Entrevistas

“Los movimientos sociales también podemos gobernar”

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La intendenta de Moreno y dirigente del Movimiento Evita, Mariel Fernández, conversa a fondo con Revista Zoom sobre su experiencia de gestión, el rol de los movimientos sociales en la política local y nacional, la importancia de las mujeres y su experiencia de organización territorial comunitaria. La gestión local como trinchera.

Por Mariano Pacheco

El artículo fue publicado, originalmente, para la Revista Zoom

Los servicios eficientes de recolección de residuos y de barrido; la creación de una planta de asfalto municipal; la inversión en infraestructura escolar en un municipio donde hace años explotó una escuela por la negligencia del estado (cobrándose las vidas de dos trabajadores de la educación); el abordaje de la inseguridad; la salud comunitaria; y otras cuestiones de gestión que busca relegitimar en los próximos comicios son algunos de los temas de esta charla que compartimos con nuestras lectoras y lectores.

Me interesa mucho comenzar por el modo en que abordan la gestión en Moreno, ya que quizás no se conoce tanto lo que están haciendo, o al menos no aparece con frecuencia en los medios hegemónicos, y hay cuestiones que han marcado una diferencia respecto a gestiones anteriores, e incluso a otras gestiones del Frente de Todos en la actualidad. ¿Qué podrías comentar, a modo de balance de estos casi cuatro años, sobre lo que más te entusiasma respecto de lo que pudieron hacer en el distrito?

Primero te digo que si no aparezco mucho en los medios de comunicación es porque la prioridad es laburar. Nosotros siempre decimos: “no somos de la farándula, somos laburantes, nos estamos haciendo cargo de una gestión municipal”. Y la verdad es que quiero trabajar lo más tranquila posible y cuando te dedicás a andar por los medios después siempre un vuelto eso te cobra. No me interesa estar dando notas. En este caso accedí porque sos un periodista compañero que hace una nota para un medio compañero.

Respecto de lo que preguntás, creo que más allá de las leyendas que circulan (“que tal cosa no se puede hacer, tal otra tampoco”), la realidad es que si vos tenés la decisión política de llevar adelante una gestión honesta con definiciones políticas claras, lo podés hacer. Una cuestión son los acuerdos económicos que hicieron gestiones anteriores, pero con coraje para tomar las decisiones necesarias, y con la organización popular que te respalde, se puede.

Puedo decir que tengo la tranquilidad de que esta gestión, que tiene mucho arraigo territorial, es una gestión militante y no está escindida de la comunidad de Moreno, porque acá gobiernan los movimientos populares, los militantes históricos de los barrios de Moreno, la juventud, las mujeres. Estamos todos gobernando. Entonces también eso nos da la espalda para tomar las decisiones que tenemos que tomar.

En Moreno hay decisiones importantes que se tomaron. La primera fue la recolección de residuos. Históricamente, como se manejan la mayoría de los municipios, se llevaba adelante con una empresa privada. Hacía más de veinte años que estaba la empresa El trébol, que se llevaba más de la mitad del presupuesto municipal y encima con un servicio totalmente ineficiente. Moreno tenía cuatrocientos basurales a cielo abierto, y eso era porque tenía zonas enteras en donde no existía la recolección. Te doy un ejemplo: yo soy de Cuartel V, y durante el último tiempo previo a mi gestión, el camión pasaba una vez por mes. Y no era el único barrio en el que pasaba eso. Así que justo cuando había que renovar esa concesión, poco antes de que yo asumiera, el intendente anterior quiso renovarlo por tres años más antes de irse. Se hizo una gran movilización para frenar que se vote eso en el Consejo Deliberante y logramos frenarlo. Y luego, lo que nos pasó fue que a tres meses de asumir llegó la pandemia y se cayó la recaudación. Porque los primeros días de la pandemia, como nadie sabía qué iba a pasar, lo que menos hizo la gente fue ir a pagar sus tasas municipales.

Nosotros ya veníamos con la idea de proponer otro sistema de recolección, o bien municipal o bien un sistema que pudiéramos acordar con el sindicato de camioneros. Porque también nosotros somos muy respetuosos de los derechos conquistados por los trabajadores, y de ninguna manera queríamos perjudicar a los que hacían la recolección. Pero tampoco podíamos sostener la ganancia de la empresa.

