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Sobre la marcha del orgullo, ¿Qué nos queda por hacer?

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En la ciudad de Córdoba se desarrolló la 15va marcha del orgullo, a lo largo de la provincia en el mes de Octubre y Noviembre también se han desarrollado movilizaciones. No son movilizaciones particulares, hay una necesidad de salir a defender y visibilizar el contexto político en el que nos encontramos. Y aún más poder dar batalla para lo que se venga.

Texto Santy Rodriguez -Fotos : Matias Magnano

La dictadura militar, entre tantas cosas que dejó en el tiempo, es habilitar el discurso de lo individual. Que no hay interés colectivo que pueda derrumbar el interés individual. Los discursos de los candidatos de la libertad avanza han habilitado no solamente un odio discursivo, sino que también acciones claras, violentas y contundentes para diferentes colectivos, territorios, identidades y sexualidades que ponen en jaque la idea de un país distinto. Y que fue la pelea que compañeras y compañeros dieron para dejarnos en el tiempo semillas de resistencia que podamos regar.

Por eso representan y defienden una dictadura militar para armar sus discursos, porque son capaces de creer que para debilitar y arrebatar nuestros sueños necesitan de prácticas genocidas.

Por eso compañeres les digo, desde lo personal, político y humilde de mi parte. Además del glitter, de los colores diversos y de la diversidad diversa, pongamos en jaque la estructura de la normalidad que volvió para deslegitimar la lucha que hace años vienen dando les que no están.

Volvamos a poner el cuerpo como desobediencia social, política y cultural para hacer temer la moral libertaria.

Volvamos a poner a la resistencia como una respuesta ante el miedo que nos paraliza, para que sea una acción política la autodefensa.

Porque el liberalismo puede perder las elecciones, pero va a ser un trabajo duro y constante el volver a poner el discurso y las acciones fascistas por debajo de nuestros tacos maricas.

Por eso responder es necesario, por eso volver a los besos mojados en cada esquina tiene que ser un simbolismo político.

Por eso prepararnos para lo que venga tiene que destruir esa idea de poner por encima lo individual, antes que lo colectivo.