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Más extractivismo para una dolarización en penumbras

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Milei y Caputo planifican una “dolarización encubierta”, con el blanqueo de las clase media, mientras la mayoría vivimos de los pesos argentinos. Por ahora, espera mantener este año con los dólares de la soja y el maíz. Mientras: espera “reprimarizar” la economía con litio y petróleo, de la mano de los empresarios más ricos del mundo.

Por Lea Ross | Ilustración: @fuska.visual

El plan de la dolarización del Rey Jamón implicaba destruir el peso argentino. Para lograrlo, en un principio, se pensó en la entrega de un abultado monto de dólares para luego poner de garantía todos los activos pesificados en una cuentra extranjera. Como ninguna financiera aceptó apostar por esa ruleta rusa, especialistas en finanzas, tanto de acá como en Wall Street, adviertieron que se vendría otra estrategia insólita. Algunos lo llaman “dolarización sintética”, otros “dolarización invisible”. Acá lo llamaremos “dolarización en penumbra”.

De la mano del Mago Sin Dientes de las Finanzas, “Toto” Caputo, se apuesta a una competencia “libre” entre dólares y pesos, pero con la prohibición de emitir pesos. Esto significa que, con el tiempo, los pesos dejarían de circular por los gastos de las altas tarifas y la pérdida de ahorros por la baja de las tasas de interés en los plazos fijos; la clase media no le quedaría otra que gastar los dólares guardados en sus colchones o invertirlos en algo. Esto implica que en la economía (real y especulativa) se “empapelaría” de dólares y cada vez habría menos pesos, casi relegados a lo que eran las monedas o los centavos. Esta extraña maniobra de “dolarizar” a la sociedad, donde ya no utilizan la moneda extranjera para ahorrar sino para gastar, le permitiría al gobierno nacional evitar una corrida cambiaria (gran devaluación), donde todo el mundo apuesta al dólar, en detrimento del peso.

Esta tramolla de dejar a la población sin pesos, pone en alerta para quienes no tienen ahorros dolarizados, y ni siquieran viven de una economía donde, a pesar de la obesesión argenta por ahorrar en divisas, todavía se rige en una economía donde se estima que el 70% de todo funciona en pesos, desde la producción de alimentos, pasando por la industria textil, pasando por el rubro de la construcción, y llegando hasta el kiosco de la esquina hasta el naranjita que cuida los autos. Dentro de ellas está el amplio espectro de las cooperativas, quienes estiman que aportan un 15% del PBI y no vive de dólares.

El dilema “Volkswagen”

Por ahora, el principal ingreso “fresco” de dólares al país lo impulsa el agronegocio. Sean los productores o las grandes cerealeras, casi todas multinacionales, empujan a que la cotización del dólar sea lo suficientemente alto para que quienes vivimos de los pesos le paguemos su renta. Con la llegada a cuenta gotas de glifosato de esos agro-doláres, el gobierno instala la idea de que este año tendremos un fuerte crecimiento, como contracara de la caída que estamos viviendo, dando la forma de una “V”. Algunas funcionarias ironizan que es la misma que la expresión peronista de los dedos índice y medio.

Para el asesor financiero Leandro Ziccarelli, autor del podcast Financiero, Monetario e Irreverente, y quien votó a Sergio Massa en el balotaje, es más probable que en lugar de “V” surja una “W”: en el momento en que haya suficientes dólares, el gobierno decidirá sacar el cepo cambiario, es decir, la restricción a la entrega de divisas. Eso generará la peligrosa corrida cambiaria, donde volveremos a devaluarnos y volveremos a caer. Y el ciclo se repetirá con la llegada de nuevos dólares.

