El peor virus es la yuta: Crónica de la 14ta. Marcha de la Gorra Córdoba

Compartimos a continuación, el material gráfico realizado por la Cobertura Colaborativa, sobre la movilización anual, realizada el 20 de noviembre de 2020, contra las medidas represivas.




Pasó la 14. Y nos plantamos, enfrentando la política represiva y defendiendo nuestros derechos. La pandemia puede cambiar muchas cosas, pero no la esencia. Porque el peor virus es, fue y será la yuta. Son casi las seis, y avanza la marcha por las calles.

A pesar de la pandemia, nos reunimos.

La yuta se mantiene cuidando los edificios. Lxs vecinxs mirando desde las ventanas con extrañeza e indiferencia. Con la misma indiferencia con que miran por la tele cuando la yuta nos mata a un pibe. Si es que sale en los medios.

Pibis de los barrios. Sonrisas escondidas en barbijos, caras serias y duras, es una marcha distinta, con mucha gente nueva, atrevida. Se sintió la ausencia de quienes no estuvieron por cuidados o porque viven lejos y no tienen bondis. También nos encontramos con les pibis de los barrios. Hay abrazos que faltan.




Muchas cosas quedaron reprimidas hace un montón y pudieron salir. Para gritarles en la cara. En medio de mucho agite, nos enteramos que la Policía corta la zona de Boulevar Perón y 25 de mayo, para que nuestra Marcha de la Gorra no alcance la entrada del Panal. Parece que nos quieren cortar el recorrido porque nos quieren quitar la fiesta.

Mucha manija, con flayada de colores. Rojos y azules. Pintadas y pegatineadas en las esquinas. Una presencia fuerte de intervenciones, con el gobernador arriba de una jaula.

Se mantiene la organización, la murga, las banderas y les pibes; el arte calándote los huesos, metiéndose a la fuerza en los oídos de los indiferentes. Porque no podes no ver, entrá. Falta el mate compartido, la birra del pico, lxs que viven lejos y no pudieron venir. Sobra la bronca y el enojo, nos desborda el odio por la represión y la injusticia. Una nena baila con los tambores. Un pibe vendiendo bolsas, que marcha pero también trabaja, porque tiene que llevar el pan a la casa. Están lxs familiares de víctimas de gatillo fácil. Y el kiosquero disfrutando de la pausa. Ahí están les niñes, que en un par de años serán grandes, como seguro pasó con muchxs grandes que vinieron de niñxs y que tuvieron la suerte de que un yuta no los pare. Los choris.

Nadie se suicida en una comisaria. Nadie se suicida en una cárcel. La lista interminable de pibis, la ambulancia que nunca falta. Los bombos que te estremecen. La murga que te invita a bailar.

Llegando al tramo final, un cadáver exquisito hecho por todes se despliega entre los postes de luz. Letras en redes, como las que construimos y nos potencian. Como un techito de energía. No llegamos al Panal. Pusieron distancia. Estuvimos cara a cara con la policía. Frente a frente, a la misma altura. Solo una valla que dice “Somos memoria presente” nos separaba.

Somos Memoria Presente, la valla dice y con esa frase marca las diferencias, que no nos frenan.


La Marcha va más alla. De un lado, todo monocolor. La quietud, las armas, la posición firme y fija, con mirada sedienta de muerte, de violencia. Altaneros. Y el camión hidrante que siempre sacan a pasear. ¿Por qué no lo mandan a los incendios, si lo tienen al pedo? Unos waki-toki para buchonear. Marcaron gente, tomaron datos. Liberaron el tránsito. Nos detuvieron dos pibxs. De este lado, la alegría, la música, los bombos, el baile y los colores, a pesar de todo. Porque nuestros gritos son de bronca y nuestros abrazos transformadores. Nosotrxs reivindicamos la vida, representando las ausencias. Desde hace 14 ediciones de Marcha de la Gorra, denunciamos que las muertes se han vuelto números. Porque somos les pobres, les trabajadores, mujeres, disidencias, militantes, estudiantes, presos y presas, pueblos originarios, activistas. Somos todxs éstxs y muchxs más.

Frente al Panal concluimos, con un momo patrullero en llamas, al calor de la movilización, acompañada por gotas de clamor, caídas del cielo y emergidas desde el barro. Tomamos el propio camino construido y también las luchas que nos anteceden; nos nutrimos de las luchas hermanas y transmutamos entre todxs, colectivamente, nuestra presencia acá, de nuevo. ¡Que se sepa que estamos más plantades que nunca, avivando las brasas de las luchas! ¡Que recordamos nuestra historia y a les pibes fusilades por el aparato represivo! Somos fuego transformador. Somos memoria presente. Somos lucha colectiva.