Era todo muy terrible también. Me acuerdo que hablaba con los dueños de la empresa que eran personas que venían con cadenas de oro a las reuniones. No te puedo decir el quilate que tenían porque no tengo dimensión de lo que pesaban esas cadenas. Tenían tres cadenas de oro cada uno, de esas gruesas, y anillos de oro también. El negocio está expresado en esas cadenas. Yo decía: “qué cosa tan sinsentido”. Y pensaba: ¿de verdad el pueblo de Moreno tiene que vivir tan mal para que un chabón o dos como éste se compren esas cadenas de oro? Me parecía una cosa ridícula, y me generaba mucha bronca. Además de que la basura también es enfermedad, la cantidad de enfermedades que trae basura. Yo me la pasaba atendiendo pibes con granos, viendo cómo poder resolverles un tratamiento por alergias. Y resulta que era la basura, porque estábamos rodeados de basura. Más en la localidad que yo me crié, en Cuartel V, que era el lugar donde más basurales había. Y yo tenía una alergia crónica también. Recuerdo que un día hablando con el director del hospital él me dijo que mi alergia era crónica por los basurales.

Y finalmente pudieron resolver ese problema, ¿no?

Sí. Tuvimos decisión. Se podía hacer otro sistema de recolección. Pudimos llegar a un acuerdo con el sindicato de camioneros. Primero lo charlé con Hugo Moyano, antes de asumir incluso. El primer día que hablamos él me dijo que eso no era posible, estaba bastante duro. Pero bueno, la pandemia nos puso a todos en otra sintonía. Y después me reuní con Pablo Moyano, que me vino a ver para hablar de este tema. Yo le decía: “Mirá, lo que va a pasar es que nosotros no les vamos a poder pagar a ustedes y entonces van a pasar dos cosas negativas. Primero, nosotros nos vamos a quedar sin recolección. Segundo, ustedes se van a quedar sin trabajo. Y eso va a ser caótico. Entonces con Pablo pensamos una propuesta. Yo sabía que existía, por un lado, la Cooperativa Gestionar, y por otro, que en Avellaneda habían decidido directamente municipalizar la recolección de residuos. Entonces charlamos sobre la posibilidad de hacer un sistema mixto entre el municipio y una cooperativa de los trabajadores camioneros de la recolección que pudieran organizarse para ello.

Así que nos pusimos a trabajar sobre un convenio, y llegamos a un acuerdo que yo sé que Moyano padre dice que es uno de los mejores convenios de camioneros de la provincia de Buenos Aires. Porque en Moreno siempre se paga a término y hay una relación respetuosa con los trabajadores, porque nosotros los cuidamos mucho, hacemos –por ejemplo– todo un seguimiento de salud, de vacunas. Y la recolección mejoró en un 100%. Y eso es porque hay recolección en todos los barrios. Incluso para asentamientos, que tienen calles muy angostas,  compramos camiones especiales para que pudieran transitar por ahí para garantizar la recolección. Los vecinos están contentos con eso. Y los trabajadores también, porque viven en Moreno, y pueden ver que ellos son protagonistas de brindar un buen servicio y que sus barrios están limpios y eso lo cambia todo. Así que transformamos la recolección en el servicio público que tiene que ser. Y dejó de significar sobre el total del presupuesto municipal casi la mitad como era antes para pasar a un 13 % en la actualidad.

Foto Georgina García para Revista Zoom

¿Qué otros elementos de la gestión que vienen haciendo en estos tres años y medio rescatás?

