Coronacrisis y Pachakuti ¿No será que las cosas son al revés?

Dicen los antiguos habitantes de nuesta Amerika que estos son tiempos donde la serpiente amaru se enrosca sobre la Madre Tierra, Pachamama, y todo lo que está arriba queda abajo. ¿No será que en tiempos de crisis civilizatoria la respuesta está en manos de los pobres?


Texto: Tomás Astelarra

Ilustraciones: Nico Mezquita

“Quien controla el miedo de la gente se convierte en el amo de sus almas”, dijo alguna vez el príncipe Maquiavelo. Y déjenme por favor recordar una vez más las palabras de Humberto Eco, cuando matemáticamente y a la vez socialmente aseguró que la estadística es esa maravillosa ciencia según la cual si un hombre murió empachado con un pollo y otro de hambre, los dos comieron medio pollo. En épocas de posverdad y fake wews: ¿En qué creemos? ¿Desde dónde discutimos? Sinceramente, mirando alrededor, a dos meses de la cuarentena, ¿conoce Ud. a algune que haya llegado al límite de, digamos, por ejemplo, morir de hambre o pensar en suicidarse, como le pasa a alguna gente que sufre un quebranto económico? Acá en Trasla tenemos un pequeño local cooperativo que tiene cuatro años de vida, las cuentas de excell nos dicen que con nuestros lánguidos ahorros podemos tener el local cerrado cuatro meses. De todas maneras eso no sucedió, porque vendemos alimentos. Pero la ventas son bajas y además de todas las cuestiones que nos atañen por nuestro carácter de organización social (como generar campañas solidarias o antirepresivas), tuvimos que dinamizar la venta de alimentos (incorporando nuevos proveedores, que dicho sea de paso se habían quedado sin una feria donde vender sus productos), hacer repartos a domicilio, organizar compras colectivas y de semillas pa la huerta (el producto sensación de la cuarentena), fabricar barbijos, negociar el alquiler y muchas otras piruetas.


Frente a la muerte, es decir el coronavirus, no nos quedamos quietos. Siempre cuidándonos y cuidando a les otres. Con solo cuatro años de vida como empresa, venimos remando la crisis con alegría y sonrisas debajo de los barbijos. Cosas parecidas veo en dueños de cabañas, de restaurantes, de ferreterías, peluquerías, artistas y por supuesto, como siempre, los muchachos de la construcción. No como vidrio y sé que no es lo mismo la crisis pandémica en este sagrado valle que en un barrio marginal de una ciudad. Pero estoy en contacto con les cumpas de allá. Ta peliaguada la cosa. Pero gracias a la organización parece que la remamos. Y eso que el gobierno de Córdoba cortó los planes y el IFE es más complicado que la beca esta de artistas que sacó el Fondo Nacional de las Artes. Las doñas, dicen les cumpas, por momentos quieren salir a la calle a reclamar por los alimentos y las ayudas del estado, entre morir de hambre y de coronavirus, ¿qué más da? Sin embargo siguen sonriendo debajo de los barbijos y organizando la solidaridad, la economía de los cuidados, de la soberanía y seguridad alimentaria. Ahora, mirando alrededor, en estas circunstancias. ¿Me pueden decir porque las clases medias urbanas están tan desesperadas y arman volantes para hacer la revolución rompiendo la cuarentena? ¿Me pueden decir de qué se quejan las grandes empresas? ¿Son vagos? ¿Son mentirosos? ¿Son ineficientes? ¿Son pocos creativos? ¿Tienen menos reacción que el estado? ¿Se quedaron esperando la teta del estado?


