“Es como una revolución de emociones que no pude parar todavía”. Entrevista a Samanta Funes, abogada


Por Mercedes Ferrero*


Palpitando el 8 de agosto.


¿Qué balance hacen de las jornadas del 13 y el 14 de junio?


Muchas gracias por invitarme. Tanto para mí como para el CAF es muy importante estar acá y poder compartir nuestras experiencias, nuestras opiniones y también lo que hemos sentido en estos días tan importantes. En lo personal sentía que andaba desnuda por la calle, porque de repente todo el mundo estaba hablando de las mujeres y de sus cuerpos. Entonces, me sentía desnuda porque todo el mundo empieza a opinar de cuando menstruamos, de cuando ovulamos, que hacemos. Desde una postura crítica, y viéndolo como comunidad me parece super valorable y rico, para seguir construyendo sobre esto, y porque el movimiento feminista (los movimientos) se reafirma con estas discusiones. Siempre quienes salimos ganando somos nosotras, nosotros y nosotres, no ellos, como decían anteriormente. Esto habla más de quienes proponen las adopciones de gatos que de los gatos. Con todas estas opiniones que se dieron, justamente, pensaba que esas opiniones hablaban más de ellos que de nosotras (que del movimiento), porque se nota que no nos han escuchado (y el movimiento tiene años), y es la primera vez que ellos se han puesto, quizás, a identificar las consignas más importantes para tener qué decir en esa jornada en la que todo el mundo estaba escuchando algo sobre el tema. La verdad aprendí mucho de esta jornada, como agrupación lo vivimos muy expectantes, así que celebro esta media sanción. Con ustedes hablaba de los comentarios que habían hecho los diputados y las diputadas y pensaba qué habrán hecho en estos dos meses de audiencias públicas, porque hablaban de cosas como si no hubiesen escuchado lo que le fueron a decir de los dos bandos. Teniendo para decir tantas cosas en contra de la legalización y de la despenalización eligen utilizar el ejemplo de un perro, lo que habla más de ellos que de nosotras y de la instancia democrática. Por eso me quedo tranquila, porque sé quiénes somos las de los movimientos, sé que tenemos bien marcado hacia donde queremos ir y esto es una afirmación de que no paramos hasta el senado, y de ahí en adelante, así que estoy muy contenta de verdad. No armé todavía todo lo que me está pasando porque es una de las primeras experiencias, tuvimos también la del matrimonio igualitario y tuvimos otras discusiones históricas, pero a mi es la primera vez que me toca como participante de una organización de una militancia y por eso la veo, me acuerdo, me vuelvo a emocionar, vuelvo a armar la opinión y pienso si me preguntan qué digo, y es como una revolución de emociones que no pude parar todavía.



Es un balance que sin dudas trae un revoltijo de emociones que son positivas por el grado de unidad y la manifestación en las calles, que siempre tiene esa pulsión de esperanza. ¿Tuvieron la posibilidad, como CAF, de hacer alguna lectura de qué se viene con la ley?


Todavía no, estamos en la etapa del revoltijo de emociones. Obviamente que estamos hablando de cuándo va a ser la discusión en el senado y de qué es lo que vamos a hacer. Al principio, como el dictamen se cambió muy entre la fecha, el proyecto se iba a mantener en el derecho penal, habíamos tenido discusiones sobre eso, que no las veíamos como positivas porque justamente sacar la autonomía de los cuerpos del derecho penal habla del avance, no de la sociedad sino de cómo nos hemos hecho escuchar las mujeres, pero luego cuando se cambia el dictamen, y es favorable para la despenalización y para la legalización, ahí fue cuando los temas a discutir eran la objeción de conciencia, poner en discusión las conserjerías pre y post aborto, el plazo de las 14 semanas, etc. Vemos como positivo el dictamen favorable que se discutió, teniendo siempre en cuenta el marco de la sociedad en donde vivimos, porque ya hay muchos hospitales y clínicas de la ciudad de Córdoba que se posicionaron al respecto como objetores de conciencia institucionales y eso nos habla de que nos espera una larga batalla. Pero insisto en que estamos emocionadas, estamos contentas, porque como organización es uno de los primeros avances en derechos grosos que tenemos y nos estamos preparando para el senado, analizando los argumentos que han dicho los diputados y las diputadas y hemos hecho este breve análisis cuando nos hemos juntado a festejar. Se nota que no han escuchado las audiencias, o que no les interesa armar un argumento para decirle a la sociedad que está escuchando, por qué sí o por qué no.



¿Queres contarnos un poco sobre el CAF? De qué se trata, cuál es su historia y cuándo surge.


