COLABORACIONES

Un registro centralizado y público sobre la dictadura

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Distintas organizaciones de la sociedad civil y en defensa de los derechos humanos crearon el Archivo Popular de la Memoria. Una herramientas más para decir, hoy más que nunca, Nunca Más.

Por Mica Petrarca

Bajo la consigna: ‘la memoria es del pueblo’, nace el Archivo Popular de la Memoria, una comisión de investigación independiente integrada por víctimas de la última dictadura eclesiástica militar, y militantes de derechos humanos, abierta a la participación del pueblo con el objetivo de aportar respuestas a una consigna histórica del movimiento de los derechos humanos.

El proyecto busca recolectar, ordenar y digitalizar, con herramientas de inteligencia artificial, información sobre el terrorismo de estado, y sobre el destino de les desaparecides. Volcar todo en una plataforma para que esté al alcance de todes. Hecha por y para el pueblo, abierta a la participación de cualquier ser que tenga datos para brindar.

El acto de presentación fue el pasado 22 de agosto (fecha del aniversario de los fusilamientos de Trelew), en el Auditorio Eva Perón, de ATE nacional. Allí se leyó un documento donde se presentaron como “un colectivo de militantes de los derechos humanos que surge a instancias de la lucha permanente de nuestras Madres, Abuelas, organismos de Derechos Humanos y familiares en la búsqueda de la verdad”, y explicaron que se constituyeron como una Asociación Civil sin fines de lucro, independiente del Estado y cualquier gobierno.

En un contexto político donde se mal habla de la libertad queriendo, quitar derechos populares. Mientras que en la vereda derecha la candidata a vicepresidenta de La Libertad Avanza, Victoria Villarruel, busca homenajear genocidas en un acto negacionista, es una obligación con la memoria involucrarse en los derechos humanos.

Un largo proceso

Carlos “El Sueco” Lordkipanidse es sobreviviente de la ESMA y uno de quienes impulsaron el proyecto.

-¿Cómo nace la creación del archivo?

-Todos estos años post democracia hicimos reclamos efectivos ante los poderes ejecutivos respectivos para que abran los archivos y nunca nos dieron una respuesta, nunca. Y a la vez sabemos que los archivos existen. Nos pusimos la tarea al hombro de elaborarlos nosotros con la información de la que ya disponemos. Y con más, algunos archivos que ya existen y sabemos dónde están. Esto pretende de una manera reescribir la historia de vida de un desaparecido, que es tan importante como la de los 30 000. Entonces trataremos de encontrar desde el momento de su militancia, su secuestro, su desaparición, y la historia que hubo tras cada uno en función de la búsqueda de justicia de cada uno de los individuos e individuas.

La información de la que ya disponen se viene desarrollando hace mucho tiempo, antes de la apertura de los juicios, cuando los entonces sobrevivientes se nucleaban en la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos. “Dijimos, el día que se abran los juicios ¿con qué material los jueces van a trabajar?, ¿qué tipo de prueba hay? y bueno… no había ninguna. Más allá de lo que arrojaba la CONADEP, que era un trabajo muy limitado, parcial e intervenido por cada uno de aquellos que tomó testimonios, desde todo punto de vista, ideológico, político, de todo. Entonces durante toda la época que nosotros denominamos curso del desierto, después del indulto de Menem, nos pusimos a trabajar en una idea que se llamó TRD (Trabajo de Recopilación de Datos) y con la precariedad de medios de la época, empezamos a buscar testigos, y de boca en boca llegar al más lejano punto del país”, cuenta Carlos.

Toda la valiosa información que lograron juntar esos años sirvió para los juicios que se desarrollaron en el país. “En materia de justicia, una vez identificado el represor, los centros clandestinos, establecida una cantidad mínima por lo menos de víctimas, se logró generar un juicio y condenar a 1.100 genocidas hasta ahora”, agrega el militante por los derechos humanos.

Luego, a medida que se fueron realizando los juicios por delitos de lesa humanidad, los sobrevivientes del terrorismo escucharon diversos testimonios que brindaban información general que permitía establecer conexiones según fecha, época, zona u otra circunstancia en que habían sido secuestradas distintas personas, y que permitía saber el destino de desaparecides. Decidieron comenzar a recopilar dichos datos para que quedará registrada la información.

