Juventud Divino Tesoro (2da parte)


Las propuestas de les jóvenes. Lejos de no tener interés en la “política”, son parte fundamental de los movimientos sociales y tienen sus visiones que se centran en el feminismo, la economía popular y la ecología (desde una perspectiva socioambiental).

Por Tomás Astelarra Ilustración: @nico_mezca

Los medios siguen analizando a “les jovenes”. Nosotres en la Luna con Gatillo, preferimos preguntarles. Su activa participación pudo observarse en las revueltas sociales de Chile o Colombia, en las masivas manifestaciones feministas que en Argentina consiguieron finalmente el año pasado la aprobación de la interrupción voluntaria del embarazo, en los Jóvenes por el Clima que llegaron a la ONU con Greta Thunberg o les adolescentes que a principio del año torcieron el brazo de los grandes fondos de inversión de Wall Steet a través de la plataforma Reddit. A eso sumarle su siempre constante y activa participación en el arte y la cultura.

“El rol de la juventud en lo político es el de ser idealistas, el de ser vanguardia. Pero no una vanguardia que va sola para adelante, sino que agita al resto para que valla con ella. La juventud tiene ese rol de pensar, de discutir, de imaginar, de soñar, y de construir posibilidades que van más allá de los límites de las condiciones de posibilidad que ofrece lo existente. En ese sentido la juventud no se conforma con gestionar lo existente en la realidad sino que se propone transformar la realidad. Y una herramienta de transformación de la realidad es lo político”, opina Agustín, de 27 años y varios de experiencia en la militancia, que todavía no entrego su tesis para recibirse de Comunicador Social, que es parte de la Cooperativa de Carreros La Esperanza, parte de la, Federación Argentina de Cartoneros, Carreros, Recicladores dentro del UTEP. “Que zarpado eso que diga que le jóvenes no tienen interés por la política. Es verdad, no tenemos interés, se nota muy fuerte, por la política partidaria. Es una decepción de nuestro sistema representativo, entre muchas comillas, cuando sabemos que no nos representa en absoluto. Se ve muy fuerte cuando ves los movimientos socioambientales, el feminismo, todos esos movimientos que son política y que son les jóvenes que se movilizan y piden una participación ciudadana vinculante, pidiendo que se escuche a la gente, que se debata, que se abran las puertas de ese Congreso cerrado, tan dinosauril, tan alejado de lo que es la política real. Siempre los medios hegemónicos van a decir que el joven no tiene interés. Pero es porque no se le muestra otras maneras de participar, y saber que el hacer política es en todos lados: en lo que comes, lo que decidís comprar para vestir, los espacios que decidís habitar, los espacios comunitarios. más que nada, de tomas de decisión y construcción… Todo eso es política. Querer solucionar el problema socioambiental o de violencia de género, o la situación social”, agrega Tomás, 25 años, miembro de Extinsión Rebelión (XR, por sus sigla en ingĺés). “Participo activamente de varias huertas comunitarias que apuntan a volver a crear formas de relacionarnos entre nosotres y con la naturaleza, de manera más armónica y en equilibrio; de varios grupos que acompañan las luchas de las reservas naturales desprotegidas de mi zona, de una mesa participativa que impulsa la movilidad sustentable desde ACUMAR (Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo). Estoy formándome desde la experiencia en permacultura, comida consciente y en el intentar vivir más tranquilo”, termina de presentarse,

