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Los dilemas de la lapicera IV

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Un gota de esperanza en un mar de incertidumbres. La nueva política que se teje en los territorios. De una unión vecinal de Los Hornillos a la candidatura de Juan Grabois. ¿Elegir creer?

Por Tomás Astelarra Ilustraciones: @fuskavisual

“Dejen de leer los diarios y salgan a la calle a ver qué pasa con la gente”

Cristina Fernández de Kirchner

Hay dos imágenes que me gustaría reflejar del festejo de la Unión Vecinal de Los Hornillos en el balneario de la misma localidad. Entre pizza, birra y faso (ahora cuasi legal), una querida compañera de militancias sociales se quejaba de la cantidad de cumpas que al final no habían ido a votar. “Cumpa, con todo respeto, pero hace menos de cuatro años vos y yo estábamos en esa misma posición”, le comenté risueño y autocrítico. “Es que hoy es diferente. Hoy tenemos un candidato amigo, un compañero que ha estado en muchas construcciones territoriales, trabajando todos los días, y no llegando de la nada cada cuatro años a repartir boletas”, me respondió reafirmando la diferencia entre la nueva y la vieja política que identifica a les candidates desde abajo (y así fue reflejado en todas las entrevistas que venimos haciendo desde La Luna con Gatillo).

La elección de Los Hornillos presentó 7 candidates. El triunfo fue para Carolina Caballero de Juntos por el Cambio (que también consiguió, inéditamente, ser gobierno en Mina Clavero, San Lorenzo, La Población, Chancani o Las Rabonas, cambiando el mapa institucional de Traslasierra, hasta ahora monopolizado por el peronismo cordobesista). El punteo del padrón que habían hecho les cumpas le daba 250 votos seguros (dos menos que los que sacó la futura Jefa Comunal). Al final fueron 161 que sirvieron para salir como cuarta fuerza, por apenas 8 votos debajo de un dizque candidato independiente que las malas lenguas denuncian como peón del legislador en licencia Oscar González. Guillermo Murúa (que sacó 169 votos) vive en el pueblo pero no es muy conocido por su acción territorial. En plena campaña explicó que pasa la mayoría de su tiempo en Los Cerrillos, donde es funcionario del intendente José Vargas, de buenas relaciones con González.

Pa agregar confusión al asunto, Vargas casi es candidato a legislador departamental por Creo. La elegida desde el territorio había sido la histórica referente de los derechos humanos en Traslasierra Moni Piñeyro. Pero desde arriba parece que González habló con su amigo Carlos Caserio (ex delasotista reciclado en kircherista) para que fuera el “chapa” Vargas. Luego desde Córdoba se bajo esa candidatura porque era un papelón (dado que su pareja Silvana Michelini iba de candidata a intendente por Hacemos Unidos por Córdoba en Los Cerrillos). Creo se quedó sin candidato a legislador por el departamento de San Javier en estas elecciones. La bolsa de gatos entre la supuesta grieta entre Creo y Hacemos Unidos por Córdoba en la política desde arriba y el papel que jugaron en las elecciones las organizaciones sociales (la política desde abajo) ya fue comentada en Los Dilemas de la Lapicera III.

Libia Oliva, la candidata que fue con el sello de Hacemos Unidos por Córdoba y como sucesora del actual Jefe Comunal, José Luis Paredes, sacó 228 votos y salió segunda. Si bien es una mujer muy respetada en el pueblo, causó cierta aprensión la mala imagen de su padre Enrique “toallón” Oliva (con algunos manejos oscuros en la posesión de tierras de la zona).

Política en transformación

Otra curiosidad del resultado en Los Hornillos es que, a pesar de su inexperiencia en el campo electoral, está nueva unión vecinal ligada al Movimiento Verde Cordobés y lo que Juan Grabois llamó la Liga de Las Sierras, casi duplicó en votos al representante de Creo, el conocido ambientalista Samuel Reviglio (que rechazó una alianza con los movimientos sociales y sacó 87 votos que, otra vez, hubieran puesto a la Unión Vecinal de Los Hornillos cerca del triunfo). Algo similar sucedió en Luyaba, donde la nueva propuesta de candidates desde abajo salió tercera pero por encima del candidato del añejo aparato kirchnerista (por lo general con pocas propuestas de construcción social y territorial desde abajo y más pendientes de las órdenes desde arriba).

