La implosión de la economía argentina

Rapidísima obsolescencia programada, estado de precariedad técnica permanente, la desigual lucha entre oligopolios multinacionales y microcompetidores barriales presos de la hidra capitalista, la utopía progrepositivista de una moralidad universal ascética y más rara que vírgen al matrimonio, salarios como vacas sagradas que van en ascensor al subsuelo mientras las ganancias empresarias vuelan en naves espaciales…El quilombo o refugio de otro mundo posible.

Por Tomás Astelarra | Ilustración: Nico “el dibiajante” Masllorens

Parecía que iba a ser un día tranquilo: despertarse temprano, hacer mis ejercicios de respiración hipopresiva, ir pal fondo a trabajar en el terreno comunitario, almorzar, arreglar un poco la casa, ponerme el día con las cuentas de las cooperativas, preparar y dar un curso de economía en tiempos de pachakuti y ver el último capítulo de Andor.

A la noche se largó a llover y me di cuenta que sobre el celular se había caído misteriosamente un frasco de tintura madre de agastache. Trate de limpiarlo y secarlo en arroz pero ni modo. Era el aparato con el que iba a dar el curso, ya que a la computadora vieja (que no le anda el teclado pero tiene batería) la había llevado a arreglar porque había dejado de andar la cámara. Me quedaba solo la computadora más vieja (que no tiene batería, ni cámara, ni audio, pero le anda el teclado y por eso la uso para viajar). El tema es que chupa energía como loco. Pensé en llamar al Chicho Serna que es el que me arregla las compus. Pero además de que no responde mucho el teléfono, vive en la loma del orto arriba y la moto no está ni a ganchos en condiciones. Pedirle la compu o el celu a algún amigue (repaso la lista y no encuentro une en condiciones)…ir al local cooperativo (justo en horario pico de atención)…llamar a la Nasa (no tengo el teléfono)…pedir un crédito del Banco Mundial al economista jipi (están más interesades en financiar el IIRSA y estudios sobre la factibilidad de la agricultura 8G)…

Prendo la compu re vieja con lo poco que queda de batería del panel solar y mando un mensaje suspendiendo el curso. Pongo la Pava. No estoy de humor para respiraciones ni ejercicios. Me tomo un rapé. Veo las tablas que la semana pasada juré cubrir con un silobolsa mojándose en la lluvia. Quizá cuando pare la lluvia puedo por fin, si me acuerdo, sembrar algunas semillas de zapallo. Aprovecho para sahumar. Quiero lavar los platos pero la conexión de la manguera saltó otra vez o se tapó la entrada del caño maestro con barro. Algún día voy a terminar el baño adentro de la casa. Con suerte tiene agua caliente. En estas situaciones suelo tener pensamientos ucrónicos acerca de que hubiera pasado si me hubiera quedado en la ciudad.

-O te vendías al sistema o te pegabas un tiro creyendo que te ibas a transformar en leyenda, solo que todes tus amigues están en el campo y no tienen suficientes seguidores de instagram- responde a mis pensamientos (o quizás estuviera hablando en voz alta) Suipacha K que al ver la lluvia especuló que no iba a ir pal fondo y con la excusa de hacer cuentas de la cope de construcción se vino pal rancho a tomar mate y chismosear un rato..

Pero ni mi compu, ni mi celu, ni su tablet andan bien. Así que, evadiendo cualquier excusa, nos resignamos polacamente a tomar mate y hacer lo que realmente Suipacha vino a hacer: sacarle el cuero a Raimundo y medio mundo.

1-El Estado de Precariedad Tecnológica Permanente (EPTP)

-Es el Estado de Precariedad Tecnológica Permanente (EPTP), una de las cinco variables que explicarían la implosión de la economía argentina – asegura el nadaista Vicente después de escuchar nuestros reniegues mientras escurre su ropa mojada en la quinta lluvia que lo agarra sin arreglar el techo de la carpa o juntar guita pa comprar un silobolsa.

-¿Cómo así?-caí en intriga.

-¿Queloque?-pregunta Suipacha.

