¿Cómo se construye poder político en Córdoba?

¿El fenómeno Milei puede estar en Córdoba? ¿Luis Juez puede volver al ruedo? ¿Por qué el peronismo lleva un cuarto de siglo en la gobernación en una provincia que no es peronista? Dudas y planteos necesarios se responderán en un domingo donde vuelan los votos.

Por Lea Ross | Ilustración: @nico_mezca

Los medios de comunicación porteño padecen el mal de Frankenstein: se sienten devorados por el monstruo que ellos mismos crearon. Nunca imaginaron que Javier Milei podía no solo ser candidato, que siempre se negaba hacerlo, sino que además podía acariciar los dos dígitos del porcentaje de votos. Una anomalía, viniendo de alguien que, a diferencia de sus pares de economistas vernáculos televisivos, no recurre a sondeos, sino a autores contemporáneos conocidos por la academia.

Y si hubo un libro que lo llevó a adquirir su identificación política como “anarcocapitalista” -que proclama un mundo donde el Estado sea destruido, a partir de la supremacía del derecho individual por encima de lo colectivo- fue La ética de la libertad, publicado en 1982 por Murray Rothbard, donde señala que todo derecho humano es un derecho a la propiedad, porque la propiedad es lo que nos diferencia del resto de los animales -según el autor- y que el derecho sobre nuestro cuerpo “es tanto un derecho de propiedad sobre su persona como un ‘derecho humano’”. El autor de éste libro señala que si todo hijx es “propiedad” del padre y/o de la madre, entonces en “una sociedad absolutamente libre puede haber un floreciente mercado libre de niños (sic)”, donde en lugar de que la administración pública se encargue de ejercer programas de adopción, será el juego de la oferta y demanda que decidirá quién puede vender y quién comprar a los menores de edad, y a qué precio. “Esto suena a primera vista a cosa monstruosa e inhumana. -reconoce Rothbard-. Pero una mirada más atenta descubre que este mercado posee un humanismo más elevado”.

El Milei comechingón que no pudo ser

Pero leer autores económicos y jurídicos del siglo XX no ayuda a adquirir la experiencia política suficiente, ya que la misma se compone de un compendio que va desde la Antigua Grecia hasta nuestros días. De ahí, la inoperancia que tuvo Milei al ver que la “alternativa liberatonga”, que se identifica con su figura, se dividió en Córdoba en tres listas separadas. Y encima, la que se suponía iba a tener su sello oficial, fue desconocido por él cuando leyó un artículo de Clarín donde decía que su principal candidato para Diputado en nuestra provincia, Raúl Petteta, estuvo involucrado en una causa por corrupción.

La fuente fue un archivo de La Voz del Interior, del año 2006. En ese entonces, un ex policía, de nombre David Almada, se dirigía al Banco Nación de la localidad cordobesa de Laguna Larga, junto con Petteta para cobrar un cheque. Por alguna razón, Almada le pidió a su par que entrara a la sucursal, mientras lo esperaba afuera. Al parecer, los empleados bancarios notaron algo raro con el pedido de cobro y llamaron a seguridad. Al percatarse de la llegada de refuerzos, Almada se dio a la fuga y abandono a su hombre de confianza. El cheque de 30.000 pesos resultó ser una coima cobrada a un hacendado de Las Arias, a cambio de no labrarle una multa por desmontar ilegalmente sus campos; Almada trabajaba en ese entonces para la Agencia Córdoba Ambiente. La causa quedó prescripta en 2014. Eso nunca le frenó a Raúl Petteta manejar los fondos del partido político de la UCEDE, en su rol como tesorero. Pero sí para no recibir la venia de Milei.

El cobrador y candidato Petetta y Milei, preguntándose a quién le mandaron.

Son todo lo mismo

Ante el ascenso de las “nuevas derechas”, la politóloga María Esperanza Casullo, en una nota publicada para Le Monde Diplomatique, advierte que en realidad hubo tres momentos de ascensos de nuevas derechas: la UCEDE en los 80, el macrismo entre 2011 y 2015, y la derecha youtuber hoy. Los tres coincidieron en la presencia estelar de sus dirigentes en programas de televisión y portadas de revistas, incluso con mirada crítica de sus “perfiles”, para mostrar sus “matices”. También se repite ciertas narrativas que atraen “los horizontes aspiracionales de las clases medias urbanas, que (se dice) se identifican exclusivamente con un horizonte de mejoras materiales basadas en el mercado. Se resalta también una conexión directa con los jóvenes, público tradicional de la izquierda, que sería ahora atraído por la renovada, más fresca, más moderna derecha”.