En Villa de Las Rosas, ese viejo aparato kirchnerista apoyó a la Corriente Nacional Martín Fierro (CNMF) y la Unión Campesina de Traslasierra (Ucatras) yendo en la boleta con Creo y obteniendo un resultado histórico de casi el 25%, obteniendo dos concejales (aportados por los movimientos sociales). Eso a pesar de las amenazas y el misterioso choque del auto del candidato Matías Fernández en la mañana del domingo. También fue misterioso el hackeo del multimedios Comechingones, que estaba denunciando el hecho y había organizado un debate en el que, a último momento, el candidato oficialista Javier Oviedo decidió no presentarse. El futuro legislador departamental, Enrique Rébora (que por la reforma de la ley electoral no pudo ir por su quinta reelección en Villa de las Rosas) vivió en su propio pago una derrota histórica con 30% menos de votos que la elección pasada y un futuro consejo deliberante con 3 concejales de la oposición (el candidato de Juntos por el Cambio, Eduardo Daniel Domínguez, también consiguió una banca). Rébora reemplazará a Oscar González, que tuvo que pedir licencia tras la imputación en la justicia como homicida culposo agravado en el oscuro choque que terminó con la vida de la maestra Alejandra y dejó cuadruplégica a la adolescente Alexa. Una lucha por justicia que sigue vigente y tiene el apoyo de todas las organizaciones sociales del territorio. La mala imagen de González influyó en el resultado de Villa Dolores donde Cristina Vidal perdió la elección. También en la indignación que causó en redes la foto que lo mostraba a un costadito de los festejos del nuevo intendente de Villa de las Rosas, Javier Oviedo.

En el caso de Rebora la amenaza y expulsión de feriantes de Villa de las Rosas o la impunidad de su hijo tras atropellar a un joven del pueblo, son algunas de las situaciones que han deteriorado su imagen. Hace rato que muchos intendentes del Valle de Traslasierra no responden ni a González ni a Rébora, mientras mantienen buenas relaciones con el nuevo cordobesismo llaryorista, sectores del gobierno nacional y los movimientos sociales del territorio, articulando políticas públicas de todo tipo. Tanto González como Rébora representan en Traslasierra una vieja política cuasi feudal que se ha ido modificando por la llegada de estos nuevos habitantes neorurales de las ciudades que, pa bien o mal, han venido transformando el territorio y generado nuevas organizaciones sociales, ambientales, feministas, culturales y ahora también políticas, con fluidos contactos con otras organizaciones a nivel provincial o incluso nacional, con acceso a medios populares u oficinas y organizaciones de derechos humanos a la hora de denunciar atropellos. Estos nuevos sectores neorurales no solo están comenzando a ser mayoría en el padrón, sino que también han comenzado a tejer en su quehacer nuevos frentes políticos en alianza con las pueblas originarias y campesinas del territorio (como demostró la pueblada y el actual gobierno en San Javier, además de la experiencia de Ucatras, la CNMF, el Frente Popular Darío Santillán o la Unión de Trabajadores Rutales, entre otras organizaciones que vienen trabajando en Traslasierra).

Las preguntas a futuro van en varios frentes de la política electoral e institucional: ¿Habrá en Traslasierra una renovación del aparato peronista cordobesista que permita una relación más fluida con los movimientos populares en torno a políticas por el buen vivir? ¿Cómo será la relación con una nueva camada de jefes comunales que responden a Juntos por el Cambio? ¿Surgirán nuevas uniones vecinales como la de Los Hornillos representando al pueblo organizado como expresión de poder popular desde abajo, y de la periferia al centro? ¿El viejo aparato kirchnerista en el territorio aceptará el viejo axioma peronista de que el que gana conduce y el que pierde acompaña? ¿Servirá esta mini experiencia político electoral de los movimientos populares de Traslasierra para apoyar la candidatura de Juan Grabois?

La alegre rebeldía de una comunidad electoral

La segunda imagen que se me viene a la cabeza de los festejos de la Unión Vecinal de Los Hornillos es cuando un referente de la CNMF, luego de pasarme hilarante el ferné, me pidió: “Avisale a les cumpas que perdimos. Porque no parece”.

