La sombra de un desalojo

Por Lea Ross

Tal como lo advirtieron informes anteriores de La Luna con Gatillo, se pronosticaba un fuerte panorama represivo contra las luchas socioambientales centralizadas en contra de las obras de dos autovías viales, debido a los impactos en la cobertura vegetal, las cuencas hídricas y el avance sobre los territorios. La ferocidad de un operativo policial, llevada a cabo al pie de la montaña, al oeste de la Ruta Nacional 38, expone fuertes intereses electorales, pero también empresariales.

Hablamos de un negocio que se materializa en la llamada sección 1D de la Autovía de Punilla, donde la constructora ganó la licitación con una oferta económica de 3.468 millones de pesos, cuando el Estado provincial había ofrecido $ 2.438 millones. Es decir: una sobrefacturación del 42,35%.

No solamente hablamos de sospechas de acuerdos en el ámbito político, sino también de otros con un patrimonio del tamaño del mismísimo Joe Lewis, el okupa de Lago Escondido.

Lo cinematográfico

El martes 10 de mayo, a las tres y media de la madrugada, un fuerte operativo policial desalojó un acampe que ponía freno al avance de la construcción de un obrador para uno de los tramos de la Autovía de Punilla, a la altura de Molinari, pegado a la ciudad de Cosquín. Dicha modalidad de protesta se había iniciado el viernes anterior, manteniéndose durante el fin de semana entero, y con la expectativa de aferrarse el lunes, al ser el inicio de una semana laboral. En ese día, el presente portal había estado presente, donde realizó la siguiente y pequeña crónica audiovisual:

Las máquinas de la constructora SACDE SA empezaban a salir del predio donde estaban alojadas, dispuestas a iniciar su semana de trabajo. Bajo la custodia de Infantería y de la Policía de Córdoba, se calculaba un potencial preparativo de despojo contra lxs acampistas. Sin embargo, al llegar a un centenar personas por la fuerte convocatoria, el comisario de Cosquín, Cristian Lencinas, trasladó un aviso:

-Acabo de recibir una notificación de la empresa constructora, informándome que no van avanzar por el día de hoy las máquinas.

-¿Ah, sí? ¿Y la empresa le dijo cuando iban a volver a trabajar?, le pregunta el abogado de los manifestantes.

-No, ni idea. Puede ser de acá a unas semanas o de acá a un par de días. Pero simplemente me informaron de eso. Que por el día de hoy, no iban avanzar.

Dicho y hecho, las máquinas volvieron a resguardarse y los uniformados se retiraron en sus móviles.

Doce horas después, la misma hora pero a la madrugada, quienes permanecieron en el acampe, fueron desalojados por las mismas fuerzas que retornaron al lugar de manera sigilosa. “¡Salgan de acá!”, habría gritado el propio Lencinas, que anteriormente se mostraba dialoguista.

El esquizofrénico Lencinas, mostrándose dialoguista con los activistas, previo a organizar una represión en plena madrugada. Gentileza: Gabriela Taborda Varela.

Eran diez personas -entre ellas, siete mujeres-, que salieron corriendo, con lo que tenían puesto, bajo la oscuridad y el frío, hasta esconderse en un establecimiento, evitando ser detectados por las luces de los vehículos policiales. Permanecieron diez horas seguidas. “Fue algo cinematográfico”, comenta una de las que vivió la persecución. A partir de las manifestaciones a la vera de la Ruta Nacional 38, y la intervención de los letrados, las fuerzas policiales abrieron camino y, alrededor de las dos y media de la tarde, la decena de cuasi refugiadas ocultas salieron del escondite.

La Policía de Córdoba ordenaba a quienes se contactaban con la prensa de notificar que no hubo tal desalojo y que en realidad fue una salida voluntaria, debido a diferencias de internas entre los manifestantes. El presente cronista, tanto como testigo ocular como a partir de la consulta de sus fuentes, puede dar fe que no existió tal interna.

A partir de las manifestaciones realizadas en Cosquín, en repudio a lo ocurrido, la fiscal de instrucción de susodicha localidad, Paula Kelm, respondió que ella no había dado ninguna orden de desalojo y que, por ende, la policía trabajo de manera autónoma. Por tal motivo, se libró un sumario de oficio para investigar el operativo, bajo las órdenes de Lencinas. También se menciona el nombre del oficial Rodolfo Ayala.

Mientras tanto, en el día de hoy, la policía vigila la zona, mientras las palas mecánicas de SACDE SA realizan los trabajos para el paso de la autovía.

Levantando con pala

¿Qué razones tendría la Policía de Córdoba de ejercer un desalojo flojo de papeles, como esbirros para una de las tantas constructoras que habitan en la provincia?

Según su página web, SACDE (que significa Sociedad Argentina de Construcción y Desarrollo Estratégico) se presenta como una de las “principales empresas argentinas de desarrollo y construcción de obras públicas y privadas”, con más de 40 años de existencia. En realidad, su fundación, llevada a cabo en octubre de 1977 por parte de Franco Macri, llevaba otro nombre y con una sigla distinta: IECSA, que se convertiría desde la dictadura en uno de los principales jugadores de la “patria contratista”, junto con Roggio, Techint, Pérez Companc, entre otros.

