La noche de las narices frías

Un invierno letal para Córdoba. La recaudación impositiva avanza con alegría para las arcas del Gobierno Provincial, y no tanto para los bolsillos de sus votantes. El agronegocio especulativo, garante de un plato inaccesible. De la mano de Hugo Sigman, cualquier crítica ambiental a la pandemia no es válida. Como así también, denunciar el contagio de intentos de desalojo contra familias campesinas en el norte cordobés, que se ha vuelto patológico aún en cuarentena. El anhelo psicótico de volver a un país agroexportador o solo ver arder el mundo.

Por Lea Ross | Ilustración: @nico_mezca

El invierno comenzó de manera mortífera. En particular para Córdoba, que sin terminar el mes, con más de 1.150 decesos, junio ya duplicó las muertes por Covid-19 que las del mes de mayo (527 en total) y triplicó las de abril (340). Y lo llamativo es que la cantidad de contagios de junio superó a penas las de mayo. La siguiente gráfica muestra, en los últimos dos meses, la evolución de contagios diarios (línea azul), de la cantidad de camas ocupadas para adultxs con Covid-19 (amarillo), medidos por el eje izquierdo, y la tendencia de muertes diarias (línea naranja), medida por el eje derecho.

Como podemos observar, los fallecimientos vienen teniendo mayor velocidad que los contagios. Esa aceleración se hace notar a partir de la mitad de junio, que casi supera la barrera de los 100 decesos en un solo día. Y ocurre justo en el contexto en que los contagios se han estabilizado, alejándose del temeroso techo de 6.000 personas con síntomas en un día, más el hecho que la ocupación de camas se han estabilizado y no tocaron la barrera de las 3.000 internaciones.

Todo esto nos lleva a la conclusión que esa disminución de ocupación de camas es porque lxs pacientes se están muriendo.

La tasa de letalidad del Covid-19 -es decir, el porcentaje de contagiadxs que van a morir-, tiene un promedio mundial de 1,4% aproximadamente. Pero en la última semana cordobesa, alcanzaba un promedio del 2,3% diario. Es decir, en el inicio invernal cordobés se volvió casi dos veces más letal.

Es cierto que están presentes las nuevas cepas y que el frío polar ayuda a que las pequeñas gotas de saliva, que contienen el coronavirus, se mantengan más tiempo en el aire. Pero como vimos en la gráfica, en los últimos días los contagios se vienen conteniendo debido a las medidas restrictivas. Por ende, es la falta de recursos y el agotamiento del personal médico, sumado a que las nuevas camas adquiridas por el Estado provincial son instaladas en las carpas sanitarias, que no son establecimientos óptimos y mucho menos en la complicada condición climatológica cuasi polar, lo que trae dificultades para mantener a lxs pacientes con vida.

En el siguiente mapa elaborado por el economista Martín Gigena, para su cuenta de Twitter – @MgigB -, vemos la expansión de personas internadas en la provincia cordobesa desde el inicio de la pandemia. A mayor intensidad cromática, mayor es la cantidad de internaciones por fecha y edad. Así claramente contemplamos no solo las “dos olas”, sino que además la “segunda ola” se expande más para abajo, al sector más joven. Hay una “pediatrización” en los casos.

Por esa razón, el ministro de salud Diego Cardozo declaró ante la prensa que quienes se internan “son pacientes jóvenes con un giro de cama muy alto; hace varios días que venimos con 79%, 80% de ocupación de camas, eso va a continuar, por eso hay que consolidar la baja de casos. Si hay un rebrote ponemos al sistema en un grave riesgo, un grave peligro”.

Sin pan no hay paraíso

Otra mala noticia para el Gobierno de Córdoba se la dio el INDEC, donde señala que el Gran Córdoba fue el principal centro urbano con mayor tasa desocupación de todo el país en el primer trimestre del año: 14,8% frente al 10,2%. Incluso, es más severo si lo vemos solo para el interior del país, donde solo llega al 9,1%.

Pero la buena noticia la recibió de la Fundación Mediterránea, que informó que gran parte de las provincias argentinas tuvieron “una mejora en términos reales de sus ingresos totales en el primer cuatrimestre de 2021 en relación a igual período de 2020”, tanto de los recursos provinciales como nacionales, ubicándose en el cuarto lugar con un 17%. Eso quiere decir que hubo una recuperación fiscal en gran parte de los distritos.