Casullo cuestiona el planteo de que “la derecha se apropió de las calles”, cuando en realidad siempre fue así; desde el golpe de Estado contra Hipólito Yrigoyen en 1930, hasta las movilizaciones contra Juan Domingo Perón. Cruzadas por Axel Blumberg, piquetes de la abundancia sojera, cacerolazos del 8N y banderazos contra la cuarentena son los ejemplos más recientes.

Finalmente, en materia de propuestas (dolarizar, privatizar, demonizar al Estado) son “refritos” de lo que se circula dentro de los espacios liberales de siempre, como así también la defensa a las Fuerzas Armadas o polemizar con “lo políticamente correcto”, con una cierta de dosis de paternalismo hacia “los pobres”. A lo sumo, lo novedoso es que al ser ideas ya muy “cuarentonas”, obliga a que sus actuales referentes pongan atención a la “batalla cultural” y a desacostumbrarse de habitar los cómodos estamentos académicos. De ahí que “la dificultad para hablar de economía obliga a potenciar el antifeminismo y el antiprogresismo en el discurso”.

Lo que habría que agregar es que esas “nuevas derechas”, para alcanzar el poder, requerían tener alianzas con partidos de llegada territorial (la UCEDE con el PJ de Carlos Menem y el PRO con la UCR de Ernesto Sanz), más la capacidad de ceder algunos principios para forjar alianzas. Para la UCEDE, no le trajo muchos problemas, porque estaba impuesto el Consenso de Washington. Pero para Mauricio Macri, como presidente en 2015, sabía que no podía privatizar ni una sola empresa estatal.

En el caso de la derecha influencer 2021, la crisis global pandémica lo ayuda bastante a la hora de militar, por parte de los universitarios que viven en Nueva Córdoba. Pero sin dialogar con el sector organizado que pisa el barro, solo confundirán lector con elector.

Córdoba y Cristina, el huevo y la gallina

En ese sentido, si hay un candidato cordobés con verborragia y antecedentes de outsider es Luis Juez. Por eso, para algunos sectores, dentro y fuera de Juntos por el Cambio, no es lo mismo que gane Mario Negri o que gane Luis Juez. Porque la disputa es por una banca en el Senado. ¿Y quién está al frente de la Cámara Alta? Cristina Fernández de Kirchner.

Entre un radical que habla en nombre de la decencia y un malhablado que putea, es el malhablado dispuesto a escupir a la vicepresidenta, aprovechando la “televización” de las discusiones parlamentarias. Si esta noche gana Juez la interna, tendrá su oportunidad de ser el contraplano de CFK y, con ello, tener fundamentos para ilusionarse en un ascenso político de cara a la gobernación de su provincia de 2023. Más todavía si la actual vicepresidenta queda bien parada contra todas las causas judiciales en su contra.

Juez-CFK, el contrapunto que no quiere Macri.

Porque un ascendente Juez que opta por no recurrir al discurso “cordobesista” corre el riesgo que la figura de Macri se descentralice más todavía del principal proyecto opositor. Mejor expresión visual de la misma, lo expuso esta joyita obtenida por Javier Smaldone, donde capturó el momento en que en pleno acto proselitista, Horacio Rodríguez Larreta invitó a Macri a subirse al escenario, pero le restringió la palabra y le dio una palmadita en la espalda para que se retire hacia un rumbo incierto.

Por eso Negri recurrió a una consultoría de su confianza para que envíe a distintos medios de comunicación que Juez estuvo ausente en el 42% de las sesiones parlamentarias durante su cargo como Diputado. Incluyendo la vez en que se trató la ley de biocombustibles del oficialismo nacional, donde tanto el “schiarettismo” como el “cambiemismo” lo señalaron como un ataque a Córdoba, al privilegiar el azúcar por arriba del maíz, cultivo base de nuestra provincia.

