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Pensar el 1 de Mayo desde la periferia y desde abajo. Una conversación del cumpa Sergio Job con Paula Silvina Acuña, una militante jóven del campo popular en Los Molinos, Córdoba.

Por Sergio Job para Revista Resistencias

Pensar el 1ro de mayo en este contexto creo que implica prestar oído atento y humilde a lo que dice hoy nuestra clase trabajadora. No los voceros, ni dirigentes, que siendo legítimas expresiones de lo mejor de la clase trabajadora (en el mejor de los casos), también, y por esa misma razón, despliegan un relato estratégico en función de la lucha social y política que se libra. No ellas, que son necesarias. Sino a los trabajadores y trabajadoras de nuestra Patria profunda, rural en este caso, pero también urbana. En momentos en que parece haber una inflación (también) de análisis y teorías, tratando de explicar la coyuntura socio-política actual, de encontrar culpables de este laberinto en que al parecer estaríamos entrampados, es ahora cuando es más necesario que nunca volver a escuchar, prestar atención, para dejar de construir explicaciones de laboratorio social, de burbuja militante o académica.

Si oímos vamos a encontrar ahí la fe inquebrantable de nuestro pueblo, los temores, las razones, las necesidades, los deseos, las dimensiones de cada cosa, la voluntad de lucha que no sabe por qué se diluye, pero que ronda, el deseo de un futuro para sus hijos. Contrario a muchos de los análisis que paralizan, en ese relato hay lugar a la esperanza. No hay lloradera ni exageración, ni asfixia, tampoco hay una clase trabajadora consciente del todo de su potencia, alguna intuición sí, que se prende como chispa pero no enciende el prado. No hay un sentimiento de derrota, sí un temor al fracaso, a equivocarse. Hay solidaridad, deseo de unidad y señalamiento de que la competencia y la envidia destruyen el tejido social y comunitario. Esto siente y piensa, una trabajadora joven de un pueblo de 500 habitantes del centro-sur cordobés, que es parte de un proceso organizativo comunitario. Si leemos atentamente vamos a encontrarnos un paisaje anímico complejo sí, pero mucho más colorido (y fresco) que las voces que circulan entre una militancia agotada y desorientada, que no logra terminar de encontrarle el agujero al mate. La salida es por abajo. No basista, desde abajo y las periferias.

Lamar a todos y todas a que oigamos. Que después de leer la nota, cada compañero, compañera, salga a charlar, a matear, al encuentro con otros trabajadores jóvenes, para preguntar, para indagar, para entender, para aprender. El mejor aporte que podía hacer en este momento a nuestro campo político y social es acercar humildemente una voz y un llamado a la escucha, mucho más útil que cualquier reflexión donde reafirmemos lo que ya sabemos. Que esta nota sea también un gesto, una interpelación, un método desde dónde salir del atolladero. Los dejo con Paula, que es en su singularidad, una expresión, como miles, de las trabajadoras jóvenes de nuestro suelo. Que sea este 1ero de mayo una razón para el encuentro, la reflexión, y la acción, para construir de una buena vez esa Patria que los trabajadores necesitamos, deseamos y merecemos.

S: Bueno, si querés contanos qué edad tenés, dónde vivís, con quién vivís, cómo es tu familia.

Paula: Bueno, mi nombre Paula Silvina Acuña, tengo 26 años, tengo dos hijos, uno de dos y uno de ocho, la nena de ocho. Convivo con ellos y mi pareja, mi marido, él tiene 29 años y también vivimos acá en Los Molinos.

S: ¿Vos a qué edad empezaste a trabajar?

Paula: A los 15. A los 15. Cumplí los 15 y empecé a trabajar en una cabaña que hace poquito la gente se fueron a vivir ahí al pueblo de Los Molinos y bueno, empecé a trabajar ahí de limpieza y ahí hasta el día de hoy me siguen ocupando, no es un trabajo fijo, digamos, que tengamos así cada tanto porque no son de acá ellos, pero bueno.

S: ah, vos trabajas cuando vienen ellos nada más.

Paula: Sí. Claro. Sí. Eh, son tres familias que viven ahí. Una es de Córdoba, la señora y las otras dos son de San Antonio.

S: ¿Y qué otros trabajos tuviste?

Paula: Bueno, a su tiempo empecé a trabajar acá en el Refugio Libertad, trabajaba un poco la tierra, en la chacra. Estaba Joni, mi pareja Jonathan. Yo lo venía acompaño siempre a él, y ahí como que quedé en vista y después ya siempre trabajamos en la chacra y esas cosas y bueno. Ya después pasamos acá a esta parte de ENOCEP (Escuela Nacional de Organización Comunitaria y Economía Popular), que ahí estuvo muy bueno porque me dieron trabajitos de esos programas que salían de gobierno y empecé en el PPP (Programa Primer Paso), después en el Potenciar Trabajo y esas cosas. Y estuve trabajando en Sala Cuna, el Semillero, que es un espacio de infancias y bueno, así y cuidando niños. ¡Ah! un tiempo trabajé en la escuela Juan Larrea en el Jardín de Infantes. Eh, también trabajé ahí, pero bueno, no. Ahí trabajé menos de un año, pero bueno, estaba la Jefa Comunal que teníamos, no me ayudó a poder seguir con el trabajo, así que…

S: ¿Y tu marido, tu compañero qué?

Paula: Sí, él más que todo está de changarín, así en albañilería y esas cosas y bueno, después trabajó así de lo que había. También como es parte de acá, de Trabajadores Unidos por la Tierra (TRAUT), del Refu, él estaba haciendo eso, y estaba trabajando allá. Y hace poquito, el año pasado empezó en una verdulería en Despeñaderos. Viajaba todos los días, se iba en moto. Hay veces que entraba a las 6 de la mañana y recién lo veíamos a las 10:30 de la noche, o sea, como que no estaba nunca en casa. Le toca ir al mercado y hacía reparto, o sea, no estaban todo el día en casa. Y bueno, eso y hace una semana se quedó sin trabajo.

S: Mira, ¿y eso por qué?

Paula: Y no sé, pero no sabemos el motivo porque él venía re cumpliendo con esa tarea, con su trabajo y la mujer no sé qué le pintó y nada, encima por mensaje, le mandó un mensaje diciendo que no, ya no tenía más trabajo.

S: ¿Tuvieron alguno de los 2 trabajo en blanco?

Paula: No, no, nada. Imposible acá. Bueno, también puede ser un poco por el tema de que no terminemos los estudios. O sea, también yo dejé en cuarto año el secundario. Ahí fue cuando quedé embarazada de mi nena. Bueno, no pude terminar en la escuela y bueno, no me quedó otra que salir a trabajar porque no, y claro, mi nena nació en pandemia, o sea antes que la pandemia, pero bueno, justo tocó eso.

S: ¿Y vos creés que si hubieras terminado el secundario sería distinto o sería más o menos igual?

Paula: Y no sé, eh, ahora lo dudo mucho por el tema del gobierno porque estamos en una situación desastrosa, más que todo por el presidente que tenemos que no nos ayuda en nada, nos saca, nos hace imposible las cosas, el trabajo, el transporte, antes podíamos viajar con la plata, ahora nos complicó con una tarjeta que si no tenés eh QR, un montón de cosas que a lo mejor hay gente, más que todo los mayores no usan, o sea, se les complica muchísimo. Yo lo hablo más por mi viejo y por mi abuela que ellos toda la vida se han manejado así, como que a nosotros mismos yo me considero como que nos está complicando en todo, el dinero no alcanza para nada.

S: ¿Qué implica para vos ser trabajadora? 

Paula: Nada en especial, a mí me gusta, me gusta mucho trabajar, me gusta tener mi cosas, me gusta eh, salir adelante, tener un futuro para mí, para mis hijos, eh, más que todos para ellos que son chiquitos.

S: ¿Y vos crees que siendo trabajadores, trabajadoras, hoy se puede salir adelante? ¿Se puede tener un mejor futuro, cómo lo vivís…?

Paula: Sí, yo creo que sí. O sea, si uno tiene trabajo, se siente seguro. Sí, sí, para mí sí.

S: ¿Y qué sería salir adelante, cuando decís salir adelante?

Paula: No estar en una palabra: estancado, en esto que no va a salir y a lo mejor hago otra cosa que me puede llegar a salir mejor e intento con esto, o sea, poder ir viendo distintas formas de eh de jugármela así, de decir, “Bueno, me fue mal en esto, empiezo con esto a ver cómo me va”, pero bueno, no sé, pero saber que tenés algo seguro, que te podés ganar la vida por vos misma.