Ganamos, perdimos, igual nos divertimos, parecía ser el espíritu. Sin experiencia, sin fondos, sin apoyo político de las grandes estructuras, sin prebendas ni sobres que se reparten en la plaza o la cocina de la escuela (mito que se pudo comprobar ipso facto), apenas con la voluntad de generar herramientas que fortalezcan las construcciones sociales que hace años se vienen tejiendo en el territorio, conseguir 161 votos, era un verdadero triunfo. Un espiranzal sin retorno que tiene su espejo en la historia y proceso político que se vivió en Villa Ciudad Parque y que a la tercera fue vencida. Y a la cuarta, volvió a ser vencida a pesar de las trampas de la justicia y la elección a último momento de un candidato alternativo (Diego Ruiz). Un logro que el campo popular no pudo demostrar a nivel nacional. Varies cumpas artífices del proceso de la Unión Vecinal de Villa Ciudad Parque estuvieron presentes en la elección de Los Hornillos apoyando esta nueva semilla electoral del Movimiento Verde Cordobés. Después de un discorso entre vitores del candidato Diego Cherchick pidiendo seguir construyendo poder popular todos los días en los territorios, el todavía Jefe Comunal de Villa Ciudad Parque, Pablo Riveros, explicó que las lógicas de la política electoral son bien diferentes a las de la política social y territorial. Un camino de aprendizaje donde los movimientos sociales no piensa resignar su alegre rebeldía ni las formas comunitarias de construir transformaciones reales en cada pueblo de Córdoba.

La esperanza o reconexión con la políticia institucional de les candidates desde abajo en la comunidad pueden observarse en la elección de la cumpa Natalia Di Pace como jefa comunal de Cerro Azul (Sierras Chicas). A contramano de las estadísticas nacionales y provinciales (donde casi o mas de un tercio del electorado no votó o votó en blanco), el 85% del padrón de Cerro Azul participó de las elecciones, dándole a Natalia un triunfo por el 53%. En la charla anterior a la entrevista de Candidates desde Abajo que publicamos este domingo en La Luna con Gatillo, Natalia nos hablaba de una comunidad institucional y electoral, nucleada en el inminente Movimiento Verde Cordobés, que en estas elecciones consiguió un bloque no despreciable de autoridades comunales o municipales, que tendrán que lidiar con las roscas desde arriba y las alianzas necesarias para llevar adelante las transformaciones cuya visibilidad le dan hoy la fuerza de caminar los intrincados vericuetos de la política electoral.

A la jefatura comunal de Cerro Azul y Villa Ciudad Parque se suman dos concejalías en Villa de las Rosas, una en Capilla del Monte, una en Rumipal, secretarías comunales en Los Molinos y la Rancherita, entre otros cargos públicos que podrán articular políticas y negociar en banda frente al gobierno provincial, que tras una ajustada elección y con la vieja guardia de Schiaretti y González en contra deberá ampliar sus alianzas replicando la famosa transversalidad de Nestor.

Sobre todo frente a una estructura del aparato kirchnerista que fue, por lejos, la gran derrotada de estas elecciones, con apenas un 3% de votos para la fórmula de Creo. La situación de Los Hornillos, donde una banda surgida de los movimientos sociales, con poca experiencia pero mucha voluntad en el campo electoral, logró duplicar en votos al viejo aparato, se replicó en muchas otras localidades de Córdoba. ¿Se acusará a sus dirigentes de traidores como sucedió a nivel nacional con el Movimientos Evita en 2017?

Lo evidente es que en Córdoba empieza a sobresalir, como en todo el país, en un desborde de los social a lo político, la opción electoral de los movimientos populares paridos tras la debacle neoliberal menemista, donde muches huerfanes de la generación diezmada amanecimos a la política en medio de los piquetes, las ollas populares, el zapatismo y un peronismo neoliberal y de relaciones carnales. Desde entonces venimos llevando adelante proyectos que, con mucho esfuerzo, se han transformado en soluciones concretas a través de la lucha socioambiental y por los derechos humanos de este tiempo, los feminismos y diversidades, la agricultura familiar, campesina e indígena y la economía popular. Proyectos que en muchos casos reemplazan la función del estado en los territorios y se han mostrado eficientes a la hora de gestionar políticas públicas.

Una gesta social, y ahora política donde , como bien aclaraba en la entrevista de Candidates desde Abajo en La Luna con Gatillo, el candidato a jefe Comunal por la Unión Vecinal de Los Hornillos, Diego Cherchick, las elecciones y los cargos son una herramienta más en una construcción territorial que es con todes, de manera comunitaria, construyendo poder popular y herramientas concretas de transformación para el buen vivir de las comunidades, más allá de las elecciones.