-Fácil-responde Vicente-nos están hirviendo como sapos a fuego lento y usan nuestra propia desesperación, angustia y sudor alucinógeno para crear nuevas tecnologías que nos mantienen dormidos. ¿O me vas a decir Suipacha que después de laburar ochohoraspordosmangos renegando con la moto, la mezcladora y el generador eléctrico, rezando no caerte de la escalera sin seguro, ni ART, ni un puto mango, no llegas a tu casa sin otro ánimo que mirar boludeces en el celu?. Esas mismas boludeces que vos le dijiste que te gustaban al mísmisimo celu que no anda o no tiene crédito. Así que terminás también renegando o pidiendo crédito de emergencia por mensaje de texto, sabiendo que es más barato que ir en busca del tranza.

-Y si mijo – reconoce Suipacha – Encima cuando me decido a dejar de hacer eso que ahora llaman procastinar y ponerme las pilas pa construir mi rancho, me doy cuenta que la bolsa de cemento está por las nubes, los palos que compré hace dos años se están pudriendo y ta todo el mundo con tanto trabajo y cansancio que hacer una minga es como pedir que voten por el peronismo la próxima elección.

-Al final Copani fue un profeta con eso de “lo atamo con alambre”- opina el Taita Gabi, que vino a manguear un poco de yerba pa encontrarse el mate cebado y con ánimos de chamullo.

-El problema es que hay chetos desclasados como io que por más que tratemos de darnos maña, no tenemos esa genética, mucho menos la educación- opino.

-Es como una especie de resiliencia al revés. Sobre todo si no te bancan tus viejos. Encima en este espiral depresivo del ciclo del petróleo y la mala distribución del ingreso hace rato que sé que nunca voy a llegar a comprarme una casa o un auto. Pero nunca imaginé que me sería inaccesible una computadora o una moto. Que antes el gobierno te regalaba y ahora te ofrece créditos. Encima como tamo todo igual bo hace una asamblea o una minga, como dice Suipacha, y resulta que la mitad no viene porque se le rompió la movilidad, se le enfermó alguien, o anda haciendo trámites para algún subsidio. Si te descuidas te están pagando por hacer trámites y encima mal. Si hasta resultó que los empleados de la industria del neumático ganan menos que un mugroso miembro de una cooperativa jipi de construcción del Valle.

-Esos mismos neumáticos que no podemos cambiarle a nuestros autos y andamos pinchando goma todos los días sin poder llegar a horario a nuestro trabajo. Por suerte no hay patrón que nos descuente las horas, todo lo contrario, a veces podemos pedirle a la coope un poco de guita pa arreglar el auto. Menos mal, porque pedirle a un banco es más difícil que conseguir empleo en blanco y bien pago-agrega Cátulo Castillo que vino a manguear una pinza pa encontrarse que el debate está apretando tuercas impensables del pensamiento crítico nacional.

-El comunicador popular hace malabares con su celular que se rompe cada dos por tres. La ceramista o la costurera rezan que el horno o la overlock aguanten un año más mientras acuden cada vez más seguido a su vecina la arreglatuti (que si cobrara los favores en el barrio ya sería millonaria). Muchos fleteros o laburantes de la construcción ya dejaron de serlo ante la imposibilidad de arreglar su auto o comprarse uno nuevo. Mientras tanto los turistas llegan en poderosas camionetas que uno se pregunta que utilidad podrán tener en la ciudad. Del precio y la longevidad del petróleo que sostiene al mundo moderno, hablamos otro día-concluye Vicente acerca del primer episodio de su nueva teoría económica.

2-La efimerísima obsolescencia programada

-Che: ¿y cuales serían las otras cuatro características de eso que llamas la implosión de la economía argentina?- pregunta el Jipi M que viendo la moto de Suipacha K se hizo un descansito de una changa que tenía en la casa de B pa tomar unos mates.

-La efimerísima obsolescencia programada – afirma Vicente mientras prende el décimo pucho del día a las diez de la mañana.

-¿loqué?-cantamo a coro

-Hace algunos meses que, dentro de estas nuevas teorías junguianas jipi new age interestelares, venía pensando que la vida me estaba marcando mi eterno problema pa cerrar ciertos ciclos o procesos individuales y colectivos al comprobar la constante rotura de cierres en camperas, mochilas, pantalones y hasta la chuspita pa la coca.