Cuidando la Pachamama

Javi tiene 24 años, es de Córdoba capital, dice que estudia cine y labura en un call center pero que no hace bien ninguna de las dos. Es parte de la organización Jóvenes por el Clima y dice: “El clima es una preocupación generacional, no solo en Argentina o América Latina, sino en el mundo. Jóvenes por el Clima surge de una movilización masiva en 2019 en Buenos Aires, y eso genera que el senador Pino Solanas los convoque para trabajar en una ley de emergencia climática. A partir de eso empieza a denotarse que hay una juventud que quiere ser parte de las decisiones, que tiene mucho que aportar y tiene una mirada despojada de algunas cosas que se van heredando y no se quieren heredar. Ahí gana fuerza la organización que es un movimiento. Somos jóvenes entre 15 y 27 años que nos encontramos y buscamos estrategias para poder frenar esta desidia estatal que existe en general hacia lo ambiental, que en el proceso que venimos haciendo queda claro que la crisis no es solo ambiental sino socioambiental. Por eso nos interesa como impacta esta ausencia de políticas en ciertas regulaciones y falta de infraestructura del centro a la periferia. La contraposición entre hemisferio norte y hemisferio sur nos atravesó y nos empezamos a involucrar en otras luchas mas estratégicas, para entender que reclamar por la crisis climática tiene que estar acompañado por otros reclamos sociales que llevan más tiempo”. Dentro de esta visión, Jóvenes por Clima ha participado, por ejemplo, en el Proyecto Artigas o el Plan de Desarrollo Humano Integral. “La agrupación no es partidaria”, aclara Javi, “pero si es política”. “Entonces una de las reflexiones que se hizo es que se tiene que trabajar en conjunto con las organizaciones de la economía popular que vienen laburando hace bastante. Coordinar acciones inteligentes para logra una transición a un país un poco mejor, más justo. Hay muchas posibilidades para generar esa injerencia en la legislación. Hay mucha gente muy copada dentro de todos los estados, desde los municipal a lo nacional, que también están haciendo su lucha interna en los diferentes frentes y partidos. Entonces es encontrarlos y ver como los ayudamos para que las políticas que queremos lleguen a buen puerto, como ahora la ley de etiquetado frontal, por dar un ejemplo, o el acuerdo de Escazú, que brinda herramientas para poder exigir información a los diferentes gobiernos, y que también genera una protección a los ambientalistas. También la ley de envases o lo que fue la ley Yolanda sobre educación socioambiental para funcionaries”, agrega.

“Actualmente la juventud esta interesada en temas como el ecologismo, porque entendemos que si dependiera de nuestra elección, el tiempo del planeta faltaría poco. Y parte del problema es que el sistema capitalista no sostiene a la población como trabajadores sino como consumidores, en un proceso desigual de acumulación de riquezas, quemando tierras con fuego y monocultivos, extinguiendo, matando, arrasando con todo el planeta. Por eso nuestro compromiso como juventud es poder con acciones concretas generar una alternativa real, como por ejemplo los voluntariados para combatir los incendios en Córdoba. Es importante meterse en esos temas porque es nuestro territorio y lo tenemos que cuidar. Y dentro de esa problemática esta el feminismo, que tiene que ver con el cuidado. Estamos mediante la formación y la capacitación pudiendo generar talleres de diferentes problemáticas como la violencia, la desigualdad financiera, la despatriarcalizacion, el ecofeminismo, la economía del cuidado, y generar un pensamiento critico, para cambiar nuestras prácticas y maneras de actuar para generar algo diferente, algo que coincida con el futuro que queremos construir”, afirma Leo, como vocero del espacio asambleario que les jóvenes de la Simón Bolivar (OLP), de Alta Gracia, se dieron para responder esta nota.

“En este contexto de pandemia, donde dejamos las calles para concentrarnos en el cuidado al otre, quizá ahora los medios muestran las juventudes liberales que fueron ocupando las calles, y de ahí surge una disputa de la imagen de la juventud, de que ahora son todos los jóvenes fachos, liberales, meritócratas…Y me parece que ahí hay una sobredimenciasión de este sector que es conveniente para la construcción de una hegemonía de lo injusto. Pero hasta hace poco las calles estaban ocupadas por una marea verde. Que a pesar de haber pandemia esa marea verde consiguió la IVE o al ley de cupo laboral trans. Y eso también es la juventud diversa organizada, las cumpas feministas organizadas. Invisiblizar eso es conveniente a la hora de hablar de la juventud. De la misma manera que se invisibiliza el laburo que están haciendo las juventudes de los propios trabajadores de la economía popular. Porque luego de tantos años de organización, esos referentes que se fueron formando tienen hijos e hijas, que se acercan a otres jóvenes y hoy en día están laburando y construyendo trabajo y techo. Están en la tierra y están organizados y organizadas a pesar de las amenazas de la yuta, de mandarlos en cana porque son peligrosos. Yo laburo diariamente con jóvenes recicladores y recicladoras que están construyendo de a poco su propio proyecto, siendo que es tan difícil proyectarse siendo joven en este momento. Y con todas las particularidades que tiene esa juventud, yo tengo la esperanza que desde ese horizonte estratégico y de organización, que nos están legando los mayores, se vallan creando las condiciones materiales de una mejor vida y proyectando el desarrollo humano integral desde las bases. Pero eso no se muestra en la televisión: el joven cartonero que sale todos los días a ganarse una moneda o que acompaña a su referente territorial al comedor para parar la olla de todo el barrio”, aclara Agustín. Y agrega: “También veo con esperanza como la demanda de estos jóvenes de como mejorar las condiciones laborales se empiezan a entrecruzar con la demanda de otras clases que sostienen demandas socioambientales, sobre el cambio climático. Y se empieza a construir una nueva fuerza que va a germinar en algo que va a ser propositivo. Esa propuesta no la va a dar un joven libertario proponiendo que halla menos impuestos cuando se sigue muriendo la gente por los agrotóxicos o vive para la mierda por un basural que tiene al lado. La respuesta la va a dar esta juventud organizada que está construyendo otro tipo de propuesta. El día de mañana, yo no sé como, porque tengo una relación amor-odio con el estado, estos cuadros jóvenes quizás tengan que llegar al estado para proponer políticas que nos saquen de esta crisis en la que estamos”.

