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Paraguay elige entre la memoria y la impunidad

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Desde las 07:00 de este domingo 30 de abril, se encuentran abiertos los locales de votación para elegir al próximo presidente de Paraguay. La narcopolítica, la falta de servicios básicos y la presencia de los Estados Unidos son el escenario en el cual se desarrollan las elecciones en el corazón de América Latina.

Texto: Claudia Colman Fotos: Daniel Ñamandu

Era apenas de noche, mientras familias hacían las compras, afuera en el estacionamiento de un supermercado de Asunción en febrero de este año caía al suelo con más de 30 balazos un narcotraficante, miembro y parte del primer anillo del Primer Comando Capital. Un año atrás, el 30 de enero, en un concierto de música en la ciudad veraniega de San Bernardino, sicarios mataron por error a la reconocida influencer Vita Aranda frente a miles de personas.

En Paraguay, el narco estado, encabezado por uno de los expresidentes colorados del país, Horacio Cartes, explica la configuración de las últimas décadas no solo de la economía sino de las esferas sociales y políticas de un país económicamente dependiente, que además de ser agroexportador; también genera riqueza a través de triangulaciones y contrabandos a gran escala. Esta riqueza, a su vez, se concentra en pocas familias, que constituyeron su capital en el periodo de la dictadura de Alfredo Stroessner, la más larga de la región, en base al robo de tierras públicas, tráfico de influencias y violaciones de derechos humanos.

A esto se suma la precarización en todas las esferas de la vida en un país donde sobrevivir también parece una cuestión de azar. Un mes atrás, a 32 kilómetros de la capital, una mujer dio a luz en el piso luego de gritar en los pasillos del Hospital Nacional de Itauguá. Días después, a 21 kilómetros de Asunción, un bebé falleció en el Hospital de Capiatá tras los gritos y suplicios de su padre por una cama en terapia intensiva.

La falta de atención médica y garantía de derechos básicos, también caracteriza el escenario de las elecciones de este 30 de abril, que tiene a la Asociación Nacional Republicana nuevamente como uno de los actores en pugna por la presidencia. Se trata del mismo partido que ha gobernado durante siete décadas (con una breve interrupción durante 2008 a 2013) y convertido a Paraguay, en uno de los países más desiguales de América Latina.

La narcopolítica del coloradismo y la presencia de Estados Unidos

“Vamos a estar mejor” es la principal consigna de la dupla Santiago Peña y Pedro Alliana, candidatos a presidente y vicepresidente, bajo la facción de Honor Colorado del Partido Colorado, liderada por el expresidente Horacio Cartes (2013 – 2018), quien ganó al oficialismo en las internas partidarias el 18 de diciembre del 2022.

Pero, ¿mejor para quienes? Durante el periodo presidencial de Cartes, su patrimonio personal aumentó aproximadamente USD 300 millones y el de su grupo empresarial cerca de USD 1.000 millones. Además, Cartes triplicó la cantidad de empresas a su nombre, dejando el gobierno con 73 empresas de diferentes rubros en conjunto con su hermana Sarah.

Pero las empresas del Grupo Cartes fueron utilizadas para distribuir el dinero proveniente del narcotráfico. Tabacalera del Este S.A., según documentaciones presentadas a la Fiscalía y expuestas públicamente por Arnaldo Giuzzio, de 2013 a 2018 obtuvo por venta local USD 1,1 billones, tres veces más de lo que ganaba exportando. Esto demuestra el esquema de simulación ventas de cigarrillos en el país en papeles, mientras que la gran parte de la mercadería era llevada de contrabando al Brasil y posteriormente el dinero volvía a Paraguay irregularmente a través de casas de cambios y del banco de propiedad del expresidente, cuyas operaciones crecieron 45% más durante ese periodo.

En este esquema de lavado de dinero, también se encuentra la compañía de Bolsa de Valores que tiene como síndicos a José María Peña Nieto, papá de Santiago Peña, y Manuel Peña, hermano del actual candidato a presidente.

Todas estas operaciones ilícitas ya eran conocidas no solo en el país sino también en Estados Unidos. Según archivos oficiales de organismos norteamericanos, filtrados por Wikileaks, Cartes era investigado por lavado de dinero, tráfico de cigarrillos, venta de narcóticos y otras actividades ilícitas. El 5 de enero del 2010, un cable diplomático reveló que la Administración de Cumplimiento de Leyes sobre las Drogas (DEA, por su sigla en inglés) se infiltró en las supuestas redes de lavado de dinero manejadas por Cartes.

Doce años después de esas publicaciones, la embajada norteamericana en Paraguay decide declarar a Horacio Cartes como “persona significativamente corrupta” debido a su participación en actos de corrupción y sus lazos con supuestas organizaciones terroristas el 22 de junio de 2022. Meses después, el embajador Marc Ostfield anunció las sanciones impuestas desde la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de su país a Horacio Cartes, y al actual vicepresidente, Hugo Velázquez.