-¿Y entonces?

-Hasta que la Jeny, una vecina de la cooperativa textil, me recordó que los cierres cada día vienen, no solo más caros, sino que casi descartables. Que mejor usara belcro o alfileres de gancho- relata Vicente

-Ahora que lo decís: la otra vez le compré a Clarita una mochilita re monona por internet. No le duró ni una subida a la montaña. Quizá los cierres sirvan pa otra cosa. -comenta el Colorado Chantaman, que viendo la moto del Suipacha K y el auto del Jipi M decidió hacer un parate en su reparto de cosmética natural para darse cuenta que en mi rancho había un coloquio de chamuyeros profesionales naturalmente sin cosmética.

-Ahora que lo decís- se calienta el Jipi M- el otro día perdí por décimosexta vez el sacacorcho y me fui a comprar uno al chino. Lo vi medio falluto, medio de algo parecido al aluminio y con manija de plástico naranja fluo. Pero como era el único que había y taba barato lo compré. Total, seguro lo pierdo antes que se rompa, dije. Igual que los encendedores y las biromes…¿Podes creer que no me abrió ni un vino?

-Y no es que no se fabriquen cosas de calidad, incluso en China-sigue dando cátedra Vicente – El tema es que los artefactos o cosas que están fabricadas para perdurar en esta crisis civilizatoria tienen un precio inaccesible para la mayoría de los mortales. El resto es basura prontamente desechable que inunda el planeta en forma de plástico, aluminio, tela o quien sabe que otro material del que las empresas, los gobiernos y la sociedad toda no se hacen cargo más allá de las publicidades que esbozan una consciencia ecológica que evidentemente no tienen. Solo un puñado de cartoneras y jipis perdidas intentan el milagro de ver que carajo hacemos con tanto desperdicio industrial.

La famosa economía circular parece tener un carro cada vez más grande, con dos burros cansados, y cuatro ruedas cuadradas. Lo cual no solo es un desastre ecológico sino también psicológico. No podes terminar casi ninguna actividad laboral o cotidiana sin que algo se te rompa. Parece a propósito. Igual que las antenas de celular, las vacunas o los aviones esos que tiran noseque pa que nos enfermemos todo el tiempo. Cuando no nos meten glifosato en la harina o cáncer en las gaseosas pa beneficio del negocio multinacional de la salud y los popes del sindicalismo. O nos inventan una pandemia internacional.

3-La corrosión inflacionaria

La famosa frase del pocho Perón de que los precios van por ascensor y los salarios por escalera ya no define el problema de clase o distribución del ingreso. Las ganancias empresarias vuelan en naves espaciales mientras que el puchito de plata que le sacamos a nuestros autoemprendimientos individuales o colectivos siguen yendo por escalera, pero pabajo, rumbo al mismo sótano de la humanidad. Porque vamos a decir la verdá, pa más de la mitad de la población argentina eso que llaman salario no existe.

Manfred Max Neef decía que el problema económico de la humanidad en esta crisis civilizatoria era la estupidez. Y para ese 50% de tontes que quedaron fuera del sistema económico debería ser un consuelo que pa la mitad de la otra mitad de la población argentina que si tiene empleo en relación de dependencia…¡El salario tampoco existe!

-Día a día, en mi rol de economista jipi, veo como los márgenes de ganancia de los emprendimientos autogestivos y cooperativos se achican mientras crecen los niveles de endeudamiento informal en un mercado de créditos comunitarios que ya empieza a plantearse seriamente cobrar tasas de interés, no te digo de manera especulativa, pero al menos pa que se mantenga un poco el valor del dinero-explico ante la sugerencia de Vicente que solicita mi ayuda para desarrollar el tercer punto de su teoría acerca de la implosión de la economía.

-Si antes pa mi emprendimiento de librero cooperativo pedir una buena de cantidad de libros antes del verano e ir pagándolos durante el año (con descuento y sin tasa de interés gracias a mis relaciones de confianza histórica) era una operatoria normal, hoy es un quilombo – continuo mientras el Taita Gabi renueva el mate y Vicente prende el decimonoveno pucho del dìa.

