Entrevista a Diego Markus, dirigente de la OLP, compañero de Rodolfo Orellana, militante de la CTEP


Por Mariano Pacheco

(La luna con gatillo/

Resumen Latinomericano)


El joven militante de las Organizaciones Libres del Pueblo (OLP), integrante de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular, nos habla del asesinato de su compañero Rodolfo Orellana en La Matanza, el trabajo comunitario, territorial de base que realizan en la zona y las perspectivas para un diciembre que se avecina “caliente”.


El pasado jueves 22 de noviembre la Argentina amaneció con la noticia de un nuevo crimen político sucedido en el país. Como en tantas otras oportunidades se trataba de hombre trabajador, habitante de una barriada humilde del Conurbano a quien le dio muerte un efectivo de la Policía Bonaerense. Como tantas otras oportunidades, también, el funcionariado de Estado y el terrorismo mediático sostenido por las empresas de comunicación tendieron durante las primeras horas un manto de sospecha sobre las propias organizaciones sociales, poniendo a circular la versión de que la bala podría haber salido del mismo bando que, en esta oportunidad, estaba intentando ocupar un pedazo de tierra para construir una vivienda digna.


Para aclarar algunos puntos y tener la versión de los protagonistas en primera persona conversamos con Diego Markus, un joven militante que cada día se pone la patria al hombro para construir desde abajo un poder popular que sea capaz de alimentar un proceso capaz de construir un país libre, justo y soberano.



¿Qué han podido reconstruir, hasta el momento, de lo que sucedió durante el asesinato de Ronald?


Lo primero que pasó fue que, tras el asesinato de Rodolfo Orellana por parte de la policía, el ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo –junto con la policía-- intentó instalar la versión de que se había producido un enfrentamiento entre dos grupos que se disputaban los terrenos; que era un problema de grupos por cuestiones de nacionalidades. También dijeron que la policía había llegado después del disparo mortal, tras un llamado al 911, y encima que el compañero había fallecido producto de una puñalada. La versión esa ya se cayó rápidamente, cuando pudimos comprobar que el compañero murió por un disparo de arma de fuego, hecho que se está reconstruyendo todavía. Aún no han encontrado ninguna bala de plomo en el lugar; tampoco encontraron rastros de sangre allí donde los testigos dijeron que estaba el compañero al momento de recibir el disparo (cosa que se ve en los videos), ya la policía había limpiado todo.


Lo que ya no se puede ocultar es el hecho de la ubicación de la policía, que es de ahí de dónde vinieron los disparos, y que desde ahí vino la represión, cosa que desmiente la primera versión de “enfrentamiento entre dos bandos”. La gente se replegó y en esa corrida, mientras le daban las espaldas a la policía, los uniformados ejecutaron al compañero, que según relatos de personas que estaban en el lugar dicen que Ronald se había trastabillado. Es importante aclarar que la policía ya estaba ahí desde el comienzo y uno de esos efectivos, la policía mujer, fue quien asesinó al compañero.


¿Cómo es la situación actual respecto de la problemática de vivienda en la zona?


La problemática habitacional y de vivienda en el barrio del cual era el compañero Orellana y lo que es la zona de La Matanza (en general en todo el conurbano bonaerense), es de falta de vivienda digna; una falta de derechos básicos que, en este siglo, entendemos ya deberían estar saldados. Por ejemplo: en muchos de nuestros barrios todavía no hay cloacas, no hay agua potable, no están los tendidos de los servicios de electricidad, de gas, que son todos servicios indispensables.


Por supuesto, el tema está en la cantidad de terrenos ociosos que hay, terrenos fiscales, que son manejados por mafias en complicidad y en participación directa con la policía, para lotear, vender y hacer negociados con ellos, mientras tenemos barrios populares, villas y asentamientos que cada vez crecen más y más y se vive de forma totalmente hacinada. Estamos en una situación donde hay familias que cuentan para trabajar y producir solamente para con piezas de 2x2 o 4x4, con alquileres que se llevan miles de pesos por mes.



¿Quién era Orellana y cual era el trabajo que realizaba en el marco de la OLP en La Matanza?


El compañero Ronald era, al igual que la mayoría de los compañeros de la OLP en la zona, un habitante de esas barriadas que rodean el mercado central, donde día a día se desperdician miles y miles de toneladas de comida, frutas, verduras. El trabajo de Ronal en el barrio, junto a la organización, como el de muchas compañeras y compañeros, era el de poner en pie y sostener espacios socio-comunitarios: comedores y merenderos donde se dan clases de apoyo y recreación para las niñas y niños, que suelen ser las hijas e hijos de quienes integran la OLP, y sus familiares y vecinos.


Hay otra parte del trabajo que es netamente productivo, y que al igual que el resto ahí en Villa Celina, está vinculado a la rama textil. De hecho, nosotros veníamos de armar unas tandas de ropa para un municipio, para el tema deportivo de los niños veníamos de armar, planificar y hacer entrega de guardapolvos para el inicio de las clases, este último año; veníamos trabajando con esa lógica: combinar el trabajo social y el trabajo productivo autogestivo, en cooperativas, qye es la base de la economía popular.



¿Cómo están viviendo está situación de represión en el el contexto del acercamiento de un nuevo diciembre?


Al principio en el barrio, en la cooperativa donde trabajaba Ronald, en cada familia, en la organización en general, vivimos todo esto con mucha angustia. Pero hoy debemos decir también que estamos muy agradecidos de la enorme presencia y solidaridad que tuvieron y trasmitieron un montón de espacios sociales, de sindicatos, de organizaciones, de medios también, que se acercaron, dieron colaboración y acompañamiento activo a esto.


Rápidamente, con mucha fuerza, nos dimos cuenta, y nunca dejamos de pensarlo, que el camino emprendido para obtener justicia por Ronald, al igual que el reclamo de justicia por Marcos Soria (el compañero del Encuentro de Organizaciones de Córdoba asesinado también por un policía el sábado), ese reclamo de justicia por nuestros muertos, al igual que el de exigencia de justicia social, lo vamos a conquistar en la lucha, con organización, y esa es la mejor forma de hacer que la muerte de estos compañeros no quede impune. En estos días vivimos todos estos casos de avances represivos en el que está clara la responsabilidad política del Estado: el gobierno creer tener licencia para matar, para asesinar a los pobres, sin importar que quieren: si conseguir una vivienda digna, acceder a un trabajo, a una atención digna de salud o educación. Claramente esto se produce en un contexto determinado, que es la semana previa a que se realice el G20; en un contexto en el que se aprobó el presupuesto para el próximo año en declive político y a las puertas de un diciembre en donde florece toda esta problemática: hay con mucha miseria y cada vez más precarización de la vida en los barrios populares. Así que el diciembre que se viene, y todo lo que lleva de acá al próximo año, la verdad lo vemos para peor: el gobierno viene por nosotros si no nos organizamos y nos movemos en unidad.