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La Pacha y la Argentinidad al Palo

La derrota de Milei sobre la ley de tierras es por el deterioro de la batalla cultural de Agustín Laje. Benettón y Joe Lewis demuestran que la propiedad es un robo. ¿Y si escuchar a la Pacha fuera la clave, y no tanto privilegiar voces partidarias y urbanas?

Por Lea Ross

En el fondo, la caída de la “ley de tierras” se debió a que, desde febrero de 2025, la denominada “batalla cultural”, calibrada por el politólogo cordobés Agustín Laje, viene colapsando de manera notoria. En aquel mes, ocurrierron las famosas marchas “antifascistas” en rechazo al discurso de Javier Milei en Davos, que acusó a la comunidad LGTBQ de “pedófilos”; su particular aporte fue la descentralización de una voz enfocada en la dirigencia tradicional. Pocos días después, explotó el escándalo $Libra, que fue un choque al sueño anarcocapitalista de forjar la tokenización de la economía.

En cuanto a las razones más coyunturales, se le sumó el fervor patriótico por el Mundial de Fútbol, con la sábana de “Las Malvinas son Argentinas”, que incluyó un interés sobre su costado irreverente de haber obtenido la tela mediante el robo en un hotel. También se explica por los cortocircuitos internos del gobierno entre los principistas (los Milei, Sturzenegger) y los pragmáticos (Villarruel, Bullrich), que a su vez se mezclaron con sus contrapuestos intereses electoralistas. Por otro lado, la cuestión de la tierra implica un desencadenamiento de conflictos que los gobernadores quieren evitar. Finalmente, la transversal proclama en rechazo al proyecto de ley llevó a la adhesión de artistas argentinas de reconocimiento internacional (“efecto Tini”, como lo habrían comentado desde el oficialismo). Todo esto desbancó la capacidad de imposición narrativa del mileísmo, por fuera de los gases y las balas que expulsan sus fuerzas de seguridad.

Acerca de los dueños de la tierra más famosos

El historiador Ramón Minieri publicó en 2006 un libro llamado Ese ajeno sur, que hace una historización sobre las empresas inglesas que compraron tierras patagónicas luego de la Campaña del Desierto. A la hora de revisar las actas de las firmas, Minieri reveló que varios integrantes de los distintos directorios eran las mismas personas. Y que de a poco, las empresas se iban fusionándose hasta concretar el nacimiento de una sola corporación: Argentine Southern Land Company, tal como lo muestra la siguiente gráfica, extraída de la obra.

Para la década de los 70 del siglo 20, las estancias de esa corporación inglesa fueron adquiridas por particulares argentinos, pero registradas en Luxemburgo. Y en 1982, se registraron bajo el nombre de “Compañía de Tierras del Sud Argentino S.A.”. Una década después, en 1991, los activos de la Compañía fueron compradas por el magnate textil italiano Luciano Benetton, ocupando un total de alrededor de un millón de hectáreas, el doble de lo que abarcaba su antecesora inglesa, y convirtiéndose así en el mayor terrateniente del país.

Un lustro después, el 19 de junio de 1996, un tal Lisandro Allende pidió a la Comisión Nacional de Zonas de Seguridad de adquirir unas tierras en El Bolsón, a nombre de H.R. Properties Buenos Aires S.A., cuyos accionistas se llamaban Alfredo Rovira y Miguel Gesuiti. Fue aceptado rápidamente a los 13 días. Un último trámite, con fecha del 22 agosto, habilitó que el área definitiva alcanzara las 8.063 hectáreas.

Resulta que el 5 de mayo, 45 días antes de iniciado el trámite, H.R. Properties Buenos Aires S.A. ya no se llamaba así. Cambio su nombre a Hidden Lake S.A., y que sus acciones pasarían a manos de una empresa inglesa llamada Lago Corp., y representada por Rovira y Charles Barington Lewis, el hijo de Joe Lewis. El señor Allende había ocultado la existencia de accionistas extranjeros, porque las leyes nacionales lo prohíben cuando se trata de terrenos fronterizos. Ya para el mes de septiembre, Charles Lewis, ahora sin la intermediación de Allende, había obtenido los permisos para adquirir 2.760 hectáreas más.

Lewis y Benetton.

Así los Lewis se apoderaron once mil hectáreas de tierras rionegrinas que rodean al Lago Escondido, con acceso restringido y solo permitido para sus empleados y algún que otro huésped de honor. Desde el año 2005 que se vienen firmando distintos fallos judiciales, incluso desde el Superior Tribunal de Justicia de Río Negro, exigiendo a Hidden Lake que permita la entrada al lago, en particular, mediante un camino de montaña llamado Tacuifí. En 2022, la Cámara de Apelaciones de Bariloche ratificó esa sentencia, cuya firma resolutiva se realizó el mes anterior a la visita de los jueces federales a la mansión de Lago Escondido, autodenominados “Grupo Huemules”, según sus grupos de Telegram, que luego fueron filtrados por hackeo mediante.

En cuanto a las denuncias por la irregular adquisición de títulos de la propiedad de las tierras, uno de los expedientes fue frenado un año antes, por parte de Carlos “Coco” Mahiques, de la Cámara Federal de Casación, que absolvió al hijo de Joe Lewis y a funcionarios públicos. Un año después, el “Coco” disfrutó de unos buenos vinos de la estancia de Lewis, mientras perdía una partida de poker con otro magistrado, en un hospedaje que no habían pagado. Hoy, su hijo es ministro de Justicia del presidente Javier Milei.

“Robar está mal”, dijo Javier Milei. “La propiedad es un robo”, escribió Pierre Proudhon. La conclusión a estas premisas corre por cuenta de la lógica formal.

No siempre Dios atiende en Buenos Aires

La dura derrota del gobierno nacional, como así también para amplios sectores de poder económico interesados en que se sacaran de encima la ley de tierras, no esquiva algunas discusiones, desde abajo, sobre las resistencias.

Acerca de lo ocurrido en los alrededores del Congreso, el periodista Pablo Solana advierte que cualquier “escenario de enfrentamientos pudiera servirle tanto al Gobierno como al Pueblo”. Como en una pelea de boxeo, “solo uno va a resultar victorioso”, pero ambos contrincantes “les conviene enfrentarse”. Por tal motivo, por el lado del gobierno, las fuerzas estarían “más sólidas” no solo en lo represivo sino también en lo ideológico, en los acumulados políticos y comunicacionales: “Cuando se va a la pelea bajo esa condición, el contrincante más débil debe cuidar mucho más que el fuerte aspectos puntuales del enfrentamiento. Dicho en términos políticos: quien está en desventaja necesita cuidarse el doble, porque necesita más que su contrincante acumular en base a pequeñas batallas ganadas”.

“En algunas ocasiones -sostiene Solana-, buscar el enfrentamiento puede no ser la mejor táctica para acumular en la coyuntura, y por el contrario puede opacar otros protagonismos de masas”. Esto tiene que ver con las dificultades comunicacionales de reducir las resistencias solo en aquellos que tuvieron que soportar los gases pimienta en la cara, tapando el costado federal de las movilizaciones. “Un elemento a nuestro favor: al menos ya el amplio abanico del progresismo mediático dejó de poner la lupa en los revoltosos, para concentrarse donde corresponde, en la denuncia de la violencia represiva”, sostiene el colega, en contraposición al afán acusar de infiltrado a cualquiera que tire una piedra.

Por último, “el gobierno salió derrotado ante la masiva movilización popular en contra de la extranjerización del país, que se dio de formas diversas, descentralizada, hasta en cada pueblito y rincón de la patria. No necesariamente por los enfrentamientos en el Congreso, aunque tal vez todo sume, y la lógica que aplica a quien ‘está más débil’ de a poco vaya cambiando de bando”, explica Solana en un artículo de Huellas del Sur.

Escuchar a la pacha

A partir de este análisis, nos trasladamos a la provincia de Córdoba, que curiosamente es la que tiene menos tierras extranjerizadas. Así por lo menos lo muestran los relevamientos del Observatorio de Tierras, tan difundidos en las redes sociales. Lo irónico es que hablamos del distrito que más apoya, electoralmente, a La Libertad Avanza. Serían tres las razones de por qué Córdoba tiene escasos territorios en manos de gente de afuera:

1) La falta de competitividad de ser una región agrícola sin puertos, lo que implicaría gastos en materia de transporte;

2) Los ámbitos turísticos no contienen una geomorfología que le interesan a los gringos, interesados en frondosos pinos, palmeras caribeñas y ríos con fuertes corrientes;

3) El desarrollo de cooperativas agrícolas en el sur desde el apogeo de la época agroexportadora, que antepusieron un interés comunal de preservar las tierras antes que rematarlas.

La nutrida movilización contra el proyecto que se realizó en la ciudad de Córdoba generó un “pritiado” de sindicatos, ambientalistas y partidos políticos. Eso explica el fiasco del operativo de seguridad, a cargo del ministro del área Juan Pablo Quinteros, que tiene intereses de ser intendente de la ciudad. El error de cálculo, donde los uniformados tuvieron que retirarse luego de que lxs manifestantes voltearon las vallas, se debió a que creyeron que la marcha iba a estar centralizada por “hippies” que habitan en las sierras, siendo ámbitos donde no hay mucha experiencia acumulada sobre cómo encarar al aparato represivo.

Y es que la invocación a lo territorial, o lo ancestral, no tuvo su reflejo en la lectura de un documento soporífero de 16 párrafos, como así tampoco hubo variedad de intervenciones artísticas colectivas, como las que hubo en las movilizaciones contra la Ley Bases. La excepción fue la siguiente exposición, que llamó la atención a las cámaras:

La “partidocracia”, donde se privilegia las voces de quienes son referentes de partidos políticos, implica un límite en tiempos donde las juventudes no sienten que la política (tanto de arriba como de abajo) tenga oídos para escucharlos.

En Córdoba, la única movilización local que impidió la aprobación de una ley en la Legislatura provincial fue la del año 2016, donde se evitó la reforma a la ley de bosques provincial. Pasaron diez años y hasta el día de hoy el estado provincial no se anima a efectuarla. La clave fue que esa movilización no fue organizada por sectores instalados en la ciudad capital, sino de distintos territorios por fuera de la zona céntrica urbana. Escuchar a la pacha no se reduce a una cuestión espiritual en esta Argentina que está al palo.