Porque aquí, la lectura sobre lo que quiere el electorado cordobés se enreda como el huevo y la gallina: si se ama Córdoba por odiar a Cristina, o si se odia a Cristina por amar a Córdoba.

Los farmers

El politólogo Federico Zapata publicó un interesante artículo para la Revista Panamá titulado “La democracia de los farmers”, que nos permite entender cómo se construye el poder político en Córdoba, en clave histórica, siendo un territorio cuya sociedad reniega del peronismo, pero lo lleva votando en todo el presente siglo.

Agricultores en los inicios de Monte Maíz. Ph: Gentileza https://cordoba.italiani.it/

Para Zapata, al pueblo cordobés no se la puede endilgar solo por su conservadurismo eclesiástico, porque sus campanadas fueron menos frecuentes a partir de los años 1870, con la llegada del ferrocarril, y 1871, con la creación del Observatorio Astronómico Nacional. “El cielo por asalto, pero vía la infraestructura y la ciencia”, señala el autor, recordando que la Reforma Universitaria de 1918 expulsó a los hombres con sotana de las academias. Con la llegada migratoria europea, las familias italianas se instalaron en la pampa húmeda con su vieja tradición mediterránea, caracterizada por un espíritu capitalista-emprendedor, un asociativismo cooperativo y una fuerte vocación por el ahorro y la inversión en capital.

De peones y tamberos pasaron a ser arrendatarios y productores de esos campos, hasta que finalmente compraron esas mismas tierras que trabajaron con sus propias manos. Nacieron así los farmers cordobeses. Desde entonces, en cada pueblo, las cooperativas agrícolas tuvieron mayor influencia y respeto que los jefes comunales.

Para una Córdoba obrera y sindical, Perón tuvo que esperar hasta 1954, con la propuesta de inversión automotriz, por parte de Kaiser y FIAT. Pero un año después, sería derrocado por un golpe sanguinario. Y el sindicalismo combativo fue por la línea de la izquierda revolucionaria, alzando el Cordobazo y el Viborazo, experiencias que luego serían arrasadas por el golpe policial del Navarrazo (1974) y la última Dictadura (1976-1983).

Los capítulos de la estrategia

Regresada la democracia, y con la debacle del periodo radical, el dirigente José Manuel De la Sota construyó, como dice Zapata, “una nueva élite, que se sustentó en una alianza generacional entre referentes de la Córdoba industrial (la Capital) y la Córdoba farmer (el interior de Córdoba)”, mediante un liderazgo colectivo territorial conformado por él, Juan Schiaretti, Oscar González (Traslasierra), Carlos Caserio (Punilla), Olga Ruitort (Ciudad de Córdoba) y Humberto Roggero (Río Cuarto).

Para Zapata, la consolidación en el poder se logró mediante distintos capítulos:

1 – Reinventar una economía política, basada en una coalición inédita entre los capitanes de la agroindustria provincial (Luis Pagani de ARCOR y Roberto Urquía de Aceitera General Deheza), los productores agropecuarios (donde no se les actualizó los valores fiscales de sus tierras), y las principales entidades industriales y de servicios agrupadas en el G6. Así, el capital aportaría inversión e internacionalización; la política, una democracia tecnocrática, capitalista y modernizadora; y el epicentro de las ideas de esa alianza informal sería la Fundación Mediterránea.

2 – Construir, paralelamente, una burguesía dinámica y un poder político fuerte. Entre ambos, se enlazaron fuertes vasos comunicantes, forjando una suerte de ecosistema colaborativo, pero respetando sus respectivas autonomías. “De hecho, los líderes políticos cordobeses del período democrático no pertenecen a la alta burguesía provincial”, subraya Zapata.

3 – Leer el auge de la bioeconomía. Allí se contempló su proceso de agregado de valor e innovación en la ruralidad, encabezada por empresas que invierten en los biocombustibles como ACA Bio, Porta Hnos., Bio4, AGD nuevamente, etc. Todas empresas que financiaron las campañas del oficialismo, y que recibieron su apoyo este año por la reforma de la ley de dicho negocio. Pero también generó un empoderamiento del “campo ampliado” vis a vis a la urbanidad, permitiendo absorber a más cuadros políticos rurales provenientes de los partidos demócratas locales, como Martín Llaryora (San Francisco), Daniel Passerini (Cruz Alta), Manuel Calvo (Las Varillas), entre otros.

