El liberalismo jipi

Algunas reflexiones sobre el aniversario de la publicación del libro El fin de la Historia de Francis Fukuyama. ¿Donde? ¡En el bar del Mario!

Por Tomás Astelarra Ilustración: @nico_mezca

Las cuestiones sociales del mundo son cada vez más apremiantes. Ellas requieren trabajo social. El trabajo social puede realizarse de modo diverso. Sin embargo, siempre habrán de existir como puntos de partida, iniciativas de personas. Los desarrollos positivos no se realizan solos. No llueven del cielo. Se realizan, por cuanto personas emprenden concretamente algo con sus voluntades”

Lex Bos, Doce desafíos en los procesos sociales y en las organizaciones

La semana pasada se cumplieron treinta años de la publicación del libro El fin de la Historia y el último hombre del filósofo japones-gringo Francis Fukuyama. Evidentemente una teoría obsoleta y fácilmente refutable por los datos empíricos de la crisis civilizatoria que hoy atravesamos como humanidad. Pero que, no obstante lo cual, fue una visión muy considerada en su época y aún hoy es citada, y forma parte esencial de este inconsciente colectivo, paradigma invisible, de individualidad liberal en medio de una hidra capitalista que amenaza con cubrirlo todo, a todes, con sus tentáculos de muerte y desidia.

A falta de una conferencia con especialistas, o un programa especial en alguna radio comunitaria, la efeméride es arrojada a la mesa cual carta de truco por el Chico Serna en medio de una densa divagación en alguna noche perdida en el bar del Mario.

-Luego de la caída de muro de Berlín,- discurre el Chico- lo que el ensayo sostenía es que toda la evolución del hombre había consagrado su cumbre en el modelo liberal capitalista, luego de que este triunfara sobre sus dos grande enemigos: el comunismo y el fachismo. La humanidad se encaminaba hacia una etapa de estabilidad y goce bajo el parámetro de la libertad civil y económica, expresada en lo que en el siglo XVIII, en plena revolución industrial, el economista escocés Adam Smith, había definido como la “mano invisible” del mercado (en su libro La Riqueza de las Naciones). Un ensayo (el de Fukuyama) netamente positivista, que deducía que el nivel de vida de las élites económicas y sociales podía aplicarse al resto de la sociedad mundial, obviando, obviamente, las restricciones naturales que brinda la Madre Tierra y que ya había denunciado en los setentas el Club de Roma con su ensayo Los límites del Crecimiento.

-Poco tiempo después, en Chiapas,-agrega la Chica Mayonera- un grupo de indies zaparastroses (zapatistas) pegó un grito en el cielo para indicar que la historia no era tan fácil, y que las pueblas del mundo seguirían deconstruyendo y denunciado al capitalismo de muerte, que basa la prosperidad de unes poques en la explotación y aniquilamiento de muches. La debacle social del neoliberalismo se expresaría en un montón de otros gritos de rebeldía (socialismo del siglo XXI en Venezuela, guerras del Gas y del Agua en Bolivia, o el movimiento piquetero en Argentina) que luego se expresarían en el ciclo de gobiernos progresistas de América Latina (también positivistas y con poca percepción de los límites del crecimiento y la Madre Tierra).

-Hoy es evidente que lo que el intelectual uruguayo Raúl Zibechi llamó la “crisis civilizatoria” se expresa y demuestra en los altos niveles de pobreza y violencia del continente, la cada vez más evidente brecha entre ricos (cada vez menos) y pobres (cada vez mas), la mala alimentación y deficiencia sanitaria, el agotamiento de los recursos naturales y el curro del sistema financiero (u otros menesteres del saqueo multinacional) que demuestran que la riqueza de las naciones (mas bien de las élites económicas de las mismas) solo puede darse en base al evidente desmejoramiento del resto de la población. En estos tiempos de incertidumbre y deconstrucción, son millones, cada vez más, los excluídes (voluntaries o no) del sistema económico capitalista y sus mieles-retoma el Chico Serna.

-Tarde o temprano van a necesitar a la comunidad organizada. Ya lo dijo el General, no se puede avanzar en el camino tecnológico y de desarrollo sin tener en cuenta lo espiritual. A eso se refería con la tercera vía entre el capitalismo y el comunismo-mete bocadillo el chico P.

-¿Eso fue antes o después de hacerle la chantada que les hizo a les indies del Malón de la Paz?-picantea la Chica Punk

-Bueno, tamo hablando del año 50. Todavía hay mucho que mejorar en la visión espiritual y socioambiental del peronismo.

-Avisale al Tío Alberto y la Jefa Cristina, porque andan en cualquier me parece.