Otra decisión importante que tomamos apenas entramos fue meternos con el negocio de las empresas que te brindan un servicio para, supuestamente, ayudar a mejorar la recaudación municipal. En Moreno sólo había un 25 % de recaudación de tasas –siempre hablando sobre las tasas emitidas—, que es la gente que tiene escritura. Y la empresa, que se supone que te tenía que ayudar a recaudar más impuestos, se llevaba el 31% de la recaudación. Era caótica la situación: los trabajadores cobraban el 20 de cada mes, muchos habían estado meses sin cobrar. Un desastre. Así que, todas esas medidas que nosotros tomamos hicieron que pudiéramos administrar mejor los recursos municipales y empezar a tener un municipio que brindara servicios. Porque el municipio de Moreno hasta que llegó esta gestión no brindaba servicios. Se limitaba solamente a saldar las deudas que se tenían con la empresa de recolección de residuos El Trébol y el resto, lo que quedaba, era para pagar los salarios de los trabajadores. Yo estoy segura de que primero se calculaba cuánto había que darle a El Trébol. Y eso desde que llegamos cambió radicalmente: ahora hay un reconocimiento de los derechos de los trabajadores, se respetan los convenios municipales desde las categorías, las horas de trabajo, y que cobren sus salarios a tiempo. Incluso acá los trabajadores cobran el último día del mes en curso, ni siquiera el primer día del mes siguiente.

Después tenemos el problema de la inflación, por supuesto, porque eso no se va a resolver desde Moreno, está claro, pero así y todo, este municipio tiene uno de los mejores salarios de la primera sección electoral, comparándolo con otros que tienen la misma cantidad de trabajadores. Moreno está segundo, después de Vicente López. Y lo logramos en gran medida después de haber sacado a esa empresa que se llevaba el 31% de lo recaudado con las tasas municipales. ¡Era un robo! Pero como era un convenio votado por el Consejo Deliberante y aún no estaba vencido cuando asumimos, lo que hicimos fue reducirlo a 20% en concepto de “publicidad y propaganda”, que es por lo general como se suele hacer en otros municipios. Me vinieron a ofrecer otros convenios para hacer crecer las tasas después de eso, tratando de calcular un porcentaje de las tasas si se hacía crecer la recaudación. Yo dije: “Nunca más un convenio que toque ninguna tasa, ningún porcentaje, las tasas no se tocan más”.

Supongo que eso les dio margen de maniobra, para poder hacer otras cosas

¡Por supuesto! Eso nos permitió comprar maquinarias, y empezar a brindar servicios. En Moreno no se barría, una locura. El municipio no tenía servicio de barrido. Y también tomamos otras definiciones que para mí fueron cruciales, como construir la Planta de Asfalto Municipal. Como a mí no me gusta ni mentir ni prometer cosas que no sé si voy a poder cumplir, durante la campaña decía que asumíamos compromisos, pensando en cosas que creíamos que íbamos a poder hacer, pero sin prometer. Y la verdad, lo que pasó finalmente es que pudimos hacer muchísimo más. Yo en campaña, por ejemplo, hablaba de la posibilidad de crear una cascotera municipal, para tirar cascotes en las calles de tierra. A mí se me ocurría que podíamos hacer eso. Pero de repente, ya en la gestión, me doy cuenta que en realidad es posible construir una planta de asfalto. Así que empezamos a rastrear cómo la podíamos financiar. Primero vía el programa “Municipios De Pie” del Ministerio del Interior de la Nación, que empezó a brindar financiamiento. Y finalmente nos dimos cuenta de que tampoco era tan cara. Preguntamos si la podíamos comprar y nos dijeron que sí. ¡Y la compramos! Como la planta que ganó la licitación es de Brasil (son muy poquitas las empresas que venden plantas de asfalto y en general están en allá), iba a tardar seis meses en llegar. Así que hablamos con el empresario, que se copó, y mientras tanto desarmó una planta del sur de la Argentina y nos la prestó, para que durante esos seis meses –hasta que llegara la planta nueva— pudiéramos empezar a hacer obras. Y después esa máquina la alquilamos hasta que finalmente, con un leasing del Banco de la Provincia de Buenos Aires, la pudimos comprar. Así que hace poco instalamos la segunda planta. Pudimos (más allá de que las cosas obviamente no son fáciles, no sólo por los intereses con los que te metés, sino porque tampoco es tan fácil, por ejemplo, conseguir quién te venda los insumos).