-Cada vez que intentamos comprar nuevos insumos tratando de no fajar con los precios a les vecines nos acordamos del don este de la gran cadena de supermercados asesina de mapuches que dijo en un hotel de lujo que, por las dudas, él, remarcaba precios todos los días. Ojala, pudiéramos o quisiéramos. Porque para una buena parte de nosotras, las trabajadoras organizadas de la economía popular, el alimento, la salud, o la cultura, más que una mercancía es un derecho, una alegría, una de las diversas formas de sanación o encuentro. Pero para aquelles microemprenderores a los que no le importa tanto esta cuestión de los derechos y la soberanía alimentaria y el bla bla de la política, e incluso votan a Macri o Milei, la posibilidad de remarcar precios todo los días como el dueño de la Anónima, también se pone difìcil. Como le expliqué el otro día al pizzero de la esquina: la lucha es desigual entre oligopolios rentistas financieros y microcompetidores sin crédito. “Si vos aumentas el precio de la pizza”, le demostré, “el vecino va a comer a la pizzería de la otra esquina. Pero si vos decidís dejarle de comprar harina a las dos o tres empresas que manejan la industria alimenticia ¿A quién carajo le vas a comprar?”.

A veces, si nos avivamos y vemos más allá de nuestros paradigmas, podemos encontrar una cooperativa harinera orgánica que milagrosamente está empezando a tener precios no tanto más caros que la industria oligopólica de ganancias lunares. Eso sin tener en cuenta la comparación entre una verdadera harina de trigo y un polvo 80% soja envenenada con una pizca de sangre obrera y consecuencias ecológicas y sociales inenarrables. Pero son pocas las cooperativas harineras orgánicas. Por lo general de harina integral, que a la gente no le gusta mucho por más que sea mas sana. Y claro: siempre existe, por más que sean tan amables y estén dispuestos a fiarte, la posibilidad que no te traigan la mercadería porque la chata se les rompió otra vez.

4-La elitización de la sociedad, la empresa y el estado en un marco de falsa moralidad progrepositivista

-Como siempre le digo al chico P, io puedo entender que la Jefa o cualquier dirigente importante del movimiento popular no valla a andar boletéandose en la televisión acerca de sus chanchullos, sobre todo frente a un poder económico con representantes políticos y mediáticos que juegan al fulbo y toman whisky juntes todos lo días y para los que la palabra “cárcel” solo aparece en los libros y la condena social es apenas una turba de violentas delirantes prestas a ser reprimidas por su santa esclava la policía -continua el nadaista Vicente con la parte más profunda y conflictiva de sus teorías acerca de la implosión de la economía- Pero lo que realmente considero una ofensa a la inteligencia y conocimiento de la realidad geopolítica es que un militante cualunque en el bar del Mario me diga que De Vido no robó, que el peronismo no manipula la justicia, que los mapuches no están armados hasta los dientes y que el boludo este tratando de matar a Cristina con una pistola que no anda no sea casi tan ridículo como los cuatro o cinco jipis anarcos que el año pasado le tiraron bombas molotov a la puerta de Clarín dejando sus huellas dactilares en las botellas. No digo que se trate de dos demonios, ni que sean iguales. Pero en medio de la estrepitosa lucha o grieta cotidiana hoy está bastante difícil distinguirlos ahí tirados en el suelo llenos de polvo. Y cuando alcanzas a distinguirlos: parece evidente que el diablo tiene agarrado al otro del cuello.

-Encima cada vez que la turba enardecida quiera meterse a defender a la pobrecita dama de la justicia social, esta se da vuelta y dice: pará que io me arreglo sola. Que acá las reglas son que pelean los que están en el ring- metaforiza el Jipi M que pasando las once de la mañana ya habilitó una petaca de whisky y un licor de chañar que encontró en la alacena- Pero el tema que el ring hace rato se desplomó y están peleando en medio de la calle, en el mismo lodo todos manoseados, como dijo un profeta peronista anterior a Copani.

