Sobre gringos y boludos

Las extrañas peripecias a través de las cuales Robert De Niro terminó en el bar del Mario y Alberto Fernández en la presidencia de la nación.

Por Tomás Astelarra | Ilustración: @nico_mezca

La historia del papacho Olf es muy curiosa. Gringo de nacimiento, cómico de la legua de vocación, se lanzó a recorrer sudakamérica y en un descuido del destino terminó conviviendo en una comunidad cogui en la sierra nevada de Santa Marta. Fue ahí donde una planta de poder en forma de serpiente amaru le indicó su destino: proteger otra sierra lejana, kamiare, apu Champaquí.

Sin saber ni entender muy bien como pero comprendiendo su destino, el papacho Olf (a quien llamaremos en ese entonces el joven Olf) bajó al pueblo de Taganga, donde una pareja de amigues de les coguis regentaba una hostería de otra gringa de nombre La Ballena Azul.

Mónica era argentina (más bien patagónica) y Mario locombiano (más bien tolimense). Tenían dos hermosas hijas mellizas. Una rubia como el trigo argentino y otra morocha como el café colombiano. Una risueña como ángel. La otra de ícara sonrisa de diabla caribeña. Una afecta a las pinturas y los libros. Otra, más bien interesada en trepar con un machete a los largos troncos de palma en busca de cocos frescos. Entre esos dos hemisferios se divirtió un buen tiempo el jóven Olf mientras meditaba su destino y atendía la barra de la pileta de La Ballena Azul.

El día que averiguó donde carajo habían vivido los kamiare y aún resistía su apu, también supo que iba a necesitar un dinero para viajar. Sobre la cartelera de la hostería un afiche buscaba extras para una película gringa. Se anotó y pasó el casting. Y no sólo eso. Ante la enfermedad de uno de los protagonistas de la película, por su conocimiento de varios idiomas, terminó siendo contratado para un papel principal cuyas escenas se filmarían más al sur del mundo, en la selva argentina, mucho más cerca de la tierra de Moni y, sobre todo, del Champaquí. Con ese billete que hizo de la peli fue y se compró una casa al pie del apu, construyó algo que intuyó era un rancho kamiare, tuvo una familia, un puñado de llamas, plantas de marihuana, maíces, castañas, nueces y cerveza casera. Alguna vez lo visitó el oso kofan, entre otres personajes. Es el guardián de la montaña, de la reserva de agua, y un gran tomador de vino si es amenizado por un buen chamullo certero pero inconducente como los que suelen darse en el bar del Mario.

Todo esto para decir que Robert De Niro estuvo en el mar del Mario. Resulta que De Niro había actuado en la película en la que el joven Olf había hecho el billete para comprar el terreno que le había asignado como destino la planta de poder de la sierra nevada de Santa Marta. Y aprovechando una visita a la Argentina, había venido al Valle a visitar a su amigo, el viejo Olf, que dio la casualidad que tiene su suegra en el vecindario, y además, quiso convencerlo a Robert que filmara una serie de netlix con las Charlas del Monte.

-Cuchame Robert, ¿es verdá que dejaste colgado a Brandoni por un piquete?-arranca el interrogatorio, siete birras después, el nene Suipacha Kamacha.

-Nou, nou. Brandoni gud. Pero choripan beter.

-¿Qué carajo tiene que ver Edy Vedder en todo esto?-se pregunta el Polilla que no entiende nada de inglish.

-Iu frend of Oliver Stone, frend of Cristina.

-Cristina god. Dont cri for me Argentina-sigue intentando responder Robert, que ya tiene un pedo bárbaro y encima le dio una buena calada al bareto conmemoratorio de la sierra nevada de Santa Marta (golden) que armó el Jipi Matías con su cosecha reciente (quinta generación de monte).

Pa colmo al Orión se le ocurrió invitar una ronda de chilcuague. Así que Robert casi que quedó anulado miradando impávido la rocola que por alguna extraña razón (quizás un homenaje del Mario a Robert) ta escupiendo una de Led Zeppelin.

-Ahora, pa serte sincero, te digo, que está pa llorar Argentina-retoma la reflexión el chico P, que sabiendo que ta pal cachetazo zurdogorila se trajo una remera roja con la hoz y el martillo por las dudas.

-Bo quedate tranqui, que ahora Bill Gates se inventa otra pandemia con esto de la viruela africana, los dueños del mundo triplican su fortuna, la mitá de la población se caga de hambre, y Alberto vuelve a los pizarrones y ser el héroe de la salud, con la ventaja de haber aprendido la lección y no dejar entrar fotógrafos a la fiesta clandestina de su novia ni andar dándole vacunas de privilegio al perro ¿No viste los videos de Morás?-apocalipsa el Jipi.

