¡A La Fuga Compañeras!

Por Guadalupe Anahí Scotta

Fotos: GS y Yamila Campos

Saltar / 24 de mayo de 1975

Las sábanas se secan en el patio y son nubes para la visión de los armados. Es sábado y cerca de las ocho en la otra ala de la cárcel se prende el baile de las “presas sociales”, en el techo la guardia pone su atención ahí. Ya están listas las esposas de soga, para emplear en caso de tener que reducir a las celadoras, no hace falta, alcanza con un sánguche de milanesa. Se lo acaban de ofrecer con la condición de que no lo saboreen al frente de las presas, porque están en huelga de hambre, las celadoras se meten en un cuartito con el festín de pan y carne.

El punto de salida está en la cocina, y se tiene acceso porque se montó un último ensayo de teatro, mañana es 25 de mayo. El interventor de la provincia, Raúl Lacabanne, acaba de declarar que “La subversión está totalmente aniquilada en Córdoba”. Ya están organizados los grupos de escape, hay una responsable por de otras tres.

El operativo en la calle comenzó con actos relámpagos; volanteadas y molotov. Doscientxs militantes se distribuyen en el centro de la ciudad para marear a las fuerzas del Estado y también pueden contener su llegada a la cárcel. Ya fueron garantizados los traslados a casas seguras y la logística de nuevas identidades.

En el frente de la cárcel del Buen Pastor estaciona un camión conducido por militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Intentan enganchar la reja de la ventana, en la cocina apilan bancos, ya está lista la escalera. Falla, fallaron los cálculos, el tejido es más grueso, no entran los garfios. Vuelven, tienen un alicate y cortan la malla metálica. Se engancha. El camión arranca y se siente el ruido, la reja cedió.

Cada responsable de grupo a su turno dijo: Vamos- vamos – vamos – vamos- vamos- vamos.

Saltan. Se fugan las 26.

Encierro

Los disparos van sobre las torres góticas de la Iglesia de Los Capuchinos. Otras selfies se imprimen en cemento, vidrieras y una fuente de agua. El Paseo del Buen Pastor es un escenario abarrotado de objetos. Se arrancan imágenes con amigxs, recuerdos de viajes, quince años y perritxs. Sus restoranes y tiendas son decorados para quienes no se ajustan a la categoría de consumidorxs, es una escenografía con custodia policial.

BUEN PASTOR, así desprendido suena a cualquier prado, menos a cárcel. Error. Por un siglo, el encierro de mujeres en Córdoba fue administrado por la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor de Angers, de ahí este nombre bíblico.

Las hermanas de esta orden religiosa se fundaron en Francia y en términos de “carisma” o “misión” se encargaban de “buscar y salvar lo que estaba perdido, así como en la Iglesia hay religiosas hospitalarias para cuidar los cuerpos, es necesario que haya también religiosas cuyos monasterios sean como hospitales para recibir en ellos las almas enfermas, y hacerles encontrar la salud espiritual” (1). La Orden primero se ancló en Estados Unidos y luego comenzó a ramificarse por América; se instalaron en Chile y desde allí se expandieron a América del Sur, controlando así todo el archipiélago de encierros para mujeres. En sus registros marcan su presencia en Argentina, Ecuador, Uruguay, Cuba , Trinidad, Panamá, Colombia, Brasil, Bolivia, México, Nicaragua, Paraguay, Costa Rica, El Salvador, Venezuela, Honduras y Guatemala.

Fue a fines del siglo XIX con la fundación de la cárcel del Buen Pastor que se inició el proyecto “correccional” femenino, concebido por las damas de las Sociedad de Beneficencia y las religiosas de Buen Pastor “para mujeres y niñas de los sectores populares y las clases obreras”, según las autoras Ornella Maritano y Melina Deangeli (2). Al encierro lo inscriben en “la red de circulación de mujeres y niñas de los sectores subalternos, cuya labor se desarrollaría en los hogares de la élite cordobesa” (3) El “disciplinamiento” tras los muros se asentó en la instrucción religiosa, el trabajo domésticos y la formación en economía doméstica.

Marcada por el Cordobazo y el Viborazo, Córdoba en la década de los setenta era un espacio político estratégico para organizaciones revolucionarias vinculadas al marxismo y al peronismo. Las mujeres militantes hacían añicos los roles que las encorsetaban solo en el ámbito doméstico y su participación activa en la política crecía.

