o “impuesto a las riquezas”. Precisamente, fue noticia ésta semana el fallo de la Cámara Federal de Apelaciones de Córdoba, que rechazó una cautelar contra esa contribución. Desde los medios de comunicación local, se ha caracterizado al multimillonario amarrete como un “particular”. Pero solo con ver el título del expediente, podemos notar que no era un particular cualquiera. Se trataba de Roberto Figueroa Minetti, de la pesada familia Minetti.

Como lo expuso La Luna con Gatillo, la familia Minetti está apunto de sentarse en el banquillo de los acusados, en Tucumán, por su supuesta colaboración con la desaparición de más de 60 obreros del ingenio La Fronterita, ocurrida en los años setenta. Sería el primer juicio donde se acusa a empresarios por crímenes de lesa humanidad en la provincia donde el represor Antonio Bussi fue votado como gobernador.

La cuarta parte de los fondos del aporte de las grandes fortunas se vienen destinando para la urbanización de centenares de barrios y cuyos trabajos son llevadas a cabo por cooperativas y emprendimientos populares de la construcción. En lugar de eso, Roberto prefiere destinar sus activos a emprendimientos de alta gama, tanto en la ciudad de Córdoba como en Villa Allende, de la mano de su empresa desarrollista Bloque Urbano SA. En el directorio del misma, aparecen nombres que van a tener que viajar a Tucumán, con sus abogados, como Jorge Alberto Figueroa Minetti.

El precio del ajuste

Acerca de los resultados de las PASO, de por qué perdió el Frente de Todxs y de por qué ganó Luis Juez sobre Mario Negri, y sobre los votos cordobeses del Frente de Izquierda Unidad y de lo que se puede venir a nivel mundial, se explica en ésta entrevista que le realizaron a su humilde servidor desde el programa Alta Frecuencia, de la Radio La Quinta Pata, de ciudad de Córdoba, ubicada en barrio San Vicente. La nota fue realizada el día miércoles.

Al día siguiente, el jueves, Cristina Fernández de Kirchner publicó la demoledora carta en su blog, donde dijo que en sus reuniones con el presidente Alberto Fernández, le planteó al mandatario que “se estaba llevando a cabo una política de ajuste fiscal equivocada que estaba impactando negativamente en la actividad económica y, por lo tanto, en el conjunto de la sociedad y que, indudablemente, esto iba a tener consecuencias electorales”.

Inmediatamente después de publicarse la epístola, quien salió a responderle a Cristina fue, curiosamente, su último viceministro de economía: Emmanuel Álvarez Agis. Lo hizo mediante un documento enviado a los clientes de su consultoría, donde incluyo la siguiente tabla. Lo que dicen los números es que las erogaciones estatales desde el año pasado se incrementaron en un 12%, sin incluir los gastos de fondo común para paliar la pandemia. Sin embargo, dentro de esos gastos, el rubro de Seguridad Social tuvo una merma del 4% en un año, y un 1% si se piensa desde el año 2019. ¿Entonces dónde fue a parar ese 12%? Para Álvarez Agis, a los subsidios energéticos, ya que se incrementaron 32% en un año.

Si bien es cierto que los subsidios a la energía deben ser discutidos, también lo es el hecho que eso se reduzca a una situación de no-ajuste. Por algo el texto de Álvarez Agis insiste en escribir la palabra “ajuste” con entrecomillas. Porque no solo es una palabra de baja precisión técnica, sino que además los gastos que refiere el economista son de índole primario, es decir, no incluye los pagos que efectuó el Estado a las tasas de interés de la deuda externa. Y además, el “ajuste” no es solo el ahorro, sino también lo que se acumula cuando es la ciudadanía, sin diferencia de clase, la que debe dar su aporte para paliar la crisis, donde a medida que aumentan los precios, más se acumula la recaudación mediante tributaciones como el IVA.

