El basural, una cicatriz que no cierra
Una producción compartida por Capilla del Monte Noticias, El Resaltador y La Luna con Gatillo, integrantes de la Red de Medios Digitales.
En Argentina se estima que existen alrededor de 5.000 sitios de disposición final irregulares de basura, que ocupan unas 8.600 hectáreas, según informan desde el propio sitio de la Secretaría de Ambiente, Turismo y Deporte de la Nación. El país genera aproximadamente 1,15 kilos de desechos por habitante por día, cerca de 45.000 toneladas diarias en total.
En la provincia de Córdoba, la persistencia de estos sitios también entra en tensión con la propia legislación provincial. La Ley 9088, sancionada en 2003 y actualmente vigente, regula la gestión de los residuos sólidos urbanos y comprende su generación, transporte, tratamiento, eliminación y disposición final.
Lo que se contempla a continuación son dos realidades cordobesas contrastables para exponer el alcance entre un basural y una cicatriz.
A cinco kilómetros de Capilla del Monte, sobre la Ruta 38 y en el límite con Charbonier, un basural a cielo abierto lleva más de 40 años acumulando residuos. Incendios recurrentes, humo, contaminación y denuncias por afectaciones a la salud.
Mientras el municipio anunció su cierre y cicatrización, vecinos y vecinas se organizaron para evitar que el predio continúe como lugar de disposición final. A ocho años del incendio que comenzó en el basural, en esta nota compartimos la cronología de una problemática que aún sigue latente.
En esta entrevista, nos acercamos al basural junto con Cesar Carballo y Lucio Giagnorio, integrantes de la Asamblea por el cierre del Basural Ilegal, para conocer las voces de quienes viven y trabajan alrededor de esta realidad y recuperar una discusión que atraviesa a toda la comunidad: qué hacemos con los residuos y qué alternativas existen frente al actual modelo de disposición a cielo abierto.
A más de 40 kilómetros de la ciudad de Córdoba, un pequeño terreno montañoso está siendo ocupado por especies vegetativas autóctonas, donde antes se había llenado de residuos sólidos urbanos.
La contaminación de suelo, el riesgo de la afectación del agua y la recurrente aparición de incendios fueron un panorama recurrente por décadas. Ahora, las autoridades locales aseveran haber podido cerrar aquel basural a cielo abierto que persistía en la zona durante 35 años.
En esta entrevista, la directora municipal de ambiente, la bióloga Diana Raab, y el intendente Miguel Aguirre, especificaron cuáles fueron las acciones y los límites que tuvieron que encarar para alcanzar la cicatrización, y la expectativa puesta en el rol vecinal pero también de la capacidad de la naturaleza para recuperar el territorio.