S: ¿Viste que Milei metió una reforma laboral y demás? Yo te preguntaba antes si alguna vez habías estado en blanco, me decías: “acá imposible”, ¿cómo se vive eso de una reforma laboral para los que están en blanco? ¿Te importó? ¿No te importó? ¿Crees que hay que defender los derechos de esos trabajadores igual? ¿Que no hay que defenderlos?

Paula: No, yo creo que sí, que hay que defender porque eh tal vez yo no tenga esa posibilidad de poder tener un, no sé, mi padre o mi marido de estar en blanco, o yo estar en blanco y tener otras posibilidades, porque hay otras posibilidades, pero también, por ejemplo, mi hermano que está en blanco y a él le cuesta un montón también poder llegar a fin de mes

S: ¿En dónde trabaja?

Paula: Él trabaja en una en la granja de pollos en Monte Cristo. Él es encargado de ahí. Está hace años que está trabajando de eso y está bien. Y claro, él hace 20 años que está trabajando ahí, lo pusieron encargado, pero bueno, yo veo que, por ejemplo, a él le cuesta muchísimo llegar a fin de mes, y eso que él no alquila ni nada, pero la platita viene a su casita y a su vehículo. Tiene tres hijos, tres varones. Yo lo veo y lo que él me cuenta, le cuesta mucho también, ¡estando en blanco!, por ejemplo, el tema de la de la asignación es algo que a nosotros nos ayuda muchísimo y él no recibe, o sea le pagan por hijos pero mucho menos. Para mí esta reforma que puso Milei no lo veo que sea igualitario para todos, ni que mejore a los trabajadores.

S: Che, y alguno está bien que vos digas, tal está bien, bien en el laburo, en tu familia o…

Paula: Sí, sí, uno de mis cuñados, el marido de mi hermana, sí está bien, él es camionero, está trabajando en eso y bueno, también hace años, él por lo menos se lo ve bien. Igual él no está muy de acuerdo con algunas cosas, como que él está a favor de Milei, así que tenemos nuestras diferencias, nuestras discusiones y eso que él tiene todos los derechos laborales como camionero por el sindicato, digamos, así que mirá, chocamos… Y bueno, una de mis hermanas mayores hace 3 años se fue con su hija con cáncer también, y ella estaba viviendo en Santa Fe y al marido lo dejaron sin trabajo con las reformas de Milei… Bueno, él se quedó hace tres meses, más de tres meses creo, se quedó sin trabajo y se tuvo que ir donde vive la madre en Salta. Estaba en Santa Fe, estaba trabajando en una Musimundo, ¿verdad? Bueno, está cerrado, cerró y él se quedó… no solamente él, dice miles de compañeros, un montón de compañeros quedaron en la calle. Y bueno, ellos estaban alquilando ahí y se les hizo imposible poder alquilar ahí, o sea, alquilaban, pagaban mucho, entonces, bueno, y mi hermana estaba trabajando en una escuela y también la dejaron sin trabajo. Estaba trabajando de ayudante de cocina, así que se fueron a Salta. Y ahí él estaba presentando currículum por todos lados, pero todavía no había conseguido nada. Mirá, mi hermana está en el mercado con su suegra, en el mercado, que vende cosas, vende de todo un poco: mercadería, comidas, ropa, de todo.

S: Che, y vos venís sintiendo en estos poco más de 10 años que venís trabajando, sentís que las condiciones siempre fueron iguales, que en algún momento estuvo más difícil

Paula: Sí, ahora lo veo muy difícil. Ahora, ahora sí lo veo muy difícil porque antes cuando era más chica, digamos, yo veía a mi viejo decir, bueno, no sé, trabajaba pero después podía decir: “vamos a comer un asado”, podíamos comer cualquier día de la semana, ahora es una fecha especial para poder comerse un asado o poder eh, no sé, darte un gusto de algo…

S: Tu viejo, ¿de qué trabajó?