Un Paseo

En el paisaje del “Paseo” plantaron una hilera de palmeras pindó, lejos del litoral y más cerca de los noventa. Son un boleto de viaje a 1992/3 cuando el caso o estafa del “Buen Pastor” se encendió junto al nombre del diputado radical, Medina Allende, el que intentó vender la antigua cárcel para hacer un casino. La palabra corrupción se ponía al día en la prensa, pero el neoliberalismo seguía calando. Gobernaba Eduardo César Angeloz, cuyo tercer mandato finalizó con la Casa Radical en llamas.

Ph: Guadalupe Anahí Scotta

La cárcel se trasladó fuera del ejido urbano, a más de quince kilómetros. En el año 2007 el Gobierno de De la Sota convirtió al Buen Pastor en “Paseo” (4). Las luces y aguas danzantes iluminaron el palco de apertura de la nueva obra. Tal vez, lxs funcionarixs ni siquiera notaron que a sus espaldas se encendía la fuerza de la resistencia, las memorias de la militancia. Un grupo de ex presas políticas frente a un vallado y por fuera del acto oficial proyectaban otra Córdoba, la de la marea combativa. Así se fugaban de la placa oficial.

Traían los nombres de nueve de las 26 presas políticas que un 24 de mayo de 1975 llevaron adelante la fuga más grande de Córdoba, La FUGA del Buen Pastor (5): Ana María Liendo, Alicia Raquel D´ambra, Helena Harriague, Rosa “Tota” Novillo Corvalán, Zulma Atayde, Ana Vilma Moreno de Agüero, Susana Cristina Ávil, Sonia Blesa y Norma Melani desaparecidas o asesinadas en la última dictadura cívico militar y eclesiástica.

Diez meses antes del golpe se produjo el operativo de escape, no se conoce otro nombre de la acción, es LA FUGA del Buen Pastor. Fue conducida por el Partido Revolucionario de los Trabajadores y se realizó de manera conjunta con Montoneros y las Fuerzas Argentinas de Liberación (FAL). 

En el encierro, cinco militantes del PRT trabajaron en secreto desde finales de 1974, el último paso del operativo se dio el sábado 24 de mayo de 1975. Ese día se amplió el círculo de compañeras para distribuir tareas, luego se informó a todas las presas políticas sobre el plan de fuga que ocurriría esa noche. Aquellas que decidieran no participar debían encerrarse en los cuartos y no salir de allí bajo ninguna circunstancia, para evitar que el brazo armado del Estado simulara un enfrentamiento y las fusilara. También, si se frustraba el plan, corría la instrucción de recluirse en las habitaciones. La cárcel estaba administrada por monjas, pero en el perímetro del techo se apostaba la guardia estatal armada.

La ventana desde la que saltaron fue demolida, se realizó la instalación de una reja como huella del hito. En los pilares que hoy sostienen un cubo de vidrio gigante, donde que funcionó en los primeros años del paseo un Club nocturno, se levantan los rostros de las nueve militantes que se fugaron y luego fueron desaparecidas. “We are the champions”, es uno de los temas musicales que hacía bailar la fuente de agua. Ahí hay un señalamiento, algo que rompe el agua “Acá estuve secuestrada con mi bebé” (6).

“Marcas para recordar” y “Señalamiento”/ Paseo del Buen Pastor /Imagen: Guadalupe Scotta

El Paseo, abrió un hueco de parque en Nueva Córdoba, pero está prohibido pisar el césped. Se ve como un terciopelo, el verde es a fuerza de agua en una provincia de espinas y sequías. La guardia privada y policía de Córdoba se encuentran de manera permanente y abundan. Es un símbolo de “obra”, en tiempos en los que el gobierno cordobés avanzaba en acuerdos con el Manhattan Institute, la doctrina de la tolerancia cero y la criminalización de la pobreza.

Córdoba dibujó otras ciudades con “traslados”, desalojos y promesas a los llamados “barrios ciudades” fuera del perímetro, en el anillo de la circunvalación. Mientras, se proyectaban espacios de la urbe “seguros” para algunxs, y se trazaban a lxs excluidxs del circuito de “la” ciudad. Entre las marcas de las segregaciones de clase, el “Paseo del Buen Pastor” es una escenografía restringida. Un sello del Estado y el mercado. Allá ciudad de los cuartetos, acá la estatua de La Mona y Rodrigo para fotografiar (7)

Ph: Guadalupe Anahí Scotta

¡Ovejas, no!