Quizás el futuro de la economía global, como decía el buen Manfred Max Neef, necesite una economía a escala humano, dinámica, creativa, comunitaria, social, eficiente frente a este mundo que se viene a pedazos y los que hasta ahora lo manejaron, no saben cómo arreglarlo. O lo arreglan a su manera, como siempre, pensando solo en sus intereses, aún a costa de la muerte de otres. Los casos son variados, pero también están al alcance de la mano los ejemplos en nuestras comunidades o los relatos de amigues en otros territorios. Porque ponele que el estado es ese elefante blanco que en ciertas cuestiones hace agua en esta crisis. Pero la pregunta que nadie se hace es: ¿dónde están las ongs, ese sistema que las empresas crearon hace más de cuarenta años para suplantar las ineficiencias del estado en la ayuda social? ¿Sirven para algo más que evadir impuestos?


La coronacrisis por niveles territoriales y de acción


“Hay un nivel altísimo de conciencia de nuestro pueblo, de los trabajadores, de los más humildes, de la importancia de respetar la cuarentena. No es lindo que los sectores empresarios utilicen el sufrimiento de los más pobres para tratar precipitar una decisión del gobierno que abra la cuarentena mal. Todo el mundo sabe que hacer eso es pan para hoy hambre para mañana, y muerte para mañana. Nuestros trabajadores trabajan por cuenta propia y viven al día, y desde luego, la están pasando muy mal, no tienen sueldo fijo, la IFE viene con retrasos, en el interior no está llegando la comida del ministerio de Desarrollo Social. Hay una situación muy precaria, muy jodida y sin embargo nuestro pueblo es consciente y aguanta y resiste. Con la UTEP, los curas villeros y Cáritas armamos una red comunitaria, un protocolo nuestro para que no pasen las situaciones que suceden en la Villa 31, que le va tan mal como al resto del país, pero es doblemente grave, porque en la capital hay recursos para que no pase lo que pasó, y el nivel de contagio de la Villa 31 es responsabilidad del gobierno de CABA (un gobierno empresario)”, opina Juan Grabois de la UTEP.


La crisis sanitaria, social y económica que vive el mundo, y en particular el país, ha revalorizado el papel del estado frente al mercado (y sus gobiernos de ocasión). No hace falta ser muy lego ni instruido ni “tener calle”, para darse cuenta que los gobiernos ligados a las grandes empresas han optado como siempre por la muerte, ya sea por ineficientes o criminales. ¿Cuándo vamos empezar a discutir la corrupción de los grandes empresarios? Porque gente como Paolo Rocca no sólo ha demostrado negligencia y falta de apego a las leyes en medio de esta crisis sanitaria, también hay muchas pruebas de su estrategia de evasión fiscal y era parte de la famosa causa de los cuadernos. ¿O vamos a seguir con la perorata de Cristina chorra, la meritocracia y los no sé cuántos años de gobiernos peronistas? ¿Con un ex presidente que es hijo de la patria contratista, que llevó a límites insospechados el fraude financiero en manos del estado y que si no está preso es porque evidentemente es amigo del juez?


“Nos avisaron los zapatistas, las abuelas en los temazcales y hasta Raúl Zibechi, que este mundo se iba a la mierda. ¿De qué nos sorprendemos?”, opina mi amigo y artista Nicolas Falcoff. ¿Cuánto más vamos a seguir esperando que la solución venga de quienes generaron el problema?


Siempre con un pensamiento pachakutiesco, de pensamiento crítico, donde ni todes les pobres, ni todes les empresaries, ni todes le funcionaries, ni todes les jipies son iguales, en este complicado proceso de crisis global o civilizatoria, además de la falta de voluntad de las grandes empresas y sus gobiernos de muerte, se ha puesto en evidencia las dificultades estructurales con las que carga este elefante blanco llamado estado y el papel imprescindible de las organizaciones sociales que cubren los territorios más alejados tanto geografica como socialmente.


En esta difícil coyuntura, mientas el gobierno de Les Fernandez rema contracorriente contra el sector de las grandes empresas y fortunas y sus voceros mediáticos, las organizaciones sociales han dinamizado su creatividad, redes y esfuerzo para sostener los sistemas de salud y seguridad alimentaria que hace años vienen desarrollando como opción a un sistema capitalista de descarte. Si bien el nuevo gobierno también rema contracorriente de la debacle presupuestaria y de estructuras que dejó el gobierno de Cambiemos, en muchos aspectos ha mostrado una visión porteño y estado céntrica a la hora de implementar políticas públicas frente a la crisis. Nadie como las organizaciones sociales para poder conocer los problemas y soluciones no solo “para”, sino “de” sus comunidades. Además cuentan con capacidad y experiencias para actuar con sencilla rapidez frente a la compleja situación que vivimos. La reunión que hace quince días dirigentes de la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular) con Alberto Fernández parece haber venido a agilizar está dinámica tanto en el corto como el largo plazo. Nunca se sabe.


Es notorio el desconcierto de muchos gobiernos municipales alejados de la capital, lejanos al gobierno nacional, al igual que las organizaciones con un mejor conocimiento del territorio y sus gentes, pero sin herramientas legales ni económicas para adaptarse las políticas nacionales. Dependiendo del gobierno de turno, algunas organizaciones sociales han podido (a través de sus contactos con funcionaries nacionales o provinciales) articular con los intendentes y solucionar problemas que la lentitud del elefante blanco no permite. “El tema es que entre un dirigente social de algún pueblo perdido de Córdoba y un dirigente de UTEP a nivel nacional hay dos o tres llamados, y con respuesta. Entre un intendente y el gobierno nacional la situación puede ser kafkiana”, aclara un compañero. A esto cabe agregar que muches dirigentes de organizaciones sociales son hoy funcionaries del gobierno de Alberto Fernández.

En un pueblo perdido de Córdoba


En Villa Ciudad Parque, una pequeña comuna cerca de Villa General Belgrano, este cúmulo de contradicciones y falta de articulación entre estado y movimientos sociales muestra una nueva experiencia que parece estar dando buenos resultados a la hora de enfrentar la coronacrisis. Las muestras son variadas y pueden consultarse en las redes oficiales. “Hasta ahora los gobiernos nacional y provincial han implementado medidas que tratan de contener más a la ciudadanía que a las instituciones comunales o municipales. Para que te des una idea, el último mes llegó 1 peso de coparticipación. Literalmente. Acabamos de tener una reunión de las comunas y municipios de Calamuchita, porque la coparticipación es muy injusta. Así es muy difícil gobernar. Por suerte en nuestra experiencia de organización aprendimos a ser creativos. Hemos recibido donaciones de algunos terratenientes de la zona para alimentos. Y ahora le hice un pedido a la secretaría de Ambiente de Córdoba, fundado en la ley de abastecimiento de Perón del 74, para poder pescar en el dique Los Molinos. Pesca de estado, para la alimentación. Acabo de comprar cincuenta garrafas para intervenir el mercado local. Conseguí cargarla a precio más barato (270 pesos) y le voy a meter una guita de la Comuna para venderla a 200 pesos. Es la única manera de hacer control de precios. Y lo próximo es el mercado de alimentos. Si uno se pone a verlo a nivel provincial y nacional es muy alevosa la falta de mercadería”, explica Pablo Riveros, desde diciembre flamante jefe comunal de Villa Ciudad Parque, integrante de la Corriente Nacional Martín Fierro (en UTEP) y la organización Semillas del Sur. “Estamos viviendo esta experiencia en una comunidad chica, donde articulamos organización popular con gobierno, o donde la organización popular es gobierno. La verdad que es complicado afrontar esta crisis a meses de asumir el gobierno. Nos podíamos imaginar cualquier tipo de desafío, pero este ni locos. Es bastante complejo el panorama en términos generales. Pero nosotros sentimos que estamos preparados desde una experiencia de acción social y de contención, que es un poco lo que tuvimos haciendo durante el proceso de nuestra organización en el territorio. Estamos muy felices de estar asumiendo esta responsabilidad. Más allá que lo hacemos con un placer y una vocación militante, es una gran responsabilidad, porque tenemos que impartir políticas de estado hacia toda la sociedad. Y cuando uno experimenta estas experiencias de estado menores, en una tercera dimensión (detrás del estado nacional y provincial), uno se da cuenta, como siempre, que los que ponen el lomo son los que menos tienen, y los que más tienen son los que menos aportan, los que menos hacen, los que menos sufren...No me quiero imaginar lo que debe ser este desafío para Alberto”, aclara. “Todas estas políticas, estas medidas, que venimos tomando, tienen que estar acompañadas por nuestra comunidad. Porque tenemos que entender que el estado funciona con una comunidad organizada. Y ahí es muy importante que fortalezcamos los vínculos, que nos cuidemos los unos a los otros. Que entendamos que hay un solo objetivo que es el bienestar común y que la herramienta que tenemos es la solidaridad”, le dijo Riveros a la comunidad de Villa Ciudad Parque en una “cadena comunal” vía youtube apenas comenzó la cuarentena. Mientras que muches siguen con la falacia de “ponerse la camiseta” de la empresa, son poques les que entienden que un estado o gobierno es responsabilidad de todes, que no es solo cuestión de ir y poner un papelito cada cuatro años.


“Cuando se produce la crisis capitalista inmediatamente aparece la discusión del estado. Los dueños del poder quieren un estado que socialice pérdidas, cuando en los momentos expansivos quieren privatizar beneficios”, explica el actual director del Banco Nación Claudio Lozano, y da un ejemplo concreto de sus actual papel en el estado: “Hubo un proceso de descapitalización sobre la base de algo que sí hizo el gobierno anterior, diciendo que ya no iban a financiar el estado desde el Banco Central. Pero la forma fue pasarle la mochila al Banco Nación. Esto le generó una situación compleja en materia de liquidez al banco, del mismo modo que la tendencia a concentrar el crédito en pocas empresas. Eso hace que cuando una empresa se cae, como fue el caso para Vicentín, se destruye tu capacidad prestable. Todo el proceso que iniciamos desde diciembre fue comenzar a sanear el banco y reorientar la política crediticia. Ahora convocamos a todas las entidades de la pequeña y mediana empresa para la creación del consejo consultivo de la pequeña y mediana empresa. Un ámbito donde vean cual son las herramientas y posibilidades que el banco tiene y a la misma vez vean sus posibilidades para dar la mejor forma de contención que podemos dar en este contexto”.


Cualquiera que bucee a fondo el caso Vicentín podrá descartar fácilmente los mitos de la honestidad de las grandes empresas y el gobierno de Cambiemos, que no usaron el estado para reducirlo sino para orientarlo a su favor, no sólo de manera ineficiente, sino con verdadero espíritu de saqueo, muerte, es decir, capitalismo. ¿El viernes negro del Anses fue responsabilidad del gobierno, de un economista comprobadamente trabajador y honesto que tuvo que lidiar con asuntos a los que no estaba acostumbrado y para los cuales no había asumido (y que fue, finalmente, reemplazada por una funcionaria más idónea) o quizás todo hubiera funcionado mejor si los bancos hubieran puesto algún granito de arena, quizá un par de cientos de sucursales, para que les ancianes argentines la pasaran mejor? ¿Acaso no pueden arriesgar unos manguitos prestándole a las pymes con garantía del estado? ¿Elles que hicieron ganancias extraordinarias durante el gobierno de Cambiemos mientras las pymes remaban contra el aumento de tarifas de un gobierno, que decía que las empresas de servicios no invertían porque iban a pérdida, pero al final resultó ser que no solo no invirtieron, sino que también tuvieron ganancias extraordinarias ahora en bolsillos de algunos amigos del hijo de la patria contratista y el padre de la especulación financiera a gran escala en el estado, Mauricio Macri? Dejate de joder.


De Susana Giménez al sobrino de Freud


“En Argentina, los empresarios son keynesianos para aceptar subsidios y neoliberales para pagar impuestos”, dice un dicho de economistas locales. Después quieren poner un impuesto a los ricos y arde troya, y Susana Giménez, que uno no sabe cómo puede seguir llamando la atención después de que se la haya comprobada una enorme estafa de importación de autos supuestamente para discapacitades, dice en televisión qué bien lo que siguen fugando guita al exterior. Y resulta que los trabajadores de las empresas se bajaron 25% el salario y el 50% lo paga el estado, al cual financian los trabajadores (el IVA es por lejos el impuesto que más recauda en Argentina) y entonces en la televisión se discute si los impuestos a los bienes personales son altos o bajos en relación a Estados Unidos o Alemania (utilizando la técnica estadística de los dos pollos de Humberto Eco). ”Vivimos en una sociedad muy desigual donde algunos tienen privilegios y otros no tiene derechos elementales. Los sectores que mayores posibilidades tuvieron en la vida, los que mayores ingresos tienen, tiene que dar un ejemplo con una conducta responsable. Pero a los sectores altos y medios les cuesta mucho asumir la responsabilidad y no señalar con un dedo al otro. No pueden hacer una autocrítica de sus propias prácticas, y de su propia irresponsabilidad a la hora de cuidarse y cuidar a los demás”, opina Juan Grabois. “¿Cómo medir el mérito de una compañera que con doces ollas y un kilo de arroz le da de comer a todo el barrio? Esa compañera vive en una casilla y se tiene que bancar que le digan planera porque recibe 8000 pesos por mes del estado”, agrega, sin dejar de aclarar: “yo no creo que estén los puros y santos y los réprobos pecadores. No creo que estén los gronchos choriplaneros y los chetos imbéciles. Estos extremos que se generan tienden a reducir la capacidad intelectual del conjunto de la población”.


Opina el dirigente del Movimiento Evita (UTEP), Emilio Pérsico: “Es evidente que donde hay pobreza hay riqueza, pero entiendo que a ese análisis hay que darle una vuelta de tuerca más, preguntarse qué es hoy cuestionar al capitalismo. Yo no creo que la felicidad pase por el crecimiento absoluto, ni creo que la sociedad deba aspirar a un crecimiento permanente del Producto Bruto. Las sociedades más felices no son las que más crecen. Muchas veces los pueblos más felices son los que parecen detenidos en el tiempo. No es que se abren todos los días un negocio nuevo, pero la gente vive feliz, deja la bicicleta en la puerta y no se la roban, cuando hay un pibe con problemas de droga rápidamente se lo detecta y la propia comunidad lo ayuda. Y son pueblos de 500 habitantes. Con esto quiero decir que nos quieren hacer creer que la felicidad está directamente ligada al consumo, es un paradigma que nos metió este capitalismo. La idea de la felicidad sí está ligada a una sociedad más justa. Lo que pasa es que ahora es todo mucho más complicado. Hay que pensar en cosas que quizás antes no pensábamos: una nueva distribución urbanística, una nueva distribución alimentaria, una distribución equitativa de la riqueza pero que sea ecológicamente sustentable. Hoy es todo mucho más complicado, no es sólo tomar los recursos de los más ricos y repartirlos mejor”.


Bienvenides al pachakuti, el cambio de era, lo que vaticinaron las abuelas, el decrecimiento, desarrollo a escala humana, aceleración del ritmo planetario, apertura del chakra corona, buen vivir...


Explica el ex agente de la agencia de inteligencia rusa y experto en torno al Club de Bilderberg. Daniel Estulin: “Para Edward Bernays, sobrino de Freud y uno de los fundadores de las técnicas de manipulación de la opinión pública, las noticias se creen cuando la realidad se destila hasta la forma más simplificada y dramatizada y atrae los instintos de la mente pública. Y así funciona toda la propaganda política y mediática en torno al coronavirus. En los oscuros días de la segunda guerra mundial, el ministro de propaganda nazi, Joseph Goebbels, dijo: siempre se puede someter al pueblo a la voluntad de los dirigentes, es fácil, lo único que hay que hacer es decirle que los están atacando y denunciar a los pacifistas por falta de patriotismo y exponer al país a un peligro mayor. Funciona así en cualquier país, en cualquier momento”.