Paula: Mi papá trabajó en una fábrica de autopartes en San Agustín. Nemac se llama. Trabajó 16 años ahí. Antes trabajaba en una piscicultura que también está ubicada en Los Molinos y después de Nemac se largó con la fábrica de block y aros para para pozos y se largó con eso y le fue muy bien, él vendía re bien y después, bueno, un tiempo, después es una persona grande y se enfermó, y con su enfermedad trabajaba lo mismo, pero le costó un poco más. Además siempre tuvo sus animalitos. Sí, le costó bastante y le cuesta ahora porque ya no vende nada. Está arreglando sus máquinas y a poquito así, pero ya no se vende mucho con eso, y aparte es como que hay, digamos, distintos precios de las cosas, de los insumos. Antes la plata valía más, me parece. Ahora es diferente. Uno va al súper o a un negocio, hay personas que no tienen para poder ir al súper, compran acá y se tienen que clavar comprando algo acá que sabés que te arrancan la cabeza, el super es un poquito, un dos o tres pesos menos que esto que acá, pero bueno, pero algo te ahorrás. Pero a fin de mes no llegamos nunca, no llegamos nunca a fin de mes.

S: ¿Cómo hacen?

Paula: Eh, bueno, nosotros por ejemplo que estamos solitos, estamos nosotros cuatro solos. Eh, bueno, ahora mi pareja ahora consiguió, volver a trabajar con el padre que también es changarín, así agarrar una changa y un trabajito y bueno, estamos, él está trabajando de eso, pero bueno, con eso, y un poco el tema este de la asignación, y a veces yo que busco todo el tiempo, tengo algún laburito así aparte y bueno y guardar y guardar, ya el salario social (Salario Social Complementario, luego Potenciar Trabajo, actualmente Volver al Trabajo) no alcanza para nada. Pero igual yo con eso a principio de mes cobramos eso y pagamos luz, porque ahora es carísima la luz, es imposible pagar, estamos pagando 80 y pico. Y bueno, y después cuando a mitad de mes, cuando cobro lo de los niños, con eso compro todo mercadería y bueno y algunas cosas que tenemos que pagar así, porque a veces cuando no llegamos, a alguien le tenemos que pedir porque mi nene usa pañales todavía. Y bueno, y estamos endeudados. Y yo creo que, o sea, yo veo alrededor mío, mi familia, mis hermanos, que vivimos todos ahí en el mismo lugar, estamos todos en la misma, todos en la misma.

S: ¿Y con quiénes se endeudan?

Paula: Bueno, por ejemplo, yo le pido a mi vieja, mi mamá es la que le puedo llegar de confianza. Bueno, mi hermano, no sé, pero yo más que eso a mi mamá, no hay otra persona que pueda, que tenga esa confianza de “che, préstame, préstame unos pesos para…

S: Y para vos ¿cuál es el principal problema de la clase trabajadora?

Paula: Me parece, o sea, lo veo yo, acá en Los Molinos, es que no hay trabajo, no hay trabajo. Hay personas que tienen ganas de trabajar y otras que se le nota menos

S: Jajaja, ¡se les nota menos! ¡Me encanta! jajaja

Paula: Por ejemplo, los de la comuna están hace años las mismas personas, tampoco pueden dar trabajo a 500 personas, pero tampoco es mucho lo que les pagan, ¿no?

S: ¿Cuánto cobran en la comuna?

Paula: Lo que trabajan los hombres, la verdad no tengo ni idea, pero sí sé que han largado la semana pasada como un puesto de trabajo para una para mujer para que limpie la escuela, tenés que ir de lunes a viernes, todos los días a la noche para el secundario que se estaba haciendo ahí y te pagan 52,000 pesos.

S: ¿¡52,000 pesos!?

Paula: Menos que el Salario Social

S: ¡Qué tremendo!

Paula: El tema de los útiles, que también, hay muchas compañeras que me estuvieron preguntando, como yo vivo acá, digamos, mitad de camino entre San Isidro y Los Molinos, me estuvieron preguntando si a mí me iban a dar los útiles porque había compañeros que vivieron toda la vida en Los Molinos y no le quisieron dar, o sea, no puede ser así, ¿qué te cuesta? es indignante porque yo las conozco desde hace años, de chiquita, y que no le quieran dar las cosas para su hijo.

S: Volviendo a los trabajadores, a la clase trabajadora, ¿en qué crees vos que están pensando, en qué piensan los trabajadores y las trabajadoras jóvenes en este país, así cuando se juntan, no sé… de qué hablan?