La razón de por qué hubo un acumulado impositivo nacional proviene de la recaudación por retenciones, debido al alza de los commodities y las fuertes precipitaciones en meses pasados que convirtieron a la provincia de Córdoba en el “gran tractor agroindustrial”, como lo tituló Clarín, porque dichas gotitias impactaron sobre los cultivos de maíz cordobés y dieron altos rindes. A eso se le suma el aumento de impuestos que están adheridos a la inflación.

Por esa razón, hay rispideces en el Gobierno Nacional sobre hasta qué punto se tolera presentar un equilibrio fiscal, si el que lo están pagando son las personas más vapuleadas por la sociedad. “No hay que confundir reducción del déficit con ajuste”, insistió el ministro nacional de economía Martín Guzmán en una entrevista en estudio con el Gato Sylvestre, en C5N, luego de haber concretado un acuerdo con el Club de París y con la expectativa de lograrlo también con el FMI. “Lo que hizo Juntos por el Cambio fue reduciendo el déficit ajustando el gasto. Nosotros lo que hacemos es apuntar a reducir el déficit, utilizando parte del crecimiento de la recaudación del fisco para reducir el déficit y parte para financiar el gasto”.

Lo que Guzmán no aclaró, porque los periodistas no le repreguntaron, es si esa reducción del déficit se está logrando por la recaudación del Aporte a las grandes fortunas o por el IVA que vienen pagando las familias ante la compra de cada producto que viene aumentando. En base a los números relevados por la Cámara de Comerciantes de Córdoba, vemos que en los últimos diez años los precios del aceite de girasol, el arroz largo fino, los fideos secos, la harina tres ceros, la docena de huevos, el sachet de leche y el pan francés por kilo tuvieron sus picos inflacionarios en dos años claves: 2018 y 2020; los inicios de la recesión y la pandemia. Por ende, no se puede hablar de recuperación, si no se incluye el control de inflación.

El mismo día en que el presente cronista se enteró que su comerciante de la esquina le aumentó la tira de pan a 44 pesos, el entrevistador Sylvestre daba vergüenza ajena en decirle que “sí, claro” a todo lo que le decía su invitado.

El tractor y lxs malcomidxs

Acerca de los precios de la carne, del cual el Gobierno Nacional también alcanzó un acuerdo para abastecer cortes populares a precios descontados, todavía se discute si la cotización del maíz en alza, que es el cultivo que ha convertido a nuestra provincia en una potencia agroexportadora, incidió o no con los inusitados aumentos en las carnicerías.

Como expusimos en otro informe, para un estudio de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad de San Martín, se requieren 3,19 kilogramos de cereal para generar un kilogramo de carne bovina y que el 12,5% del precio promedio sin IVA de los cortes de esa carne se explica por el equivalente del maíz necesario para alcanzar ese peso. Si ese cereal subiera 10% su precio, habría un incremento de solo el 1,25% en el precio final de carne, por ende, el maíz “resulta ser bajo en los precios finales que paga el consumidor, dado que pierde relevancia a medida que van atravesando las distintas etapas de los procesos productivos”. Algunos otros estudiosos, afines al Gobierno Nacional, están de acuerdo con esa lectura.

Sin embargo, un reciente trabajo del Centro de Economía Política Argentina, dice que aún así “se observa una correlación estrecha entre la evolución de precios del maíz y el de la carne vacuna. En efecto, si bien el maíz no es un componente que determina por su participación en los costos el precio de la carne en mostrador, lo cierto es que el precio del maíz pareciera operar como valor de referencia para la determinación del precio final”.

De ser así, resulta irrisorio que siendo el “gran tractor agroindustrial”, con sus frondosos campos maiceros que ayudaron en la expansión de feedlots, tenga tamaño atropello por parte de la dirigencia económica, que lleva a poner en venta una comida inaccesible para su pueblo.

Lo móvil

A principios del año pasado, se discutía la relación entre los orígenes de la pandemia y los modos de consumo alimenticio a escala planetaria, debido a la posible raíz zoonótica del agente patógeno del Covid-19. De ahí que en nuestro continente, se hizo un enganche con las críticas al extractivismo. Así, en el tramo final de un extenso artículo referido a la cuarentena, el renombrado Horacio González realizó un cuestionamiento teórico a quienes se aferran a ese discurso, por considerar que se enfoca exclusivamente en la crítica al “capitalismo productivo” y no en el “capitalismo financiero”.