-Como dice el cumpa Sergio Job no hay nadie mejor que un preso pa discutir la lucha de clases. Él sabe perfectamente que está ahí por pobre y por gil, y no por haber cometido un delito. Después si querés decile lawfare, criminalización de la protesta social, falsos positivos o lo que quieras-comenta Castillo.

-Como el escándalo este que hicieron en el Valle por una doña que le agarró botulismo con un frasco de una tanda vencida de queso de girasol que después el dorima tiró para ocultar la evidencia (según las teorías no demostradas del chisme popular)- recuerdo el Colorado Chantaman.

-Terminaron persiguiendo hasta el más pulcro de los productores de la economía popular, la soberanía alimentaria o como quieras llamarlo- recuerda la señorita Mayonesa que venía a su jornada de apicultura en el comunitario pero escuchando el ajetreo de voces y risas supo que una vez más había reunión de brujes – Dejaron sin laburo a varias familias y disminuyeron las pocas ganancias de un montón de dietéticas y comercializadoras del palo. Pero resulta que el otro día una compañera casi se muere afixiada por un escape de la salamandra en un cuarto donde una de las familias más ricas del territorio amontona empleades en su hostería pa chetos, y si te he visto no me acuerdo.

-La otra vez le dije a la compañera que hiciera la denuncia-continua la Señorita M que ya se prendio un pucho y empuña la botella de whisky- “¿Donde?”, me preguntó, “en los mismos juzgados que hace 8 años carpetean la tremenda corrupción al anterior intendente y el diputado, o los que hace 10 no tienen un solo avance de la desaparición de mujeres y niñas del Valle. Io admiro a les compañeres que hicieron la denuncia por las investigaciones de la policía a organizaciones sociales, pero io no tengo plata para abogades y además si denunció quizás me quedo sin laburo y no puedo terminar el rancho. Lo peor es que si le llego a decir algo a algune funcionarie seguro me pregunta si hizo la denuncia. Io no se de donde vino la denuncia del caso de botulismo, ni creo que vallan a inspeccionar todas las cabañas como hicieron con las dietéticas y productores. Hecha la ley hecha la trampa. Acá y en la China.

-Pa muestra sirve un botón-opina el Taita Gabi- Mientras las grandes empresas envenenan nuestros ríos, queman humedales, llenan el planeta de basura y hasta nos venden cáncer en paquetitos (por no hablar de su relación con la venta de armas, el narcotráfico y las masacres paramilitares), resulta que un caso de botulismo sirvió para destruir una decena de emprendimientos de la soberanía alimentaria en el Valle. El estado cayó con toda la fuerza de la ley que no cumplen las grandes empresas y ahora en nuestro territorio, si queres ponerle un poco de humedad al sanguche, tenes que ir a comprar un sobre de mayonesa transgénica al super. Ya no hay queso de girasol, ni humus de garbanzo, ni mayonesa de zanahoria. Los costos sociales y monetarios de la razzia bromatológica dentro del famoso desarrollo económico local aún no se han medido. Las opciones, soluciones o financiamientos para estas familias que perdieron su fuente de ingresos, brillan por su ausencia. La guita y la ayuda legal y técnica del estado municipal, provincial y nacional es todita toda pa las empresas que violan las leyes, destruyen la naturaleza, envenenan nuestres hijes y encima pagan dos mangos por esa vaca sagrada que llaman salario.

-Y eso que hablamos mucho de la soja, el glifosato y “el campo”, pero medio que es una pantalla progresistas para ocultar el verdadero negociado que es la minería que paga mucho menos impuestos, da muchos menos trabajo y contamina mucho más-agrega Catulo asomándose a la ventana a ver si dejó de iover. .

-Que te parece. Igual que al paisa amigo que hace años se rompe el lomo cuidando el monte y quiso hacer una callecita pa vender unos terrenitos baratos a les jipis y le cayeron con toda la ley ambiental mientras el diputado hace loteos en zonas rojas y ta armando una autopista de cuatro carriles talando árboles milenarios en una inhóspita zona de montaña donde, oh casualidad, el diputado o algún testaferro suyo hace un buen tiempo compró un montón de tierras por dos mangos-grita el Jipi M desde el baño seco.

