La estrategia del represor

Por Laura Arroyo para Wayka.pe – 📷Radio Pachamama

El terruqueo deshumaniza al que protesta. Si quien protesta no es humano cualquier vía de silenciarlo vale. El mensaje de “estamos en guerra” del congresista Jorge Montoya o el de Alejandro Cavero con su “matar o morir” extrema esa narrativa de deshumanización y crea dos polos falsos: terrucos/vándalos versus ciudadanos. Así, te obligan a posicionarte en ese marco delineado desde el poder por esta estrategia discursiva: o eres terruco/violento/vándalo/azuzador o eres ciudadano. Esto último equivale a no manifestarte, pero no en esta ocasión, sino nunca. La resignación como doctrina. El “peruano de bien” como sujeto pasivo. El “indio permitido” como aquel que no se queja. El neoliberalismo en su máxima expresión: individualismo, resignación y protección de la materialidad por encima de las vidas.

En la ”guerra” todo vale. En la “guerra” se ”elimina”. En la “guerra” o se gana o se pierde. El diálogo no es una vía en la “guerra”. La cesión, mucho menos. Oír al “enemigo” no es posible en una “guerra”. Al “enemigo” se le combate y punto. Esta es la estrategia discursiva del represor que justifica así el actuar de las Fuerzas Armadas.

Hoy esa estrategia discursiva se ha concretado del todo. Llevan días desplegándola por todas las vías de enunciación desde el Gobierno, el Congreso en su mayoría golpista y con el aval del poder mediático que hace de altavoz del discurso. Más de diez muertos en una semana de Presidencia de Boluarte sin un solo responsable político. Siete muertos en lo Ayacucho en primer día de estado de emergencia amparado en esta estrategia. Una masacre mientras el Congreso vuelve a dilatar el adelanto electoral y la misma presidenta Dina Boluarte terruquea al pueblo que se supone representa.

Las manos de este Gobierno y este Congreso están manchadas de sangre. No hay diálogo posible con estos actores. Tocan otros. Tocan nuevos. Es la calle la que está haciendo que todas las máscaras democráticas caigan una a una al suelo, pero en el camino hay vidas perdidas, cuerpos golpeados, voces silenciadas. La comunidad internacional tiene que ver lo que está ocurriendo porque los derechos humanos para el Perú movilizado ya no lo garantizan estas autoridades. Que se sepa. Que se vea. Que la masacre indigne a todo el mundo. No se puede ser indiferente. Postea, difunde, conversa, presta tus redes sociales, habla con tus grupos de mensajería instantánea, manda audios a tus amigos, circula la información y la reflexión. Eso es hacer política. Hoy más que nunca necesitamos hacerla. En todos los espacios. Politicemos el dolor y la indignación. Es la única vía que tenemos para cuidar a nuestra gente que está en las calles exigiendo una sola cosa: DEMOCRACIA.