Macri y Mindlin, primer y último dueño de la constructora SACDE. En el medio, sus palas mecánicas guardadas a la espera de una represión en las sierras cordobesas.

En Córdoba, a principios del presente siglo, con la llegada de José Manuel de la Sota como gobernador, se le adjudicó a IECSA, junto con la firma local Electroingeniería, la construcción de 120 nuevas escuelas provinciales. El presupuesto tuvo un reajuste de más del doble y, en algunos casos, las obras tardaron el triple en concretarse, como le pasó al colegio secundario de su humilde servidor. Los trabajos fueron financiados por un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo. Quien pasaba en el directorio de IECSA era el ingeniero Mauricio Macri, hijo de Franco. Para el año 2007, en el contexto en que Mauricio Macri asumió la jefatura de gobierno porteño, se concedió la dirección de IECSA a Ángelo Calcaterra, primo del futuro presidente.

IECSA también había ganado parte de la primera licitación de los gasoductos troncales, en el primer gobierno de Juan Schiaretti (2007-2011). Pero luego se quebró por el corte del crédito. Para el segundo llamado, realizado nuevamente por Schiaretti en su segundo mandato (2015-2019), ganó IECSA otra vez.

Para el tercer mandato de De la Sota (2011-2015), IECSA formó parte del combo de constructoras que tuvieron la tarea de convertir el tramo cordobés de la Ruta Nacional 36 en una autovía. Hablamos del paso vial que conecta a las dos principales ciudades de la provincia: la ciudad capital y Río Cuarto. Además de la constructora de los Macri, participaron de las mismas empresas que se repartieron los actuales proyectos de autovías de Punilla y Paravachasca: Roggio, Paolini, Chediack, y Boetto y Buttigliengo.

En ese período, IECSA formaba parte del grupo empresarial ODS, de Calcaterra-Macri, donde casualmente existía otra firma donde también trabajaban personas ligadas al poder político cordobés. Hablamos de Madero Urbana SA, donde figuraban Roberto Poplawsky, cuya hermana, Carmen o “Carmencita”, fue secretaria general de De la Sota, y Ramiro Sosa Navarro, quien luego ocupó la presidencia del Banco de Córdoba. Madero Urbana SA se encargaba de invertir emprendimientos inmobiliarios de alta gama en el coqueto Puerto Madero.

En 2017, a poco más de un año de la asunción de Mauricio Macri como presidente, Calcaterra cedió la compañía al magnate Marcelo Mindlin, CEO de Pampa Energía, encargada de la generación, producción y distribución de la electricidad en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, siguió manteniendo en sus cargos a Ramón Garrone y Santiago Altieri, antiguos laderos de Calcaterra y socios de las mencionadas figuras claves del delasotismo.

Al año siguiente, un dictamen del fiscal Franco Picardi sostuvo que fue una venta ficticia, porque SACDE tendría como accionista a una offshore en Delaware, cuyo directorio es compartida tanto por Mindlin como por Calcaterra.

En 2019, Pampa Energía SA, dueña de la constructora SACDE, fue una de las empresas que más plata aportó para la campaña de Juan Schiaretti para la gobernación. Dos millones y medio de pesos para ser precisos. Lo curioso es que Pampa no tiene incidencia en la electricidad cordobesa, que está en manos principalmente de la estatal EPEC y algunas cooperativas del interior.

La sombra inglesa

Pampa Energía S.A. tiene como principal accionista a Pampa Holding LLC., una empresa radicada en Delaware, distrito de Estados Unidos que funciona como una guarida fiscal. A su vez, esta firma tiene como accionistas a Labmex International y Pampa F&F LLC., esta última también en Delaware y administrada por Dolphin Fund Management S.A., empresa de Mindlin cuyas oficinas están en Uruguay, y Labmex International, una sociedad registrada en Luxemburgo y controlada por Tavistock Group.

Joe Lewis.

Tavistock Group, por su parte, es una compañía cuyo dueño es Joe “Ted” Lewis, un inglés nacido en Londres, con una fortuna que ronda los 5.300 millones de dólares y que figura como la séptima persona más rica de Inglaterra. Lewis se dedicó al comercio de divisas entre 1980 y 1990, y en 1992 se asoció con el magnate George Soros para apostar contra la libra esterlina obteniendo enormes ganancias con el llamado “Miércoles Negro” de ese año. Parte de lo ganado por Soros, fue aportado como préstamo en Argentina para que un joven Mindlin y Eduardo Elsztain compraran el Banco Hipotecario Argentino, Mientras que Joe Lewis pasó a ser un gran inversor de la mano de su holding Tavistock, que actualmente controla más de 200 compañías en quince países, cuyo principal activo en Argentina es la estancia de 11.000 hectáreas de Lago Escondido, en la provincia de Rio Negro, que esconde el lago del mismo nombre y tiene impedido el acceso a quienes habitan en nuestro país, salvo para los empleados de Lewis y el ex-presidente Macri que es su huésped de honor. Por ahora, no se tiene información que Schiaretti haya pasado por ahí.