Después de eso tuve que ir a YPF y hacer una reunión con los directivos para que me vendieran el combustible asfalto. Y a través de un vecino del municipio, que yo conocía desde hacía muchos años, que se había metido en el negocio de las canteras, conseguimos que se le vendiera a Moreno varios materiales. Parte de la contradicción de este momento, ¿no? Este gobierno, tanto el de Nación como el de Provincia, es uno de los que más obra pública hizo. Entonces conseguir materiales es difícil, porque los proveedores les venden al gobierno nacional y a los gobiernos provinciales,  para todas las obras en rutas nacionales y provinciales que se están haciendo, pero a los municipios no. Así que fue por este vecino que se dedicaba al negocio de las canteras, que pudimos resolver ese tema. Y por eso hoy Moreno tiene tres y no dos frentes de obras: las de Nación y Provincia, pero también las propias del municipio, que se dedican al asfalto y la colocación de luminaria.

Foto Georgina García para Revista Zoom

La salud y la educación aparecen por lo general como las primeras cuestiones (junto al trabajo y la seguridad) entre las preocupaciones de los sectores populares. ¿Cómo estuvieron abordando estos temas, en un municipio que venía además de un episodio trágico que terminó con la muerte de dos docentes por negligencias del estado durante los años anteriores?

Otra de las leyendas que tenía este municipio era que el fondo educativo en Moreno estaba tan empobrecido que todos los fondos afectados a tal fin sólo se podían utilizar para el pago de salarios. ¡Lo que no decían era que todo el resto se lo llevaba la empresa El Trébol! Entonces nunca se usaba el fondo educativo para infraestructura escolar. Y eso con consecuencias trágicas como las muertes de Sandra y Rubén. Eso fue durante el gobierno de Mauricio Macri, en el cual se produjo además un vaciamiento del Estado en general (de hecho cerraron el Ministerio de Salud). Y sabemos que todo lo que es del Estado es sobre todo para los pobres, los trabajadores más humildes. Entonces: no se hacían más hospitales, no se hacían más universidades, tampoco se invertía en las escuelas. Pero tampoco se puede echar todas las responsabilidades al intendente anterior, que hizo una muy mala administración, ni tampoco al gobierno nacional y provincial de la gestión Cambiemos. No solamente ellos fueron responsables, porque hay que decir que además, en Moreno, el Fondo Educativo nunca se había usado para arreglar las escuelas. Entonces había un deterioro tan grande que terminó en una explosión.

Sandra Calamano estuvo tres años yendo al Consejo Escolar, con el reclamo de que había pérdidas de gas en la escuela. Lo hizo durante la intervención del Consejo por parte de Cambiemos, que lo utilizó como botín para sus militantes una vez que vio que no se podía quedar con el municipio. Y le mandaron una persona a la escuela, sí, pero cuya matrícula servía sólo para revisar estufas. El gasista las revisó, pero su matrícula no le permitía hacer más y el problema no estaba en las estufas.

Nosotros, los movimientos sociales, fuimos los primeros que empezamos con las movilizaciones al Consejo Escolar denunciando que estaban todas las escuelas rotas y que había emergencia alimentaria. En las escuelas no se cocinaba, no se brindaba el servicio alimentario, y recaía todo sobre los movimientos sociales que ya no dábamos más a basto con los comedores en los barrios, porque todos los niños y las niñas que dejaron de tener comedor en las escuelas se venían con nosotros. Era imposible que pudiéramos hacernos cargo, y además no nos correspondía, porque para eso está el Estado. Así que empezamos con una movilización grande hacia el Consejo Escolar reclamando que repararan las escuelas. A la segunda movilización que hicimos se sumó SUTEBA y a la tercera todos los sindicatos de Moreno. Después explotó la escuela.

Cuando yo asumí como intendenta lo primero que hice fue mandar a revisar las instalaciones de gas. Y todas tenían pérdidas. O sea: ni siquiera después de esa terrible explosión arreglaron las escuelas. Al revés: aprovecharon la situación para hacer un negocio. De todo eso hay una denuncia y una causa en curso por malversación de fondos. Porque después de la explosión y de toda la pelea que se dio en Moreno, llegaron fondos para arreglar las escuelas y otra vez eso fue una estafa.