En esa construcción, las acciones, la pala, es más importante que los logos de las gorritas (la cultura o ideología). Es el ejemplo que ha demostrado la banda de Villa Ciudad Parque, donde más allá de su voto en las elecciones nacionales, la comunidad ha apoyado una propuesta de peronismo popular con un 70% de votos. Votos que también se trasladaron el domingo a la opción incierta de la renovación generacional y el transversalismo de Llaryora, frente a la certeza de una estructura partidaria ligada al kircherismo que, como bien aclaraba Pablo Riveros en la entrevista para La Luna con Gatillo, no supo construir poder popular y terminó aliada en estas elecciones con pragmáticos exiliados del cordobesismo como Caserio o Alessandri.

¿Qué deparará el futuro? Incierto. Pero hay una gota de esperanza en un mar de incertidumbres, como dice la apertura del programa Elijo Creer del periodista Matías Colombatti en Gelatina, uno de los pocos medios dizque peronistas o progresistas que frenteó la decepción de la elección de Sergio Massa como candidato a presidente de Unión por la Patria y no decidió invisibilizar la también candidatura de Juan Grabois. Como hizo Cristina (a la que seguimos bancando por su historia), C5N o incluso el Destape de Roberto Navarro, que esta semana terminó reculando en chancletas ante la avalancha de comentarios de sus suscriptores. Duggan podrá decir lo que quiera, pero la militancia está re caliente, las encuestas sabemos que mienten o están amañadas, o son estadísticamente inciertas en un mar de incertidumbre electoral donde nueve de cada diez argentines no saben a quien votar. Siquiera si van a votar, en una abstencionismo electoral que se ha demostrado en todas las elecciones provinciales (en Córdoba fue claramente la tercera fuerza). ¿Podremos como pedía la cumpa de la Unión Vecinal de Los Hornillos convencer a nuestres amigues troskoanarcozapatistas de que voten compañeres militantes del este otro mundo posible, candidates desde abajo?

Grabois o seguir con la pala (esperando no haya bala)

Mientras tanto continua la sangrienta represión en Jujuy apoyada por el peronismo ligado a Sergio Massa. Declarado alumno del Manhattan Institute (think tank de la represión paramilitar como forma de contener la protesta popular frente al extractivismo multinacional descarnado), se habla mucho de las palabras y actitudes electorales del candidato a presidente de Unión por la Patria. Los hechos muestran un panóptico cruel en su gestión como intendente de Tigre, donde se reprimieron e investigaron dirigentes socioambientales o de la economía popular mientras avanzaban los mega proyectos inmobiliarios que hoy generan, además de la amenaza a los humedales, un mar de inundaciones en cada lluvia o sudestada. El agua por supuesto, arrasa los barrios populares que quedaron a los márgenes y que por suerte ha comenzado a recibir apoyo del estado a través del programa de Barrios Populares fomentado por la UTEP y que dirige la villera Fer Miño (de Patria Grande). Durante la intendencia de Massa en Tigre, el trabajo en la vía pública paso a ser un crimen perseguido tanto o más que en la gestión macrista o larretista de CABA. Es parte de la teoría de Fences and Windows (vallas y ventanas) aplicada por el amigo de Massa, Rudolf Giuliani, en New York y que vincula el crimen con el dizque desorden de las calles (cartoneros, vendedores ambulantes, inmigrantes, jipis y otras fascetas de Los Peores que describe Juan Grabois en su último libro).

Por las redes de Traslasierra hay un intenso pulular de gentes queriendo militar la campaña de Juan Grabois. Mi focus group muestra mucha intención de voto para el invisibilizado precandidato de Unión por la Patria. Incluye no solo militantes de la economía popular, sino también vecines de otras orientaciones ideológicas que han sentido el beneficio de sus políticas, o incluso empresarios clase alta y profesionales clase media de buenas intenciones. ¿Habrá otro triunfo de la gesta desde abajo contra las añejas estructuras desde arriba? Quizás no, pero vale la pena intentarlo.

