La autovía y la corrupción

Autovia punilla

Una demostración periodística-matemática pone la sospecha que las empresas constructoras se pusieron de acuerdo para repartirse los tramos de la polémica obra de la Autovía de Punilla, violando la Ley Nacional de Libre Competencia.

Por Lea Ross | Ilustración: @nico_mezca

Los trabajos por licitación del primer tramo de la Alternativa Ruta Nacional 38, conocida como “Autovía de Punilla”, estarían violando la Ley 27.442 de Defensa a la Competencia. A partir de un simple análisis matemático, llevada a cabo por La Luna con Gatillo, no solo se pone en duda que las empresas constructoras que entregaron recientemente sus ofertas económicas lo hicieron de manera independiente, sino que habrían llevado a cabo una maniobra que fraguaría fondos públicos.

La obra recientemente licitada, y cuya construcción se pondría en marcha en 60 días según declaraciones recientes del gobernador Juan Schiaretti, consiste en una traza de 22 kilómetros que comienza en la comuna San Roque y llega hasta la altura de Cosquín y Molinari. Distintas asambleas serranas han denunciado que ésta obra pública viola las leyes ambientales, restringió la participación ciudadana y no realizó la consulta previa a comunidades indígenas de las zonas. Por ende, las acusaciones van contra los estados provincial, municipales y comunales. La novedad aquí es que la ilegalidad abarcaría ahora al sector privado, al exponerse la existencia de un cartel que, según la normativa mencionada, son “prácticas absolutamente restrictivas de la competencia y se presupone que producen perjuicio al interés económico general”.

La empresa Caminos de las Sierras SA -cuyas acciones están en manos del Estado provincial cordobés- está a cargo del proceso licitatorio, donde decidió dividir el proyecto en cuatro secciones (1A, 1B, 1C y 1D) para cuatro licitaciones separadas, pero en simultáneo. Esto le permite al lobby de la construcción tener más facilidad para dividirse este negocio solventado, en gran parte, por los dólares aportados por el Banco de Desarrollo de América Latina.

Izq.: Oficinas de Caminos de las Sierras SA, a la hora de abrir los sobres de las constructoras. Der.: Protesta contra la autovía, frente a la misma sede.

El “método Velazco”

En el año 1981, en plena dictadura, un correntino llamado Juan José Velazco denunció la existencia de un cartel de obra pública en distintas licitaciones del país, donde aparecen repetidas las mismas empresas proponentes. Para demostrarlo, recurrió a un método estadístico donde midió dos variables distintas: la magnitud de las ofertas privadas por encima de lo calculado por el Estado y la dispersión de las mismas. Según la teoría de Velazco, es probabilísticamente imposible que, dentro de la libre competencia, todas las propuestas de una licitación estén muy por arriba de presupuesto inicial y, al mismo tiempo, se mantengan en un orden armonioso. De existir ello, no solo las empresas se pusieron de acuerdo para presentar ofertas muy por arriba de lo que demandan los costos, sino que también se pautan previamente qué número se presentan, a partir de un determinado patrón o algoritmo. Así, se decidía quién ganaba en cada licitación y, con el dinero sobrante, se repartían el botín entre ellos.

Entre las empresas que denunció Velazco algunas siguen vigentes, como la corporación Techint, la constructora IECSA de la familia Macri, el emporio cordobés Grupo Roggio, entre otros. Pasaron cuatro décadas, y algunas de esas empresas también participan en la disputa por la Autovía de Punilla.

Los participantes

La siguiente tabla muestra la totalidad de empresas que entregaron sus ofertas a las oficinas de Caminos de las Sierras para las cuatro licitaciones, con sus respectivas ofertas económicas o, en caso contrario, señalando que fueron expulsados por no tener los papeles completos. Como podemos ver, solo dos quedaron fuera: Rovella Carranza SA, y Boetto y Buttigliengo SA.

Por otra parte, vemos que solo una empresa logró entrar en la disputa por las cuatro secciones de la obra: José J. Cheadiack SAICA. Otras dos entraron para tres tramos: SACDE y Benito Roggio SA. Finalmente, Paolini Hermanos SA solo entró en una.

