Charlas del Monte XXVII

August 19, 2019

Elecciones

 

 

Por Tomás Astelarra

 

La veda electoral en el bar del Mario no está muy clara. Las bebidas alcohólicas continúan regando la locura individual y colectiva mientras los votos se cantan, se vociferan e incluso se hacen apuestas (Macri paga 3 a 1).

-Acá estuvimos chupando con los radicales, los peronistas, los militares, los pseudopersonistasliberales y el tipo este que no sé bien a quien representa pero dejó otro desastre. Acá los políticos nunca vienen. Tampoco nos afectan demasiado. Pase lo que pase seguimos vivitos y coleando- confiesa el Mario casi en un susurro mientras mira abstraído el celular con la silla apoyada en diagonal en la fachada de adobe de su histórico negocio que resiste el paso del tiempo con la ancestral dignidad de la iglesia, el río y el algarrobo de la plaza.

-Pero Mario, no te diste cuenta, este tipo representa a los dueños del mundo- grita el jipi Matías desde la otra punta (solo Dios sabe como escuchó su confesión pero, además de santo pa' los parroquianos, es uno de los pocos que discute a los gritos con el Mario)

-Todo gobierno representa a los dueños del mundo- reflexiona un pibe que hasta el momento pasaba disimulado en la barra del lado de afuera de la ventana con su machete, sus botas de goma, su camisa camuflada y una mezcla extraña en un vaso que por un momento me teletransporta a la Colombia profunda, la de los paracos, milicos y guerrilleros de las FARC o el ELN.

Me acuerdo del viejo Moffat y su explicación de por que las clases populares son más resilentes a las crisis económicas gracias a que su experiencia en el trabajo físico, sus valores comunitarios y familiares, su capacidad de ahorro y austeridad (y también de fiesta) y otras herramientas como puede ser el acceso a la tierra, le brindan mayores posibilidades de zafar cuando el dinero escasea. Me acuerdo del Tío Pacheco esa tarde que en la plaza cuando no se por qué le pregunté por la crisis económica y me dijo que él cuando tenía plata de más le preguntaba al Licho los precios de las cosas que estaban por aumentar (por ejemplo el azúcar) y él compraba mucho de eso (pa' mantener el valor del dinero, eso lo deduje yo, él jamás me lo dijo conscientemente). Phinanzas populares. Como un broker de la city que le pregunta a un funcionario del ministerio si van a subir el dólar o no. Solo que con mucho menos guita y con algo real, palpable. “El saqueo es una magnificación del robo. Lo preocupante en esta sociedad es que se pena el robo (un miserable cartón de vino en un supermercado) y no el saqueo (desde los españoles a la timba financiera)”, me explicó una vez Don Pedro Godoy, viejo croto porteño en una ranchada en plaza Congreso.

 

Me acerco con la birra a la mesa donde estamos les jipis. Las teorías van y vienen desde la escasa representatividad de los movimientos sociales en las listas a pesar de que nunca pusieron tanto empeño en jugar a la política institucional, hasta la posible eficacia o no de la boleta corta de Schiaretti donde el patrón del pueblo sale como diputado. También se habla del carácter patafísico (por inútil) y el derroche fiscal en tiempos de crisis de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO).

-Yo paso de votar ¿Cuanta guita se patinarán solo en el chiste este de las elecciones? ¿Por qué no tiran la moneda? Si igual al final mas que menos son todos lo mismo- se queja el Taita Gabi que puso veinte lucas pa' la campaña de Schiaretti de la segunda tanda de un préstamo de vivienda que nunca le dieron.

-O por lo menos que nos den un proporcional de esa guita a los argentinos que no votamos. Sabes como subiría la abstención- propone el Suipacha Kamacho.

El cumpa P estalla: No compañeros, no es así. No son lo mismo. Quizás pueda admitir que son casi lo mismo. ¡Pero no son lo mismo! Hay que ir a votar. Hay que sacar a este hijo de puta y toda su manga de especuladores financieros. Por lo menos para que le tiren un par de balas menos a los mapuches y los pibes del barrio.

-Si tenés razón-confieso- Yo creo que voy a ir a votar por primera vez en veinte años. No sé si en las PASO, pero en octubre seguro. Además ta' jugada la cosa. Que el tipo este todavía tenga 30% de votos es una foto muy terrible de la sociedad en que vivimos. Los voy a votar, aunque sinceramente, tengo la leve sospecha que los movimientos sociales le vamos a sacar menos migajas y leyes a estos neokirchneristas que a los chetos estos ignorantes.

-Fijate que onda, hay que tener cuidado. No valla a ser que vallas en octubre y no te dejen votar. Mirá que estos tipos saben que los anarcoautonomistas si vamos a votar votamos por Cristina. Como les jóvenes, que están haciendo todo lo posible para que ni se enteren de los padrones.

-Si taría bueno ir a probar.

-Además si no votas mañana (por hoy) te cobran multa.

-50 p. No te jode.

-Igual el trámite es un garrón. Vas a tener que ir a pagar a Dolores.

-Si, de una. Tengo un temazcal pero voy a ir antes. Es solo un paseito por la escuela. Acá las elecciones tienen esa cosa linda, se junta el pueblo, la Tere vende empanadas, les pibes aguantan en la placita, las familias salen a pasear… Como que es otra cosa que en la ciudad.

-¿Y a quién vas a votar?

-Le voy a hacer caso a González: Macri a presidente, Hacemos Córdoba a diputados.

-¡¿Queeeeeeeeee?!- estalla el cumpa P.

-Y claro. Si es de mentiritas. No se van a llevar gratis la jodita esta de hacernos gastar plata al pedo para hacer una encuesta. Hay que trucharla. Será táctico ir a votar, pero yo me sigo cagando en sus elecciones.

-Claroooooo- dice el Kamacho- Encima se van a creer que van ganando y en octubre le rompemos el orto. Ahora me dieron ganas de votar. Es un atentado estadístico.

 

El lunes en el pueblo solo se habla de la aplastante derrota de Macri, de la suba del dólar, las cosas que no se pueden comprar, el posible aumento de precios... Se habla de una manera casi lejana, como una serpiente que mordió a un primo hace tiempo, nadie piensa en comprar dólares ni en remarcar precios en un principio, solo el Gitano está medio preocupado porque no le venden frascos pal escabeche de pollo en Villa Dolores.

-Por ahora sigue al mismo precio- me dice el Mario cuando voy a cargar nafta en la moto.

Si, el Mario también te carga nafta super. Igual que el kioskito de cuatro esquinas o la gomería de Cacho. La estación de servicio más cercana está en Villa Dolores (unos 25 km) o La Paz (ponele que lo mismo o un poco menos, o un poco más). No creo que a ninguno de ellos les afecte la baja de ganancias y las medidas parche pa' las pyme y clasemedieros.

 

Es la hora de la siesta. El pueblo está vacío. Los dos o tres parroquianos hablan de la subida del dólar (como una serpiente que se le apareció a lo lejos a un primo por la mañana). El Diego relata la entrevista por radio a un chango que se ganó la lotería en el norte de Córdoba.

-Le preguntaron por las elecciones. El tipo dijo que con toda esa guita no le importaba nada. Que iba a ver si le dejaban comprar dólares y que ya había llenado la heladera de asado para los amigos. Como el Licho que quiere irse a vivir a Miami. Le aclaré que a los rascas como él no le vendían dólares ni lo dejaban entrar a Estados Unidos.

Cuando estoy por arrancar la moto, el Mario me mira y susurra: Al final tenías razón. Hubiéramos votado todos por Macri y se hubiera quedado tranquilito hasta octubre.

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