Fuera de Ellas

Ahora, sobre el tercer punto, lo que Zapata no recordó fue que la entrada de varias de esas figuras ocurrieron luego de la noche del 3 de diciembre de 2013, cuando la capital padecía los saqueos y los linchamientos en las calles, fruto de un acuartelamiento policial, mientras el gobernador De la Sota estaba en Panamá. Al regresar a la provincia, ordenó aumentar los salarios de los oficiales y abrió la puerta para que vinieran los mencionados referentes, que algunos de ellos les restringieron su participación en una interna del PJ.

Y es que la gran falencia que tuvo el modelo cordobesista fue la desalineación entre un De la Sota presidencialista, dispuesto a confrontar con la presidenta Cristina Fernández, y un Juan Schiaretti que requería mayor modulación a la hora de discutir el reparto de los fondos fiscales. Nótese que otro punto en común con las 3M (menemismo, macrismo y mileismo) fue el discurso anti-impuestos, ya que como dice el investigador Pablo Stefanoni, cuando la clase media ascendente deja “de utilizar la salud y la educación pública, los impuestos se van volviendo cada vez menos legítimos. Y la crítica antiimpuestos suele ser una vía de expansión de las derechas”. Por esa razón, la campaña a gobernador de 1998 de De la Sota se enfocó en la reducción del 30% de los impuestos, y que intentó repetirlo para su campaña presidencial de 2015, de la mano de su economista asesor Nadin Argañaraz, uno de los últimos referentes de la ONG de Cavallo. No se deja pasar también todo el despliegue policial que caracterizó sus mandatos, desde los operativos saturación hasta los vuelos de los helicópteros, como una insistente exposición de ser un paladín de lucha contra la inseguridad.

En cambio, “el Gringo” Schiaretti tuvo mayor capacidad de evitar la confrontación y lograr vasos comunicantes para saldar varias discusiones que ponían en jaque su modelo. Un caso concreto fue el reemplazo del Código de Faltas, defenestrado por la sociedad organizada mediante la Marcha de la Gorra, y reemplazada por el Código de Convivencia. También ha sido notable haber juntado al sector agroindustrial con el campesinado local para adherir a las Buenas Prácticas Agrícolas. Finalmente, se suma los acuerdos con organizaciones barriales de enorme peso, con el Movimiento Evita a la cabeza, luego de su hartazgo con los fracasos del kirchnerismo cordobés.

La soja transgénica, que hizo brotar esa meritocracia que rechaza al Estado como incautador de lo ajeno vía retenciones, se expandió por la mancha urbana, en la medida de los productores ponían fondos para que sus hijos vivieran cerca de las universidades. Ese paque transgénico permitió equilibrar el tradicionalismo farmer con la modernidad. Pero el problema actual de Hacemos Por Córdoba, que se diferencia de Unión Por Córdoba, fue que tenía que sumar a las nuevas demandas que impusieron las nuevas generaciones, esas mismas que tuvieron su retrasada entrada al proyecto cordobesista. Eso explicaría las dificultades de “deconstrucción”, donde la proclama por ellas, se da en nombre de él.

Para terminar, mientras se cuentan los votos, queda la pregunta sobre cómo se puede construir poder político en Córdoba desde abajo. Ya que esa metodología que explicamos arriba pone como límite la discusión de la apropiación de la renta, que en años ha sido tan elevada, y sin embargo ni garantiza el acceso a una alimentación sana para una Gran Córdoba, donde la mayoría de las infancias viven bajo la línea de pobreza. Y es que un gran problema que hubo en las lecturas de izquierda en la Argentina post 2001 fue el ninguneo a las expresiones de las distintas derechas, caídas en un reduccionismo de ser simplemente “la derecha”. No solo se requiere complejizar el panorama sobre la “derechización” del voto, donde tenemos a un Jair Bolsonaro al otro lado de la frontera, sino también poner en discusión cómo se lograría escribir la Historia en manos de quienes confrontan con el capital. Voluntad y maduración política serán los condimentos necesarios, más allá de lo que ocurra adentro del cuarto oscuro.