Cristina Salvarezza saltó a la clandestinidad, como sus compañeras. La huida tenía horizontes políticos y amor de revolución. La militancia antes, durante y después del encierro marcaba el punto hacia el que corrieron.

Para hacer esta entrevista nos encontramos en un café. Cris miraba hacia afuera, unas fracciones de segundo proyectadas en la vereda, cuando volvió preguntó ¿para vos que es una ventana? Sus ojos se reían cuando dijo “Siempre me pasan esas cosas, estaba a punto de saltar y me quedé unos segundos mirando un árbol, su estructura y de abajo me gritan ¡dale petisa! ¡Tírate! ¡Tírate!”

Ella militaba en el PRT, fue secuestrada en el D2 (8), allíperdió la noción del tiempo. Fueron más de 30 días de horror, y luego la pasaron a la cárcel del Buen Pastor: “Helena Arraigue me besó, me curó y me acunó cuando llegue de la D2. Estaba destruida, mi cuerpo estaba lastimado y sucio. Tenía la camisa pegada a las llagas, ella me ponía agüita tibia. Me tomó como un bebé, yo no tenía fuerza para nada. Me habían torturado mucho. Y le quiero rendir homenaje a ella, una gran luchadora que fue desaparecida en La Plata”. A Helena no la había visto antes, militaba en Montoneros y se conocieron el día que trasladaron a Cristina a la cárcel.

Las monjas que hicieron el ingreso de Cristina al Buen Pastor le advirtieron que el “grupo” (en referencia a las presas políticas) se estaba “portando bien” y que no querían una “manzana podrida”. Esas palabras fueron un eco, ya las había escuchado cuando fue pupila en el secundario y otras religiosas se las arrojaban.

Entre intervenciones nacionales y durante la última dictadura militar la orden del Buen Pastor se encargó del “encierro legal” de las presas políticas mujeres, mientras que ya gestionaba el correccional para las presas “sociales”. Fueron años de complicidad y silencio de quienes operaban como agentes estatales tutelando el encierro en un espacio que formó parte del circuito represivo de Córdoba y en el que a partir de 1976 (posterior a la fuga) señalan su entramado en la apropiación de bebés.

En el marco de la megacausa de La Perla, se trató la apropiación ilegítima del hijo de Silvina Parodi (9), nieto de Sonia Torres, Abuela de Plaza de Mayo Córdoba. Silvina estuvo en la cárcel del Buen Pastor en forma clandestina e ilegal y desde allí fue llevada a parir a la maternidad, el médico pediatra Fernando Agrelo, testificó haber atendido a lxs dxs en el Buen Pastor. [Si tenés dudas sobre tu identidad, o si creés conocer a alguien que podría ser hijx de desaparecidxs comunícate al 0351/6667871]

En la cárcel de los crucifijos, los domingos había misa. El cura recibía al público del barrio Nueva Córdoba en la capilla, y a las presas que querían asistir se las ubicaba a los costados en dos alas enrejadas: “cada vez que llegaba una compañera nueva, la poníamos adelante, en los primeros bancos para que nos vean y saquen la noticia afuera” Antes de que unifiquen a todas las presas políticas en un mismo pabellón, el momento de la misa servía para identificar los nuevos ingresos al penal y de este modo poner al tanto a las organizaciones de que se encontraban allí “blanqueadas”. Este espacio fue un canal de comunicación interno y con el afuera, ya que algunxs de lxs compañerxs de las organizaciones políticas se acercaron camufladxs entre lxs asistentes. La capilla también fue analizada como vía de escape, aunque luego se descartó.

El vínculo de las presas políticas con las monjas fue trabajado como estrategia para moverse dentro del edificio, evaluar espacios y tener autonomía organizativa en prisión. Las mujeres desarrollaron junto a sus organizaciones mecanismos para sacar e ingresar información, y allí tuvieron un lugar clave las visitas de abogados y familiares.

La Fuga de 1975 se dio en el marco de otros escapes, diseñados y ejecutados por revolucionarixs. Hacía cuatro años, que en esta misma cárcel se habían fugado cinco militantes políticas del PRT-ERP. También en 1971, en el Buen Pastor de Buenos Aires, las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP) producían una huida. En Uruguay, Treinta y ocho Tupamaras obtenían la libertad por un túnel. Y le siguió la fuga del penal Rawson en Argentina (1972)

En el Buen Pastor de Córdoba permanecía privada de libertad “Boni”, una “presa social” que se había encargado de entregarle a la prensa el comunicado del PRT-ERP, luego del primer escape de 1971. Cris, recuerda a Boni, le gustaría encontrarla. Hace un alto en el relato y habla de los aprendizajes y solidaridades que se dieron en el encierro entre las detenidas.

