Dialéctica intergeneracional: Crítica de PatriaVíbora Mutando Piel


Por Lea Ross


El último documental de Jorge Falcone encara las relaciones entre extractivismo y capitalismo, frente a una incertidumbre estética posmoderna.


A partir de la llegada del presente milenio, las problemáticas ambientales han venido creciendo por estas tierras del Abya Yala, a un ritmo directamente proporcional con las variables económicas de crecimiento. Sin embargo, a pesar que se trata de un síntoma de una crisis civilizatoria contemporánea, resulta curioso que las producciones cinematográficas que la han logrado indagar con mayor efectividad provienen de viejas camadas no juveniles: Marie-Monique Robin, Ulises de la Orden, Fernando “Pino” Solanas y, ahora se suma, Jorge “Chiqui” Falcone.


PatriaVíbora Mutando Piel es un documental que pretende lidiar contra las diferencias generacionales. En este caso, se pretende comprender las raíces mismas de aquellos conflictos ligados al desmonte, la megaminería o las fumigaciones, al calor de un pueblo que se levanta contra las injusticias del capitalismo, pero sin caer en la posmodernidad de cercenar los caminos ya recorridos.


El largometraje de una hora posee una estructura clásica, aunque tedioso en cuanto a su contenido. Es notable la saturación de planteos por parte de seis entrevistadxs: dos sociólogas, dos comunicadorxs, un biólogo y un economista. Lejos de pretender ser un material de índole pedagógico escolar, Falcone abre el juego para que éstos personajes encaren la tarea de ofrecer sus extensas exposiciones, pero fructíferas. Las palabras se mantienen en una velocidad estable, pero no por eso desacelerada. Lo suficiente como para ser procesadas y no tanto como para despejar dudas, sin por eso que se desbarranque el relato.


Lo que pareciera ser una redundancia en cuanto al uso de materiales de archivo, las mismas resaltan más la exigencia de interpelación intelectual frente a los acontecimientos ya conocidos, como es el caso de una breve secuencia fotográfica del caso Monsanto en Malvinas Argentinas: no requiere una palabra que subraye el conflicto per se, sino de comprender aquello que no llegó a captar la cámara fotográfica.


Allí se incluyen las filmaciones caseras, vía celular, del propio director en algunas movilizaciones callejeras. El rol de la imagen, realizado a la altura de la vista, marca un contrasentido frente a una hegemonía audiovisual que instala el atractivo visual en las tomas áreas, muchas veces encandilada por el público más juvenil militante. De hecho, el único registro drone en la película es sacada de un institucional de una empresa extractivista.


La ausencia de lxs afectadxs ambientales en las entrevistas puede generar una polémica por una posible orientación academicista, a contrapelo de una habituación al género testimonial a la hora de encarar éstos temas. Sin embargo, en esta propuesta de “cine-acto”, la película se compagina en base a una posible dialéctica entre las actuales búsquedas de etapas superadoras al extractivismo con los planteos de organización de base frente a un capitalismo financiero que pretende liquidar la figura del trabajador. Es en esa coalición, donde se interponen la pasividad de los vendedores de productos orgánicos con el sanguinario asesinato de militantes piqueteros. Son esas secuencias, quizás inéditas dentro de un mismo filme, que empuja a una síntesis que promete ser desarrollado por el sujeto espectador, siendo claramente recortado como militante o incluso como afectadx que dice no aparecer en el campo audiovisual.


Comprimida y dinámica a la vez, PatriaVíbora Mutando Piel es una obra que pretende conjugar el costado libertario de la lírica, pero a la vez dando su peso a contenidos pesados pero necesarios a tratar. A la vez, pretende así mismo ser un desafío de quiebre intergeneracional, como una proclama que exige que el cine puede aportar más que un mero artículo explicativo de Wikipedia


Link para ver PatriaVíbora Mutando Piel, acá.