Ahora, con nuestra gestión, el 100 % del Fondo Educativo se usa para infraestructura. Es más: el municipio de Moreno tiene recaudación propia para sumarle a eso un 50 % más. Entonces digo: todo esto es muy valorado. Y así y todo, sabemos que no alcanza. Porque fueron tantos los años de desinversión, que invertís, invertís y así y todo siempre falta. Pero en estos tres años hemos logrado cambiar todas las instalaciones de gas de las escuelas. Son tiempos difíciles. Porque después te pasa, como nos pasó, que viene una sequía y te mueve todos los cimientos de las escuelas, y te aparecen rajaduras, así que todo el tiempo estamos trabajando con ese tema. Pero bueno, te vuelvo a repetir: fuimos tirando abajo, una a una, todas esas leyendas construidas alrededor del municipio, respecto a lo que se podía y no se podía hacer, y ahora Moreno, además de lo que te conté, está teniendo el crecimiento industrial PYME más importante de la Provincia de Buenos Aires.

Porque era fuerte el prejuicio de muchos, que decían que yo iba a avanzar solamente con ollas populares, porque vengo de los movimientos sociales. Y hoy tenemos doce parques industriales, y dos parques que son municipales. Y se están mudando ochenta industrias.

Claro, más allá del trabajo estatal está la política del gobierno local para fomentar inversiones privadas para incrementar el empleo en el distrito, ¿no?

Sí, en Moreno, en estos últimos años, se mudaron doscientas cincuenta industrias, cuando antes pasaban todas de largo, ninguna se quedaba. Y si bien soy totalmente consciente de que si llenamos de industria a Moreno no es que vamos a tener 100% de mano de obra ocupada, sí se nos presenta la posibilidad de tener una actividad económica mucho más grande: de trabajadores que en vez de irse a capital puedan venirse a los parques industriales de Moreno y tener trabajo. Además, todo eso genera un crecimiento comercial, porque la gente no se va del distrito para trabajar. Ahora tenemos diez proyectos nuevos de parques industriales privados, de los cuales seis ya se están construyendo. Y estamos viendo de generar más suelo para poder hacer otros municipales.

Hace poco, por ejemplo, firmamos con el ministro de Defensa de la Nación, Jorge Taiana, y con el presidente Alberto Fernández, la puesta en valor de la base aérea militar, la séptima base aérea militar que tenemos en Moreno, que cuenta con una pista del tamaño de Ezeiza en un predio de cuatrocientas hectáreas (de acá salían los aviones Mirage a Malvinas). Así que fue uno de los primeros proyectos que yo le presenté al presidente para que en Moreno se pueda desarrollar un aeropuerto de cargas. Algo que se decía que era imposible de realizar, y ahora ya firmamos el convenio marco para que eso sea una realidad, y tenemos inversionistas del sector privado que están dispuestos en avanzar con la propuesta. Así que eso va a implicar no sólo un desarrollo local sino también regional muy importante, de descentralización, de apoyo a las economías regionales.

Y todo esto sucede con un dólar altísimo, con inflación, con pandemia ¿Cómo puede ser que nosotros pudimos hacer todo esto y no cumplimos ni quiera cuatro años de gobierno?

Foto Georgina García para Revista Zoom

¿A qué atribuís ese empuje?

Bueno, en gran medida creo que eso nos lo aporta la lógica de los movimientos sociales, nuestra forma de organizarnos. Tenemos un gobierno municipal en el que más del 80 % de los cargos jerárquicos está ocupado por mujeres. Eso es muy de los movimientos sociales, porque si bien no logramos erradicar el machismo de nuestras organizaciones (eso va a llevar mucho tiempo, porque las conducciones siempre son mayoritariamente de hombres), acá en el municipio de Moreno estamos pudiendo expresar lo que realmente sucede en la vida cotidiana de los movimientos, donde las que trabajamos somos mayoritariamente mujeres. Entonces los lugares de mayor responsabilidad política y de gestión están a cargo de mujeres: en el Concejo Deliberante está Araceli Bellota; en el Consejo Escolar está Sonia Beltrán, que es una trabajadora del sindicato docente; en la secretaría de Obras y Servicios, que tradicionalmente estuvo en manos de un hombre, ahora hay una mujer. En la mayoría de los cargos hay mujeres. Porque son las mujeres las que aportan fuertemente un esquema de organización popular, de construcción comunitaria. Entonces me parece importante que eso se exprese también en la forma de organizarnos en el municipio. Tal vez resulta difícil de comprender desde un esquema político tradicional, pero nosotros ya lo tenemos incorporado, nos sale así porque viene de nuestra práctica territorial, comunitaria. Y creo que eso hace que la gestión funcione mejor.