El CAF es el Cuerpo de Abogadas Feministas. Estamos desde el 2015 y venimos de la universidad pública y la católica. Algunas somos trabajadoras del poder judicial, otras somos litigantes, otras trabajan para alguna ONG y otras militan para otros espacios. Lo que hacemos específicamente es tratar de promocionar los derechos de las mujeres y de intercambiar el conocimiento entre distintos colectivos y grupos que integran este espacio amigable con los derechos de las mujeres, ya sean organizaciones, escuelas, municipalidades, centros culturales, organizaciones estudiantiles. La idea es poder acercar un poco lo que es la deconstrucción de las relaciones de los vínculos, nosotras tratamos específicamente lo que es la violencia de género, pero no todos los talleres, paneles o charlas que damos parten desde este título, sino también de cómo construimos nuestros vínculos, cómo identificamos estas situaciones que no nos gustan, discutir si son violencias o no. Trabajamos mucho con protocolos de qué hacer si te encontrás en una situación de violencia o si sabés que tu amiga, tu hermana o tu pareja está en una situación de violencia, como la ayudás, a quien tenés que dirigirte y saber qué derechos tenés. Nosotras trabajamos bastante con esto de que, para poder reclamar por nuestros derechos tenemos que saber qué derechos tenemos, qué tipos de derechos, qué modalidades y cómo hacemos para reclamarlos. Estamos trabajando con estudiantes de secundaria y universitarios organizados, sobre todo, porque a partir de que han identificado situaciones de violencia (y con todo el boom del movimiento) quieren empezar a formarse, quieren hacer sus propias conserjerías. Yo estoy realmente sorprendida porque los propios estudiantes quieran armar sus conserjerías para ayudar y para acompañar a las otras personas que se ven en situaciones de violencia, o se organizan para exigirle a su facultad que arme la conserjería porque sino, no siguen, entonces la organización de los estudiantes, de las jóvenes y los jóvenes a mí me ha sorprendido, los de secundario que empiezan a reclamar por sus derechos en el ámbito de la institución educativa sobre todo, me encanta. Cuando acuden a nosotras, lo que tratamos es de construir los espacios más horizontales y de intercambio de conocimiento, ya que aprendemos mucho de los estudiantes porque, más allá de que nosotras podamos ir y contarles los tipos de violencia que hay y cómo hacer para identificarlos, vamos conociendo todas estas modalidades y cómo se va dando la violencia, que es muy porosa en todos los vínculos. También estamos trabajando con los PIT, por suerte tenemos muchas compañeras que están trabajando ahí y nos han abierto el espacio para ir y conocer a las chicas y hemos tenido muy buena recepción, intercambio y experiencias buenísimas que a veces, por el tiempo y la alta demanda con otras cosas, no hemos podido profundizar más. Pero era parte de los objetivos para este año, trabajar con la comunidad estudiantil por un lado y después armar una red de abogadas y abogados de la provincia, ya que sabemos que la militancia o el activismo (sobre todo en la parte profesional de abogadas) está muy concentrado en la capital y a partir de experiencias que tuvimos en Calamuchita y en Cosquín, nos hemos dado cuenta que, las profesionales que acompañan situaciones de violencia, identificaron esta ausencia de las redes de contención entre las propias mujeres que se organizan y acompañan a otras. La idea es armar esta red para saber cómo ejercen ellos, con qué situaciones se encuentran, cómo hacen para reclamar, porque más allá de que por lo general las instituciones son las mismas en capital y provincia, sabemos que la estructura no funciona de la misma forma, por eso la idea es conocernos, saber que estamos y que podemos intercambiar lo que nos pasa y contagiar un poco a los y las profesionales, porque es muy importante, ya que las mujeres que se encuentran en situación de violencia esperan mucho de su acompañamiento. Creemos que cumplimos un rol fundamental en esta situación, que a la vez lo vemos como algo interdisciplinario, porque en la justicia y en la abogada no vas encontrar las soluciones, al contrario, a veces vas a encontrar más frustraciones por cómo se maneja la justicia hoy en día.


Justo te estaba por preguntar sobre eso, porque es importantísimo el trabajo de intercambio de saberes, de generación de conciencia con esto de conocer los derechos para poder reclamarlos, importantísimo el trabajo en red y colaborativo con las y los profesionales del área, pero después resulta que en la vía judicial no encontramos justicia, sino que encontramos al poder judicial. ¿Cómo lo ven con estas compañeras que litigan y otras que están dentro del poder judicial? ¿Qué está pasando en relación a la cuestión de género y a la violencia de género dentro de ese poder?