Pero para otro asesor, que en este caso votó a Javier Milei y quien trabaja en la financiera de Ramiro Marra, Mauro Mazza, advierte que hay un problema con la “V” o la “W”: aparentemente, para el año 2025, el campo padecerá una nueva sequía, donde la cosecha parece que no dará los brotes suficientes y, por ende, tenga su palanca para que haya una nueva subida. Para colmo, en estos momentos, en los campos de maíz de Córdoba y Santa Fe, que es el segundo cultivo en importancia, estan siendo afectado por la invasión de una chicharrita, que enferma a las plantas con una enfermedad llamada Spiroplasma. Se cree que la plaga pudo averse expandido como consecuencia de la ola calor vivida en la saliente estación veraniega. Todo síntomas de un país atado con alambres de púa donde el efecto “derrame” no parece ser todo equilibrado. Y menos si hay un afán para dolarizar.

Ni para comerla cruda

La especulación de una “dolarización encubierta” la dio El Rey Jamón, en el Foro Económico de las Américas o IEFA (International Economic Forum of the Americas) realizada en el hotel Four Seasons de Buenos Aires, en una exposición donde pidió que bajaran la luz para quedar en penumbras. Dicen que no quiere que se le note la papada, que quedó expuesta desde diciembre del año pasado, cuando asumió a su cargo. Júzgenlo ustedes.

En su discurso a oscuras, Milei habló de que planean una supuesta libre competencia de monedas más el rechazo a que se sigan imprimiendo pesos. También volvió a levantar su propuesta de considerar la emisión como un crimen de lesa humanidad (?). Aparte que habló del mal uso de esos pesos, como por ejemplo pagar la educación pública que “lava el cerebro” a los jóvenes o los sueldos de los “corruptos” del Congreso. Los mismos que el gobierno trata de convencer para aprobar lo poco que le quedó de la Ley Ómnibus o Ley Bondi Zombi.

Dio su cuenta en la lucha contra el “marxismo cultural”. Los expositores que lo antecedieron también dieron lo suyo como complemento.

Decime que te duele que me gusta

La actividad del IEFA llevó como consigna “Cooperación para un mundo sostenible”. Y uno de los principales oradores fue Alejandro Bulgheroni, el multimillonario referente de la actividad privada petrolera en el país. “Creo que hay excesos de recursos para el mercado interno de la Argentina. Las muchas inversiones que tienen que venir tienen que estar pensando en el mercado externo”, sostuvo el petrolero, CEO de Pan American Energy (PAE), enfocando en que los mismos deben apuntar a las exportaciones. También dijo que “el presidente Milei está siendo lo mejor que se puede hacer”, que “esta llevando muchos cambios que están en la buena dirección, pero no está teniendo el apoyo del Congreso. Y si no se aprueban las leyes que realmente puedan llevar a cabo estos cambios, no va haber una buena situación en el futuro”.

Se refiere a la Ley Bondi Zombi, donde incluye reformas a leyes hidrocarburíferas y un régimen de incentivo a las grandes inversiones. Todo a beneficio de quienes tienen sus pocitos en Vaca Muerta. Para eso, el proyecto propone borrar el “autoabastecimiento” como objetivo, la no intervención de precios, el libre mercado externo mediante quita de impuestos y el manejo libre de divisas. En los hechos, implican tarifazos en luz y gas. Un día después, Bulgheroni fue entrevistado en radio por Eduardo Feinmann; dijo que la gente “tiene que sufrir” para que esto funcione.

Cuando fue consultados sobre el dilema VW o Volkswagen, respondió: “Dependen de cómo cambien las regulaciones. A finales de los ochenta, vivimos una hiperinflación y pareciera que el país era insalvable. Y en los noventa, en poco tiempo, se cambiaron las condiciones y se empezó a invertir. Los primeros en invertir fuimos nosotros, los petroleros, y la minería”.