Que toda el mundo sea feminista

“Después de la aprobación del IVE hubo un hueco en la agenda feminista. Y yo creo que la tarea hoy tiene más que ver con el trabajo en los territorios, en las relaciones personales, en ver que esas leyes que tanto nos costaron conseguir se cumplan. Para mí el feminismo se militaba más de forma cotidiana, además de la forma más “organizada” en un espacio político, y con la pandemia las relaciones sociales cambiaron muchísimo. Desde el gobierno hubo leyes como el aborto o el cupo laboral trans, pero la cantidad de femicidios no es menor que antes, el acceso al trabajo y a la vivienda es cada vez más difícil para la mayoría, y sobre todo para las mujeres y disidencias. Se hace énfasis en la reforma judicial como principal demanda desde ciertos sectores, y eso me parece que es no hacer foco en el problema de fondo. Lo principal es que las personas tengan trabajo digno y que las tareas de cuidado se distribuyan de forma equitativa. Obviamente es muy fácil decirlo, pero la realidad es que no hay una repuesta política para esa situación. Si miramos con lupa el Ministerio de Mujeres, Genero y Diversidad, puso un subsidio de 6 meses para mudarte en caso de vivir una situación de violencia de género. Pero después el gobierno decide poner plata para pagar la deuda en vez de para crear puestos de trabajo. Y eso perjudica a todo el mundo y sobre todo a las mujeres que viven con sus agresores y dependen de ellos económicamente. Es decir: si ese subsidio no se enmarca en una planificación más general, más a largo plazo, que logre acceder a la vivienda propia o al menos a un alquiler pagable a las mujeres que quieran independizarse, no le veo mucho sentido. Para mí en los círculos progres en los que me muevo hay más libertad a nivel cultural de vestirte como quieras o de no depilarte, y que no esta tan mal, pero la situación general a nivel país es tan difícil que no podría decir que pienso que haya un avance. Pienso que tanto el feminismo como el ecologismo tenían su fuerza más que nada en las movilizaciones masivas. Y ahora eso no está. Entonces se reduce todo a opiniones o difusión de causas a través de las redes sociales, porque el vínculo con personas es tan reducido que la militancia cotidiana, presencial, cada vez tiene menos fuerza”, opina Renata, de 21 años, de CABA, estudiante de sociología y que trabaja en el bar de su padre. Y advierte: “Ademas esta pasando algo raro. Y es que hay una apropiación de cosas del feminismo por parte de sectores de derecha, por más que sea super superficial. Pero muchas cosas del Frente de Todes también lo son. Mucha publicidad y las políticas que permiten acceder a los derechos a las mujeres no son tan profundas. No es lo mismo, pero en algún punto se parecen. Seria bueno que halla una diferencia profunda entre el feminismo del Frente de Todes y del gobierno de la ciudad, por dar un ejemplo”.