Digamos que las cosas de a poco se están marcando. Por lo menos casi todas las personas que forman parte del poder judicial están al tanto de las situaciones, ya saben que el género ha llegado. Nosotras conocemos que desde el gremio se están promoviendo estas instancias de formación y discusión, porque al principio tenés que discutir para saber qué es lo que piensan, cómo construyen sus vínculos y la jerarquía es muy fuerte en el poder judicial, hay una fuerte discriminación por sexo y por género, propia de las estructuras machistas. Entonces para todas las compañeras que forman parte de ese poder, no solamente las del CAF sino otras compañeras también, es una meta a largo plazo que no las tiene que consumir, porque eso es lo que sucede a veces cuando la lucha es sola y no del gremio necesariamente, pero espacios de discusión de género se están construyendo y con nosotras, específicamente como litigantes, la perspectiva de género llegó a judiciales. Por ejemplo: el Tribunal Mayor de Justicia emite pronunciamientos expresos donde te devuelve la sentencia que acabás de dictar porque te faltó la perspectiva de género, señalando el olvido de utilizar el género para analizar los hechos, te indica volverla a analizar y luego reenviarla. Esto es muy bueno y se ve en situaciones que son muy evidentes. Por ahí cuesta analizarlas en situaciones en que está más escondida, que es cuando, justamente, es como el rol principal o lo que mejor sabe hacer el machismo: esconderlo y creer que las cosas se dieron así por naturaleza. De a poco se va construyendo la perspectiva hacia adentro del poder judicial y nosotras, como litigantes, también la vamos metiendo de a poco, porque obviamente nosotras sabemos quiénes somos las abogadas con perspectiva de género. Esta última movida pro-aborto fue buenísima porque nos conocimos aún más y esto crea una sororidad muy fuerte entre las mujeres abogadas litigantes y es muy bueno porque -en lo personal yo soy nueva en esto, no hace más de tres años que litigo- se dan cuenta que una es feminista, que una es disidente (en estas cuestiones de vestimenta, de forma de dirigirte y demás) y es algo que interpela fuerte, para lo que tenés que estar, sí o sí, contenida y hermanada con otras mujeres que hagan lo mismo. Entonces desde ahí vamos construyendo con perspectiva y siendo amigable con la profesión y lo vamos haciendo de a poco, sabemos quién es el poder judicial y también sabemos que tiene una causa de El Portal de Belén, que es algo que se conoce hace años, archivada y aún no ha pasado nada y eso también habla de este poder. Pero en el cotidiano está cada vez más presente la discusión sobre género y creo que hoy, al momento de pronunciarse, lo tienen más en cuenta, o al menos se preparan para la discusión después. Entonces yo a eso lo celebro porque es el movimiento el que lo ha metido, no es que el poder judicial haya decidido hacerle lugar. Empoderarnos y salirse del rol pasivo de defensa e irse al rol activo, de empezar a reclamar los derechos nosotras mismas, es fundamental.



¿El CAF tiene personería jurídica?


Todavía no tiene personería jurídica, es algo en lo que estamos trabajando, por eso el CAF no realiza asesoramiento sino que nosotras lo hacemos como abogadas particulares con matrícula (eso lo tratamos de dejar siempre bien en claro para que no se genere ningún problema), entonces cuando nos preguntan si la podemos asesorar, lo que hacemos es decirle que no y le decimos quienes son todas las abogadas que tienen matrícula, también para no condicionar y que ella elija a quien llamar.



En estos casos en que el tribunal superior de justicia se pronuncia y la sentencia debe contener la perspectiva de género, ¿a qué tipo de casos hace referencia? ¿A todos o alguno en particular?