En este momento, Caminos de las Sierras está revisando las carpetas. Y si todos tienen los papeles en regla, ganarían aquellos que ofrecieron las propuestas más económicas. De ser así, el Grupo Roggio se quedaría con la mitad de la obra, al apoderarse de las secciones 1B y 1C, que abarcan desde Bialet Massé hasta Santa María de Punilla. Mientras que Chediack se conformaría con el 1A, que son los primeros 5 kilómetros, y que casualmente son la continuación de la obra del puente sobre el lago San Roque, construido por la empresa Astori, pero que en los márgenes viales fueron hechos por la mismísima Chediack. Y finalmente, los últimos 5 kilómetros del 1D, a la altura de Cosquín, serían para SACDE.

El cartel

Ahora expondremos un análisis cuantitativo de las ofertas económicas, ordenadas de menor a mayor para cada sección, incluyendo la oferta inicial que se propuso desde el Estado. En esta segunda tabla, también se muestra la brecha entre esa propuesta inicial con la de los particulares. Finalmente, la diferencia de puntos porcentuales entre esas brechas se exponen en la última columna.

Como podemos ver, las ofertas privadas van entre 37% y 67% por arriba de lo presupuestado por la administración pública. Se aclara que todos los números oficiales y privados tienen el IVA incluido. Por lo tanto, la demanda de las constructoras para todo el primer tramo de la autovía de Punilla llevaría a una sobrefacturación del 42% en promedio. Por ende, se cumple el primer requisito del “teorema de Velazco”: las sobreofertas.

En cuanto a la dispersión de las mismas, vemos en la siguiente gráfica las tendencias de las ofertas de los cuatro tramos, representados en las líneas de distintos colores, teniendo como de base número 100 las ofertas iniciales propuestas por el Estado. Así vemos que los empresarios fueron fluctuando de manera armoniosa, incluso de manera específica entre 1A y 1C (azul y amarillo), y entre 1B y 1D (naranja y verde). Ergo, esa armonía estaría cumpliendo el segundo requisito de Velazco: la falta de dispersión entre las ofertas.

Ahora bien, lo particular del caso “Punilla” es que se incluye un “tercer requisito” inédito, por fuera de la fórmula de Velazco pero que lo ratifica aún más, que es el hecho de que estamos hablando de cuatro licitaciones separadas, con pliegos diferentes entre sí (algunos incluyen puentes; las cuatro atraviesan geografías distintas, que van desde lo urbano a lo rural; algunas requieren más trabajos de voladuras; etc.). Por lo tanto, toda esa “sintonía fina” pone en duda de que haya ocurrido mediante una libre competencia. Igual que en la Dictadura.

La ecuación de la estafa

Como hemos dicho, pareciera haber una tendencia paralela entre 1A y 1C, y otra entre 1B y 1D. Casualmente, en el primer grupo, solo entraron dos ofertas para cada sección; y en el segundo, entraron tres para 1B y cuatro para 1D. Vamos a graficar por separado ambos fenómenos, para determinar la ecuación que habrían recurrido los empresarios para dibujar los números. Para eso, utilizaremos lo publicado en última columna de la última tabla, referida a la diferencia en puntos porcentuales entre las ofertas privadas.

En el primer gráfico, contemplamos una cuasi paralela entre 1A y 1C, donde si se lo mira como una función lineal, cuyas fórmulas figuran en la base de la imagen, vemos que en números absolutos la diferencia entre las variantes (26,7 – 24.03) y entre las ordenadas (65,78 – 64,4) coinciden en que son de dos puntos aproximadamente. A su vez, vemos que Chediack alternadamente se ubica en las dos puntas, mientras que los otros espacios son ocupados por SACDE (1A) y Roggio (1C).

Pero la falta de dispersión es mucho más notorio cuando comparábamos 1B y 1D, aun cuando creemos que al haber más competidores se volvería más intrincada la cosa. Nada de eso: ambas secciones conforman una especie de dos toboganes que casi se superponen y se entrecruzan. Incluso vemos que entre 1B y 1D hay una suerte de “enroque” entre Roggio y SACDE (igual que en el gráfico de 1A y 1C), en casi las dos puntas de las dos secciones, mientras que en el medio aparece Chediack en las dos secciones. Una dinámica muy parecida a la del gráfico anterior. Por último, la presencia solitaria de Paolini Hnos. SA, incluso con una extensión ligeramente creciente, contraria a la tendencia decreciente, pareciera actuar como un modo de quebrar ese patrón que resulta tan notorio. Nótese que fue la única instancia que logró entrar en las cuatro licitaciones.

