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“La libertad es un musculo que se ejercita”

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Por: Santy Rodriguez
Fotos: Santiago Lucero


El pasado sábado 16 de septiembre se realizó una actividad en el centro cultural el hormiguero para darle mecha a las discusiones sobre el trabajo sexual. Reivindicar y levantar como bandera también a las compañeras que nos faltan.

Las velas rojas se encendieron en la ciudad de Córdoba en el centro cultural el hormiguero, los altares invocan las reivindicaciones históricas que nos dejan como legado. Legado de lucha, legado de afecto y legados de cuerpos que nos alimentan para seguir adelante a pesar de que existir a muchas y muches nos cuesta hasta la vida.


La red por el reconocimiento del trabajo sexual realizo esta actividad para reivindicar a las compañeras que nos faltan pero que en esencia se trasladaron en cada bandera que levantamos cuando la ausencia de negociadores y privatizadores de la moral productiva trata de borrar la historia que construimos cotidianamente.


“Desde este lugar de memoria traer a la yegua de Troya, documental sobre la historia de vida sobre nuestra compañera Maite Amaya pero con las compañeras también como Sandra Cabrera, Franchesca, azul Montoro y un montón de compañeras asesinadas y muertas por causas evitables. Es importante sacar la memoria del closet como decía la pared que estaba pintada, como objetivo central es un llamado a tener en cuenta compañeras tan valiosas para tener la memoria activa y desde ese lugar visibilizar la necesidad de hablar sobre el trabajo sexual y la situación de clandestinidad, vulnerabilidad que se sigue pujando al colectivo” Nos comentaba Eugenia Aravena referente de la Red por el reconocimiento del trabajo sexual.


“Somos gracias a otras y otros”


Las luchas que nos llevan a la actualidad son parte de nuestra herencia histórica y como siempre dicen por ahí abajo lo que se hereda no se roba, los trapos rotos, los fuegos de madrugada, las risas a carcajadas son también parte de una transformación cotidiana.
Cuando la militancia hegemónica lleva adelante los personajes construidos por una historia en donde la heterocissexualidad se encargó muy bien de mercantilizar, hay historias, referentes y personajes que en pequeños territorios realizaron aportes muy grandes a nuestra historia para que podamos hoy luchar por lo que nos corresponde.


El “Somos gracias a otras y otros” como dijo la Mai, es reconocer que siempre hay alguien con las manos a disposición de lo que venga para poder colectivizar lo saberes y producir una rabia colectiva, con capacidad de proyección y transformadora de nuestras realidades. El tener un registro de le otre te hace entender en general, que no se puede ser feliz en soledad y que es necesario tener a las compañeras y compañeros para destruir las paredes que tapan discursos fundamentales para ampliar derechos.


El trabajo sexual es una discusión pendiente que es necesaria y urgente que se discuta. Y que más allá del ideal de la militancia progresista políticamente correcta los espacios políticos, sindicales y hasta las comisiones organizadoras de la marcha del orgullo en todo el país muchas veces pasan por alto llevar adelante la consiga “trabajo sexual es trabajo”.


La yegua de troya.
La proyección del documental realizado por producciones anónimas rapaza un poco de lo que es la historia de Maite Amaya y que las lágrimas llenas de emoción eran inevitables al ver y volver a sentir para muches su gran aporte que sigue transformando nuestro rol político cotidianamente.
En la actividad intervinieron además Pichón Reyna. Emily Nuñez, Taxi Boy, C.I.C.U.T.A y Eugenia Aravena. Un conversatorio llamado “todos los trabajos pasan por el cuerpo” y la proyección además de un corto sobre las compañeras de Mar del Plata y la resistencia que están llevando adelante frente a la reforma del código de convivencia dictado por el intendente Guillermo Montenegro. La reforma que traslada la zona roja a un cementerio a las afueras de la ciudad que fue elevado por el bloque del frente de todos y aprobado en el consejo deliberante de la ciudad de Mar del Plata.
El contexto está complicado y aprieta, pero poder reivindicar a las que nos faltan es poder seguir teniendo la memoria activa para seguir construyendo ese registro de le otre que nos permite agrietar estructuras viejas que jerarquizan y distribuyen el odio. Porque tener un registro de le otre es poder deslegitimar los discursos progresistas y ponerle palabra a una consigna que es necesaria y urgente que circule por todos los espacios políticos. El trabajo sexual es trabajo, negarlo es violencia.