El planteo de Bulgheroni, de 80 años de edad, es acorde a lo que está haciendo Paolo Rocca (71 años), el otro multimillonario argentino, dueño del Grupo Techint, donde estaría abandonando su negocio de producción de acero, apuntado al mercado interno, para dedicarse exclusivamente a la extracción de petróleo y litio. Esta “reprimarización” del gran capital argentino se debe, en parte, a la expectativa de “dolarizar” las tarifas de luz y gas, donde permitirá un margen de ganancias, además de la flexibilización cambiaria y tarifaria en la Ley Ómnibus, donde aparentemente se adjuntaría una reforma laboral que seria el copi-pegue de los capítulos del Mega-DNU 70/2023, discutida en el Congreso, pero frenado a nivel judicial.

Otro que está entusiasmado con esto es el mendocino José Luis “Robo para la corona” Manzano, alguien que también está apostando sobre el litio. Al lado suyo, estaba el gobernador de Neuquén, Rolo Figueroa, al que le preguntó sobre los proyectos estancos en el Congreso. Le respondió:

-La ley (Ómnibus) tiene distintos ribetes y distintas opiniones sobre algunos puntos. Pero sí hay, creo, que hay un amplio consenso en la ley de hidrocarburos y en el régimen de grandes inversiones. Creo que esos capítulos no tendrán ningún conflicto.

-Eso es muy importante. Estamos esperándolo. El mercado está anticipando que va a suceder. Cuando suceda, la respuesta de la inversión va a ser mayor de la que todos esperan-, declamó Manzano.

Lo otro que quedó en penumbra

El Foro Económico, de la voz de Bulgheroni, sostiene que para lograr la transición energética, es primordial considerar el gas natural como un intermedio entre el petróleo y las energías renovables que se vendrían. Sin embargo, varios expositores, que hablaron en inglés, se hicieron los distraídos sobre un nuevo estudio publicado en Estados Unidos, titulado “La huella de carbono del gas natural licuado (GNL) exportado desde Estados Unidos”. Fue elaborado por Robert Howarth, del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Cornell.

Lo que dice el trabajo, que se puede acceder en su idioma original en el siguiente link, es que el desprendimiento de gases de efecto invernadero, entre dióxido de carbono y metano, que se genera en toda la cadena de exportación de GNL “es siempre mayor que la del gas natural consumido a nivel nacional, debido a la gran cantidad de energía necesaria, particularmente para licuarlo y transportarlo”. Hablamos de actividades que no se reduce solo a la etapa extractivista: se le suma la energía que se gasta en licuar el gas, transportarlo en buques marítimos y luego re-gasificarlo. De hecho, la contaminación sería mayor que las que genera el carbón, oscilando entre un 44% y más del doble según la distancia del crucero a recorrer y el tipo de buque.

El siguiente gráfico de barras expone el tamaño de gases de efecto invernadero, medido por gramos equivalentes al dióxdio de carbono (CO2) por cada megajulio gastado en energía (MJ). Esto se debe a que una molécula de metano (CH4) puede generar un efecto invernadero 80 veces superior a una de CO2. La primera barra verde muestra la realidad de un caso de consumo local a base de carbón, que es superior al segundo escenario, el de consumo de gas natural. Pero ese gas cambia de realidad si se apunta al mercado extranjero. Puede alcanzar el mismo nivel que el del carbón si el afán es que sea licuado, transportado, embarcado en barcos con distintas características de motricidad (de ahí las cuatro barras azules), desembarcados y regasificados. Dependiendo del buque puede ser muy superadora.

Y dice en sus conclusiones: “Quienes proponen exportar gas desde Estados Unidos se equivocan cuando afirman que el uso de GNL supone un beneficio climático respecto del carbón producido y utilizado a nivel nacional en Europa y Asia”. Incluso, “las necesidades energéticas a corto plazo, como las causadas por la invasión rusa a Ucrania, tal vez se satisfagan mejor reabriendo temporalmente las instalaciones de uso del carbón, en lugar de ir ampliando la infraestructura del gas natual licuado”.

Todo lo que discuten del norte queda en penumbras en el sur.