“El feminismo ya esta implícito. Si no sos feministas no estas laburando en una organización popular. Obviamente que hay gente que está en actividades de la agenda popular que son machistas, misóginos, etc, etc, etc…pero siento que en la realidad las reuniones son feministas, desde ese lugar de que el feminismo es una búsqueda de igualdad. Obviamente que de ninguna manera estoy diciendo que no tengan que darse espacios de debate, de seguir construyendo, generar políticas de género. Es más, ahora es cuando más hay que laburar y habitar las cosas. Las generaciones nuevas ya no están encerrada o enmarcadas en tantas categorías. Nadie le va a preguntar a alguien si es bisexual. Eso es y ya. En este cambio generacional hay cosas que están implícitas, como el feminismo (que hay un millón de feminismos). Y todas las luchas, en especial las populares, tienen que estar enmarcadas desde el feminismo”, agrega Luna, que cuida niñes, tiene una changa envasando vino (y varias mas) y es parte de la radio cooperativa El Grito, de Traslasierra. Aclara que no se siente “militante”. “Yo no me siento activamente militantes, voy a la radio porque es lo que me gusta hacer. Y sé que eso va a repercutir de una manera copada en otros personas, como desde mi programa Deconstruyendo el Amor Romántico, y de lo que sea que ayude a hacer un mundo mejor. No me mueve la militancia aún sabiendo que la militancia es la única manera de ocupar esos lugares que son re importantes, como Ofelia Fernández, yo la sigo y veo la cantidad de propuestas que hace. Tal vez los conceptos de militancia hallan cambiado, tal vez que alguien milite por subir contenidos a una plataforma, tal vez sean otras formas de militar mas interpersonales. Aunque sea ese mambo espiritual o el mismo veganismo, que yo veo que viene de parte de jóvenes que tienen su vida resuelta, que no tienen otro problema que buscar su felicidad, y que a veces empatizan más con una vaca que está sufriendo que con un niño que tiene hambre. Pero de todas manera tiene que haber gente que debata eso. Es un cambios histórico generacional y quizá en este momento no nos estamos dando cuenta que estamos haciendo historia. Estamos haciendo algo re zarpado, re zarpado. Y los procesos son largos y tediosos, e incómodos. Y se tiene que hablar de cosas que no nos gustan, que nos hacen mal. Pero hay que hacerlo. Sino lo hacemos nosotres ¿quien lo va a hacer?”, explica. De paso aprovecha para darme una devolución de la primera parte de esta nota: “Recién hable con mis amigas, que leímos la nota, y entender que todas las opiniones que están ahí es un recorte de la realidad. Porque estas preguntando a jóvenes militantes. ¿Es una realidad que les pibes están militando o es una realidad de les pibes a los que vos le preguntas?”.

Pidiendo pista para volar

“Soy Lucas, conformo parte de La Barrial, que es un ensamble de vientos. Somos un grupo de artistas jóvenes organizados, que ya hace más de un año nos venimos juntando en el espacio de una huerta, que es la Huerta Cooperativa La Gran Ceibo, de la que también formo parte de ese núcleo, que tiene que ver un poco más con la historia de la agroecología y el trabajo popular. Yo soy bien nuevo en esto, pero siempre con mucho respeto a todo lo que ya está andando. Y mi aporte acá es desde la juventud, de los que ya vienen andando, para que el día de mañana la juventud esté un poco más direccionada. Desde ahora en más nos toca a nosotres empezar a rearmarnos, desde todas las cosmovisiones, desde el trabajo y la calidad de vida. Y tejer las redes que tengamos que tejer”, se presenta Lucas, de Traslasierra, de 23 años, en una de las cien asambleas convocadas en Córdoba por la UTEP por Tierra, Techo y Trabajo, en el día de San Cayetano.

En Buenos Aires, en el palco del acto central de la movilización, en un escenario poblado de mujeres, Belén, militante de la OLP, chequea el celular. Es la integrante más joven de la mesa directiva de UTEP, Secretaría de Cultura. En una reciente entrevista con la Luna con Gatillo, aclaró: “Io comencé la militancia en el ámbito cultural pero después encontré el feminismo y me partió la cabeza, y finalmente la economía popular a través de la CTEP, ahora UTEP. Y creo que esa mezcla, estoy convencida, no se si es la salida, pero es una muy buena alternativa. Antes que hubiera secretarías en la UTEP, con algunas compañeras creamos el área de Mujeres y Diversidades, fue una experiencia muy valiosa. En un principio yo siempre me enojé como joven que militaba entre varones y encima mucho más grandes que yo. Ahora pienso de otra forma. Yo empecé la conformación de la Simón Bolivar, que es la juventud de la OLP, pero ahora, por más que sigo siendo joven, dejé el espacio para otres. Pero me sigue causando mucha emoción cuando me encuentro con les jóvenes de la economía popular. Tenemos una comunicación y una química que hace todo más sencillo. Pero ahora me muevo en otros ámbitos con gente más adulta. Y en esos ámbitos mi me encanta aprender, y preguntar. Porque al fin y al cabo sin esos compañeres la juventud por si sola no podría hacer nada. Sino sería contradictorio cuando decimos que el pueblo no conoce su historia. Entonces, ante todo, el respeto y la posibilidad de aprender. Pero también pienso que a veces hacen malos análisis, el mundo cambió muchísimos y conozco pocos compañeres grandes que lo entiendan. ¿Por qué las opiniones de compañeres que militaron en otro mundo son más válidos que les jóvenes que venimos militando en la base, que ya tenemos una experiencia? Hay cuestiones de la juventud que son dejadas de lado por les compañeres. Y yo les invito a que escuchemos los aportes de les compañeres más jóvenes, como puede ser el lenguaje inclusivo. Pero son cuestiones que pasan, y que se hacen con buenas intenciones de las dos partes y que seguimos apostando por un mismo proyecto”.