-El otro día me enteré que el mismo estado ese que nos tiene hace tres años redactando proyectos de una guita que nunca llega para la agricultura familiar, le dio no se cuantos millones de pesos a un megamprendimiento de soja transgénica para agrocombustibles, que dicen las malas lenguas, ya está contaminando el río que abastece al lago de donde el diputado quiere sacar agua pa una obra megamillonaria que incluye acueductos, redes eléctricas y el dichoso camino de cuatro carriles

-En el Valle cada día vemos más y más buena y linda gente citadina queriendo vivir en la naturaleza. Eso si, con el pasto como cancha de golf, wi fi 27 g y un acceso asfaltado que le permita estar en apenas dos horitas en la capital. El escaso dosotresporciento de monte cordobés que queda viene siendo arrasado por incendios intencionales, autovías con negociados corruptos, parques de energía solar y otros inventos de esta modernidad en decadencia. Pronto va a ser más fácil ver la naturaleza en la pantalla gigante de un plasma que en las sierras de Córdoba.

-Mientras tanto como los ñatos viven de herencias del capitalismo criminal o la vieja burguesía terrateniente, o dando cursos por internet para la europa decadente (amen de algún youtuber), resulta que, si no te avivaste y compraste una tierra pa poner la carpa mientras vas juntando piedras del río pal día que juntes unos manguitos pa la bolsa de cemento, pagar un alquiler en el Valle es imposible. La gente originaria se queda sin tierra pa cultivar o críar ganado, dejando a sus hijes una moto, un pequeño cuartito, y la posibilidad de ser empleado o empleada en los nuevos megacantris ecológicos por un salario inferior al de los esclavos de la industria del caucho.

-Mientras tanto nuestros dirigentes políticos y los grandes medios insisten en que el problema fiscal es de los pobres y no de las megaempresas que vienen parasitando el estado hace décadas. Por su parte, la mayor parte de la sociedad insiste en una lucha encarnizada para acceder a los pocos empleos bien pagos que brinda una clase empresarial elitista que ya podríamos empezar a decir que no es el 1, sino el 0,5% de la población. El resto, lo mira por TV. Si no le cortaron el cable.

-Si sos rico podés, como don Vicentín, apoyar una dictadura militar para hacer negocios, financiar campañas presidenciales para que te den unos préstamos impagables del Banco Nación, contrabandear, fugar guita, traficar falopa y dejar millones de proveedores en la lona. Si sos pobre, vas preso sin juicio por esconderte un tetabrik debajo de la remera, la AFIP te revisa hasta la última factura del monotributo y sino te pega un tiro la cana, te lo pega un narco. Encima te acusan de violento por cortar una ruta, o corrupto por subirte a un bondi por un choripan. Si se te ocurre defender a los pobres y repartirles una migaja del presupuesto público, te llenan de juicios y te ponen un chumbo en la cabeza. Por suerte el último coloquio de Idea algún empresario dijo que había que ceder y el Tío Alberto levantó la voz.

-Al final tiene razón el barba Pérsico, que ahora se fue para arriba y se junta con los gordos sindicalistas que se juntan con el embajador gringo que se junta con Cristina. Más que migajas mejor que nos tiren unos créditos y hagan cumplir la ley. Porque como diría el ciego Borges, los empresarios no son malos, son incorregibles.

-Es más, ni siquiera pedimos que nos ayuden. Con que no nos molesten basta.

5-El abandono colectivo

Sin perder de vista el maravilloso milagro (por ahora) de vivir en este valle natural rodeades de emprendimientos comunitarios, vecines solidaries, alimentos y mercados de cercanía y con un 30% menos de acceso (voluntario o no) a las boludeces que dice la televisión y el twiter, la bronca y la desesperanza comienza a crecer a pesar de los bonitos discursos de las nuevas funcionarias públicas en la televisión. Cuando decimos ¿y ahora quien podrá ayudarnos?, no pensamos en el Chapulin Colorado sino en la poetizas populares que día a día tejen esa otra economía o mundo posible. Pero la verdá, la verdá, como dicen las abuelas, la cosa ta cada día ta más difícil mijo. Aún para privilegiades hijes de las clases medias o altas urbanas como nosotres.