Rumbo al archivo

“Nos dimos cuenta de que no había ninguna institución del estado que estuviera haciendo ese trabajo, ni el Poder Judicial, ni el Ejecutivo, ni la Secretaría de Derechos Humanos. Entonces entramos en contacto con unas chicas que hicieron un trabajo similar con la dictadura uruguaya, y que, con inteligencia artificial, pudieron reconstruir todo lo ocurrido con 190 desaparecidos uruguayos. Surge así, a partir de qué nos enteramos de esta alternativa. Con esta tecnología y la sumatoria de lo que habíamos acumulado como información, muchos de nosotros, militantes de organismos de derechos humanos, víctimas, familiares, vimos la posibilidad de elaborar un archivo propio, donde podamos saber de alguna manera la verdad de lo ocurrido, o de la mayoría de los desaparecidos en lo posible”.

Las integrantes de la ONG DataGénero, un observatorio de datos con perspectiva de género, serán quienes utilicen la inteligencia artificial para automatizar las cargas y procesamientos de información en la plataforma. “No hay pérdida de información. Está todo centralizado en un solo archivo que, además, permite ser enriquecido todo el tiempo, a medida que surgen nuevos testimonios o datos”, agrega Carlos.

Si bien el núcleo duro que integran el proyecto son 15 personas que trabajan a pulmón, se busca recurrir a organismos de Derechos Humanos que ya hayan recopilado información, y abrir la escucha a personas que quieran incorporar datos. “El grupo lo constituye todo aquel que incorpore información, es de todo el país. Esto cubre del norte al sur. Hay que investigar todos los juicios que se desarrollaron hasta ahora, todos los centros clandestinos que hubo, que son 600. Es una tarea inmensa, pero lo que hay es muchas voluntades dispersas por todos lados. Acá lo importante es el laburo y no la agrupación. Osea: no pretendemos una agrupación que le discute nada a nadie, lo que tenemos es una tarea a desarrollar”, explica el sobreviviente, y esa es la razón por la que se elige llamar a este archivo como popular de la memoria.

Cuestión de detectives

-¿Hay alguna estrategia para abrir los archivos?

-Hace un par de años apareció en las noticias una casa en la provincia de Santa Fé que un hombre había alquilado, y en el altillo de la casa estaba hasta el techo de papeles, todos archivos de la represión de lo que se llamaba la D2 (Departamental 2 de Rosario). El hombre tomó contacto con las autoridades y lo derivaron a la secretaría de los Derechos Humanos de la provincia de Santa Fé. Ahí le dijeron que sabían de esos papeles pero que eran viejos, estaban sucios, y no tenían quien se pusiera a organizar ese trabajo.Excusas absurdas, lo que menos se respetaba era por lo menos el dolor de las víctimas y de aquellas personas que todavía siguen buscando el destino de los desaparecidos. Bueno, es el día de hoy que no sabemos dónde está eso que apareció. Ahora es agarrar e ir a golpearle la puerta a la gente que nosotros sabemos, por proximidad por lo menos, que tiene que tener esa clase de información.

Otro ejemplo, el año pasado hicimos un pedido al gobierno nacional, juntamos casi nueve mil firmas para que abra los archivos, la respuesta fue: “vayan a hablar con la doctora Camaño que ahí aparecieron, hay unos archivos ahí”, ¿a dónde?, le preguntamos “acá a la ex SIDE”. O sea la presentación la estábamos haciendo en casa de gobierno, y la SIDE queda a 50 metros de la casa de Gobierno. ¿Usted me está diciendo que aquello que los militares en su momento dijeron que habían quemado todos los archivos es mentira, y los archivos están acá en la SIDE a 50 metros de la casa de gobierno y hace años que se viene reclamando por la apertura de los archivos, y ahora nos vienen a decir, ah sí, vayan a buscarlos están acá en la esquina? Es absurdo. Bueno, fuimos ahí. Efectivamente habían por lo menos tres ficheros gigantes con 250 mil fichas, de un total de 13 ficheros que había por qué vimos las fotos pegadas en la pared. ‘Además habría que ir al altillo del edificio que está repleto de papeles, pero bueno, nadie tiene tiempo de ponerse arreglar eso’, nos dice la interventora.

Entonces, ese tipo de archivos los vamos a ir a buscar a esos lugares.

El objetivo es centralizar información para que esté al alcance de todes, apuntando a encontrar el destino de los 30 mil desaparecidos. Y aspiramos a tratar de, por lo menos, intentar recuperar la identidad de los 350 chicos que faltan encontrar.

El funcionamiento de la página web que aún se está elaborando, busca tener una base de datos que sea ágil, donde uno pueda encontrar rápidamente lo que está buscando y que tenga actualización de información cada tres meses.