La tierra estaba de antes (segunda parte)

Puede sonar a utopía este tipo de proyectos comunitarios y de cuidado de la Madre Tierra, que entrelazan el campo con la ciudad a través de las organizaciones sociales, campesinas e indígenas. Pero la verdadera utopía es que el mundo siga funcionando como está funcionando”.


Carlos Vicente, entrevista para HBA.


Las Abuelas y los Abuelos nos hablaron de una profecía ancestral que viviríamos en estos tiempos, en este espacio. Esa profecía nos hablaba de un “Pachakuti” ¿Que es un Pachakuti? Un Pachakuti es un movimiento en el tiempo y en el espacio. Es una revolución cósmica. Se inicia como un gran caos. Todo se desmorona, hasta nuestra conciencia, hasta el Munay (el poder del amor). Todo se fragmenta. Y como dice Pachacamaq (deidad andina), nos vamos reconstruyendo desde las cenizas.

Pero las Abuelas y los Abuelos de la tradición, los “sabedores de las cosas”, los Yatiris, los Amautas, este Pachakuti también es un portal. Un portal que nos permite entrar en nuevas naturalezas, en otras naturalezas. Un portal que nos permite un renacimiento, una transformación personal, colectiva, en tribu. Un portal que nos va a permitir construir un nuevo tiempo, un nuevo espacio, un nuevo orden”.


Tito la Rosa, mensaje del 24 de Junio 2020.


Con la potencia de un trueno, con la voz de la tormenta, esta coplita sencilla dentro el pecho me despierta. No ha de rebrotar la planta si la cortan de raíz. Sin memoria y sin justicia se ha de secar un país. Ante abuelas, ante madres, heroínas de la historia, esta copla se arrodilla honrando lucha y memoria. Coplitas para lo justo, ecuménico ideal, de que nadie es más que nadie, que pa todos es igual. Difícil andar estos tiempos, traer un hijo a la tierra Mas de amor puro, un segundo, vale más que cualquier guerra. Cuando no tengas certezas, asomate al firmamento. Y veras lo que perdura. Lo demás, es polvo al viento. Solo volviendo a la tierra, haciendo en comunidad, ha de rencontrar el hombre su perdida humanidad”


Jose Luis Aguirre, poesía El amanecer.



Por Tomas Astelarra (con el aporte colectivo de Humano Traslasierra)

Dibujos: Nico Mezca


¿Quién siente que el sistema-mundo.planeta se está poniendo cada vez más incierto, complejo y ambiguo? ¿Quién siente que hay una intención entre lo que hoy hace y lo que le gustaría estar haciendo? ¿Quién siente que vivimos una crisis civilizatoria donde hemos perdido los valores de la solidaridad, la comunidad, el respeto por les otres y la Madre Tierra? ¿Cómo vemos, como sentimos, como analizamos la historia económica de la humanidad? ¿Quién siente que vivimos una economía manejada por el afán de ganancia, el dinero, el poder y la imagen de éxito que nos impone el pensamiento hegemónico capitalista? ¿Quién siente que vivimos una economía de la escasez? ¿Quién siente que vivimos una economía de la abundancia? ¿Quién siente que esta economía que hoy vivimos está en un abrupto proceso de cambio o transformación?¿Quién siente que estamos creando una economía distinta, donde priman los valores humanos, el aprendizaje, la comunidad, el cooperativismo y el amor por nuestro entorno natural? ¿Quién siente que a través de nuestro proyecto Humano somos parte de ese cambio? ¿Quién siente que ese tipo de economía es el recuerdo lejano de los valores que manejaban nuestras ancestras en este y otros territorios?


El pensador chileno Ronald Sistek dice que la reinvención humana se produce cuando el dolor de cambiar es menor que el dolor de permanecer igual. Requiere de una tensión entre un sistema de creencias o paradigma viejo y un sistema de creencias o paradigma nuevo (no muy claro, que pareciera estar naciendo permanentemente). Esto pasa de manera individual, y también de manera colectiva y ecosistémica.


Entre los jipis de Córdoba circula una técnica ancestral australiana readaptada por cierto gringo para convertir sueños individuales en colectivos y se llama Dragon Dreaming (el sueño de los dragones). Entre otras cosas estipula la creación colectiva en tres planos:


1) Vivimos tiempos interesantes y llenos de retos. El probable cambio climático masivo, el rápido crecimiento global de la población, una economía basada en deudas (no en ahorro) produciendo escasez para millones de personas, una distribución cada vez más injusta de los recursos, criminalización y asesinatos masivos en pos del extractivismo-consumo, hambre, enfermedad, la pérdida de la biodiversidad amenazando a millones de especies, y un largo etcétera de lo que el pensador uruguayo Raúl Zibechi llamó una “crisis civilizatoria”. Dice mi cumpa Marcos Cacharo que el planeta y la humanidad esta supurando tantos años de enfermedad, y que esa supuración explica cualquier situación de este bendito descalabro mundial, desde la crisis psicológica que nos impone este confinamiento virus capitalista llamado Covid, a los desórdenes sociales, a la quema planetaria y otros desastres ecológicos de la Madre Tierra.

