Bolichotos: Ninguna agresión sin respuesta

Una vez más, un boliche cordobés ha discriminado. Ahora que regresan las fiestas, ¿volverán con ellas la exclusividad del vos sí y vos no? Un repaso por la agresión de Bartó y por la respuesta de Gordxs Autoconvocadxs en la ciudad de Córdoba. 

Por Flo Straso

Esta semana trascendió un hecho repudiable: una chica hizo público que el fin de semana en BARTÓ, discoteca de Güemes, tres patovicas se acercaron a su amiga en la pista y la “invitaron a retirarse”, es decir, la echaron. ¿El motivo? Su sobrepeso. Ante semejante agresión el hecho llegó a los medios de comunicación y a las calles: “Gordxs autoconvocadxs” llamó a la acción el sábado a la noche en la esquina de Cañada y San Luis, en la vereda del hotel de la cañada. El motivo: 

Frente a la sistemática discriminación que sufrimos en los boliches de Córdoba y de todo el país, en este caso Bartó, lugar en el que el fin de semana pasado echaron a una persona al grito de “vos tenés que retirarte por tu sobrepeso” y “por ocupar mucho espacio” nos convocamos para gritar bien fuerte: ¡Basta de gordo-odio!.

No es la primera vez que este lugar tiene actitudes violentas y discriminatorias. Ningún gorde, disca, mujer, trava, marika, no binarie, trans, marrone tiene que seguir viviendo situaciones de violencia y odio en estos espacios sólo para mantener su público hegemónico y misógino. No lo vamos a tolerar más. 

Bolichotos: Del burro, una patada

Las discotecas cordobesas cargan en su haber un largo listado de discriminción. Ante todo lo que no encaje en la heteronorma, la casa se reserva el derecho de admisión. Sin meter a todos en la misma bolsa, los boliches hegemónicos que se guían por las apariencias, que son carísimos y que son motorizados por hombres, no invitan a todos a su fiesta. Como dice Moria Casán: ¿Qué se puede esperar de un burro más que una patada? Estos ámbitos son violentos, no sólo porque perpetúan la violencia hacia personas gordas, con discapacidad, marrones, o no binarias, sino porque se sabe que ahí suceden tocamientos indebidos, acciones sin consentimiento, alcoholización extrema, entre otras agresiones. 

La violencia simbólica, física y psicológica que ejercen estos sitios son moneda corriente. Ante este acontecimiento, muchos usuarios en Twitter salieron a compartir cómo les negaron la entrada al són de “vos no porque ocupas mucho espacio”, “vos no porque nos perjudicas la imagen”, “vos no por negro”, “vos no por gorda”. ¿Hasta cuándo le sostendremos la vela? La diversión no debería discriminar. Les dejemos a esos chotos sus bolichotos. Las redes sociales son aliadas importantes para dar a conocer y viralizar estos acontecimientos. Pero hay algo mejor que las redes: las personas autoconvocadas.

Ante la agresión: organización

Leo fanzines que me interpelan: “Te enseñaron a ser buena, linda, limpia. ¡Olvidatelo!”. Las corrientes de autodefensa con las que nos vinculamos de un tiempo a esta parte nos enseñaron más que la escuela. En una sociedad marcada por los géneros y sus roles, romper el silencio y la pasividad que se espera de ciertos cuerpos es revolucionario. La autodefensa comienza en la relación que tenemos con nosotrxs mismxs, por eso es individual, pero también colectiva. 

Ahora que de a poco vuelven las fiestas, ¿se reactivarán los códigos de discriminación? Estemos alerta. Ninguna agresión sin respuesta.