¿Por qué Estados Unidos decide ahora, y no antes, considerar a Cartes un peligro “por su participación en corrupción desmedida que socava las instituciones democráticas en Paraguay”? Principalmente, para volver a tener el control del territorio debido a la posición estratégica de nuestro país para la Triple Frontera y los recursos naturales de nuestra región.

La sanción económica impuesta a Cartes, que evita que el grupo comercialice en el mercado legal, lo obligó el 24 de marzo a anunciar su salida del Grupo Cartes y la disolución del mismo.

En este marco se inscribe la candidatura de Santiago Peña, que profundizó su discurso de odio en estos últimos meses de campaña, utilizando los medios de comunicación a su favor para desinformar y difundir propuestas de gobierno duramente cuestionadas y en medio de la tendencia #ANRNuncaMás, que encierra como consigna un acto de justicia y memoria en estas elecciones.

¿El cambio ya llega?

La Concertación Nacional, bajo la candidatura de Efraín Alegre, que postula por tercera vez a la presidencia, esta vez con Soledad Núñez como dupla, exministra de la Vivienda y el Hábitat en el periodo de Horacio Cartes, se trata de una coalición de partidos y movimientos de diversos signos políticos, encabezado por el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA).

Efraín Alegre, actual presidente del PLRA, en conjunto con miembros de la Concertación, anunció el 20 de abril parte de su gabinete en caso de ganar estas elecciones. Al mando del Ministerio del Interior anunció a Sebastián Villarejo, del Partido Patria Querida, el mismo que impulsó la ya promulgada ley Zavala Riera, rechazada por diversas organizaciones campesinas por tratarse de una legislación que criminaliza la lucha por la recuperación de tierras y blindar las tierras malhabidas que fueron creadas con fines de Reforma Agraria y que fueron apropiadas principalmente por amigos de Stroessner.

La ley, como ya lo contamos en una nota sobre el tema en La tinta, evidenció la incompatibilidad de dos proyectos económicos para el país, que tiene como centro de disputa la tierra y un sector que despliega todo su aparato represivo ante cualquier intento de buscar mejores condiciones de vida para los sectores más vulnerables.

No es menor, que en las propuestas de gobierno de la Concertación, de más de 140 páginas, no se haga mención siquiera de la recuperación de tierras malhabidas como primer paso no solo para lograr la distribución de tierras, sino como un camino necesario para saldar la histórica deuda en materia de verdad y justicia. No es menor, debido que el PLRA no solo votó a favor del juicio político al entonces presidente Fernando Lugo en el año 2012, sino que impulsó y presentó la acusación contra el mandatario, quien fue destituido por 76 votos a favor en Diputados y 39 en el Senado, marcando un gran golpe al país después de una de las masacres más sangrientas en la historia reciente de la lucha por la tierra en Paraguay, la Masacre de Curuguaty.

Más allá de hablar de la alternancia política, como uno de los posibles resultados de estas elecciones, es necesario reflexionar sobre los proyectos de país que se ha impulsado históricamente desde cada sector, y que para las trabajadoras y trabajadores del campo y la ciudad, no ha significado la consagración de derechos y una alternativa de modelo de país justo y equitativo.

Lo que pasa en el Congreso, también es importante

Las 4.782.940 personas habilitadas para votar, entre ellas 159.716 son jóvenes que lo hacen por primera vez, también podrán elegir a 45 senadores, 80 diputados, integrantes de las juntas departamentales y sus respectivos suplentes, así como a los gobernadores de los 17 departamentos del país.

Por segunda vez, bajo la Ley N°6318/2019 que modificó el Código Electoral Paraguayo, se incorpora el sistema de listas cerradas, desbloqueadas y de representación proporcional para cargos pluripersonales, es decir, las listas seguirán siendo cerradas y por partido, pero cada elector elegirá una lista y dentro de ella marcará al candidato de su preferencia.

Más allá de que este sistema dio como resultado en las elecciones municipales del 2021, la victoria de la ANR, en 11 de las 17 capitales departamentales del país, teniendo Juntas Municipales con mayoría colorada, en estos comicios trae diversas novedades con las candidaturas para la composición del Congreso, mayoritariamente colorado, y que ha despertado en la ciudadanía la necesidad de sentirse representada en la formulación y diseño de políticas públicas.

Los primeros resultados de estas elecciones se esperan para alrededor de las 18:30 horas, dos horas y media después del cierre de urnas. El próximo presidente paraguayo asumirá el 15 de agosto por un período de cinco años, y marcará las nuevas alianzas que se darán con los demás gobiernos de la región, principalmente de Argentina y Brasil.

Pero más allá de cómo finalice esta jornada queda claro que los próximos cinco años, el campo popular deberá seguir buscando su protagonismo político para lograr transformaciones profundas, en un país de realidades urgentes.