Podemos esperar hasta que las consecuencias de dichos cambios nos afecten o tratar de afrontarlas lo mejor que podamos durante la crisis. También podemos actuar ahora, construyendo nuestras capacidad de adaptación, preparándonos con antelación a los cambios y hacer lo mejor que podamos para asegurar los resultados más positivos.

Estos movimientos imprevisibles y sin líderes son realmente la activación del sistema inmunológico planetario, buscando crear un futuro que funcione para todes. Por eso como colectivo humano debemos estar “al servicio de la tierra”


2) Vivimos en tiempos de individualidad y aislamiento Sin embargo, para afrontar los desafíos ya mencionados anteriormente, es necesario estar dispuestos a ayudarnos mutuamente, sin reservas. Por este motivo, nuestro sueño, o proyecto humano busca “construir comunidades”. Un desarrollo a escala humana, diría Manfred Max Neef.


3) Nos interesa vivir nuestras vidas fuera de la zona de confort. Es la zona dónde ya conocemos nuestros automatismos y la utilizamos preferentemente con los más cercanos. En ella, nos sentimos seguros. Sin embargo, solamente aprendemos cuándo salimos de nuestra zona de confort. Ésta es la zona dónde nuestros dragones se encuentran y es el mismo lugar dónde el Dragon Dreaming tiene su origen. Los dragones representan nuestros problemas, miedos e incertidumbres. Representan a las personas sobre las que proyectamos nuestras dificultades en el curso de nuestras vidas y proyectos colectivos. Si conseguimos superar nuestros propios límites, aprenderemos a bailar con nuestros dragones y podremos empoderarnos más y más, aumentando nuestra fortaleza y destrezas. Por tanto, nuestro proyecto colectivo humano nos invita al tercer objetivo: “el crecimiento personal”.



Una larga historia o espiral


Nadie ha calculado que edad tiene Dios. Pero según los cálculos de los científicos positivistas, nuestro planeta, nave, Madre Tierra, tiene 4.600 millones de años, La humanidad como tal está cumpliendo 200 mil años. Su lenguaje surgió hace 50 mil años. Muchos teóricos sostienen que su primer gran cambio social se dio hace más o menos 12 mil años con el surgimiento de la agricultura. De una sociedad de cazadoras y recolectoras, sin acumulación ni jerarquía ni propiedad privada, donde la economía era la administración de la casa, es decir el planeta (Madre Tierra). Un trabajo evidentemente femenino, comunitario, matriarcal.


Con la sociedad de agricultores nacieron los sacerdotes, reyes y empresarios, la acumulación, la jerarquía basada en el miedo o conveniencia, la vida sedentaria. De una economía del regalo y retorno inmediato a una economía de la transacción y el retorno retardado. Porque empezamos a acumular el grano. Dejamos de ver la espiritualidad en la tierra para ver el cielo y construir significado prácticamente de todo, hasta de la muerte (que hasta ese entonces era algo natural).

Algunos pensadores llaman a este nuevo ciclo (que es 383.000 veces más pequeño que la edad de la Madre Tierra) el “período del gran olvido”. El nacimiento de la sociedad patriarcal. Y de la moneda (hace 2.700 años).


“El fundamento de este sistema social está en que al ponerse en movimiento los recursos a disposición del hombre fuerte por una rama dinástica (que luego es reemplazada por el papel del estado y los empresarios), el desarrollo alimentaria y de las formas de producción generan un sistema de clases y la consecuente urbanización. La trayectoria represiva, sanguinaria y en ocasiones genocida de este monstruo sobre el desarrollo social, así como sus facetas de explotación y esclavitud bajo las directrices de los reyes, con o sin máscara, y sus instrumentos de legitimización serán temas que se profundizarán en la historia del hombre en conjunto con el consecuente ecocidio”, dice en su libro Los orígenes de la Civilización, el líder kurdo Abdulah Ocallan.