¿Y respecto de la salud? Comentaste sobre educación, pero creo que el tema salud es central, sobre todo después de la pandemia, se discute en todo el mundo su relevancia.

Nuestra secretaria de Salud, por ejemplo, está a cargo de una promotora, que desde los quince años milita en el Movimiento Evita, y tiene toda una mirada de la salud comunitaria que confronta con el esquema de salud piramidal que es el que nos hace mucho daño. Entonces, tenemos hoy todo un esquema de salud comunitaria que realmente a nosotros durante la pandemia nos salvó, porque te puedo asegurar que uno de los temores del gobierno de la Provincia de Buenos Aires era que Moreno estallara. Porque arrancamos desde muy muy abajo. Entonces había un miedo muy grande de que colapsara todo, pero Moreno nunca colapsó. Y eso no sucedió, en gran medida, por todo el desarrollo que se hizo en el territorio con las promotoras de salud, haciéndoles jugar un papel central a todas las organizaciones de la comunidad. Se construyó toda una red de contención y de abordaje de la salud que hizo que funcionara. Nunca nos colapsó el hospital. Si bien, por supuesto, hubo una inversión grande del gobierno nacional (uno de los hospitales modulares por Covid se hizo en Moreno), si nunca nos colapsó el sistema de salud fue en gran medida por todo el entramado de salud comunitaria. Estuvimos al límite, sí, pero nunca estalló. A nadie le faltó respirador. Cuando arrancamos la gestión, encima, estaba el brote de sarampión (eso antes de la pandemia) y la mayoría de los casos eran acá en Moreno. Hacía cuatro meses que en este municipio no se daban las vacunas del calendario oficial, así que el brote de sarampión más grande de la Argentina estaba en Moreno. Nosotros asumimos en diciembre de 2019 e hicimos un operativo tan grande de vacunación que ya en febrero no teníamos a nadie con sarampión.

Bueno, yo creo que el aporte de los movimientos es este, como podemos ver en el caso de la salud. Esa mirada de construcción más vinculada a la organización popular, y la mirada comunitaria de las mujeres, como te decía. Para mí, volviendo a lo de antes, te diría que ese es un punto clave del éxito de nuestra gestión junto con la mirada colaborativa entre todas las secretarías, que muchas veces en la gestión estatal funcionan como compartimentos estancos, porque nadie colabora con nadie. En Moreno eso no es así, y se combate fuertemente si eso sucede. Hacemos primar anclando en la idea de la necesidad de resolver los problemas, porque todo el tiempo estamos resolviendo problemas. Y en eso participamos todos.

Teniendo en cuenta tu caso, y al calor del protagonismo de las mujeres y los movimientos sociales en los últimos años, décadas, quería preguntarte por la importancia del protagonismo político y no sólo social

Creo firmemente que la experiencia de Moreno demostró que los movimientos sociales también podemos gobernar, y esto genera un momento bisagra. Siempre hay una mirada peyorativa, estigmatizante sobre los sectores populares. Yo soy una compañera bien de los barrios pobres de Moreno, no es que me fui a vivir a un barrio, me crié en una localidad con un montón de necesidades y ahora acá estamos, gobernando. Yo gané la elección y no traje a otras personas para gobernar. En la gestión están mis compañeros. Por ahí sí, tuvimos la necesidad de traer algún técnico de otro lado, como Nahuel Bergier, que es un abogado que nos aporta un montón. Pero en general es la construcción comunitaria gobernando. Son todos de Moreno, compañeros históricos de la militancia. Y también incorporamos otros espacios peronistas de Moreno. Por otra parte, hay un recambio generacional muy grande. Y me parece que lo que pasó en Moreno hace que otros se animen.

Como Leo Grosso en San Martín

¡Claro! Creo que Leo sería un excelente intendente. Hay muchos: hay muchas compañeras jóvenes en nuestra organización, y por eso yo muchas veces reclamo en el Movimiento Evita, que se tiene que poner eso más en juego. Porque el Movimiento Evita tiene muy buenos cuadros, compañeros que se han criado en la organización incluso, que son excelentes, son buena gente, tienen mucha capacidad, y creo que serían muy buenos gestionando. Yo creo que eso le haría muy bien al movimiento y a la política en general. Nuestra llegada al gobierno en Moreno muestra que los movimientos sociales podemos participar de la política y gestionar bien el gobierno municipal.

