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Narcopolítica en Córdoba y fachopolítica en Jujuy

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Mientras en Córdoba, se acusan pejotistas, radicales y macristas por tener conexiones con el narcotráfico, las marchas contras las detenciones en Jujuy piden no olvidarse que detrás de la reforma constitucional de Gerardo Morales está el negocio del litio. Y quienes lo desean, son bancos y fondos de inversión que acaban de tener una reunión con Schiaretti en Nueva York.

Por Lea Ross

Ni la marcha contra Gerardo Morales, ni un acto proselitista de un candidato apegado a la figura del gobernador jujeño, sabían que estaban a punto de cruzarse en el centro de la ciudad. En Córdoba, capital, un fresco invernal me apura a caminar rápido por el centro en este día viernes, superado las seis de la tarde. Allí me encuentro con militantes, u operadores, de la UCR y del PRO armando un pequeño de acto frente al shopping del Patio Olmos, donde realizaría un discurso el candidato a intendente Rodrigo de Loredo, con algunas expectativas de ganar el municipio. El austero escenario es el mismo que viene realizando en distintos barrios: un atril con un micrófono, con la frase que propone ser la “Nº 1” de la ciudad a nivel país, y con un canasto de manzanas. “Mientras el peronismo reparte colchones, nosotros repartimos manzanas”, comentan. Hace un par de días atrás, De Loredo tuvo una reunión express con el presidente de su partido, gobernador de Jujuy y candidato a vicepresidente Gerardo Morales para dejar en claro su apoyo para esa campaña.

De Loredo no aparece. Y su humilde servidor apura el paso para llegar a la intersección de la avenida Colón y la calle Jujuy, que es donde se iniciaría, casi en simultáneo, la marcha contra la reforma constitucional de la provincia norteña. La movilización concluiría en la entrada de la Casa Radical, pegada al Patio Olmos. Son como diez cuadras de distancia. ¿Se cruzarán ambos actividades? Jorge Suspenso.

La gran campaña

El próximo domingo son las elecciones de la ciudad de Córdoba. El resultado estará polarizado, al igual que las elecciones provinciales, entre el oficialismo de Hacemos Unidos Por Córdoba, encarnado por el actual viceintendente Daniel Passerini, y el manzanero De Loredo en Juntos Por El Cambio. Pero un efecto embrionario de esta “nueva era cordobesista”, que promulga Martín Llaryora, es que el principal promotor de la campaña del joven maravilla radical es el propio electo gobernador. Lejos de José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti, que nunca dieron pie a una crítica o una provocación, el actual intendente capitalino optó por contestar insistentemente a las “huevadas atómicas” que dice el contrincante de su aliado en el municipio.

Una situación que es inversamente proporcional al del propio De Loredo que no emitió, públicamente, ni una sola respuesta convincente sobre las acusaciones de tener candidatos en sus listas ligados al narcotráfico, más que decir que se trata de operaciones de prensa, a la que la propia prensa no le conforma por la exposición de los datos.

No hay dos sin…

Las dos figuras en discordia son quienes ocupan los puestos 9 y 10 de su lista para integrar el Concejo Deliberante de la ciudad, con todas las probabilidades para entrar.

El primero es Cristian Chesarotti, que trabajaba como asesor para un actual concejal, ligado a De Loredo, hasta que cedió su puesto laboral a su esposa hace un par de años. La casa de Chesarotti fue allanada por un operativo de Fuerza Antinarcotráfico -manejada por la Provincia- el 8 de junio pasado. Allí se habría encontrado droga, un monto de dinero y elementos proselitistas. En la cuadra donde está ubicada la vivienda es de esas zonas donde se puede definir como un Estado ausente, con veredas mal cuidadas y basura que se acumula frente al establecimiento. Durante el operativo, vecinxs de la cuadra abuchearon la presencia de esas fuerzas, armados con cascos y chumbos, como si el Estado mismo expusiera la peor cara para el barrio.