Quemaron las brujas por un billete


Este proceso capitalista patriarcal ecocida que describe Ocallan y muches intelectuales (como la feminista Silvia Federici en su libro Calibán o la Bruja) se profundizó en el segundo gran cambio, durante la Edad Media (entre los siglos V y XV, hace apenas quinientos años). Tiempos de quemas de brujas. Y con ellas la supresión de la economía del cuidado, de las medicinas y partos naturales, de la comunidad, de la Casa-Planeta. La mujeres quedaron cosificadas como meras reproductoras de materia prima, fuerza laboral, esclavitud invisibilizada. Un paso que atraviesa el descubrimiento de América y su oro, la China y su moneda de papel, Africa y sus esclavos, el colonialismo y mercantilismo, extractivismo y la masacre de pueblos originarios. En 1743, Amschel Moses Bauer, orfebre de profesión, abrió una tienda de monedas en el gueto judío de Fráncfort del Meno en Alemania. Era el nacimiento del sistema financiero internacional que hoy nos domina y que en 1944 en el pueblo de Breton Woods abandonó la materialidad del patrón oro y en 1998 accedió a la virtualidad a través del bitcoin (la moneda virtual). Un sistema financiero que incrementó de manera criminal la burbuja especulativa, la ganancia por la ganancia en si mismo, y el poder de las empresas multinacionales sobre los estados y nuestras cuerpas. La revolución industrial financiada con el oro del Potosí y los negros de Africa abriría espacio a un sistema de dominación capitalista patriarcal genocida y ecocida que las cumpas zapatistas denominan 4ta Guerra Mundial (contra las pueblas).

jpo

La propuesta de Breton Woods fue elaborado por el gringo John Maynard Keynes y el inglés Harry Dexter White. Incluía la creación del FMI, el Banco Mundial y el concepto de balanza comercial, que daría pie al nacimiento de la OMC. “Los derechos de libre mercado para las corporaciones transnacionales estipulados por la OMC están relacionados mas con crímenes de lesa humanidad que con temas de académicos sobre economía. Porque lo que sus leyes dicen realmente es que las naciones no deben tener reservas de alimento o ser autosuficientes, o apoyar a sus agricultores, porque eso los expulsaría del comercio internacional”, dice el ex-espía ruso Daniel Stulin.




Una historia plagada de engaños y mentiras (esas que ahora llaman fake news)


El economista chileno Manfred Max Neef dice que el principal factor económico que determina la actual crisis financiera, alimentaria, humana y ecológica del mundo es la estupidez (definida como la capacidad de hacer lo que nos perjudica a pesar de tener todos los datos necesarios para evitar esa situación).

Poco después del nacimiento del capitalismo el príncipe y pensador ruso Pedro Kropotkim escribió el libro El apoyo mutuo Un factor de evolución, donde decía que la ideología capitalista había pervertido la teoría de la evolución de Darwin para hacernos creer que la evolución era el triunfo de los más fuertes. Cuando en realidad Darwin hablaba de los más aptos. Kropotkin demostró a través de estudios en la naturaleza que los más aptos no tienen por qué ser los más fuertes, ni los más individualistas, sino los y las que mejor se adaptan al entorno. Y las especies o sociedades que más posibilidades tienen de sobrevivir son aquellas que saben encontrar en la solidaridad y el trabajo cooperativo o de apoyo mutuo la mejor manera para asegurar su devenir. Es decir la vida.


Max Neef también demuestra en su libro La Economía Desenmascarada (Del poder y la codicia a la compasión y el bien común) como, a través de los últimos siglos, el pensamiento hegemónico capitalista ha elegido a ciertos pensadores para hacernos creer que la economía es una ciencia exacta, de la ganancia, el materialismo y el dinero, alejada del hogar y la Madre Tierra.


Después de trabajar para la Universidad de Berkley, la Shell y la ONU (a través de su Oficina para el Alimento y la Agricultura, FAO), trabajó con pueblos originarios de la Amazonía, donde descubrió que todo lo que sabía de economía estaba equivocado. Escribió los libros La economía descalza: Señales desde el mundo invisible (1982) y Desarrollo a escala humana (1986).


Dijo: “Sabemos muchísimo pero entendemos muy poco. Nunca en la historia de la humanidad ha habido tantos conocimientos como en los últimos cien años. Pero mira cómo estamos. ¿Para qué nos ha servido el conocimiento? El conocimiento no es suficiente. Carecemos de entendimiento. La diferencia entre conocimiento y entendimiento es clara. Imagina que tú has estudiado todo lo que puedes estudiar desde una perspectiva teológica, sociológica, antropológica, bioquímica y biológica sobre el amor. El resultado es que tú sabrás todo sobre el amor, pero tarde o temprano te vas a dar cuenta de que nunca entenderás el amor a menos de que te enamores ¿Qué significa esto? Que sólo puedes llegar aspirar a entender aquello de lo que te vuelves parte. Cuando perteneces, entiendes”.