Britney vs. Spears: Se siente diferente


Un análisis, sin spoilers, sobre el documental de la estrella pop, elaborado por una cineasta y una periodista que combinaron su profesionalismo con un profundo amor a Britney y al feminismo. Desmontamos los pilares que hacen de ésta una obra diferente.

Por Flo Straso

El 28 de septiembre se subió a Netflix el documental Britney vs Spears, producido por la periodista Jenny Eliscu y la cineasta Erin Lee Carr, quienes compilaron -durante dos años- la última década de la estrella pop mediante entrevistas y documentos exclusivos. Jenny ha estado cerca de Britney en reiteradas oportunidades y Erin se autopercibe fan. Desde su estreno, el film de una hora y media se mantiene en el top 10.

La historia en cuestión está contada en primera persona, fruto de un trabajo profundo que las cineastas norteamericanas realizaron, combinando su profesionalismo con amor y feminismo. Es un documental que conmueve y a la vez educa. Desmontemos los pilares principales de la obra de Jenny y Erinn.

Sensibilizar es generar conciencia a través de información. La obra en cuestión está situada en un espacio y tiempo: corría el año 2008 cuando el padre de la estrella solicitó ser tutor absoluto de ella. Las cineastas inician el recorrido explicando qué significa esto. Con la voz de diversos expertos -que van desde la abogacía hasta la psiquiatría- afirman que tutela es sinónimo de muerte civil y dejan entrever que es un claro asunto de Derechos Humanos. Pues, la persona tutelada -en este caso, Britney- no tiene derechos.

Padre con p de poder y patriarcado. James, tutor y padre de Britney, ejerció abuso de poder sistemáticamente, durante 13 años, sobre su hija. Y aunque el caso es actual, las analogías no tardan en llegar: a fines del siglo XIX y a principio del XX, las mujeres debían ser tuteladas por un varón, primero el padre y luego el marido, para tener una cuenta bancaria, por ejemplo. Como expliqué en el artículo anterior (https://bit.ly/3B3Vrv5), el patriarcado se caracteriza por hacer del varón el poderoso a cualquier costo; aún violando los DDHH. Como dijo Dustin una vez: “Vivo en un mundo donde muchas cosas que pensaba imposibles son posibles”.

La crítica al sistema legal. En el film constantemente se preguntan cómo es posible que esto haya sucedido durante 13 años, y sitúan al caso como uno de los más polémicos en los últimos 20 años. Como sucede aquí y allá, la crítica se orienta a un sistema legal que lejos de hacer justicia, es funcional al machismo, revictimizando a la víctima y premiando a los tiranos. Repetimos: ¿Cómo es posible?

El silenciamiento de mujeres poderosas. En su cuenta de Instagram, la directora del documental recupera esta idea que no es nueva, sino que ha acompañado a grandes mujeres de la historia como Nina Simone, Amy Winehouse y Whitney Houston. Íconos de la música, generadoras de fortuna, protagonistas de tour mundiales, dando empleo a cientos de personas, pero que no tienen el poder de decidir sobre sus propias vidas y necesitan ayuda. Desarrollo mejor esta noción en este post: https://bit.ly/2WzITMX.

La árdua tarea de no revictimizar. En reiteradas entrevistas, la directora del film, Erin, afirma que hizo su trabajo guiada por la empatía. Y se nota. Britney vs. Spears es una producción diferente a todas las que se hicieron sobre el tema porque en ningún momento revictimizan a la víctima, no reproducen imágenes dañinas para Britney, ni dan lugar a la clásica misoginia que responsabiliza a las mujeres de las cosas que les hacen.

Para ir cerrando, se siente agradable ver producciones de consumo masivo que emplean las perspectivas antes descritas… Que sitúan la violencia hacia las mujeres como un asunto global y de Derechos Humanos, donde las personas se movilizan ante esa injusticia, con marchas y pancartas. Esos son los lentes con los que tenemos que mirar las relaciones de género. Este caso es ilustrativo de muchos otros. Porque como dice el libro Enemiga Pública (Leonor Silvestri, 2017): “Cualquier parecido con la realidad de tu región, no es pura coincidencia, porque las gestiones son globales”. Libertad para todas las Britney del mundo, sea cual sea su etnia, su personalidad, su edad y su clase social.