Imagen del momento del allanamiento en la casa de Chesarotti.

Al final, quedó imputado un medio hermano de Chesarotti, acusado de narcomenudeo. Un mes después, a comienzos del presente mes, la noticia tomó vuelo cuando la esposa del Chesarotti, la actual empleada del Concejo, pidió que le devolvieran 60 mil pesos de esa incautación, porque decía que eran para pagar la campaña de Juntos Por El Cambio. Bastante escaso para hacer un temerario pedido, proclive a que se exponga mediáticamente. Con eso bastó para que el oficialismo provincial retrucara a sus contrincantes “cambiemistas” cuando Luis Juez le dijo a La Nación + que el equipo de Llaryora compraba adeptos votantes ofreciéndoles estupefacientes.

Según averiguó La Luna con Gatillo, el inmueble de la discordia está a nombre de una empresa, bajo la figura de SRL, que es dueña de otros lotes de la zona, sin que se pudiera detectar su número de CUIT propio. Chesarotti había utilizado ese domicilio para los registros de los aportes personales en las campañas electorales de Juntos Por El Cambio. Aquí abajo se expone que en el 2015 aportó 15 mil pesos, su equivalente al valor de hoy es casi diez veces más que el pedido de los 60 mil que reclamó su esposa. Otros nombres que aparecen allí pusieron como domicilio barrios mucho más coquetos y donde convivien con señores y señoras mucha más acaudaladas.

Los aportes de Chesarotti en 2015 para la campaña de Juntos Por El Cambio, anotando el mismo domicilio.

La otra involucrada es Jessica Tamara Rovetto, referenta de la Juventud PRO Córdoba, por ser esposa y abogada de Lucas Luciano Agüero, imputado por una investigación del fiscal federal Maximiliano Hairabedian, acusado por integrar una banda narco, en particular en el transporte de la mercadería. La hipótesis de la fiscalía es que el líder de la organización es el ex dueño de una famosa concesionaria de autos de alta gama en Villa Carlos Paz, que habría funcionado como “pantalla” para ocultar el verdadero negocio, y que se expuso a partir del año 2021. En junio de este año, se elevó la causa a juicio. Podría tratarse de uno de los pocos casos donde se podría detectar la ruta del dinero narco. Por el momento, se aclara que Agüero cumpliría un rol secundario en esta estructura delcitiva.

Es importante a recalcar que tanto Rovetto como Chesarotti no están investigados por la justicia, ni la provincial ni la federal. Pero con eso bastó para que muchas figuras del oficialismo provincial hicieran campaña contra los “narco-concejales” de De Loredo.

Relatos salvajes

Si uno revisa las cuentas personales de algunas figuras del oficialismo municipal y provincial, se va a contemplar duras publicaciones contra los “narco-concejales” de De Loredo, que exigen la renuncia de ambos candidatos y proclaman mensajes puritanos contra el narcotráfico. Aparentemente, en esta “nueva era” del Cordobesismo, todo fue pensado desde el equipo de Llaryora, con la adhesión de algunos quienes están pegados al candidato presidencial Juan Schiaretti, quien no se encontraba en Córdoba durante este “narco-escándalo”, sino en Nueva York, dando conferencias en salones de Naciones Unidas en el marco de los debates de la Agenda 2030, basado en compromisos para reducir la pobreza y los efectos invernaderos, pero también en la sede de los principales bancos y fondos de inversión, como el JP Morgan y BlackRock, quienes tienen más intereses en la extracción de litio en Jujuy. Alguien de su equipo sacó una fotografía, donde se ve esa reunión, con sugerentes cuadros sobre especies animales colgadas en la pared, que podría tratarse de un alusión al salvajismo que hay en las finanzas.

Fotografía de Schiaretti, en la sede del JP Morgan en Nueva York, contando relatos salvajes.