La candidatura de Grabois con la lista sabana que no le dieron a Scioli, además de las internas que le habilitaron al Movimiento Evita en muchos municipios del gran Buenos Aires, muestran una correlación de fuerzas que, aunque escaso ante el poder de la lapicera, no se muestra despreciable. Quizás sea un voto bronca más útil que votar en blanco, impugnar, o ni molestarse en ir a votar o votar por el FIT. Los tiempos y mañas de la política de arriba no dejaron que Grabois armara listas completas con candidates compañeres. Sin embargo las organizaciones sociales de una manera u otra juegan en las elecciones nacionales pechando desde abajo. Desde la hermosa lista de Ciudad Futura (dentro del armado de Patria Grande de Grabois) y el Movimiento Evita en Santa Fe a la lista interminable de candidates desde abajo que surgen para nuestra sección en La Luna con Gatillo. Una decena de concejales electas en todo el país de la CNMF, una concejal del Frente Riojano de Organizaciones Populares (FROP), el Edu Balán del Culebrón Timbal que va de candidato en Moreno (donde busca la reelección otra compañeraza como la Mariel Fernández), un intendente electo del Evita en un pueblo de Jujuy, y tantas otras alternativas que seguro desconocemos.

En estos días la lapicera de Unión por la Patria comandanda por Máximo Kirchner dio de baja más de viente candidaturas en la provincia de Buenos Aires. La proscripción electoral abarca variados ejemplos, como el actual intendente y candidato en Tigre, Julio Zamora, que compite con la pareja de Massa, Malena Galmarini. También varias candidatas del Movimiento Evita como Natalia Pelusoen Ituzaingó o Rodrigo Barrios en José C. Paz. También les candidates de Victoria Tolosa Paz en Quilmes (Gabriel Berrozpe) y La Matanza (María Laura Ramírez). En La Matanza si quedó en pie la candidatura de Patricia Cubría del Movimiento Evita. En Berisso quedo afuera el candidato del Frente Renovador, Fabían Cagliardi. En Lanús, la junta electoral de la UP bajó la lista del histórico referente de la CTA, ahora en Unión Popular, Víctor De Gennaro. A último momento Malena Galmarini pidió que se le den la posibilidad a Zamora de competir en Unión por la Patria. Zamora se viene turnando la intendencia con Massa desde la muerte de Jorge Ubieto, quien gobernó Tigre desde 1987 hasta su muerte en 2006 con una unión vecinal (Acción Comunal) que ahora también habría habilitado la candidatura de Zamora como Plan B en una interna feroz.

Les hijes de la generación diezmada nacimos a la política huerfanes, en medio de un rosqueo feroz del peronismo en un época donde el Consenso de Washington imperaba sobre los cadaveres de las dictaduras militares de América Latina. Fueron muchos los sobrevivientes de la generación diezmada que aceptaron esa coyuntura como bien relata Viviana Gorbato en Montoneros. Soldados de Menem. ¿Soldados de Duhalde?. O como recordó hace poco el inefable Jorge “turco” Asís en una entrevista con Infobae: “Alberto Kohan dijo: tenemos cinco mil cargos que poner con choferes y celulares a cargo del estado, con secretarias y la posibilidad de manejar un espacio de poder. Todos se enternecían. Después, por supuesto, pasado eso, te cuestionan hasta la condición de peronista del menemismo”.

En esa entrevista en la que olímpicamente no mencionó a Juan Grabois, el Turco se esperanzó con que Massa pueda plantar “las bases vulgares de un capitalismo tolerable”. “Eso es el peronismo que tiene que ver con Massa. Un capitalismo con justicia social. Pero en el kirchnerismo se mezclan ensoñaciones históricas. No estamos para la Sierra Maestra. Permitime construir la torta para distribuirla mejor”, explicó.

¿Y si la propuesta de la economía popular es parte de esas bases vulgares de un capitalismo tolerable como hoy empiezan a pensar muchos empresarios de alto vuelo? ¿Terminará La Campora a nivel nacional más cerca de la vieja política acomodaticia en cargos que en una alianza estratégica con los movimientos populares desde abajo (la nueva política) como sucedió en Córdoba?¿Mantendrán sus bases populares o lentamente estas irán migrando a otras opciones de hijos adoptivos y no reconocidos de Cristina como Axel Kiciloff o Juan Grabois? ¿Podremos pechar para influir en las políticas públicas en esta difícil coyuntura donde casi seguro tendremos un próximo presidente amigo del FMI? ¿Seguiremos manteniendo los movimientos populares la nueva política donde, como nos dijo el secretario general de la CNMF, Nahuel Beibe, nos van a quedar chicas las oficinas del estado?

Un gota de esperanza en un mar de incertidumbres.

Va de yapa: