La autovía y el acampe

A unos 20 kilómetros de Alta Gracia, un “acampe informativo” se manifiesta en rechazo a la Autovía de Paravachasca, a unos pocos metros de las máquinas. Desde el gobierno, se especula a nivel electoral y financiero para opacar el activismo.

Por Lea Ross

“Vas a una zona de conflicto”, me dice el chofer del colectivo, cuando le digo que me bajo por la parada Las Cascadas en la ruta provincial 5. No sabía si se refería a la presencia de maquinarías de construcción, que vienen alterando el paisaje, o a la protesta que llevan a cabo un grupo de vecinas mediante la modalidad de acampe. A la altura aproximada del kilómetro 47, unos 20 kilómetros de Alta Gracia, los automóviles pueden contemplar una montaña arenosa, donde arriba del mismo una pala mecánica junta una enorme cantidad de tierra para acumularla en un camión, teniendo de guía a inspectores que se encuentran al otro lado de la ruta.

Esa misma ruta es el desquicio de varias familias que viajan hacia la ciudad de Córdoba, padeciendo algunos siniestros viales. Razón suficiente para el gobierno de impulsar una alternativa a la misma, que ha empezado a desmontar y trazar el camino, a la expectativa de transformarla en una autovía. “Alternativa Ruta Provincial 5” es el nombre oficial. Coloquialmente hablando, es “Autovía de Paravachasca”.

El suelo removido y el desmonte son las actividades más nocivas de éstas obras; sus propios estudios ambientales lo reconocen. La mutación de una cobertura boscosa a un cúmulo de tierra es parte del paisaje en movimiento para dar paso a la traza. Al ser testigos del mismo, activistas y habitantes del valle instalaron lo que denominan un “acampe informativo”, ya sea para informar a quien quiera acercarse a conocer sobre las implicancias de la obra, o también para dar aviso sobre alguna novedad ante el avance la obra.

Conformado principalmente por una carpa, además de pancartas y carteles, los acampistas discuten el devenir de éste método de protesta y la interpelación del resto de la comunidad. “En Los Aromos tenemos graves problemas con el agua. Hay plata para estas obras, pero no para resolver los servicios básicos”, señala un vecino de la comuna. Otra de quienes acampa señala: “La obra va a generar un daño tremendo a las cuencas hídricas”. “Esta autovía va a beneficiar a los countries”, me señala otro de los presentes, haciendo referencia específica a un emprendimiento mobiliario impulsados por el empresario Sergio Roggio, quien se desprendió del holding familiar Grupo Roggio, uno de los grandes ganadores de la obra pública vernácula.

Juntando con pala

La Autovía de Paravachasca fue dividida en cuatro secciones, para realizar cuatro licitaciones y así poder avanzar rápidamente con el proyecto. Las obras que se están realizando en estos momentos son llevadas a cabo por la constructora que ganó la sección número 4, que se llama Paolini Hnos. SA. Según pudo saber el humilde servidor, la misma empresa tiene grandes posibilidades de ganar la tercera sección, lo cual eso llevaría a que se quede con la mitad del proyecto. Sobre los trabajos que se realizan en estos momentos, teniendo al acampe al frente, la constructora ya tiene debitado un monto total, por parte del Estado provincial, de 1.724.998.810 pesos. Tranquilamente, se puede redondear en $ 1.725 millones, como lo estimó la empresa Caminos de las Sierras SA, encargada de las licitaciones y cuyas acciones pertenecen al propio estado de Córdoba, que para este proyecto había pronosticado un costo inicial de $ 1.500.000.000. Es decir: la empresa ofreció una sobrevaloración justa del 15%.

Para la tercera sección, Paolini Hnos. también presentó una llamativa oferta que volvería loco a cualquier que padece un trastorno obsesivo compulsivo: $ 3.102.999.998,99. O sea, $ 3.103 millones cuasi redondos. Ambas secciones nos dan un total de casi 5 mil millones de pesos de fondos públicos que la constructora se la queda en sus manos.

Resulta que la familia Paolini también tiene otra firma a su nombre: Minerar SA. Su propia página web señala que surgió a partir de la llegada de las inversiones mineras en nuestro país, gracias al marco jurídico que instaló el menemismo a mediado de los noventa y que continúa hasta hoy. Minerar ha brindado asesoramiento en construcción, donde se incluye el primer proyecto a cielo abierto: Bajo La Alumbrera. Los minerales extraídos del mismo, a cargo de la corporación La Alumbrera, fueron transportados por el tren Nuevo Central Argentino, cuya concesión está a cargo de Roberto Urquía, de Aceitera General Deheza, y alguien que financió la primera campaña de Hacemos Por Córdoba en 2019.