-Ponele que sí. Pero por qué nos buscamos las contradicciones más cerca. Toda esa gente que lleva adelante caminos espirituales, de sanación o alimentación, ambiente y hasta consumo responsable, ponele, pero casi como un camino individual o de pequeños grupos dejando afuera a los habitantes originarios de estas tierras, que no tuvieron la suerte de estudiar en la universidad y tener una herencia (evidentemente fruto de algún desquicio capitalista)

Por primera vez el Jipi asiente a una declaración del Chico P, y vaciando rápidamente en un fondo blanco su birra, abre su boca con ese vozarrón aflautado pa declarar:

-La contradicción se muestra evidente para los habitantes originarios de este Valle cuando ven a les hijes del poder económico (les jipis), renunciar a la vida de las grandes ciudades para comprarse un terrenito, construirse una casita en barro, hacer una huertita o consumir alimentos saludables, medicina natural y denunciar los megaproyectos extractivistas o las formas de desarrollo que amenazan esa bonita postal agreste y natural que los contiene en estas nueva formas de vida. Hasta asfaltar un camino es un crimen para estos sectores neorurales que, más allá de algún pequeño emprendimiento familiar, siguen viviendo de las rentas del sistema financiero, los giros de papá empresario, o alguna herencia inmobiliaria basada en la variedad de negocios de las “naciones ricas” (y sus vasallos subdesarrollados). Como denuncia la ahijada Luna: “les importa más el dolor de una vaca o un árbolito que el hambre de les niñes de las clases populares”. Le compraron la tierra por dos mangos a los paisas y ahora que se jodan. Total, como elles tienen cuatro por cuatro y no hacen mierda el auto en los caminos de tierra y no se sienten responsables de que con su llegada empieza a escasear el agua y hasta ha aumentado el turismo y por ende el nivel de la renta inmobiliaria que hoy es la principal causa de que nos estén prendiendo fuego el monte.

-Ahora hasta andan con este asunto del “derecho natural”, que no se que movida gringa, que si buscas un tutorial de youtube y le pagas a un buen abogado, te declaras independiente del estado y no pagas impuestos, ni te puede parar la cana y hasta podes negarte a que te vacunen- cuenta el Colorado Chantán.

-¿En serio?

-Te juro. No me acuerdo como se llama la movida. Pero si no tenés instagram o wup ni te enterás Además imaginate que no es lo mismo ser cheto o paisa a la hora de explicarle a la yuta que lograste lo mismo que San Martín, Belgrano y Moreno, pero solito y en apenas un par de meses.

-Siempre hacer las cosas solos es más fácil. Además lo de San Martín y Belgrano mucho no funcionó. Seguimos siendo un país lacayo y dependiente ya sea con el Gato o la Yegua.

-Si, pero en el fondo casi que indirectamente terminas votando a Espert y Milei. O andá a decirle a las doñas de los barrios que bancaron la parada de esta pandemia que ya no existe el estado ni la AUH, ni la Alimentar, ni al Salario Social Complementario.

-¿Bo tas diciendo que sin esas negras chorras, vagas y planeras la marabunta de muertos vivos de hambre estaría ya avanzando sobre las huertas comunitarias de les jipis?

-Y… ahí seguramente más de une vuelve a incorporarse al estado para que le manden un par de brigadas de policía, o paramilitares, o lo que sea que salve su privilegiada vida.

-Bueno, para ser exactos, si todo sale bien, va a haber miles de jipis yendo a la cana pa exigir, ahora que es legal, que los pibes chorros no se afanen las plantas de Santa María.

-Es un mundo muy complejo. Porque también pensá que si no existe el estado, quizá los movimientos sociales perdamos un vuelto, esas migajas de mierda que nos tiran y encima nos andan reprochando como si el quilombo financiero de este país fuera nuestra responsabilidad. Pero Clarín se queda sin pauta, los sojeros sin subsidios y préstamos del Banco Nación, y las mineras se van a la mierda porque el Río Parana ya no sirve pa nada. Y de paso dejamos de financiar a esos traidores de La Campora que nos usaron para marchar contra la reforma jubilatoria y copar las calles pa echarlo al Gato, y ahora que vuelven a sus cómodos escritorios con wi fi, dicen que hay que reformar los planes y que las orgas sociales somos poco más que mafiosos y responsables del “pobrerismo”.

-Bueno, pero para hacer eso tenes que ser indio y vivir en Bolivia. Acá todos las movidas sociales autonomistas, salvo las que viven de sus papis, medio que no funcionaron. Son como les jipis chetos místicos permaculturales pero disfrazades de anarcozapatistas. Todos votantes indirectos de Milei.

-¿Entonces hay que rezarle al Barba Pérsico para que la pudra con Cristina y nos tiren un par más de migajas pa que las doñas multipliquen como Jesucristo los panes?

-Como decía el Cabra: “que me importan las ballenas, que me importan los pingüinos, yo quiero un ejército de locos que me saque de la tumba”.

“Tumba, tumba, tumba, tumba…”, comenzamos a cantar efervorizades ante la atónita mirada de el Mario, que enseguidita lo manda al Polilla para que valla a resguardar la rocola antes que al Suipacha se le ocurre poner una de las Manos de Filippi.


Estas charlas o relatos transcurren en el Valle de Polonia, es decir, Ningunaparte. Son ficción. Ciencia Ficción Jipi. Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia.