Greta, Soros, y la complejidad global del cambio climático analizada gracias al petróleo

September 27, 2019

 

Por Tomás Astelarra

 

La ecología es evidentemente un problema de acción más que de reflexión. Porque cada palabra escrita en las redes sociales gracias al gasto de recursos que se agotan e implican la muerte de las pueblas de todos los continentes no son más que eso: palabras que matan.

 

Acá en el barrio le llamamos boludeo. Andar haciendo chistes en las redes sociales, buscar noticias ridículas, o la ridícula importancia que cierta gente le da a situaciones que ocurren del otro lado del planeta. La pasión que ponen en discusiones donde no se ven los rostros, donde por suerte no hay botellas para romper en la cabeza como en el bar del Mario. Donde por suerte los ejércitos paramilitares, financiados por las empresas que producen la tecnología y los paquetitos que compramos en el supermercado, no están asesinando a tus hermanas. “Si te gusta el boludeo todo bien. Pero si queres hacer algo por el planeta agarrá la pala”, dice el Jipi Matías.

 

La polémica por la participación de la niña sueca Greta Thunberg en la ONU es sin duda la mayor orgía de boludeo de los últimos tiempos.

 

En esta semana, mientras mi fb se llenaba como todas las semanas de noticias de líderes sociales asesinados en Colombia,  pude leer, por ejemplo, una concienzuda nota de la BBC de Londres que denunciaba que la niña de trenzas suecas (a la que se acusa de estética nazi) llegó a la reunión de Naciones Unidas en un barco que produce cero emisión de carbono, pero que sería inconseguible para la mayoría de la población y de hecho pertenece a Pierre Casiraghi, hijo de la princesa Carolina de Mónaco y propietario de una empresa de construcción (como si los periodistas de la BBC hicieran como yo y el Jipi Matías su casa con sus propias manos).

 

La nota denuncia que a la chiquilla la financian empresas de energías renovables de Suecia y que llega a la ONU mientras “sólo en México, 30 activistas ambientales han sido asesinados entre 2018 y lo que va 2019, según datos de Infobae” (sic, sic, sic, la BBC de Londres cita estadísticas de México brindadas por ¡un diario argentino!). La cita esta bellamente ilustrada con una foto de “Alberto Curamil es un lonko o autoridad tradicional mapuche. Recibió el Premio Ambiental Goldman por su campaña contra la construcción de dos centrales hidroeléctricas en el río Cautín”, (sic, sic, sic).

 

También citan una investigación del diario británico The Times que “desveló que detrás de Thunberg hay una variedad de empresas, principalmente de lobby, académicos y hasta un think tank fundado por un ex-ministro de Suecia ligado a las empresas de energía del país”. No sabemos en principio cual sería el pecado o crimen de hacer lobby, ser académico, formar un think tank, haber sido ministro de Suecia o de estar ligados a empresas de energía, esa misma que estoy usando en este momento y que deben haber usado las periodistas de la BBC y The Times.

 

El tema de las empresas de energía (que parece que es renovable) es ampliada por otra nota de un portal que la verdad no conozco ni podría garantizar la veracidad de sus fuentes. Pero si la BBC de Londres llegó al grado de profesionalidad de citar un diario argentino para dar estadísticas de indios mexicanos con una foto de un mapuche, ni me imagino que puede hacer el portal este que ni conozco. Por suerte las noticias ya no viajan en barcos petroleros. Insisto, estoy boludeando. Si quisiera resolver en serio el problema ecológico, dejaría la computadora y me iría a regar la huerta. Vuelvo en un ratito. ¿Habrá una aplicación para calcular cuanta energía no renovable gasté hasta ahora?

 

Pobres, ricos, gringos, indios, negros, humanos...

 

Leo la nota del portal en el que no creo ni tengo posibilidad de chequear sus fuentes y sigo sin entender por qué habría problema de que empresas de energía renovables suecas financien a Greta. En principio siendo que es un país que desde Olof Palme a esta parte se ha caracterizado por ser un modelo de defensa de los derechos humanos y la ecología, de responsabilidad empresaria en serio, de finanzas éticas y otras cuestiones. ¿O acaso todos los ricos son malos? ¿O acaso todas las gringas son malas? ¿O acaso nos vamos a empezar a echar las culpas en medio de este quilombo?¿Acaso los indios subdesarrolados de América Latina no están demostrando que con poder y un celular se puede terminar matando otres indios? Las contradicciones en términos de consumo capitalista, y por ende huella ecológica, es un fantasma insalvable en esto que las cumpas zapatistas llaman “hidra capitalista”, un monstruo de mil cabezas donde cualquiera de ellas puede ser reflejo-espejo de nuestros actos. Ya he hablado demasiado de la gran decepción que representó la llegada al “poder” del estado boliviano del “indio” Evo Morales y una clase dirigente y empresaria quechua-aymara que ha terminado haciendo negocios con los terratenientes gringos de San Cruz y todas las potencias multinacionales para expandir la frontera agrícola de la coca (ína) y soja transgénica de exportación rociada con cantidades exponenciales de agrotóxicos, avasallando pueblas originarias de otro origen étnico como guaraníes, yuquis o yuracarés. Eso sin hablar de las rutas del IIRSA para beneficio del saqueo de los recursos naturales amazónicos, o de los cooperativistas mineros aymara que han multiplicado por diez o veinte o cien el extractivismo, avanzando sobre parques nacionales con grupos paramilitares que masacran pueblas también aymaras. El Evo sigue hablando de la Pachamama en la ONU y miles de argentos y argentas que jamás en su vida estuvieron en Bolivia siguen posteando noticias fabulosas de un país que se mofa de estar creciendo y aumentando el consumo de su población originaria. Crecimiento y consumo que, ya está demostrado masivamente, son iguales a ecuaciones de muerte capitalista ¿Son las mamitas bolivianas responsables de la crisis civilizatoria que enfrentamos como humanidad? ¿Tienen o no derecho a tomarse una coca cola (empresa que asesina sindicalistas colombianos) mientras los gringos resuelven el quilombo este donde nos metieron? ¿o las metieron? Yo que soy gringo pero picho coca, no tomo coca cola ni financio mucho multinacionales y vivo en una tatusera que construyo en barro con maíces y hierbas colgando de hilos: ¿de qué lado estaría de la responsabilidad del cambio climático? ¿Están más cerca hoy de la Pachamama los y las gringos y gringos nietos y nietas de la conquista europea que están generando aldeas sustentables o en transición? ¿Cuál es la diferencia entre Greta en la ONU y Grabois hablando de reforma agraria? ¿Llegaría un piquetero o una cumpa zapatista a la ONU? ¿Con qué recursos? ¿Que diría? ¿Acaso alguien alguna vez en la ONU hizo responsables a los dirigentes políticos del mundo de los males del mundo? ¿Alguna vez alguien habló ahí de decrecimiento y dejar que el dinero, los negocios, guíen los destinos de la humanidad? ¿Acaso el Che o Hugo Chavez? ¿Qué hacía el mítico y tozudo militante campesino Hugo Blanco con Greta Thumberg? ¿Quién es este pibe Bruno Rodríguez de la UBA y las otras militantes indígenas que acompañaron a Greta?¿Importa? De paso cañazo: ¿En tiempos de elecciones existe algún candidato en Argentina hablando del problema ecológico y su relación con el sistema capitalistas y la distribución de la riqueza? En Bolivia recuerdo que al principio me ofendía mucho que me dijeran gringo. Después me di cuenta que la distancia cultural y civilizatoria y de niveles de confort (y por ende huella ecológica) entre una mamita boliviana y yo era tan distante como la que había entre yo y una mocosa sueca. ¿Quién es Greta Thumberg? ¿Qué responsabilidad o solución tiene frente a este bendito descalabro mundial?

 

Me deleito con una excelente nota de Infobae (citado por la BBC de Londres en sus investigaciones sobre muertes de líderes indígenas ecologistas en México) sobre el mal de Asperberg. Me entero que existe la tripe A (Asociación Asperberg Argentina), que el bendito Aperberg, psiquiatra que dio nombre a esta enfermedad (que es como una especie de autismo que da el superpoder de la concentración y por eso en Silicon Valley, Estados Unidos, se están empleando personas con este mal pa empresas informáticas)... perdón, digo, la excelente nota de Infobae decía, que el tal Asperberg, parece que era colaboracionista nazi. No sé si me interesa informarme o discutir en este momento acerca del concepto de enfermedad y por qué sería un “mal”. Tampoco profundizar si Silvia Panighini, jefa del sector de psiquiatría infantojuvenil del Fleni, o Víctor Ruggieri, neurólogo y asesor médico ejecutivo del Hospital de Pediatría Juan Garrahan, ambos profesionales citados en la excelentísima nota, tendrán tiempo de sobra que perder en responderle a un periodista de Infobae acerca de una enfermedad que nadie conocía hasta que una piba sueca que habla de ecología en la ONU apareció en 3 o 4 de cada diez posteos en fb.

 

Mejor me voy a regar las plantas un poquito más.

 

Yo no fui

 

Siguen las polémicas en FB. Los niveles de energía consumidos por gente que opina sobre esta chica sueca (incluyéndome) seguramente son menos valiosos que los que gastó la chica sueca para llegar a la ONU a cantarle las cuarentas a los presidentes del mundo. Incluso quizás mas energía que la que gastó el príncipe de Mónaco pa' comprarle a la gringuita el barquito sustentable con el que llegó a la ONU a cantarle las cuarenta a los “líderes” del mundo. ¿Y qué harían esos líderes del mundo si ningune de nosotres le diera bola? 

 

No es que Greta dijo algo muy diferente a lo que dice mi sobri Maia en Traslasierra, pero ciertamente a mi me da esperanza que les niñes tengan esa intuición de supervivencia para concentrarse, con o sin mal de Asperberg, con o sin financiamiento de George Soros, con o sin hermanites muriendo por balas paramilitares o incendios del Amazonas, en el problema del cambio climático. Que por cierto, hay novedosos estudios científicos que dicen que el cambio climático nada tiene que ver con la acción humana sino más bien se da por ciclos comprobables del planeta tierra que suceden cada 4000 millones de años, o algo así. Esto según datos extraídos en estalactitas de hielo en Groenlandia, según me cuenta una especie de neo Carl Sagan que veo en un video en una plataforma tipo netflix pero de ecología llamada Gaia que me recomendó mi hermano que vive en California en la casa de mi madre que vive en Villa Langostura a donde fuimos a un encuentro llamado “Spirit of Humanity” donde los mapuches brillaron por su ausencia pero si fue la Gaby Michetti a la que una maestra le recriminó su complicidad en la represión de gendarmería en la patagonia Argentina, ahí donde los “líderes del mundo” están comprando tierra para refugiarse cuando todo se valla a la mierda.

 

Por su parte el canciller argentino denuncia a Greta, al igual que cientos de boludeadores en la redes sociales, de hacer una denuncia a Argentina pero no a China o Estados Unidos. Después me entero que Francia, Alemania, Argentina, Brasil y Turquía, fueron denunciados porque, habiendo ratificado el protocolo de cambio climático, se encuentran entre los países más contaminantes del mundo y son influyentes en el selecto club de países ricos del G20 (posición de la que Faurie y Macri se vanagloriaba a fin del año pasado). Estados Unidos, China o India, los mayores emisores de gases del mundo, no fueron incluidos en la denuncia porque no han ratificado este protocolo. El que este libre de pecado ambientalista que tire la primera piedra.

 

Mientras tanto en Traslasierra viene el capo de Jairo Restrepo a dar un taller de agroecología. Vale como diez mil pesos que dios sabe que pecado capitalista habrán hecho los participantes para conseguirlos. Pero al pobre Jairo hay que pagarle el pasaje desde Colombia. O quizás vino desde Barcelona o quien sabe de qué lado del mundo. ¿O será que ya vive en Argentina? Porque hace dos meses dio el mismo curso en Misiones. ¿Cuantos litros de petróleo llevara gastado Jairo en los últimos meses? Me acuerdo de mi tío Mario que vive en una casa permacultural en Mallorca y una vez se le ocurrió hacer online el test de aporte al cambio climático de Al Gore y le dio por encima de la media mundial. Hasta que se dio cuenta que si sacaba el viaje en avión que hacía a Argentina o a otro lugar del mundo para encontrarse con su hermano una vez al año era un ciudadano ecológicamente responsable. Solo un pasaje de avión al año le bajaba el promedio y arruinaba su esfuerzo anual de manejarse con panel solar, lámparas de bajo consumo y alimentándose con productos producidos localmente. Por lo pronto yo pienso que antes de hacer un taller con Jairo Restrepo debería ponerle un poco más de tiempo a la huerta, y que de última si tengo dudas le puedo preguntar a mi vecino Ulises. En el peor de los casos si Ulises no sabe está el capo de Hugo Serna ahí en Travesía. ¿Qué tanto más sabrá Restrepo que Hugo Serna? ¿Y eso que sabe de mas, valdrá tantos litros de petróleo que seguro arruinan su esfuerzo por difundir la agroecología (ya que dudo que pueda practicarla siendo que viaja todo el tiempo por el mundo dando conferencias y talleres)?

 

Disculpen, estábamos hablando de Greta. Pero mejor me voy a regar la huerta.

 

¡Ah! Y si no se dieron cuenta. Este es un cuento de ciencia ficción jipi.

 

DIBUJO: NICO MEZQUITA

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