-¿Será boludo o hijo de puta?-se pregunta una vez más el nadaista Vicente

-Y… pa haber sido jefe del Banco Provincia con Duhalde, primer ministro con Néstor y que la Embajada le pague unos buenos sobres, tan boludo no podés ser. Otra cosa es su entorno-reflexiona el chico P.

-Y si. Y es natural. Bo imaginate 2014 o 2016 o 2018, por decir años pares quizás bisiestos ¿Qué boludo se va a unir a una cosa llamada Grupo Callao que es un think tank de un operador político cuya única experiencia electoral es haber estado como décimo en una lista perdedora como la del mingo Cavallo o haber sido el jefe de campaña de un candidato como Randazzo que apenas juntó 7% a pesar del apoyo de todo el movimiento Evita?- picantea Mezquita.

-No hace falta que sigan hablando en inglés- se queja el Polilla – Robert ya se durmió.

-Y si…..io creo que Kulfas después de esto, con suerte, pega una beca de una especie de Conicet pero de Paraguay. Y el pibe Cafiero la verdá, la verdá, má vale se ponga una cafetería o librería en San Isidro- vaticina el chico trosko.

-Tanguito Guzmán es buen pibe, pero medio que es un boludo práctico. Mucha teoría y pocas nueces- sigue analizando el chico P.

-Por algo son los que salen en televisión. No como el buen amigo de Bill Gates y la Embajada, Gustavito “nido de víboras” Beliz. Ese no es ningún boludo. ¿Viste como lo está denunciando Parrilli por frenar las inversiones chinas?-advierte la chica Mayonesa.

-Así los chinos nunca nos van a pagar la deuda externa con los gringos y por lo menos cambiamos un rarito de imperio. En la variedad colonialista está el buen gusto. Io a esta altura prefiero el tofu que la hamburguesa. Al menos por un rato-declara Kamacha.

-Y…en eso esta Cristina con los contactos que le dio Franco, el papi del gato. Ahora que los chinos van a reestablecer el patrón oro y hacer una moneda digital 8G, quien te dice ya una deuda con el FMI es lo mismo que un patacón o un crédito del club del trueque en Bernal.

-Quizá con suerte ahora que hizo renunciar a Feletti la inflación se va realmente al carajo. O sigue pal carajo. Y entonces Alberto renuncia y vienen los bueno-se entusiasma el chico P mientras se calza el buzo del Pocho Perón un 25 de mayo.

-Ponele- se ríe el chico trosko- Al final la Cristi lo eligió a Alberto porque no tenía banca electoral, pero terminó aliándose con su séquito de boludos y algún hijo de puta, sea empresario, sindicalista o lobista gringo. Mejor pa nosotres la izquierda posta, que cada vez tenemos más votos y negros en la calle.

-Lo que no se que va a pasar es cuando el barba Pérsico le diga a la negrada que tiene que votar por Alberto. No sea que termine como más de un jefe sindical. Con la cabeza de los dirigentes si no es con los dirigentes a la cabeza, dijo el Pocho.

-Igual io lo pongo en el ministerio de Producción al barba. Y a Alvarez Agis en Economía. En dos patadas te dan vuelta todo. Con una ayudita de Moreno. Al final estos k son como el Perón, ponen guiño a la izquierda y giran pa la derecha, se terminan juntando con Massa y Urtubey. ¿Por qué sera que no se toman un cafecito con el barba y solucionan este quilombo meta marcha y dnu?

-Paraaaaaa que me emociono-se queja el chico P y se pone la gorra del movimiento Evita.

En ese preciso momento el Mario trae la cuenta y quedamos todes de cara.

-¡Che Mario ¿desde cuando la birra se hace con trigo ucraniano?!¿O será que estamos exportando? Alguien que desacople los precios del escabio.

-Bueno, mejor me las rajo antes que me gaste el jornal. Mañana parece que tenemos paritaria en la cope de construcción. Y de paso me pongo a hacer aloja de piquillín porque esto del escabio industrial no está resultando-se excusa Kamacha.

Robert ronca mientras el viejo Olf mira la templada noche de otoño. Por suerte la leña no subió de precio y en medio de este quilombo decadente llamado capitalismo hay una humilde aldea de jipis que resisten gracias a la pócima mágica del aceite de canabis. Todes extrañamos al turco Asís.

Aclaración o advertenciaComo dijo Marx (Groucho), “si no le gustan estos principios tengo otros”. Estas charlas o relatos transcurren en El Valle, Polonia, es decir, Ningunaparte. Son ficción. Ciencia Ficción Jipi. Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia. Con especial dedicación a mi cuñape Guille que tuvo la ocurrencia de ver a Robert en el bar del Mario.