COLABORACIONESEntrevistas

Luche como las compañeras

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Por Santy Rodriguez – Ilustración @negramanosrojas

El espacio recreativo Nadina Ontivero comenzó con una toma de tierra que era un micro basural ubicado en el barrio San Martín de la ciudad de Río Cuarto, en la actualidad se desarrollan ollas populares, huerta comunitaria, roperito comunitario y diferentes festejo para compartir con lxs vecinxs del sector. El espacio está nucleado dentro de la FeNaT (federación nacional territorial) con diferentes otros espacios como cooperativa textil, cooperativas de construcción, comedores y merenderos, murgas barriales pertenecientes a la CTA-A (Central de trabajadores de la Argentina autónoma). Quienes participan de estos espacios y son quienes llevan al frente distintas luchas y discusiones ¿Qué rol histórico ocupan?

Las referencias que se construyen en el camino también están pactadas por una hegemonía, hay formas de ser militante, hay una estructura de la militancia, rígida, sólida que se desprende de textos, ensayos, prácticas que son reproducidas constantemente. Pero quienes venimos del territorio y no somos ni fuimos parte de la consolidación, porque no somos parte de las historias que son construidas incluso desde la militancia academicista. Las referencias las construimos desde otro lugar.

Mi referencia y seguro la de tantxs es mi vieja laburando a más no poder para traer algo de comer a nuestros hogares, la referencia es la compañera que tiene una olla popular en su casa y le da de comer a todas las crías del barrio, referente era la que prendía con toda la furia la primera goma en algún piquete.

No somos Fidel y el Che, ni tampoco participamos de la liberación y revolución cubana, no somos Juana Azurduy luchando por la independencia, no somos grandes cuadros políticos gritando frente a un micrófono. Pero sí combatimos cara a cara un enemigo claro, sí ponemos el cuerpo donde hay que ponerlo, sí somos parte de un legado de compañeras y compañeros que creyeron que otro país más justo es posible, sí nos construimos y reconstruimos constantemente con discusión política, desde el afecto y el cariño.

Y a la hora de accionar creemos que es importante hacernos cargo del rol histórico que ocupamos, como sujetxs politicxs historicxs del hoy, nuestro rol histórico es hoy.

Nadina Ontivero, la Nadina es una referente, cuando su corporalidad ya no caminó nuestros barrios, no estaba para tomas mates y reírnos, no estaba en alguna marcha gritando algún cantito piquetero, dejo algo mucho más fuerte, que se distribuye al pasar los años y que es parte de nuestra historia.

Sus convicciones, su manera de no esquivar las discusiones complejas, de poder encararlas con algúnx compañerx y darle un abrazo, sin resentimiento, entendiendo el poder y la firmeza de decirle a alguien compañerx, su claridad para identificar cuáles eran las luchas que había que priorizar y en cuáles no había que detenerse. Podría escribir muchísimas cosas más, desde el poco tiempo que compartimos y también sobre las millones de historias que las compañeras se encargan de redistribuir.

Hace un tiempo que venía pensando en escribir algo sobre la Nadina y tomando mates con un grupo de compañeras que crearon un espacio recreativo en el barrio San Martin, uno de los barrios más postergados por el estado, el cual hoy lleva su nombre. Hablar de la Nadina todavía es doloroso…

Yesica – El terreno donde teníamos la huerta, y que ya tenia su nombre, lo tuvimos que devolver y tomamos un pedazo de tierra del barrio San Martín que era un basural, lo empezamos a limpiar y empezamos a crear el espacio ahí. Ella nos trasmitía seguridad, paz, nos decía que todo lo que nos propongamos lo podíamos lograr.

Ayelen – También vimos que la necesidad del barrio era tan grande y empezamos a cosechar para darle lo que salía de la huerta a las vecinas del lugar.

Soledad – Es un lugar donde hacemos ollas populares, eventos para compartir con los vecinos en esta época tan difícil que nos toca resistir.

El espacios recreativo Nadia Ontivero es más que un espacio de militancia, es un espacio de encuentro donde las compañeras se expresan, es un lugar que transmite una energía de tranquilidad donde podes ir a discutir, pasar el día y construir desde el afecto en colectivo.

Karen – Yo hace poco empecé a trabajar en la huerta y es un lugar que me trasmite mucha paz. Yo no conocí a la compañera pero cuando vas a ese lugar se siente que ella está.

Las compañeras que pasaron por nuestros espacios, por nuestra vida y son quienes nos interpelaron en todos los sentidos, creían que otro mundo es posible, que es necesaria la lucha para encarar y conquistar los derechos que nos corresponden.

Jesica – Acá en el barrios se ven necesidades más intensas que en otros lugares. Acá están asfaltando pero hay un montón de necesidades básicas que no están contempladas, la luz, el agua, una vivienda digan. Las necesidades siempre estuvieron, que no las vean es otra cosa.

Laila – Las necesidades las ven, que miren para otro lado es otra cosa, pero las necesidades son visibles todo el tiempo.

Karen – Y las necesidades cada ves son más, la crisis economía que golpea siempre a solo una parte se está intensificando mucho mas.

Soledad – Esto también nos genera poder pensar en la otra persona, con el odio que hay en todos lados, pensar en el otro y poder discutir porque siguen pasando todas estas cosas.

¿Qué es lo que les genera no solo tener el nombre si no también llevar sus convicciones al frente?

Ayelen – Ella nos dejo el poder ir a frente, siempre pelear y pelear por todos.

Karen – Yo no logré conocerla, la conozco por las historias de las compañeras, pero siento que dejo el poder pensar en que existen muchísimas personas que se le vulneran derechos y no podemos no hacer nada. Y su legado siempre va a ser contado a las personas que vengan, cómo a mí en su momento.

Valeria – Lo que yo veo es que después de tantos años de conocerla, es un tema doloroso hablarlo, pero ella siempre le enseño a cada compañera el luchar, en lo decaer en ningún momento e ir al frente por nuestros hijos, por nuestros compañeros, por todos.

Ayelen – Un ser especial.

Mientas el mate corría y la charla también se llenaba de silencios porque recordar el dolor también nos ponía a repensar momentos donde la lucha nos cruzó con la Nadina y que son parte de momentos históricos. La Jesi lo dijo claramente ”este camino tiene huellas y sin esas huellas no estaríamos acá”

La Maite Amaya decia que ”la libertad es un músculo que se ejercita, cómo no pensar a la militancia como un ejercicio para llegar a esos estadios” y ahí están las compañeras, aportando, accionando y poniendo dónde hay que poner. Después de su partida, donde repito, la herida sigue doliendo pero recordarla también es exigir un reconocimiento histórico y a partir de ahí dejar en claro cuáles son las luchas que siguen en pie y que son luchas donde las compañeras estuvieron presentes es necesario para reivindicar lo que históricamente vienen postergando, salario universal, tierra, techo y trabajo.

Pero después de su partida y militar en el mismo espacio deja en claro que las flores de resistencia nacen en los barrios.