A título personal, me pareció muy chocante, sabiendo que previo a la pandemia, el país estaba teniendo fuertes movilizaciones contra la megaminería, en particular por los sucesos de Mendoza (todavía no había ocurrido lo de Chubut).

Por ese motivo, había realizado para éste portal una respuesta a González, señalando como un “García Linera” sin estilo. A un año de ese escrito, me pareció muy pedante lo que yo escribí. Aunque, ratifica algunas advertencias que vengo dando que ciertos sectores del progresismo comunicacional y técnico se ven obligados a ser “furgón de cola” para ciertos sectores adherentes a ese modelo, en particular, del agrobusiness.

Sin embargo, creo que la nota del ex director de la Biblioteca Nacional debería servirnos para tener una madurez política en discutir no solo de qué hablamos cuando hablamos de extractivismo y capitalismo, sino también de cuál sería el programa y la estrategia para poder alcanzar esa superación.

Invito simplemente a que lo lean, acompañado de un buen mate, escrita por un pensador, que de inmóvil no tenía nada.

http://lobosuelto.com/la-inmovilizacion-horacio-gonzalez/

El lobby

Está claro que el sector del agronegocio se niega a solapar una cosa (el extractivismo) con la otra (la pandemia). Pero también se niega el sector de las farmacéuticas que colaboró en la búsqueda de formulación de una vacuna contra el Covid-19. Así lo expone quienes integran la Cámara Argentina de Biotecnología, que congrega a entidades de alimentos, agro, medicina e ingeniería genética.

Integrada por una treintena de empresas, vemos que la tercera parte de esas firmas pertenecen o están ligadas al empresario multimillonario Hugo Sigman, impulsor de la fabricación del principio activo de una de las vacunas contra el coronavirus. De hecho, fue presidente de la Cámara entre los años 2013 y 2019. Las empresas de Sigman permanecen alambradas en la siguiente imagen, donde comulga con las empresas de arriba, ligadas a la producción de alimentos, y las farmacéuticas de abajo.

Ahí vemos que está su nave insignia Grupo Insud, que engloba sus laboratorios mAbxience, Sinergium Biotech, Elea Phoenix y Biogénesis Bagó, que incluye también a su alfil Bioprofarma. Si bien Argenomics no es del grupo, sí recibió financiamiento para investigaciones de la mano de Grindx, fondo de inversión de Sigman.

También está la muy comentada Bioceres, creadora del trigo transgénico que pretende debutar en los alfajores Havanna, como modo de presionar a Brasil en su inserción al mercado continental. También están sus filiales, como Indear, dedicada a servicios de investigación y desarrollo, y Rizobacter, sobre microbiología agrícola. También Bioceres trabaja dentro de la famosa y polémica fábrica cordobesa Porta Hnos., socia también de la Cámara, en la producción de quimiosina vegetal, mediante el cultivo de un cárcamo transgénico, utilizada para la producción de quesos.

Además Sigman, de la mano de Garruchos, rama rural del Grupo Insud, tiene ocho establecimientos agropecuarios, de los cuales dos están en Córdoba: La Magdalena, en la localidad de Riobamba, del departamento de Roque Sáenz Peña, y San Francisco, en Pueblo Italiano. En ambas, cultiva soja y maíz.

La amenaza oculta en el monte

Es ese mismo agronegocio que está siendo sindicado por los intentos de desalojo contra el campesinado en el norte cordobés para la apropiación de sus tierras. Según un relevamiento del Movimiento Campesino Córdoba, al que accedió La Luna con Gatillo, hay relevados unos doce casos de familias campesinas con temor a ser despojados de sus campos. En algunas de ellas, con importante avance judicial.

No están todos los hechos. Pero permite advertir, de manera preliminar, que el contexto de la cuarentena estaría amontonando estos conflictos que no llegan a ser alcanzados a la vista de las grandes ciudades. Estamos hablando de:

