6 años sin Facundo Rivera Alegre: Radiografía de una Córdoba que mata


Por Lea Ross


Esta semana se cumplieron seis años sin que se sepa del paradero de Facundo Rivera Alegre, el joven de barrio Junior (zona oeste de la ciudad de Córdoba) que en la madrugada del 19 de febrero de 2012 salió con sus amigos para asistir a un espectáculo de cuarteto y no se supo más de su paradero.

Desde entonces su mamá, Viviana Alegre, lo viene buscando desde ese día y su principal foco fue a la policía de Córdoba: “Lo único que nosotros necesitamos es encontrar a Facu, que haya justicia. Nada más. Que los verdaderos responsables sean imputados y condenados como debe ser. Con todas las amenazas, las trabas que recibimos, agradezco a todos los que nos han acompañado”.

En una actividad realizada el miércoles pasado, se conmemoró el trágico aniversario repleta de música, colores y palabras en la plaza Aguilar, del mismo barrio. Murgas, enormes pegatinas, un enorme letrero de “¿Dónde está Facu?”, músicos que habían tocado en el Festival Nacional de Cosquín, y unas breves exposiciones conformaron la conmemoración con la espera de la llegada de la justicia.

Entre las asistentes, estuvo Sonia Torres, referente de Abuelas de Plaza de Mayo filial Córdoba: “Te admiro mucho Vivi, sos una madre brava y guerrera: ir contra aquello que no nos gusta”.

También mandó su solidaridad fue Sergio Maldonado, el hermano de Santiago Maldonado, quien mandó su mensaje de apoyo a familiares y amigos del “Rubio del pasaje”, como se lo conocía a Facundo.

En 2016, en un juicio inédito para Córdoba, fueron condenados a perpetua dos policías que fusilaron por la espalda a Fernando “el Güere” Pellico, uno de los tantos casos de gatillo fácil que conmocionó a varios sectores. “Ojala se haga justicia y también que sea encontrado su hijo”, señaló la mamá del Güere a Viviana.

Como una terrorífica red de coincidencias, el comisario que intentó proteger a los asesinos de Güere, Walter René Ferreyra, también será llevado al banquillo por ser el autor material del fusilamiento del joven Andrés Carreras, también hecho por la espalda, ocurrida en 2012 cuando era subcomisario. Luego, Ferreyra fue ascendido por el gobierno y, a pesar de que se está convocando el jurado popular para el proceso contra él, Ferreya todavía está en funciones.

Radiografía de las balas

En octubre de 2013, quien era el fiscal a cargo de la causa, el Dr. Alejandro Moyano, afirmó que había revelado el misterio: que Facundo Rivera Alegre fue ultimado por una fallida compra de droga y luego incinerado en un cementerio municipal. Dos fueron acusados por asesinato y un tercero por cremarlo en el cementerio San Vicente. Luego de que las cámaras de televisión registraran las detenciones, Moyano fue ascendido por el gobernador José Manuel de la Sota como fiscal general de la Provincia.

“Se juzgó a lo que podríamos llamar tres perejiles”, señaló el abogado de la familia Claudio Orosz. El juicio se emprendió en 2015, donde la principal testigo, que dijo haber visto el asesinato, pidió declarar a puertas cerradas y sin la presencia de la prensa y familiares. Días después se descubrió que la testigo, cuyo nombre es G.O., resultó ser la misma testigo estrella que reveló otro juicio de resonancia pública llamado el Triple Asesinato del Jardín de Pilar, sobre un asalto fatal que acabo con la vida de una familia en una pizzería. El hecho, que ocurrió en 2004, generó una mala imagen a la gestión de De la Sota, en su afán de demostrar que Córdoba era una provincia insignia en seguridad, a la hora de catapultarse como presidente de la Argentina.

“La testigo estrella describía el hecho tal como la policía quería como fuera expuesta”, señaló Orosz.

La enigmática testigo G.O. fue obtenida por el comisario Rafael Sosa, el principal involucrado en el escándalo de los narco-policías, desatada en el 2013. Aunque parezca increíble, Sosa también fue quien obtuvo el testimonio de G.O. en el caso del Triple Asesinato.

También, el comisario Sosa fue quien aportó datos para resolver otro resonante caso en 2007 que fue el asesinato de Nora Dalmasso en la ciudad de Río Cuarto, inculpando a un joven pintor. Una fuerte movilización le frustró los planes, al descubrirse que se trató de un “perejil”.

Sosa fue condenado por su mal desempeño como jefe de la división de drogas peligrosas por el narco-escándalo. Se cree que en este momento trabaja en una empresa de seguridad privada, a pesar de que la ley prohíbe a policías condenados ejercer ese oficio.

En cuanto al tercer procesado en el juicio por el Facu fue absuelto, porque no se encontró ninguna prueba contra él. Todos los testigos señalaron que no tenía capacidad para manejar el incinerador. Al quedar libre, el absuelto relató frente al grabador del presente cronista: “Los dos condenados son inocentes”.

Es decir: todavía no sabemos dónde está Facundo.

Hoy, en la era de la doctrina Chocobar, la ciudad de Córdoba quedó conmocionada por un asalto comando en barrio Nueva Córdoba, donde una banda logró apoderarse de un botín en un departamento que funcionaba como cueva financiera, dejando como saldo a dos de sus integrantes y un cabo policial muertos en un tiroteo. Parte de la ciudadanía está reclamando que la policía de Córdoba cuente con mayor equipamiento.

Un día después de la actividad por los 6 años sin el Facu, los vecinos del barrio iban a tener una reunión en esa misma plaza con el comisario de la seccional para discutir sobre la inseguridad.

“Yo le pido a Córdoba que se despierte. Qué les están vendiendo espejitos de colores, y que si le tienen tanto miedo a la inseguridad, debe ser por los chorros de guante blanco que le siguen votando lo mismo, para que nos sigan reventando a todos nosotros. En especial, a los pibes, porque te desaparecen cuando a ellos se les da la gana”, sentenció Viviana Alegre en una jornada oscurecida, pero exenta de silencios.


Foto: Sin Facundo No Hay Justicia (Facebook)