En este municipio se usa la consigna “Nunca se hizo tanto”. Y no es un invento nuestro, es algo que apareció en lo cotidiano, en los comentarios que nos llegaban, en las redes sociales. Eso muestra no sólo que podemos, sino incluso que podemos hacerlo mejor que otros. Porque nosotros tenemos el eje en la comunidad. Nosotros no hacemos una ostentación del poder, no nos interesa para nada ostentar el poder ni ostentar con lo económico ni ostentar con un auto 0 kilómetro. Somos exactamente lo opuesto a eso. Nuestros valores están puestos en otro lugar. Y yo soy muy disciplinada con esas cosas.

Y después, también, animarse, abordar los problemas. Yo creo que ese ritmo de conflictividad social constante, por lo menos a mí me dio un aprendizaje: no le tengo miedo a nada. Yo no le tengo miedo a agarrar un quilombo y ver cómo lo resolvemos, por más complejo que parezca. Como fue el de la Feria de Las Flores por ejemplo. Una feria enorme, de más de veinte hectáreas, que no tenía en lo grueso nada que ver con la economía popular. Teníamos bandas que operaban desde La Matanza, desde San Miguel. Casos de narcotráfico, de violaciones, desarmaderos de autos, piratas del asfalto. Nadie se atrevía a hacer una propuesta distinta o las propuestas que se hacían era sacar la feria pero no contemplar los casos de economía popular que sí había. Entonces agarramos una propuesta de gestar un Predio Ferial Municipal, para reubicar allí lo que realmente era economía popular. Y todo lo otro lo sacamos. Bajó el delito un 30 % en la localidad de Trujui. Claro, esa decisión fue criticada, porque por ahí el que veía de afuera no lo entendía.

Foto Georgina García para Revista Zoom

Se veía cómo que el municipio atacaba a quienes estaban trabajando

Claro. Pero yo me crié en un barrio, no tengo una mirada progresista de la seguridad. Trato de que tengamos una mirada integral de las cosas. Yo sabía que eso era lo que pasaba en ese lugar, entonces nos íbamos a bancar la crítica un tiempo hasta que se pudieran ver los resultados. Porque imaginate que ni siquiera la policía quería operar allí. Y cuando la policía no quiere intervenir, es porque los tenés que sacar. Así que logramos sacarla y se bajó la tasa del delito un 30 %, y los feriantes que eran realmente trabajadores están ahora en un lugar digno, con seguridad, mejor ubicados, en un sitio limpio. Les dignificó la vida eso, y ahora en ese lugar desalojado se va a construir un parque. Bueno, esperemos, porque ahora lo tengo un poquito trabado porque no llega el financiamiento de Nación, por el ajuste. Pero queremos que exista allí un pulmón verde, porque hay mucha densidad poblacional en la localidad de Trujui.

Otra cuestión: se bajó un 50 % la tasa del delito y la tasa de homicidios. Se bajó un 80 % la tasa de femicidios. Son muchas cosas. El tema de seguridad también se aborda integralmente, no solamente desde una mirada punitivista. Tenemos las «Casa Pueblo», casi cincuenta en el distrito, donde hacemos la intervención con jóvenes que tienen consumos problemáticos de sustancias desde un abordaje comunitario. Y abordamos el narcomenudeo, que es un tema súper difícil el del narcotráfico, porque está enquistado incluso en áreas de gobierno. No en Moreno, pero está enquistado en muchos otros sitios… Sino no se explica, ¿no? Pero vamos trabajando el tema de desarmar búnkers, los lugares de venta. Estamos haciendo una articulación con los ministerios, porque no lo podemos manejar desde el municipio solamente.