Pueden decir lo que quieran, pero por estos territorios ya nadie cree en este gobierno nacional, y hasta empezamos a dudar de que la Jefa, que tantas alegrías nos dio hace una década, pueda esta vez arrancarle una limosna a la sangrante hidra capitalista mientras batalla contra el lawfare, las bandas de delincuentes liberales y las organizaciones populares que pretenden tener funcionaries, ayudas del estado y hasta dizque un partido político.

En vez de fortalecer el poder popular y las propuestas económicas desde abajo, nuestros dirigentes políticos siguen vendiendo espejitos de colores, vacas muertas y efectos derrames de un desarrollo científicamente comprobado como falso, mientras siguen sentándose a tomar whisky con el 0.5 porciento de los dueños del poder cuyas ganancias vuelan en naves espaciales. Después de darle hace tres años cien días para solucionar el hambre del pueblo, nuestros dirigentes sociales siguen frenando la movilización popular y tranzando con nuestros dirigentes políticos que tranzan con el imperio multinacional (gringo, europeo, ruso o chino) de ese insostenible 0,5%. De la ecología, el narcotráfico, la evasión y contrabando empresario, la deuda externa y la trata de personas, mejor hablamos otro día.

-Al final tiene razón Santi Maratea-dice Shushu Da Serra que vino con un encargo de la ferrejipi.

Encima detrás de la búsqueda del mango, son cada vez mas las vecinas que necesitan ayuda, haciendo malabares para atar con alambre nuestras herramientas y artefactos, viendo nuestros escasos márgenes de ganancia reducirse frente a la lucha desigual con los monopolios y un estado bobo que no banca a les niñes ni ancianes (mucho menos a sus cuidadoras más allá del chamuyo ministerial de género), tratando de que nuestres adolescentes no terminen de sicarios o víctimas de gatillo fácil (entre otros desafíos de este bendito descalabro mundial)…

-Uffffff, cada vez se nos hace más difícil tejer el sueño colectivo – dicen las poetizas populares

  • – La cosa está cada día más chingadal mijo -insisten las abuelas.

Pero en tiempos de pachakuti, la esperanza es lo último que se pierde. Porque ahí siguen las poetizas de la economía popular parando la olla barrial, cosechando la verdurita sana, denunciando femicidios, cuidando ancianes y niñes, reciclando la basura, organizando encuentros multitudinarios, haciendo ropa barata y sin explotación, distribuyendo alimentos sanos en ferias y hasta locales, tejiendo la salud, la educación, la comunicación popular y comunitaria. Forjando ese otro mundo o economía posible a pesar del yugo de la hidra capitalista que ya no solo explota burbujas especulativas, sino que también, está haciendo implotar nuestras economías domésticas.

Taría bueno, como dicen las doñas, que de una vez por todas se dejen de chamullar y si al menos no nos ven o se dignan a visitar nuestros territorios, porlomeno nos oigan. Porque la solución, es evidente, no está en los altos y brillantes rascacielos urbanos de escasos señores impecables, sino en las manos mugrosas y ecofeministas que agachadas labran la tierra para plantar la semilla que, aunque sea con lágrimas, siempre estamos dispuestos a regar.

La lluvia va parando, el Taita Gabi ceba un último mate lavado, Vicente cierra su cuaderno lleno de nuevas anotaciones, prende el treintadosavo cigarrillo armado y tira el resto de vino del vaso a la tierra, el Chico Alto muestra la motosierra y el machete. “Hay que juntar unos troncos pal temazcal del domingo”, dice. La señorita Mayonesa parte al fondo a revisar las colmenas, el Jip M vuelve a la changa y el Colorado Chantaman al reparto de cosmética natural.

Al final parece que hubo clase de economía popular, solo cambiamos la cancha del ciberespacio por la del barrio jipi neorural. Eso si, la casa quedó hecha un quilombo. Refugio de nuevas formas de vida.

Estas charlas o relatos transcurren en el Valle de Polonia, es decir, Ningunaparte. Son ficción. Ciencia Ficción Jipi. Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia. Como diría Marx (Groucho): estos son nuestros principios. Si no le gustan tenemos otros.