En prisión, los días de las presas políticas tenían horizontes colectivos: “La cárcel no era para dormir la siesta. Nosotras seguimos organizadas como afuera, la cárcel era otro frente. Teníamos tantas cosas para hacer, que no nos alcanzaba el tiempo”. En el PRT trabajaban en grupos de formación, en los que se leían referentxs y analizaban la coyuntura nacional e internacional. La prensa del partido les llegaba oculta y transcripta en pequeños papelitos. Al periódico “El Combatiente” se encargaba de adaptarlo para lxs detenidxs, Matilde Norma Sanchez en la imprenta clandestina del PRT de barrio Observatorio. Dentro del Buen Pastor, Sonia Blesa fue la responsable del grupo de Cristina, Ana María Liendo, Norma Melani y la “Petisa” Novillo.

Uno de los ejes del trabajo organizado fue fortalecer los vínculos con familiares: “la premisa era que nuestras madres y padres nos iban a querer y acompañar siempre, pero también tenía que ser por el convencimiento político”. Un grupo de madres junto a algunos padres les llevaban comida. Cristina recuerda al papá de Ana Vilma Moreno, él llegaba con una factura para cada compañera.

Los familiares realizaban solicitadas, juntaban fondos para imprimir y repartir volantes sorteando la represión: “Mi mamá que era pequeña burguesa volanteaba con el padre de Ana Vilma, un obrero de Grandes Motores Diésel. Se iban a los barrios en un Rastrojero, y en ese intercambio hubo todo un aprendizaje entre ellos, muy hermoso”. También, los familiares se ofrecían como voluntarixs para llevarse por algunas horas a lxs niñxs, hijxs de las presas políticas. La idea era que conocieran otras cosas. Por ejemplo, animales. En los muros solo se topaban con las palomas.

En el audiovisual “Muchachas” (10) se encuentra el testimonio de Emilia D’Ambra, quien fue una histórica referente de Familiares de Detenidxs y Desaparecidxs por Razones Políticas. Emilia cuenta que “ellos tenían un sueño tan grande, tan grande que los hacía fuertes aún en la desgracia (…) y nosotros, que en aquel entonces no compartimos tanto los sueños, hasta que aprendimos (estoy hablando de mi). Yo aprendí acá, en esta cárcel, y después afuera. Aprendí que ese sueño era de un país hermoso y es el que estamos luchando para que llegue”.

Para 1975 lxs presxs politicxs lanzaron una huelga de hambre en todas las cárceles del país, las mujeres del Buen Pastor se plegaron a las demandas. El plan de fuga ya estaba funcionando, y la acción a nivel nacional permitió que no se generaran sospechas, ya que resultaba difícil imaginar un escape con los cuerpos debilitados y además se convirtió en una pantalla perfecta para pedirles a lxs familiares que busquen a lxs hijxs de las presas. Como el plan era secreto, lo que resultó difícil fue que las militantes rompan la huelga.

En la planificación del operativo se analizaron las dificultades edilicias y la disposición de la guardia armada, entre otras variables. Cristina, aportó desde su formación como arquitecta: “lxs compañerxs tenían previsto poner el carga explosiva, para hacer un hueco, en un muro que tenía 45 cm de espesor, pero había una pared levantada con muro panderete, con esos ladrillos verticales (…) si ellxs hacían la carga, esa pared se nos venía encima”. Se fue armando el plan. De a poco, la información se iba cruzando. Ella, pasó horas escuchando. Intentaba calcular las dimensiones y los tiempos de circulación. Buscaba medir los espacios a través de las proyecciones de las sombras y se acordaba de su camino por la UNC, cuando en la Facultad de Arquitectura levantaron el Taller Total (11)

A las cuatro de la tarde, las responsables del partido le dijeron que había que destruir todos los “berretines” (escondites donde se guardaban textos, prensa e información) y vestirse con ropa oscura para que no brillara. Esa noche, sus funciones eran dos: “Cuando me dieran la orden, yo tenía que poner una caja con ruleros y cables, que parecía una carga explosiva (para que el servicio no abriera una puerta) y después debía decirles ‘¡Ya está!’ a las compañeras que estaban en el comedor (simulando el ensayo de la obra de teatro) y en ese momento, no me salía la voz. No podía decir fuerte ‘¡Ya está!’”