En consecuencia, la estrategia del supuesto cartel consistió en dividir las cuatro secciones, en donde una mitad solo podían competir dos y en la otra mitad competirían tres ofertas. Roggio y SACDE se encargarían de realizar una jugada ajedrecista, donde intercambiarían sus puestos en las puntas de los casilleros. Solo que por una cuestión territorial, Roggio tendría la “corona” del rey, y por ende, se quedaría con una tajante importante. De hecho, Roggio y SACDE trabajaron juntos en la magnánima construcción del cierre de la Circunvalación, al noroeste de la ciudad de Córdoba, con lo cual ya venían fluídas relaciones entre sí en nuestra provincia. Y Chediack es la pieza intermediaria, la que juega en el medio de ese movimiento por carriles distintos. A su vez, tendría el beneficio de tener el 1A, porque ya había hecho los trabajos viales del puente sobre el lago San Roque, lo cual implicaría una continuación de lo ya trabajado.

Finalmente, la presencia de Paolini, como cuarta y austera presencia puede funcionar como para disimular ese algoritmo, o que simplemente se presenta como un “contrapliego”, es decir, alguien que amaga para conseguir alguna compensación.

De ésta manera, lejos de que cada constructora estuviera en sus respectivas oficinas sin contacto alguno con sus competidores, todo indicaría que se trató de un plan ilícito que fue diseñado y delineado por consenso en el interior de una sala privada. Acorde a los antecedentes nacionales, esa sala estaría localizada en algún piso de la sede de la Regional Córdoba de la Cámara de la Construcción, ubicada en la calle de Poeta de Lugones al 340 de la capital cordobesa.

Cámara de la Construcción

Las mordidas

Aquel 42% mencionado abarcaría unos 4 mil millones de pesos que podrían repartirse entre los jugadores (quienes entraron y quienes no) y reservar una parte de lo recaudado para el financiamiento de los partidos políticos y/o al pago de soborno a funcionarios públicos que habilitan esos actos. Vale la pena recordar sintéticamente el prontuario de las tres firmas:

  • En 2018, el sanluiseño José Chediack confesó en Comodoro Py el pago de coimas a funcionarios nacionales, en pleno escándalo de “los cuadernos de la corrupción”. Fue luego de ser “botoneado” por su par Carlos Wagner, ex presidente de la Cámara de Construcción de la Argentina. Chediack también presidió esa gremial entre los años 2014 y 2016. Inmediatamente después, se unió a Astori Construcciones para el negocio del puente sobre el San Roque. Pero su obra más importante en Córdoba fue el Camino de las Altas Cumbres, que lo pavimentó junto con Britos SA, empresa local que fue disuelta en 2017, luego del “escándalo Kolektor”, cuyo titular Hermann Karsten, escrachado por una filtración de cámaras ocultas, señaló que el presidente de esa constructora, Horacio Miró, era testaferro del gobernador José Manuel de la Sota;
  • Además de la Dictadura, señalada por Velazco, el holding cordobés Benito Roggio SA, o Grupo Roggio, quedó involucrado en el negocio de las privatizaciones de los ferrocarriles y subtes de pasajeros de Buenos Aires. Dos décadas después, su presidente Aldo Roggio confesó haber coimeado a otro cordobés, Ricardo Jaime, secretario nacional de transporte, para mantener esas concesiones. Ante ese escándalo, renunció a la compañía. También espera estar en el banquillo de acusados por supuesta colaboración de sobornos efectuados por la brasilera Odebrecht en nuestro país;
  • Finalmente, SACDE es el nombre actual de IECSA, la constructora de los Macri, denunciado por Velazco en la dictadura, y que fue comprada en 2017 por Marcelo Mindlin, empresario socio de Joe Lewis, el apropiador de Lago Escondido, al ser este accionista minoritario de su holding Pampa Energía, beneficiada por los aumentos de tarifas de luz durante la gestión de Mauricio Macri. Según reveló Horacio Verbitsky, Mindlin aprovechó la ley de “reparación histórica” del presidente Macri para blanquear 44 millones de dólares, cifra cercana a la que se habría adquirido los activos de IECSA. En Córdoba, SACDE hizo unión con Roggio para uno de los tramos del cierre de Circunvalación.