“Les jóvenes del campo tenemos algo presente, la biodiversidad que somos parte no es una boleta, si no la fuente de la existencia. Y que unides es la forma de avanzar para darle el lugar a la vida misma, el que merece y que está antes de nuestras necesidades. Uno de nuestros recursos es ir a buscar la cultura de nuestros y nuestras ancestras, que manifestaron y manifiestan valoración por su campito, los yuyitos, la comida, el agua y también de aquelles compañeres abridores del camino de la agroecología y del buen vivir. Hemos logrado mucho gracias a la unidad: biofábricas donde se preparan bioinsumos agroecológicos, refugio para mujeres en situación de violencia, producción agroecológica de verduras, frutas, miel, lácteos, huevos, carnes, cereales, preparados cosméticos a base de plantas… y vamos por mas. Un objetivo claro es expandir el cultivo de granos agroecológicos para la alimentación de animales y la cura natural de afecciones de elles, algo que prima en la necesidad del país. Como organización tenemos muy en claro la importancia de una comercialización justa sin intermediarios de nuestros productos, para nosotres recibir un dinero justo por nuestro laburo y quienes los consume no pagarlos mas por culpa de la múltiples manos innecesarias por la que pasan los alimentos. Ademas, esta red grande, federal de productores y consumidores que hemos generado, es lo que hace posibles seguir adelante con la agroecología y seguir creciendo. Se subestima nuestro trabajo, pero junto a nuestras familias somos el campo que alimenta el 80% de las argentinas y los argentinos. Y sin nosotres, les jóvenes en el campo, no hay futuro en cuanto a garantizar el derecho a la alimentación de nuestro pueblo y mucho menos, soberanía alimentaria”, cuenta Francisco, de 23 años, de Buenos Aires, estudiante de Biología, referente de la Secretaría de Jóvenes de la UTT y también parte del CoTePo (Consejo Técnico Popular para la Producción).

“Desde los 19 años estoy en la organización, de la cual recibo contención y formación. Se aprende a trabajar y convivir con diferentes culturas, nacionalidades, sabiendo que todos y todas buscamos lo mismo: un cambio social. La participación de les jóvenes y las mujeres es amplia y se pone en labor, somos el mayor porcentaje. Y está claro que les jóvenes son lo que va a quedar de esto que se está organizando. Hace poco inauguramos el Mercado de la Economía Popular en Piedra Blanca. La idea es poder mostrar nuestros productos hechos por nosotres y organizaciones o cooperativas similares que buscamos lo que es la soberanía alimentaria, que ofrecemos productos sanos, agroecológicos…Ha tenido bastante impacto y curiosidad de vecinos, también de cooperativas y organizaicones que quieren articular. Así que esto recién empieza y va para largo”, cuenta Brisa, de 21 años, del Frente Popular Darío Santillán (FPDS) del Valle de Conlara y Traslasierra. El día que se inauguró el Mercado de Consumo Popular (Mecopo) en Piedra Blanca fue un día especial. “Este día 26 conmemoramos los crímenes de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, donde en una protesta en 2002, donde reclamaban por pan y trabajo, le disparan a Maximiliano, y Darío sale a lo que es la defensa, y también le disparan y terminan con su vida. Conmemoramos el acto de valentía y lucha de dos jóvenes militantes que pusieron la vida para reclamar por nuestros derechos. Por eso elegimos esta fecha para multiplicar el ejemplo y mostrar nuestra trabajo y lucha”, aclara Brisa, veinte años después, a kilómetros de distancia.