Por como la entiendo y como está establecida la perspectiva de género, es una forma de evaluar. A veces no tenés la típica situación de femicidio (como el caso muy conocido de Paola Acosta), pero tenés otras normas que fueron pensadas (para mi) exclusivamente para penalizar a la mujer, como por ejemplo cuando no se le deja ver a los hijos. La sanción para la mujer la tenemos en el código penal y la sanción para el hombre, en caso de no verlos, la tenemos en un emplazamiento, mientras que para el hombre es un llamado de atención por el régimen comunicacional, para la mujer es un delito. Entonces, no se da la típica situación de desigualdad en el vínculo ente hombre y mujer, pero la desigualdad la está marcando la norma, por lo que, como Tribunal, la obligación es evaluar porque es un criterio que lo tienen que incorporar más allá de que resalte una situación o no. Por ejemplo: la perspectiva de género puede ser aplicada para ver cuando se cumple un contrato o no, que es algo bien estructural, bien formal y no evidencia las desigualdades, pero a veces sí, porque es algo típico quien incumple los contratos, quien los firma, quien establece las cláusulas y cuando se marca una necesidad clara de la mujer con los hijos que acaba de separarse, que no tiene mucha plata ni mucho tiempo para discutir el monto del alquiler, cuál va a ser el porcentaje y finalmente va a pagar el alquiler dependiendo de la cuota alimentaria que le pase el hombre, entonces, en caso de incumplimiento, si bien lo hace la mujer, indirectamente lo está haciendo el hombre porque no le pasa la cuota. En casos así lo que necesariamente se tiene que ver es el contexto, lo que exige o lo que implica la perspectiva de género es analizar la situación en un contexto, no solamente el hecho del incumplimiento en sí sino cómo se ha ido construyendo esa situación o la causa que genera el incumplimiento después. Porque la perspectiva no se aplica solamente para evaluar los hechos sino también para evaluar la norma y la norma está pensada para hombres, ellos mismos las han hecho y si hay alguien a quien sancionar es a la parte débil, digamos, a la persona menor de edad, al conocido como delincuente, a la mujer (hoy tenemos la mujer que aborta que es disidente de su rol materno), entonces para los tribunales, el Estado en realidad (sólo que en el poder judicial impacta sobre los jueces al momento de decidir), es una obligación que ellos tienen, no es algo que es optativo, por los tratados internacionales que ha firmado y ratificado la Argentina.



Buenísimo conversar con vos, conocer y dar a conocer esta herramienta que está disponible para los movimientos sociales, para las organizaciones, para las escuelas, poder hacer esos nexos y también la esperanza de saber que hay trabajadoras del ámbito judicial que también están batallando con darle una interpretación distinta a normas que no fueron hechas, ni son interpretadas a favor de las mujeres, ni tampoco de otros géneros. Hablábamos hace un rato que la media sanción de la ley de aborto es un triunfo que se ganó en las calles, más allá del debate en diputados, y de alguna manera pasa también cada vez que hay que llevar una causa emblemática en relación a la violencia de género. Ustedes empezaron a juntarse en 2015, ¿cuál fue el motivo?


Sucedió que nos recibimos. Muchas de las compañeras que formamos parte del grupo originario veníamos del proyecto cárcel de la Facultad de derecho (donde se realizaban talleres en la cárcel de mujeres) y en esto de que no nos cerraba la facultad y cómo se nos presentaba el ejercicio de la profesión en todos los ámbitos, nos fuimos armando. También con una capacitación que nos dio Católicas por el Derecho a Decidir sobre el litigio estratégico en los casos de aborto, donde después de esa formación quedó el grupo. Entonces nos preguntamos qué hacíamos, porque a partir del armado de ese grupo era algo de lo que no podíamos volver atrás. Y empezamos a darle forma, pensamos un nombre, otras compañeras también se empezaron a recibir y de a poco nos fuimos institucionalizando un poquito más, armamos la página de Facebook y no sabíamos si iba a dar buenos resultados o no. Lo que pasó fue que explotó y fue muy bueno, y como todas teníamos nuestros propios espacios de militancia, eso generó articulaciones y de a poco fuimos creciendo. El año pasado incorporamos a siete compañeras más, la integración fue excelente y el espacio que se ha ido construyendo es muy lindo. La verdad es que se fue armando como si fuéramos unos imanes que se iban juntando, algunas ya nos conocíamos en la facultad porque éramos amigas o porque éramos quienes, en los grupos de Derecho Sexual y Reproductivo, o en Criminología, levantábamos la mano como disidentes. De ser amigas pasamos a armar una organización, donde pensamos ese nombre porque nos sentimos feministas y es un proceso muy lindo de crecimiento, de gran aprendizaje, donde vamos aprendiendo de todas las vinculaciones y articulaciones que tenemos y nos encanta. Por algo son nuestros objetivos troncales la comunidad estudiantil y, fundamentalmente, la articulación con organizaciones de base, porque el CAF de por sí no tiene base territorial en ningún barrio. Nos vamos armando y creciendo de a poco, aunque sabemos que hay mucha demanda. El primer paso que dimos como CAF es saber decir lo que hacemos y lo que no hacemos y a partir de eso compartir el espacio, eso nos ha dado mucho resultado y siempre hemos tenido experiencias positivas.



*Columnista de género de La luna con gatillo. Integrante del Colectivo de Investigación El llano en llamas y militante del Encuentro de Organizaciones (EO) de Córdoba en la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).