ECONOMÍAFEMINISMOS

¡Ollas contra el hambre! 8M y las cocineras populares!

Comparte!

La violencia económica pega donde más duele: la seguridad alimentaria. Con una pobreza en aumento el gobierno ha decidido no distribuir alimentos. Las poetizas populares siguen reclamando Pan, Paz, Tierra, Techo y Trabajo.

Por Ailín Colombo Ilustración: Lita.Ce para Revista Resistencias

Un nuevo 8 de marzo y el movimiento feminista convocó a su primera manifestación conjunta en la era Milei. En esta oportunidad, además de los históricos reclamos del colectivo, la consigna principal es el repudio a las políticas de ajuste del gobierno. En este marco, las cocineras y trabajadoras de comedores y merenderos comunitarios, actoras fundamentales contra el hambre en momentos de crisis, llevarán sus demandas.

El incremento de la pobreza de un 44,7% a un 57,4% en sólo los primeros dos meses de gobierno de Javier Milei, de acuerdo al Observatorio Social de la Universidad Católica (UCA); y casi 50% de inflación acumulada entre diciembre y enero pasados evidencian que los sectores populares son los más golpeados por el ajuste, que se vieron fuertemente empobrecidos.

En el Registro Nacional de Comedores y Merenderos Comunitarios (ReNaCom) están inscriptos más de 40 mil en todo el país. Allí trabajan casi la mitad de las y los trabajadores de la Economía Popular que perciben el Potenciar Trabajo, en su mayoría mujeres. Aún así, no todas las cocineras accedieron al programa.

Según el Observatorio Villero de La Poderosa, estas cocineras asisten a alrededor de 10 millones de personas. Sin embargo, ante este panorama, la política del Ministerio de Capital Humano, dirigido por Sandra Pettovello, es el desfinanciamiento de los comedores y merenderos organizados por los movimientos sociales. La respuesta del gobierno es dejar sin asistencia alimentaria a los comedores populares organizados en general por los movimientos sociales.

Desde diciembre que la asistencia alimentaria no llega a los comedores con la excusa de eliminar a los intermediarios. No obstante, la ministra celebró un nuevo convenio con Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la Argentina (Aciera), que recibió casi $180 millones del ministerio. Pareciera que la estrategia que llevan adelante con este traslado de ingresos es más bien un intento de desarticulación del trabajo territorial de los movimientos sociales.

Feminización de las tareas de cuidado

La pandemia por Covid-19 multiplicó las tareas de cuidado y reflejó su importancia. Tras ese suceso, los movimientos sociales en Argentina se encargaron de poner sobre la mesa el rol vital que cumplen las mujeres que cumplen funciones sociocomunitarias, como lo son la asistencia alimentaria a través de comedores y merenderos populares.

Un punto de inflexión en el reclamo del reconocimiento de estas trabajadoras fue la muerte por Covid en 2020 de la cocinera Ramona Medina, de la Villa 31 y miembro de la organización La Poderosa. El trabajo socio-comunitario realizado en la pandemia dejó a las trabajadoras expuestas al contagio, amenaza que se acrecentó por las malas condiciones de salubridad en los barrios, el ReNaBaP determinó que existen 1,17 millones de hogares a lo largo de Argentina expuestos a factores de riesgo a 2022.

No es novedad la feminización de las tareas de cuidado, ni su carencia de remuneración. De acuerdo a un informe de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), al 2022 el 85% de las tareas sociocomunitarias era realizada por mujeres, de las cuales sólo un porcentaje recibe como salario complementario el Potenciar Trabajo, que consta hoy de 78 mil pesos. 

Además, según la UNC, el 47% de los comedores y merenderos funciona en las propias casas de familia de estas mujeres que los atienden, “compartiendo también el baño y la cocina, solapando lo público y lo privado, ‘comunalizando’ la propia existencia”. Incluso, los movimientos señalan que las trabajadoras socio-comunitarias no sólo brindan alimento, sino también contención, ellas se convierten en referentes de sus barrios.

Ollas a las calles

Funcionarios de gobierno y el mismo Javier Milei repiten que “6 de cada 10 argentinos son pobres”, aún así, toman la decisión política de desabastecer los comedores y merenderos comunitarios del país, cuyo rol histórico de brindar un paliativo al hambre de la población durante las distintas crisis fue fundamental.

A raíz de estas problemáticas, las trabajadoras de la Economía Popular convocan a manifestarse este 8M por el reconocimiento de sus derechos por la tarea social que realizan y la declaración de la emergencia alimentaria a nivel nacional.