LITERATURA Y FILOSOFÍA

La vida ética como desafío

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Manual para naufragios. Ensayos entre filosofía y psicoanálisis (Editorial Cartografías), de Guillermo Ricca, esta semana en la sección Libros y Alpargatas de La luna con gatillo*

Por Mariano Pacheco

Un texto que logra combinar la gracia de la literatura (a través de un tipo determinado de narración), con el trabajo sobre el concepto (típico de la filosofía), a la vez que suma elementos para un abordaje de nuestras propias experiencias singulares (en abierta sintonía con los aportes del psicoanálisis). Pero a su vez, rescata el componente literario de las filosofías clásicas y, de algunas de sus corrientes, la pregunta por cuidado de sí de los sujetos.

En tiempos de un capitalismo que promueve las pasiones tristes, con su modelo neoliberal en el que la experiencia del sufrimiento se nos presenta como irreductible (“el amor se extravía, la felicidad se pierde”), parte del ejercicio filosófico pasa por el saberse, asumirse en la rotura existencial (“la neurosis que el capitalismo empuja va de la mano con la impotencia y la sensación de no estar a la altura. A la altura ¿de qué? De aquello que la organización tiránica de las pasiones recluta a nivel del deseo”).

Pero el saber, nos dice Ricca siguiendo las pistas de Michel Foucault (quien a su vez retrabaja a los antiguos) implica una transformación de sí, salirse del “estado patológico” (estupidez) para pasar al de “inquietud” por nuestras propias vidas. Aunque aclara: “que nadie pretenda aquí encontrar recetas para la vida, al estilo New Age”. Como en el psicoanálisis (y en la filosofía de Spinoza, desde mucho antes) se presenta el desafío de aprender a vivir en condiciones que no controlamos y que, sin embargo, muchas veces nos mueven, nos exceden, y hasta nos rompen. De allí la apuesta spinozista por “devenir sabios” que rescata el autor cordobés: la de una filosofía que funciona como enmienda, como cura, que nunca es meramente individual (el sujeto siempre es transindividual), sino que se sostiene en prácticas del encuentro hacia una filosofía de la liberación. “Estar en mar abierto”, para decirlo con Nietzsche, asumiendo como insiste Ricca– que siempre “somos náufragos” y que es episódica, ocasional la experiencia de tierra firme.

La “vida ética”, por lo tanto, no consiste en “acumular méritos” para una recompensa. Y por eso la virtud es rara; porque implica un tipo de vida activa en medio de todo lo que en nosotros y el régimen político “tira para abajo”. ¿Cómo relacionarnos entonces? Ricca apela al cruce entre filosofía y psicoanálisis para reivindicar el coraje, el que hace falta para adentrarse en lo “no relacionado” de toda relación. Y también, a las problematizaciones que han introducido los feminismos contemporáneos para afirmar que “ser hombre es un problema”, y recordar que, en Gilles Deleuze, por ejemplo, la sustracción de las normas que rigen el comportamiento implica un devenir que ponga en cuestión el carácter mayoritario (varón, blanco, heterosexual). La amistad, así, aparece como “condición del filosofar”, pero a diferencia del antiguo arte griego, filosofar no solamente entre varones (“una singularidad, como bien ha mostrado Deleuze, es aquella modalidad del ser que se desvía de la serie”). Ese “desertar”, insiste Ricca, es desertar de la causa narcisista y atravesar el propio desierto para ir hacia otro, hacia otra.

*Esta nota fue publicada en la versión papel del suplemento Cultura del diario Perfil, el domingo 12 de noviembre de 2023.