  1. Paraje El Barrial, departamento de Sobremonte. La familia Campos, integradas por Susana y Josefa, viven de la cría de vacas y cabras. Están imputadas por turbación a la propiedad, al intentar recuperar sus campos apropiados por el empresario José Clemente Lascano.
  2. Paraje Las Cañadas, departamento de Cruz del Eje. Esther y Bety Sánchez, madre e hija, fueron condenadas por usurpación por una denuncia de un residente salteño.
  3. Paraje La Aguadita, departamento Minas. Máxima Epifanía González nació y se crió en el campo “Mogote Blanco”, y padeció la detención de su familia durante nueve meses, orquestado por Juan Ignacio Molina, supuesto comprador de la posesión. La causa está elevada a juicio y Molina hizo meter a otra persona dentro del campo y ya hizo una vivienda.
  4. Paraje Santa Isabel, Villa Candelaria, Departamento Rio Seco.
  5. Paraje San Ramón, Pozo de la Olla.
  6. Paraje Los Pozos, Las Maravillas en Río Seco.
  7. Localidad de Taruca Pampa, departamento San Alberto. La familia Leyría denuncia que una empresa quiere quedarse con sus campos.
  8. Paraje Los Coquitos, Pedanía Copacabana, del departamento Ischilín. Una familia productora recibió una sentencia de desalojo en su contra, el cual está apelado.
  9. Paraje Rural Paso de Pablo en la Pedanía Candelaria, departamento Cruz del Eje. Los campesinos Américo Ernesto González y Ángel Breton están imputados por la Fiscalía de Cruz del Eje por el delito de usurpación.
  10. Paraje La Sierrita, localidad Tala Cañada, Departamento Pocho.
  11. Paraje Juan García, de la Comuna Avellaneda, Departamento Ischilin.
  12. Paraje Las Maravillas, Departamento Río Seco. Se trata del caso de Ramona Orellana de Bustamante, recientemente fallecida.

“En mis años como abogado para el movimiento, desde el año 2008, he tenido que lidiar entre uno o dos casos por año. Pero para este año, estoy trabajando en cinco o seis”, señala el abogado Raúl Almeida, del equipo jurídico del Movimiento Campesino Córdoba, al presente cronista. “Desde lo personal, yo entiendo que este contexto de emergencia por la pandemia, que estamos atravesando, ha generado un clima de impunidad respecto de los delincuentes que pretenden quedarse con la tierra de los campesinos, por la existencia de un supuesto relajamiento de los sistemas de control del Estado”.

La situación se torna más alarmante por éste inicio invernal, donde ante la posibilidad de perder sus tierras, se agrava con un rumbo incierto a temperaturas bajo cero. “Esta gente sigue produciendo alimentos para todos. La comida sana y fresca sigue proviniendo de ese sector. Y es un sector que todavía cultiva de manera tradicional y ha demostrado que es rentable”, sostiene el jurista.

Y cierra: “Cuando éstas situaciones se repiten de una manera inusual, no podemos más que pensar que también existe un ‘dejar hacer y pasar’, que no sería ingenuo por parte de los responsables políticos. De ser así, no sería ni inocente ni contradictorio a su posición con el sector campesino, aparatada del tipo de producción que sí fomentan que es la agricultura industrial o agronegocio, ni tampoco en relación a la coherencia de la defensa del poco monte que nos queda”.

El mal

El cine yanki tiene una obsesión sobre el origen de sus villanos. Lo instaló Francis Ford Coppola con El padrino II, que mostró cómo Don Vito Corleone pasó de ser un huérfano inmigrante a ser el Capo di tutti capi. Pero el modelo “precuela”, sobre un villano que tuvo buenas intenciones en sus comienzos, lo armó George Lucas con los primeros episodios de Star Wars, al mostrar la evolución de un niño mimado Anakin Skywalker que se convirtió en el malévolo Darth Vader, amo y señor del Imperio Galáctico. Y así llegamos a películas más recientes como Joker, sobre un inestable ciudadano que se transforma en el supervillano de Batman, y Cruella, donde nuevamente el cambio de personalidad de una inocente joven se muta a ser heredera de una antigua mansión y renombrada empresa de costura, bajo una nueva identidad, como es Cruella de Vil, la carnera de los 101 dálmatas o la noche de las narices frías. Todos ellos coinciden en algo: frente a la banalidad del bien, el mal emerge como un giro esquizofrénico, en el momento en que se decide si apoderarse o no de un imperio.

Algo de eso le está pasando a la sociedad argentina, que frente a su frustración de éstos últimos años, se pregunta si se pretende o no exigir el retorno de aquella Argentina que fue un imperio agroexportador, como lo quieren aquellxs que se manifestaron en contra de la llegada del presidente a nuestra provincia. Si el Gobierno sigue banalizando el bien, se verá si el voto podría, como lo logró Cruella, alcanzar ese tan deseado imperio, que como todo imperio, terminará en las ruinas; o si al igual que el Joker, se logrará ver arder “el mundo”. Es decir, una nueva normalidad más igualitaria y, por ende, distinta a la que es hoy.

Foto: Gentileza Javier Sassi.