LITERATURA Y FILOSOFÍA

Aricó y la filosofía de la praxis (latinoamericana)

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Por el rumor del mundo, el libro que Guillermo Ricca le dedica a José María Aricó, esta semana en la Sección Libros y Alpargatas de La luna con gatillo.

Por Mariano Pacheco

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“Toda práctica disputa plusvalías de sentido que remiten a lecturas que no son externas a la interacción social, sino que son parte de lo social mismo en disputa”, escribe el cordobés Guillermo Ricca en Por el rumor del mundo, otro de los libros de la colección “90 intervenciones” (90 libros de hasta 90 páginas para leer en 90 minutos) de Red Editorial. En este trabajo, el ensayista y docente de la Universidad Nacional de Río Cuarto retoma parte de la apuesta que ya había emprendido con la publicación de Nada por perdido, política en José María Aricó para reivindicar la apuesta del pensador cordobés en relación al deseo de forjar una filosofía política latinoamericana, capaz de inscribirse en el horizonte más amplio de la filosofía de la praxis inaugurada por Marx en Europa a mediados del siglo XIX.

Entre Marx y nosotros, Gramsci, leído y traducido por Aricó, ya en los tempranos años sesenta, cuando el joven cordobés comienza a destacarse en el interior de las filas del Partido Comunista Argentino (PCA). Cómo pensar los vínculos entre revolución y democracia y qué tareas asumir para contribuir a la gestación de un pueblo (no sólo “expropiar a los expropiadores” sino efectuar la necesaria “reforma intelectual y moral” capaz de parir un orden nuevo), aparecen en el centro de este texto, en clara sintonía con las reflexiones de Aricó, que a su vez recupera las ideas del comunista italiano.

Toda la problemática gramsciana en torno al desafío de articular los planos contrapuestos de la subjetividad obrera y la de los intelectuales provenientes de las capas medias de la sociedad, está presente en esta lectura que Ricca hace de Aricó, en la búsqueda por dar cuenta de la interioridad de la teoría política respecto del movimiento real. En línea con el joven Oscar del Barco, el autor afirma: “la teoría revolucionaria no es externa al movimiento de la clase que lucha, sino apenas su forma teórica; forma, además, siempre dislocada por el propio movimiento y que no podría ser nada sin ese movimiento que abre una perspectiva inédita a partir de la emergencia de un nuevo ser hablante”. En línea con el Marx de la Asociación Internacional de los Trabajadores (la “Primera Internacional”) y el Gramsci de L` Ordine Nuovo, el intelectual promovido por Aricó (y reivindicado aquí por Ricca) es la negación del especialista, en función del que-hacer colectivo de la persuasión y la organización, que entiende el rol intelectual en tanto constructor de una política revolucionaria capaz de comprender la subjetividad de la clase obrera como un territorio de disputa.

Si el presente está constituido por la sedimentación del pasado, la revisión del pasado o puede sino ser una de las grandes tareas (teóricas y políticas) de la crítica. Ahora bien, esta crítica no es nada –nos dice Ricca, en ese movimiento permanente de rescatar aquellos diálogos imaginarios entre Gramsci y Aricó– si no logra devenir en cultura nacional (“Aricó ofrece inscripciones de un tipo de lectura que no rehúye al encuentro con lo realde un pensamiento”). Porque tal como subraya el autor de este libro “la mistificación nacionalista del pueblo y el anti intelectualismo sobreactuado propios del populismo, son una falsa resolución del hiato entre intelectuales y masa que, más pronto que tarde, hace crisis dejando inerme al propio al propio pueblo ante una burocracia obrera instituida y un empresariado transnacionalizado”. En este sentido, tal como los populistas rusos leyeron hacia fines del siglo XIX sobre su propio país –y el autor de Marx y América Latina lo hace respecto de nuestra región–, transformar una sociedad injusta es también y fundamentalmente realizarla como nación.

En este sentido, este nuevo libro de Ricca contribuye a situar en el centro de la escena de los debates contemporáneos la necesidad y el anhelo de politizar todas las dimensiones de la vida, para que la teoría devenga mundo y se mida con los hechos, en clara sintonía con toda la labor ensayística, de traducción y editorial encarnada en la figura del director de la emblemática revista Pasado y Presente.