Cris, se acercó y transmitió la señal. Salieron del comedor hacia la cocina, de a cuatro y pegadas a la pared. Pasaron a través de las sábanas, para que no las vean los del techo y entraron a la cocina.

A saltar /Asaltar al viento

En el primer aterrizaje estaba el camión, ahí las recibían y luego otrxs las acompañaban como en un tobogán al suelo. Le seguía una caminata o corrida en las direcciones señaladas. Ahí, las esperaban para salir del circuito.

A metros de la cárcel, en la iglesia de Los Capuchinos, se celebraba un casamiento. Entre el tumulto de invitadxs cruzó Cristina. En fuga. Enganchó el vestido de una señora y la dejó haciendo equilibrio. En esos segundos de huida vio que Helena se quería subir a un auto equivocado. El del chofer del casamiento. Alguien le avisó que no era. Después, le contaron que las enfermeras del Allende las alentaban.

Cristina gritó ¡Hasta la victoria siempre!

Estaban en fuga y se proyectaban hacia la militancia clandestina. Sus trayectorias marcaban distintos frentes del movimiento de izquierda, pero ante todo y como está impreso en las memorias combativas eran “compañerxs, que es más importante”. Organizadas, se fugaron organizadas. En una ciudad en la que se sentía cerca. Cerca de la revolución.

.*Cristina Salvarezza , habla desde un “nosotras”, las reflexiones y el relato de los acontecimientos se arman a partir de la memoria colectiva que las ex presas políticas construyeron en encuentros con posterioridad a la fuga. Muchos de los nombres, acciones o tareas se hilvanaron tras años, ya que en ese entonces por cuestiones de seguridad y cuidado se realizaban bajo una estructura de compartimentos. La memoria colectiva de las militantes y las disputas de la misma quedaron latiendo en los documentales: Buen Pastor, una Fuga de Mujeres y Muchachas, instancias que fueron parte de la construcción. Así, como también los artículos de prensa, investigaciones académicas y cada espacio en que las fugadas traen la marea.

Punto en Fuga/Obra estrenada en el IV Festival Internacional de Danza Contemporánea en espacios urbanos “Pulso Urbano” Mayo 2011 / Imágenes: Yamila Campos.

Citas

1-Artículo: Creciendo en el Espíritu del Buen Pastor Identidad y pertenencia – Colección “Laicos, semilla de Evangelización” # 3 congregación de nuestra señora de la caridad del buen pastor/ web

2- Maritano –Deangeli La cárcel correccional como agente cultural. Una aproximación al Buen Pastor (Córdoba, siglos XIX-XX)

3- Maritano –Deangeli La cárcel correccional como agente cultural. Una aproximación al Buen Pastor (Córdoba, siglos XIX-XX)

4- En el año 2000 se abre complejo penitenciario de Bouwer, dentro de este el EP3 para mujeres se habilitó en el 2004. Las monjas estuvieron a cargo de la cárcel de mujeres hasta finales de los ochenta cuando comenzó la gestión del Servicio Penitenciario de Córdoba.

5-Dos documentales cordobeses retratan la historia de la Fuga; BUEN PASTOR, UNA FUGA DE MUJERES: (3) Buen Pastor, una fuga de mujeres – adelanto – – YouTube y Muchachas (3) Muchachas – YouTube

6-  El nieto de Sonia | Archivo Provincial de la Memoria (apm.gov.ar)

7- Alude al nombre de uno de los barrios Ciudades trazados por fuera del perímetro urbano, mientras que se referencia al pueblo con el cuarteto, pero desde la distancia, estático con las figuras de la música popular para fotografiar.

8-Con anterioridad al golpe de Estado, tras el “Navarrazo”, el Departamento de Informaciones (D2) ya funcionaba como centro clandestino de represión y tortura.

9-Fue secuestrada junto a su compañero, Daniel Francisco Orozco, el 26 de marzo de 1976 en su casa en barrio Alta Córdoba. Militaban en el PRT/ERP.

10- Documental Muchachas – YouTube

11- El Taller Total fue una experiencia pedagógica y política que tuvo lugar en la Facultad de Arquitectura y Urbanidades de la Universidad Nacional de Córdoba entre 1970 y 1975