Rock intempestivo

Unas breves palabras sobre el libro Contra la moderación, un compilado de artículos sobre el rock, pero que no es tal cosa.

Por Mariano Pacheco (*)

No se encontrarán en “Contra la moderación. Del rock mayúsculo a la bifurcación de senderos” con un compilado de artículos sobre rock sino con un conjunto de ensayos de crítica política de la cultura. Frente a las formas estereotipadas de la escritura contemporánea, el ensayo sigue siendo una apuesta por tomar la palabra desde el riesgo, el arriesgo y la culpabilidad: asumir la culpabilidad de una determinada posición y, desde allí, denunciar, registrar voces contestarías, no callarse ante los guardianes del orden del discurso.

La pandemia reintrodujo en nuestras existencias (de la de todas las personas de este planeta) la antigua y fundamental pregunta por el tiempo: el tiempo de trabajo, pero también el tiempo del eterno retorno de lo mismo, y el tiempo de sueño y de los sueños; el tiempo de ocio.

Las canciones –como toda producción cultural — no se producen en el vacío, sino sobre un suelo histórico (político, social). Por eso todo texto que circule hoy en día, no puede sino dejar de preguntarse sobre qué ha pasado, que hemos hecho (o dejado de hacer) en las últimas décadas, como sociedad. Por eso nos preguntamos, en este sentido, si estos ejercicios de escritura podrán llegar a contribuir a seguir efectuando una historia a contrapelo del “rock nacional”.

Diría que hay algo del arte de la escucha en la propuesta de este libro. Y no sólo de la escucha de canciones (opción más obvia puesto que se trata de un libro de- desde- sobre rock), sino –fundamentalmente, de una constelación de voces –pretéritas y contemporáneas, de vivos y de muertos— que permiten hoy seguir sosteniendo una conversación.

En esta nueva publicación del Seminario Permanente de Estudios Sobre Rock Contemporáneo (SPERAC), compilada por Emiliano Scaricaciottoli luego del “libro-debut” del grupo, Las campanas de la división. Escribir sobre las ruinas del rock argentino, más de media docena de investigadores e investigadoras escriben sobre rock, a secas, pero también, establecen una serie de diálogos sobre “rock cuadro” y punk; indie y reggae; funk y pop; hardcore y rock cristiano; orquestas que se entrecruzan con el tango y sonidos urbanos que se expresan en el trap; el obrar de cantautores y cantautoras.

¿Un libro así, con textos que apuestan desde lo colectivo a gestar una mirada crítica sobre nuestra cultura, podrá contribuir a “hacer manada” (manada de amistades, no banda violenta de violadores)? Si es verdad que la escritura, la lucha, la hermandad y la música son un motor vital para poder moverse en un mundo por demás complicado, cabe preguntarse entonces si escuchar rock, escribir y seguir conversando sobre él, nos permiten sostener, aun en tiempos en donde el rock parece muerto, una intervención en nuestro tiempo, contra nuestro tiempo. Intempestivo rock, como Nietzsche supo cultivar su pensamiento.

(*) Artículo publicado con otra edición para el diario PERFIL.