Historia de Juventudes

“En 2001 fue un período de caos pero también de organización. Veníamos de la desaparición de 30.000 compañeres, muches jóvenes, y se dio esa revuelta popular de que se vallan todos y se dio esa mística frente a la que el neoliberalismo la única respuesta que tiene son las balas, igual que sucede con el gatillo fácil. Frente a estos reclamos, no aparecen con una escuela, con una universidad, con una fuente de laburo para los y las más necesitades, sino con las balas. Y en el 2001 hubo más de 50 muertos, pero hubo organización. Nuestros cumpas siempre cuentan que cuando nace la Martín Fierro en medio de ese caos social, y mientras algunos llamaban a saquear, nuestros cumpas en el Bajo Flores generaron organización social y en vez de ir a saquear al supermercado y poner en riesgo la vida de los vecinos y vecinas, se pararon en la puerta y uno fue a negociar. Así que me parece que el análisis es un poco ese, y ahí hubo una juventud muy rebelde. Después sucedió lo de Maxi y Darío y la bala de la policía como respuesta a la no reacción estatal. Nosotres somos parte de esa historia”, conmemora Brian, de 25 años, estudiante de la Universidad de Hurlingham, referente de la Juventud de la Corriente Nacional Martín Fierro. “

“La juventud siempre ha tejido la historia, desde la Reforma Universitaria o el Cordobazo, a la juventud de los años 90 que fue olvidada por la partidocracia y el institucionalismo. Esa juventud que se reconstruyó desde las cenizas de la dictadura y el fracaso del alfonsinismo, y que desarrolló métodos y tuvo su propia estrategia revolucionaria en ese entonces con los movimientos piqueteros. Donde también tuvieron gran protagonismo las mujeres. Y digo esto, porque al menos yo soy hijo de la crisis del 2001 y del kirchnerismo, y creo que yo y muchas ya creamos nuestra subjetividad en tiempo de crisis, que nos generó una forma particular de concebir el mundo. Crecimos en una época en que a nuestros padres le pagaban con bonos, que nos encontrábamos con amigues niñes en los clubes del trueque, donde iban nuestros padres para resolver la subsistencia, Y nos encontramos con otres niñes en la compra comunitaria. Mi infancia estuvo signada por eso, que me generó una gran desconfianza hacia el capitalismo y me acompañó toda la vida. Y a muchos y muchas les sucedió lo mismo. Entonces con el retorno de la institucionalidad, los gobiernos de Néstor y Cristina, con la restitución del capitalismo en Argentina, pero también de la confianza del pueblo en las instituciones, hubo una juventud que se politizó con una estrategia que tuvo que ver con ser orgánico a las organizaciones K, con confianza en la partidocracia, las instituciones y la conducción de Cristina. Pero hubo otra juventud que militó y milita en los movimientos sociales que se volcó a una estrategia de construcción de poder popular, de construir junto a las compañeras de los barrios, de estar en los territorios, de estar al lado de los referentes barriales, y que es una juventud que no tiene tan clara una unidad de concepción y acción, que es bien diversa, pero que se fue apegando a la estrategia sindical, que devino de aquel movimiento piquetero, que no fue subsumido por los K y se apoya en una tradición histórica, que es la del movimiento obrero organizado, que terminó en la construcción de la herramienta sindical de la UTEP”, hace historia Agustín,

“No estamos en un partido político sino haciendo crecer la organización, formándonos. Lo que es otra parte del FPDS, en Buenos Aires, si se está con lo que es Patria Grande, hay cumpas. Lo que es próximas elecciones, creo que se deberían enfocar en esto de empleos formales, restituir derechos, el destino universal de los bienes. Y hay mucho desempleo, trabajo precario, hay muchas cosas por ver políticamente e ir mejorando. Si ampliamos ver lo de la mínima de los jubilados. Porque si vamos al gobierno anterior, que hubo muy poco reconocimiento a todo lo que es nosotros, los de clase baja. Lo que es el gobierno actual si hay reconocimientos, pero falta reconocer muchos derechos más de los trabajadores y trabajadoras de la economía popular que vienen sosteniendo en las pandemias las ollas populares. Reconocer todo esto e ir viendo los derechos de los trabajadores, que se pidió y se pide lo que es Tierra. Techo y Trabajo”, concluye Brisa.

La televisión no le pregunta, la clase política los menciona en años electorales y saca programas de apuro. Por supuesto que no aparecen en sus listas, mucho menos en en el Congreso. Algunes de a poco comienzan a poblar las estructuras sindicales o pequeños espacios en la función pública. Elles son la semilla. Y tiene propuestas. Para este mundo que les adultes ya no entendemos. Y que está en profunda crisis. Una crisis civilizatoria o hidra capitalista. De la que solo se puede salir con creatividad, desparpajo, desestructura y mucho esfuerzo. Todos atributos de les jóvenes. Desde la Luna con Gatillo, este es nuestro pequeño aporte, micrófono, a les responsables de ese otro mundo posible que queremos construir.