Curiosamente, Minerar SA fue una de las principales firmas que también donó para aquella campaña, con un monto muy generoso de cuatro millones de pesos. En Córdoba, está prohibida la megaminería a cielo abierto y no se conoce los contratos que tiene firmado Minerar en nuestra provincia. Por ende, resulta llamativa la generosa donación. Eso solo se podría explicar por una posible triangulación entre la inyección de dinero para obra pública de un privado y el financiamiento de las campañas electorales por parte de la misma, mediante un pasamanos entre distintas firmas, pero que son los mismos dueños.

El trecho

Tanto la Autovía de Paravachasca, como la Autovía de Punilla, son considerados obras indispensables para la gestión provincial, en su afán de lograr cortar el listón de inauguración de cara a las elecciones a gobernador de 2023. Sin embargo, con la flexibilización de la cuarentena, que se le suma el reciente anuncio a nivel nacional de poner fin al distanciamiento social, se empieza a calcular la dinámica que viene teniendo el activismo en general, en su afán de ocupar espacios en los territorios. Desde la comunicación institucional, ya se viene difundiendo el siguiente póster para celebrar la llegada de ambos proyectos viales en desarrollo.

Póster que difunde el gobierno cordobés (sin confirmación oficial).

En ese marco, en la semana saliente, la provincia recibió la visita de Christian Asinelli, vicepresidente corporativo de Programación Estratégica del Banco de Desarrollo de América Latina, conocida por sus siglas CAF, en referencia a su nombre original. Se trata del organismo internacional que ofreció un crédito a la provincia de Córdoba para solventar gran parte del financiamiento para el primer tramo de la Autovía de Punilla, que es la que abarca desde San Roque hasta Molinari. En el momento que se publica ésta crónica, todavía no hubo confirmación de quiénes son los empresarios constructores que se harían cargo de la obra. Asinelli fue invitado el martes pasado a la ciudad de Córdoba para un evento llamado “Encuentro Nacional de Biociudades”, que congregó a intendentes del país, predispuestos a “identificar retos y oportunidades hacia el desarrollo económico local en armonía con la naturaleza”. Previo a ello, se reunió con el vicegobernador Manuel Calvo, donde le garantizó que no habría problemas con el desarrollo de la obra, ya que una de las pautas para el ofrecimiento de los 75 millones de dólares fue que no desencadenara ningún problema social al respecto.

La predisposición de Córdoba de poseer proyectos sustentables pretende ser centralizado, dentro del sector privado, mediante las ideas y propuestas que le surgen a la cementera Holcim, en particular por su vocera o gerenta de Desarrollo Sostenible y Asuntos Corporativos: Belén Daghero. No es casual que la charla más importante del evento nacional sobre “biociudades”, la ubicaron al lado del propio representante de la entidad bancaria.

El banquero de la CAF, viendo en qué puede quemar la plata, y la del Holcim, sin su incinerador.

Si bien el nombre de “Holcim” nos remite a un incinerador ubicado en Malagueño, donde gran parte de los desechos que generan las industrias del Gran Córdoba lo depositan ahí para luego quemarse, la compañía que forma parte de la multinacional Lafarge, pretende ahora ser una suerte de adalid en la lucha por el ambiente. Lafarge/Holcim es cuestionada en distintas partes del mundo por generar contaminación atmosférica y daños en la salud. El caso más latente en la actualidad es su cementera instalada en la ciudad de Moncada y Reixach, Cataluña, ubicada a solo una cuadra y media de las viviendas. El máximo tribunal del pueblo sentenció que sus permisos ambientales eran nulos y rechazó a la compañía de extender sus avales. El principal fundamento: su estudio de impacto ambiental fue aprobado el mismo día en que fue presentado ante las autoridades. Vecinas y vecinas están esperando, en estos momentos, el cierre de la fábrica.

Por último, mientras se realizaba esa actividad en la capital, en la ciudad de Cosquín, que es donde se contemplaría el inicio de las obras de la segunda sección de la Autovía de Punilla, su intendente Gabriel Musso, alineado con el gobernador Juan Schiaretti, recibió la visita de la autora del estudio de impacto ambiental de la obra, la bióloga Alejandra Toya. Ambos tuvieron la mala suerte de que justo se anunció el decreto emitido por el juez federal Hugo Vaca Narvaja, donde avisó que Toya será llamada a indagatoria, en calidad como imputada por los casos de volcamientos de desechos cloacales en el río Suquía y la laguna Mar Chiquita, por la falta de control en la planta depuradora de Bajo Grande. En ese entonces, la bióloga era directora del departamento de Impacto Ambiental, en la gestión municipal de Ramón Mestre, también imputado en la causa.

En ese trecho de entre el dicho y el hecho, el acampe en Paravachasca está planificando realizar distintos talleres, desde el ecofeminismo o de reconocimiento de especies en la zona, aprovechando la plena luz del día. En simultáneo, las máquinas continúan avanzando, manteniéndose por ahora a una distancia de unos 300 metros de la carpa. Lo que hay son abrigos y bolsas de dormir. También sobran paquetes de yerba, y mucho arroz, para pasar la noche fría.