También tenemos un programa que se llama “Comunidad Moreno”, donde acompañamos a todos los jóvenes en conflicto con la ley. Hay un montón de propuestas. Trabajamos el tema de mediaciones con vecinos, porque la mayoría de los homicidios se producen por riña, no por robo como se cree, y eso da cuenta del nivel de violencia que hay en las comunidades, que resulta que porque te peleaste con un vecino vas y lo cagas a tiros y lo matás. Entonces, digo, son un montón de políticas las que hacen que baje la tasa de delitos. Otro ejemplo: ahora estamos haciendo un operativo grande con las motos, porque todos los últimos homicidios fueron producto de robos en motos. Hicimos un operativo grande, hay muchas motos robadas en Moreno, es todo un circuito: narcotráfico, motitos robadas, homicidios. Es toda una cosa que capaz a un progresista le parece que no está bien secuestrar las motitos. Pero si queremos frenar los homicidios tenemos que secuestrar las motos robadas que circulan. Acá existe una mesa de política criminal, donde se sienta el jefe departamental, la secretaría de Justicia, la secretaría de Seguridad. Vienen equipos del Ministerio de Seguridad de la Provincia, a veces vienen también de Nación. Durante mucho tiempo estaba la secretaria de Mujeres, ahora ya no tanto porque fuimos mejorando esa situación. Hay cosas que hemos charlado. A mí también me dicen: “bueno, pero la moto es el transporte de los humildes”. Pero yo respondo: “antes había un código en el barrio y las cosas robadas no se compraban. No puede ser que eso lo perdamos también. No se compra nada robado, porque si vos comprás algo robado probablemente hayan matado a una persona. No se pueden perder todos los valores”.

Así que diría que también es un logro parcial el hecho de que mejoró el tema de la inseguridad, aunque los medios quieran instalar cualquier otra cosa. Por supuesto: estamos en el Conurbano. Pero muchas veces se miente, se especula con eso. Había un twitter de Jorge Macri que circuló hace poco. Se atrevió a decir que nosotros éramos Rosario, y le contestamos con datos, le contesté en twitter, con una serie de datos que no pudo refutar. Porque Moreno era Rosario cuando Cambiemos era gobiernopero desde que estamos nosotros eso cambió radicalmente. No lo pudo refutar. Le contestamos con datos de la realidad, porque igual la tasa de homicidios no hay manera que uno la disimule, una persona muere y muere, queda registrada. Son datos del observatorio del delito de la provincia y datos del observatorio de Nación, no es que sean datos de Moreno nomás. Son datos de la realidad.

¿Qué cuestiones figuran en lo que falta, en lo que no se pudo hacer?

Falta un montón, por supuesto. Estoy contando las cosas que nosotros fuimos avanzando. Por supuesto, vivimos en el Conurbano. Asfaltamos mil calles pero faltan siete mil, y así, en cualquier momento vamos a llegar. Todos los santos días se hace asfalto. Con esa planta nueva que incorporamos tendríamos que llegar a los diez asfaltos por día. Ahora estamos en tres asfaltos por día. Moreno tenía solamente seis mil quinientas calles asfaltadas, pero estaba todo roto. Así que bueno, arreglamos las calles rotas. Lo primero que hicimos fue hacer los asfaltos en las calles de transporte público. Hacer lo que ya estaba todo tan roto que no quedaba nada. Un montón de barrios se habían quedado aislados porque el transporte ya no entraba más. El transporte público es un tema pendiente todavía porque acá los convenios eran monopolio, siempre. A El Trébol con los residuos, todo; al servicio comunal, que era La Perlita, todo. Los convenios se votaban a más de diez años, así que ahora ellos tienen el único transporte público hasta el 2026.

¿Dirías que sería una de las tareas que te quedan pendientes si vas por una próxima gestión?

Sí, es inconcebible que con el crecimiento de la población que tiene Moreno tengamos un servicio igual a cuando éramos quince mil habitantes. Tal vez ahí sí, una empresa estaba bien. Pero ahora, un distrito que es muy parecido al nuestro, como puede ser Almirante Brown, tiene siete líneas de colectivos comunales. Nosotros, una sola. Y después tenés los servicios provinciales. Nosotros hicimos también una propuesta para mejorar el servicio de transporte provincial. Por supuesto: de alguna manera vamos exigiéndole a la empresa que cumpla con el convenio, pero tampoco lo cumple. Así que el tema del transporte es un tema que todavía tenemos pendiente resolver.