A mitad de año, un trabajo del Observatorio de Trabajo, Economía y Sociedad sostuvo que las estampidas inflacionarias afectan principalmente a las familias cordobesas que se encuentran bajo la línea de pobreza, ya que en base a la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018, la quinta parte de la población cordobesa que tienen los ingresos más bajos gastan un 34,5% de sus salarios para comprar comida. Mientras que el quintil más rico, solo lo cubre con un 15,7% de sus ingresos.

En ese entonces, a través de una gráfica que había hecho La Luna con Gatillo, en base a los números relevados por la Cámara de Comerciantes de Córdoba, vemos que en los últimos diez años los precios del aceite de girasol, el arroz largo fino, los fideos secos, la harina tres ceros, la docena de huevos, el sachet de leche y el pan francés por kilo tuvieron sus picos inflacionarios en dos años claves: 2018 y 2020; los inicios de la recesión y la pandemia.

Todo este fenómeno, más el sufrimiento de las familias que perdieron a cien mil seres queridos por el contagio del SARS-CoV-2, generaron los cimientos del voto castigo, más el voto bronca propulsada por la decepción.

Garchar o empomar

Luis Juez sí supo canalizar ese voto castigo-bronca, tal como lo advirtió La Luna con Gatillo la semana pasada. Es cierto que sus peculiares alocuciones formaron parte de su ascenso político para la intendencia de la capital cordobesa en el año 2003. Pero sus chistes nunca fueron subidas de tono contra sus contrincantes políticos. Solo se recuerda una vez que hizo una acotación xenófoba sobre la hincada de Belgrano. Pero en la actualidad, sí propuso insertar los “pitos de madera” a un funcionario judicial que estaría dispuesto a no avanzar en la causa por el Vacunatorio VIP. Lo dijo en el marco de una entrevista en un programa televisivo de Canal 12 de Córdoba, conducido por Jorge Cuadrado, que es visto por muchas familias de la provincia.

Esas mismas familias que bancaron lo que dijo Juez son las mismas que les generó rechazo las palabras de la candidata de otro distrito, Victoria Tolosa Paz, cuando dijo que en los gobiernos peronistas se garchaba bien. Sus palabras emergieron en una nota distendida para un programa de YouTube con cierta llegada masiva juvenil, pero no de alcance popular intergeneracional y de clase.

Aquella desfachatez “juecista” fue medida al cuadrado, junto con su comentario sobre Kicillof, que lo calificó como un “pibe boludo” en un canal televisivo porteño. Todo milimétricamente diseñado de la mano de su jefe de campaña Marcos Ferrer, intendente de Río Tercero, que al ejercer la militancia en el radicalismo no le impidió tener la osadía de relacionarse con alguien pesado como éste renacido outsider.

Tres peronismos, tres mapas

Y Juan Schiaretti, ya con la cuarta parte acumulada del electorado para “Ellas” y con el objetivo de ascenderla a un 30%, afina su estrategia de cara a 2023. Eso sí, tomando nota de lo que fue el “Juezazo”. Ya que su alfil capitalino Martin Llaryora cometió la torpeza de declarar, irónicamente, que en Córdoba se están compitiendo “tres peronismos”, como un modo de desincentivar el voto radical. A lo que el candidato con más votos acumulados para Diputadxs le respondió que se sentía como un oso panda, alguien que está en extinción: “soy de los peronistas que no roba”.

Así, podemos ver a los “tres peronismos” desplegados en los siguientes mapas, realizados por el homding mediático Grupo Octubre. A mayor intensidad de color, mayor es la concentración de votos. Así vemos que Juntos Por el Cambio tuvo una intensidad de votantes en el centro, sur y este de la provincia. Mientras que el “schiarettismo” ha tenido una debilidad en el sudeste, donde se concentra la pampa gringa, ocupando mejor en el centro y más fortalecida en el norte. Y el Frente de Todxs, curiosamente, cautivó una pequeña parte de ese sector oriental sojero.

Es en ese marco, donde el gobernador convocó rápidamente a una reunión presencial en el Centro Cívico, para el próximo miércoles, con la Mesa Nacional de Enlace, no solo para ratificar su rechazo al cupo nacional a las exportaciones de la carne, sino además para discutir la posibilidad de una reforma a la ley de protección de bosques nativos, para permitir el avance de la frontera ganadera. Toda una osadía, sabiendo que la última vez que lo intentó, recibió una multitud en pleno centro capitalino en diciembre de 2016, que le frustró su proyecto en la Legislatura, más un cúmulo de bronca por parte del sector empresarial rural en su contra.

Pero Schiaretti también piensa en las elecciones de cara a 2023, no solo con la incertidumbre de no saber quién será su heredero, sino que además de cómo expandir el Cordobesismo como modelo alternativo nacional. Según Julián Cañas, colega de La Voz del Interior, quien le está informando de lo que está pasando en el interior de la Casa Rosada es el lobista Guillermo Seita. Es el encargado de impulsar la nacionalización del sello “Hacemos”, manteniendo charlas con el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, y con el presidencialista Horacio Rodríguez Larreta.

Y tal como lo explica Diego Genoud, en su libro El peronismo de Cristina, el otro vaso comunicante entre Schiaretti y Perotti es el empresario Horacio Miró, quien era protagonista de la obra pública cordobesa, teniendo entre sus proyectos el cuestionado el Camino del Cuadrado. No se descarta que Miró esté atento no solo al acuerdo Córdoba-Santa Fe para la construcción de un acueducto para succionar el agua del Río Paraná, frenado por la bajante, sino además por la reciente noticia que el Estado provincial cerró el trámite en el departamento ambiental sobre las dos cuestionadas autovías: las alternativas a la Ruta Nacional 38 (Punilla) y la Ruta Provincial 5 (Paravachasca).

Entre reformas de ley de bosques, autovías, acueductos y riesgos de incendios, el gobierno provincial también toma nota sobre la configuración del activismo ambiental, que ha tenido un reacomodamiento a partir de la inédita expansión del fuego sobre más de trecientas mil hectáreas del año pasado. La coyuntura generó incluso, el viernes pasado, una inédita caminata en la ciudad de Córdoba, donde decenas de comunidades indígenas, de distintas partes de la provincia, se concentraron para manifestarse contra un cúmulo de hechos de violencia en sus territorios. Un paneo audiovisual de lo ocurrido lo podrán ver en nuestro portal haciendo click aquí.

Volantazos

Frente a ésta crisis de representatividad que está viviendo la Argentina, el cachetazo a gran parte del peronismo unido lo lleva a acelerar aún más la estrategia sobre cómo encarar ésta inédita situación. Y si hay un núcleo de poder que puede ser jaqueado es el Congreso de la Nación. Porque a partir del anuncio de la presentación de un proyecto de ley para reemplazar la indemnización de despido por un seguro, resulta inevitable que sea interpretada como antesala de la Reforma Laboral; es decir, que nuevamente sea la clase trabajadora la que se haga cargo de la crisis. Por ende, se pronostica que las calles se levantarán contra esa iniciativa, generando un punto de ebullición semejante al rechazo de la Reforma Previsional de 2017, impulsado por Macri, y que fue el inicio de su caída en el poder ejecutivo. Lo curioso que, ahora, hablamos de un proyecto presentado por la oposición.

A veinte años de la crisis del 2001, el estancamiento financiero de aquel entonces se debió por la pedante idea de mantener el dólar a un peso. Hoy, el panorama se distancia al tener un dólar a cien pesos. Pero si de algo se aprende de aquella época es la necesidad de dar volantazos en materia económica en beneficio de lxs no escuchadxs. Ahora, si hay solo reformas laborales y un cambio de gabinete con Juan Manzur como jefe, Julián Domínguez en Agricultura y Aníbal Fernández en Seguridad, y todo intacto en Economía, el Diablo seguirá agarrado del volante.