Paula: De la situación. Yo por ahí también me sé juntar con chicas ahí ¿no? también son compañeras de trabajo, de acá en el Refu, y también siempre hablamos de lo mismo, siempre se habla, yo creo que es una cosa que todo el tiempo estamos hablando de eso, de que no te alcanza, que cómo hiciste vos para llegar este mes, qué hiciste vos y cosas así.

S: ¿Y nunca se charla frente a eso de la posibilidad de empezar a organizarse más fuertemente, para luchar más fuertemente?

Paula: Y no, muy poco, muy poco.

S: ¿Y eso por qué crees?

Paula: Para mí como que a veces uno piensa, no y ¿si estoy haciendo mal, y me mando y no resulta? digamos, o sea, a lo mejor no todos pensamos iguales, es más como desconfianza en que fuera a pasar algo, en que fuera a cambiar algo, a lo mejor si somos varios, decimos un grupito de 10, nos juntamos, vamos, pero si somos dos, tres, como que hablamos en el momento y después no hacemos nada. Yo si tengo que salir así a luchar y hacer algo, yo salgo, no tengo drama.

S: ¿Y qué te gustaría? ¿Cuál sería tu sueño personal y también como para los trabajadores y trabajadores de Argentina, digamos, de Los Molinos, de Córdoba, de Argentina, para la gente que vive en el campo, no sé, lo que quieras?

Paula: Sí, a mí, bueno, a mí sí me gustaría tener un trabajo fijo y vivir tranquila, no estar todo el tiempo preocupándose por eso, por lo que está pasando, cosas feas y que no haya competencia, tanta competencia porque a lo mejor uno tiene más que el otro, porque este tal cosa o tal otra y así, a mí me gustaría que no hubiese tanto de eso.

S: ¿Qué sería para vos ir tranquila?

Paula: No pensar tanto en lo que hace el otro y como en competencia, porque vos lo ves subir un poquito más, si sabés que tu compañero está haciendo esto para lograrlo, como cierta envidia, todo el tiempo, algo así…

S: che, y en términos económicos, decir, “che, nosotros en casa necesitaríamos tanto dinero por mes, seguro para estar tranquilos ¿cuánto te imaginas que tendría que ser eso?

Paula: Un sueldo fijo, si me gustaría tener un trabajo fijo. Y el monto, no sé, un 1 millón y medio, 2 millones por mes para poder decir, bueno, tengo todo, todo lo que quiero. Para mí sería un número redondo.

S: ¿Eso cada uno de ustedes, vos y tu marido, o la casa?

Paula: No, la casa. Un millón y medio en la casa.

S: Me decías que no tenías que pagar alquiler, ¿no? ¿Cómo hiciste? ¿Compraste casa, te dieron un terreno y construiste?

Paula: Claro, mi papá, bueno, tiene unos terrenos ahí y un derecho posesorio nomás, bueno, entre mi marido, mis padres y mi hermanos me levantaron en la casa. Así que tengo dos habitaciones, el baño y estamos terminando la cocina, así que por lo menos bien. Ahora igual cuesta un poco lo material, está carísimo, pero bueno, en eso vamos bien.

S: Si tuvieras que darle un mensaje a los trabajadores y trabajadoras de esta Patria, ¿qué le dirías?

Paula: No sé, que sigan, que sean unidos, que no envidien al otro ni nada de eso y que se fijen la próxima vez que voten porque la verdad es que el presidente este que tenemos, es tan culpable como las personas que se tiraron a votarlo y que nos hundieron a todos mal. Ojalá no lo elijan en la próxima votación. Que piensen, que se fijen bien y que bueno, igual cómo estamos el día a día, o sea, es imposible no verlo porque nadie llega al fin de mes.

S: La organización, ¿te parece importante? La organización de los trabajadores, las organizaciones sociales, populares…

Paula: ¡Sí, para mí sí! A mí me ayudó un montón. En todo sentido, siempre estoy agradecida porque en mi caso me ayudaron mucho a salir de casa en primer lugar y en tener un grupo, aparte de la familia, tener otro grupo muy comunitario, digamos. Yo me siento re bien viniendo a trabajar y esas cosas, compartir una reunión y esas cosas así, me gusta, a mí me gusta de un principio, por eso venía acá a ver siempre, a participar.

S: Bueno, hay que terminar secundario, ¿sí? total ya que está acá, no te cuesta nada.

Paula: Jajaja, sí tengo que ponerme a terminar el secundario…

S: Gracias por este tiempo y esta charla.