Aún así, Schiaretti sabe que esa campaña contra el principal opositor de Llaryora tiene sus salpicaduras. Los hechos recientes remiten lo ocurrido hace casi una década y media atrás, durante su primer mandato, en la época de la “vieja era”.

¿Y ahora qué? ¿Son todos narcos?

En el año 2010, había renunciado a su cargo una importante secretaria de las oficinas de Derechos Humanos, de apellido Juncos, por una acusación mediática que la involucraba en la venta de drogas (narcomenudeo). Un año después, se realizó una reforma institucional, donde la provincia se encargaría de librar investigaciones y allanamientos para la venta de estupefacientes a menor escala.

Sin embargo, en el 2012, Juncos renunció en su cargo como asesora de un concejal por un allanamiento realizada en su propia casa por una investigación federal sobre una red de trata. La historia no se repite, solo pasa a ser una farsa.

También se expuso que ella era la madrastra de una reconocida figura de la venta de drogas en la capital, que recibió el apodo de “el Chancho”. A mediados de este año de 2023, se informó que ese animalito de corral recibiía un nuevo juicio en su contra, junto con su actual pareja, guardiacárceles e incluyendo al hijo de Juncos, por armar un nuevo negocio “narco” desde su celda en Bouwer. Dicho sea de paso: el concejal que recibía el asesoramiento de Juncos era Eduardo Serrano, quien en abril de este año renunció a su cargo como legislador oficialista de Hacemos Por Córdoba por una denuncia en su contra por violencia familiar. Días después, le fue mal en las elecciones municipales en Lozada, que ni siquiera vive allí, y que lo hizo con el sello de Juntos Por El Cambio, recibiendo el apoyo de Patricia Bullrich.

Garras de litio

“¡Ah! ¿De Loredo está en el Patio Olmos?”, me comentan algunos quienes se hacen presentes en la austera concentración en la calle Colón, en repudio a la ola de detenciones en la provincia de Jujuy, impulsada en parte por la comunidad boliviana y comechingona de Córdoba. El paso sobre la calle se hace lenta hasta llegar a la Casa Radical. Alguien pregunta de qué se trata la movilización, al que le llamó la atención por la wiphala. “Yo soy de Bolivia. Hace diez años que vivo acá. Lo que pasa es que no me entero de nada, por el tema del laburo y porque tengo que mantener a cinco chicos”, responde.

La marcha llega finalmente al Patio Olmos. Pero De Loredo no está. El equipo de campaña ya había retirado incluso las sillas y el atril.

La manifestación concluye en la sede de la Unión Cívica Radical. Desde allí, frente al ruido automovilístico, Víctor Acebo, del Instituto de Culturas Aborígenes y conocido por ejercer ceremonias espiriturales en la gran ciudad tomó la primera palabra: “Nosotros no estamos de acuerdo con la muerte. No estamos de acuerdo con aquellos que se creen dueños de la vida. No estamos de acuerdo con aquellos que hacen campañas políticas contra los derechos humanos y contra la vida. Por eso, la caminata de cada uno de nosotros es para sumar, para acompañar, a cada hermano, a cada hermana. No podemos permitir ni aceptar esto. Por eso nuestra presencia, nuestra voz, es de mandar un mensaje no a Jujuy, sino también a toda Córdoba, a todos los ciudadanos, para decirles que se sumen a esta lucha. No podemos aceptar más a aquello que intenten atentar contra la vida”.

Un Jallalla, un Marichiweu y un Kamichingon fueron las entonaciones de cierre. “A seguir atentos a lo que pasa allá. Y nunca olvidarse que todo esto es por el litio”, insisten las personas más jóvenes al concluir su palabra. Por esa razón, volvemos a compartir el siguiente artículo que problematiza los puntos detrás de la reforma y quiénes están detrás de ese negocio minero para extraer el metal alcalino. Básicamente, los mismos bancos y fondos que tuvieron su reunión con el actual gobernador de esta provincia.

http://www.lalunacongatillo.com/la-sombra-del-litio/

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